¿La culpa que siente tiene que ver con el crecimiento o más bien con el control?
La culpa sana se origina en el interior, se basa en la autorreflexión y motiva la reparación genuina.
Todos hemos oído alguna vez preguntas como: "¿De verdad era mucho pedir?" o "¿No tenías un momento libre?".
Aunque estas preguntas puedan parecer inofensivas, a menudo llevan implícito un peso destinado a hacer que el oyente se sienta culpable.
Es importante señalar que no se trata de verdaderas preguntas, sino de estrategias retóricas diseñadas para provocar la autoculpabilidad o la conformidad. Para comprender mejor el significado de la provocación de culpabilidad, considérela como el uso de la culpabilidad para controlar o influir en las emociones y el comportamiento futuro de otra persona.
Aunque la culpa en sí misma puede fortalecer la empatía, las relaciones y el comportamiento moral, la manipulación de la culpa convierte esta emoción adaptativa en manipulación, dejando al receptor presionado en lugar de auténticamente comprendido.
Antes de continuar, hemos pensado que te gustaría descargarte gratis nuestras cinco herramientas de psicología positiva. Estos atractivos ejercicios, basados en la ciencia, le ayudarán a enfrentarse eficazmente a circunstancias difíciles y le proporcionarán las herramientas necesarias para mejorar la resiliencia de sus clientes, alumnos o empleados.
Para entender mejor el sentimiento de culpa, conviene analizar primero el sentimiento de culpa en sí mismo. La culpa sana puede ser una emoción útil. Se produce cuando reconocemos que hemos hecho algo mal y vemos cómo puede haber perjudicado a otra persona (Humeny, 2013; Leith & Baumeister, 2008; Silfver, 2007).
Aunque la culpa puede resultar incómoda, como la ansiedad, a menudo nos empuja a asumir responsabilidades, disculparnos o enmendar errores.
La culpa puede desencadenar la empatía, ayudándonos a ver las cosas desde la perspectiva de otra persona y motivándonos a cambiar nuestro comportamiento. De este modo, el sentimiento de culpa puede fortalecer las relaciones, fomentar el crecimiento moral y favorecer tanto el bienestar individual como la conexión social.
Culpa frente a vergüenza: Detectar la diferencia
La vergüenza y la culpa son emociones que la mayoría de la gente ha sentido alguna vez, y a menudo aparecen con fuerza en las personas que han sufrido traumas.
Aunque las definiciones de estos términos varían, los escritos de Lewis (1971) han guiado la mayor parte de los trabajos sobre este tema.
Lewis explica la diferencia de este modo: La vergüenza es cuando nos juzgamos a nosotros mismos de forma negativa, pensando cosas como "no soy lo bastante bueno" o "soy una mala persona".
La culpa, por otro lado, consiste en juzgar una acción o elección específica, diciéndonos a nosotros mismos: "Debería haberlo sabido mejor" o "Ojalá no hubiera hecho eso". Como la culpa se centra en el comportamiento, suele resultar menos pesada que la vergüenza, que nos hace creer que todo nuestro ser es defectuoso.
Descargar 5 herramientas gratuitas de psicología positiva
Empieza a prosperar hoy mismo con 5 herramientas gratuitas basadas en la ciencia de la psicología positiva.
Descargar herramientas
Culpabilidad: Cuando la culpa se vuelve manipuladora
En psicología, el significado de culpabilización se refiere a una táctica manipuladora en la que una persona intenta hacer que otra se sienta culpable para influir o controlar su comportamiento (Price, 1990).
Esto es diferente de la culpa sana, que proviene de nuestra propia autorreflexión después de haber hecho algo mal y puede motivarnos a enmendar las cosas, como disculparnos o cambiar nuestras acciones.
Sin embargo, la culpabilización se impone a alguien desde fuera y beneficia principalmente a la persona que manipula (Tangney, 1994; Leith y Baumeister, 2008). Es una táctica a la que podemos ser más vulnerables si hemos sufrido negligencia o abuso en la infancia por parte de nuestros primeros cuidadores (Phillips et al., 2015).
Dado que la culpa sana puede ser útil para construir relaciones más sólidas, los viajes de culpabilidad tuercen este proceso al utilizar la culpa como herramienta de persuasión en lugar de una reflexión genuina. En lugar de ayudar a las relaciones, a menudo conduce a la rumiación, la autoculpabilización y la tensión entre las personas (Silfver, 2007).
El sentimiento de culpa suele estar ligado a valores morales y a la conexión social, pero en el caso de un viaje de culpabilidad, el contexto moral se coopta para el control en lugar de utilizarse para una reparación genuina.
El objetivo de la culpabilización es siempre el mismo: manipular los sentimientos de la otra persona para obtener el resultado deseado. Esto puede manifestarse de muchas maneras, por ejemplo:
Comentarios pasivo-agresivos
Comentarios directamente críticos o duros
Suspiros pesados o frustración evidente
Miradas de dolor o decepción
Gestos despectivos
En resumen, la culpabilización incluye cualquier intento de hacer que otra persona se sienta culpable, incluso cuando se disfraza de inofensivo o bienintencionado. Un viaje de culpabilidad está centrado en uno mismo y sirve a las necesidades del manipulador, no a la salud de la relación.
Tipos de culpa
Ahora que hemos aclarado el significado de la culpabilización y en qué se diferencia de la verdadera culpabilidad, resulta útil explorar las distintas formas que puede adoptar este comportamiento en las relaciones cotidianas.
