¿Por qué aparece la ansiedad?
La ansiedad no tiene un único origen. Puede provenir de una combinación de respuestas biológicas, ambientales y aprendidas (Beesdo et al., 2009).
Esto ayuda a explicar por qué niños en el mismo entorno pueden tener experiencias y reacciones emocionales completamente diferentes. Aunque no existe una única razón por la que aparezcan síntomas de ansiedad en los niños, hay varios factores que pueden contribuir a ello.
Cambio ambiental y pérdida de seguridad
La ansiedad puede desarrollarse cuando a un niño se le quita la seguridad o la previsibilidad. Imagine a un niño extrovertido que hace amigos y participa en actividades con facilidad. Ahora imagine lo que ocurre tras un divorcio y el traslado de una casa grande con jardín a un apartamento pequeño en una nueva ciudad.
El niño ha perdido su entorno familiar, sus amigos, su escuela y sus rutinas, pero sigue esperando adaptarse y comprometerse. Es fácil ver cómo el niño se vuelve callado, temeroso o retraído a medida que el mundo conocido se derrumba en la falta de familiaridad y la incertidumbre.
Biología y temperamento
Algunos niños sienten sus emociones más intensamente que otros. Factores como la genética, la química cerebral y el temperamento desempeñan un papel importante en la forma en que el sistema nervioso de un niño reacciona al estrés (Beesdo et al., 2009).
Tomemos, por ejemplo, el caso de un niño cauteloso o sensible por naturaleza. Este niño no elige intencionadamente preocuparse o tener miedo. En lugar de ello, su cableado interno reacciona de forma natural con más fuerza que otros.
Aprendizaje y modelado
La propia reacción de los padres al estrés tiene un profundo impacto en cómo los niños aprenden a procesar el suyo. Imaginemos que cada vez que suena el timbre de la puerta el padre reacciona con pánico, preocupándose en voz alta por si un extraño viene a hacerles daño.
Es natural que un niño interiorice esta reacción como normal. Por el contrario, cuando los adultos modelan respuestas tranquilas y reflexivas ante situaciones nuevas o difíciles, también marcan una pauta. Los niños aprenden que las emociones pueden gestionarse con calma y seguridad, incluso cuando son estresantes.
La necesidad de seguridad y control
La ansiedad suele surgir cuando los niños sienten que no pueden controlar o mantener su pauta o rutina. Cuando su horario cambia de repente y no se les ha avisado o no han tenido tiempo de adaptarse, puede ser muy inquietante. Si reaccionan con dureza o se niegan a ajustar su horario, es fácil calificar su comportamiento de testarudo o inflexible. Sin embargo, su necesidad de mantener la previsibilidad evitando la incertidumbre les permite sentirse seguros.
La ansiedad no es una discapacidad ni un defecto. Es una señal de una necesidad insatisfecha de seguridad, estabilidad o tranquilidad (National Health Service, 2024). Cuando pueden ver el comportamiento de sus hijos a través de esta lente, los padres están mejor equipados para responder desde un espacio de paciencia y compasión en lugar de ira o crítica.
Un mensaje para llevar a casa
La ansiedad en los niños es la forma que tiene su cuerpo de decir: "No me siento seguro".
Cuando los padres comprenden los síntomas de ansiedad en los niños, cómo se manifiestan y por qué ocurren, pueden cambiar su percepción del comportamiento de sus hijos y reconocer estos signos de angustia.
Esta concienciación puede ayudar a suavizar la frustración y convertirla en comprensión y empatía con una conexión y un apoyo más fuertes.
Detenerse para comprender la señal que hay detrás del comportamiento es el primer paso para ayudar a un niño ansioso a sentirse seguro.
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