Los resultados cualitativos preliminares apuntan a tres formas de culpabilización: irónico, educación moral y efecto secundario (Humeny, 2013).
1. En tono irónico
El viaje de culpabilidad irónico es una forma indirecta de viaje de culpabilidad que se basa en comentarios repetitivos, desenfadados y juguetones, a menudo marcados por el sarcasmo o la exageración.
Estos sentimientos de culpa suelen darse en relaciones estrechas y duraderas, como las que se establecen entre hermanos, padres o pareja, y a menudo se convierten en parte integrante del estilo de comunicación de la relación.
Aunque el blanco de estas burlas puede sentirse molesto o frustrado por su carácter repetitivo, no suelen tomarse como algo personal y rara vez perjudican la relación.
2. Educación moral
La educación moral de la culpabilización se enmarca como una lección de "hacer lo correcto". En este caso, el agresor considera que es su responsabilidad corregir el comportamiento y ayudar a la víctima a entender cómo sus acciones afectan a los demás.
Este tipo de culpabilización suele producirse en relaciones con un desequilibrio de poder, como las relaciones entre padres e hijos, en las que la víctima puede sentirse inferior o juzgada. A pesar de que la persona que ejerce la culpabilización suele considerarla justificada y motivada por el deber más que por el propio interés, el receptor suele experimentar angustia o malestar.
3. Efecto secundario
Por último, el efecto secundario de culpabilización es el más dañino y se parece mucho al abuso emocional. Surge en las relaciones emocionales y de confianza, a menudo románticas, y suele producirse en el calor del momento, cuando las emociones están a flor de piel.
El agresor proyecta la angustia en la víctima mediante tácticas como la autocompasión, las lágrimas de cocodrilo o haciéndose la víctima, tratando de controlar a la otra persona para aliviar su propia inseguridad.
A menudo se niega la responsabilidad o se traslada a la víctima, haciéndola sentir culpable, enfadada o infeliz. Este tipo de culpabilización puede erosionar la confianza, afectar al bienestar emocional y, en algunos casos, llevar al distanciamiento o a la ruptura total de la relación (Humeny, 2013).
Un mensaje para llevar a casa
La culpa puede ser una emoción útil; demuestra que nos preocupamos y puede motivarnos para hacer las cosas bien. Pero cuando alguien utiliza la culpa para controlarnos o presionarnos, eso es un viaje de culpabilidad.
Se trata menos de conexión y más de manipulación. Ya sea mediante comentarios pasivo-agresivos o dramáticas muestras de decepción, la culpabilización puede dañar la confianza y hacernos sentir responsables de las emociones de los demás.
¿La buena noticia? Una vez que sepas qué buscar, podrás empezar a poner límites más sanos.
Un viaje de culpabilidad es cuando alguien intenta hacerte sentir culpable para salirse con la suya. No se trata de ayudarte a crecer, sino de conseguir que hagas algo haciéndote sentir mal, aunque no hayas hecho nada malo.
¿La culpabilización es siempre intencionada?
No siempre. Algunas personas utilizan la culpa para salirse con la suya sin ni siquiera darse cuenta; es un comportamiento aprendido. Pero tanto si es intencionado como si no, sigue teniendo derecho a proteger su espacio emocional.
Referencias
Achs, R. (2024). In defense of guilt-tripping. Philosophy & Phenomenological Research, 108(3), 792-810. https://doi.org/10.1111/phpr.13009
Baumeister, R. F., Stillwell, A. M. y Heatherton, T. F. (1994). Guilt: An interpersonal approach. Psychological Bulletin, 115(2), 243-267. https://doi.org/10.1037/0033-2909.115.2.243
Leith, K., y Baumeister, R. F. (2008). Empathy, shame, guilt, and narratives of interpersonal conflict: Guilt-prone people are better at perspective taking. Journal of Personality, 66(1), 1-37. https://doi.org/10.1111/1467-6494.00001
Lewis, H. B. (1971). Shame and guilt in neurosis. International Universities Press.
Phillips, A. R., Williams, R., Okuoimose, V., Hiller, R. M., McCrory, E., Viding, E., & Pezzoli, P. (2025). Lived-experience perspectives on the psychological factors linking childhood maltreatment to later intimate partner violence victimization. European Journal of Psychotraumatology, 16(1), Artículo 2524922. https://doi.org/10.1080/20008066.2025.2524922
Price, G. M. (1990). Non-rational guilt in victims of trauma. Dissociation: Progress in the Dissociative Disorders, 3(3), 160-164.
Silfver, M. (2007). Afrontamiento de la culpa y la vergüenza: A narrative approach. Journal of Moral Education, 36(2), 169-183. https://doi.org/10.1080/03057240701325274
Tangney, J. (1994). El legado mixto del superego: Aspectos adaptativos y desadaptativos de la vergüenza y la culpa. En J. Masling & F. Bornstein (Eds.), Empirical perspectives on object relations theory (pp. 1-28). American Psychological Association.
Sobre el autor
Alicia Hawley-Bernardez, Ph.D., LMSW, es una terapeuta, profesora y educadora cuyo trabajo se centra en la curación tras el daño interpersonal, la exploración de la identidad y la resiliencia. Está especializada en el apoyo a personas que atraviesan situaciones de ansiedad, trauma, relaciones emocionalmente abusivas y transiciones vitales importantes. Tanto en el ámbito clínico como en el académico, Alicia da prioridad a la conexión, al empoderamiento y a ayudar a las personas a recuperar la confianza en sí mismas.