¿Qué es el Job Crafting? (Incluye definición)
Durante la semana, la mayoría de nosotros pasamos la mitad de nuestras horas de vigilia en el trabajo. Y muchos de nosotros lo vemos como una lucha, o al menos un aburrimiento, deseando que llegue el fin de semana para poder hacer cosas que merezcan más la pena. Pero, ¿y si el trabajo mereciera la pena? ¿Y si tuviera sentido, te dejara satisfecho y, a través de él, pudieras formar parte de algo más grande?
El "porqué" de la creación de empleo
El job crafting consiste en tomar medidas y acciones proactivas para rediseñar lo que hacemos en el trabajo, cambiando esencialmente las tareas, las relaciones y las percepciones de nuestros trabajos (Berg et al., 2007). La premisa principal es que podemos seguir desempeñando el mismo papel y sacar más provecho de nuestro trabajo simplemente cambiando lo que hacemos y la "razón de ser" de lo que hacemos.
Así, mediante las técnicas y enfoques que veremos en este artículo, podemos "fabricarnos" un trabajo que nos guste. Uno en el que todavía podamos satisfacer y destacar en nuestras funciones, pero que al mismo tiempo esté más alineado con nuestras fortalezas, motivos y pasiones (Wrzesniewski et al., 2010). Como era de esperar, se ha relacionado con un mejor rendimiento (Caldwell y O'Reilly, 1990), motivación intrínseca y compromiso de los empleados (Halbesleben, 2010; Dubbelt et al., 2019).
Definiciones de elaboración de trabajos
En cierto sentido, el job crafting es:
"un enfoque iniciado por los empleados que les permite configurar su propio entorno de trabajo de modo que se adapte a sus necesidades individuales ajustando las exigencias y los recursos laborales predominantes"
(Tims & Bakker, 2010)
Sin embargo, un desarrollo organizativo realmente bueno siempre empieza por el "Por qué", así que he aquí otra definición:
[El job crafting es un comportamiento proactivo que los empleados adoptan cuando consideran que es necesario introducir cambios en su puesto de trabajo.
(Petrou et al., 2012)
3 tipos clave de creación de empleo
¿Cómo lo hacemos? De tres maneras posibles, dice la profesora Amy Wrzesniewski, que introdujo el concepto por primera vez con Jane Dutton en 2001. Se trata de la elaboración de tareas, la elaboración de relaciones y/o la elaboración cognitiva, y describen los "comportamientos" que los empleados pueden utilizar para convertirse en "artesanos". A través de una o varias de estas actividades, podemos aspirar a crear el ajuste trabajo-persona que podría faltar en nuestras funciones actuales (Wrzesniewski y Dutton, 2001; Tims y Bakker, 2010).
Elaboración de tareas: Cambiar las responsabilidades
La elaboración de tareas puede ser el aspecto más discutido del enfoque, quizá porque la elaboración del trabajo suele considerarse como una "configuración" o "moldeado" activo del propio papel. Puede consistir en añadir o eliminar responsabilidades establecidas en la descripción oficial del puesto (Berg et al., 2013).
Por ejemplo, un chef puede dedicarse no sólo a servir comida, sino también a crear platos con un diseño atractivo que mejoren la experiencia gastronómica del cliente. Otro ejemplo: un conductor de autobús puede decidir dar consejos útiles a los turistas que se encuentren en su ruta.
Este tipo de artesanía también podría implicar (o alternativamente) cambiar la naturaleza de ciertas responsabilidades, o dedicar diferentes cantidades de tiempo a lo que haces actualmente. Como veremos en algunos de los ejemplos a continuación, esto no afecta necesariamente a la calidad o el impacto de lo que se le contrata para hacer.
Creación de relaciones: Cambiar las interacciones
Así es como las personas remodelan el tipo y la naturaleza de las interacciones que mantienen con los demás. En otras palabras, la creación de relaciones puede implicar cambiar con quién trabajamos en diferentes tareas, con quién nos comunicamos y con quién nos relacionamos de forma habitual (Berg et al., 2013). Un director de marketing puede organizar una tormenta de ideas con el diseñador de la aplicación de la empresa para hablar y aprender sobre la interfaz de usuario, lo que le permitirá aprovechar las ventajas de la creatividad a la vez que crea relaciones.
Artesanía cognitiva: Cambiar de mentalidad
El tercer tipo de "crafting", el cognitivo, es la forma en que las personas cambian su mentalidad sobre las tareas que realizan (Tims y Bakker, 2010). Al cambiar la perspectiva de lo que hacemos, podemos encontrar o dar más sentido a lo que, de otro modo, se consideraría "trabajo ajetreado". En este sentido, cambiar las sábanas de un hotel puede tener menos que ver con la limpieza y más con hacer que los viajes de los viajeros sean más cómodos y memorables.
Con una, dos o todas estas opciones, los partidarios del job crafting sostienen que podemos redefinir, reimaginar y dar más sentido a lo que pasamos tanto tiempo haciendo.
Diseño de puestos de trabajo frente a elaboración de puestos de trabajo
Si le interesa la psicología organizativa, quizá se pregunte cuáles son las diferencias entre el diseño de puestos de trabajo y la elaboración de puestos de trabajo. De hecho, existen similitudes entre el primero y la "elaboración de tareas", ya que el diseño de puestos implica la organización sistemática de procesos, funciones y tareas relacionados con el trabajo (Garg & Rastogi, 2006).
Tanto la elaboración de tareas como el diseño de puestos de trabajo pueden implicar la revisión de tareas, en la que se añaden o eliminan responsabilidades para cambiar la naturaleza de su función. Ambos parten de la premisa de que las dimensiones del trabajo pueden influir en el sentido, el crecimiento, la motivación intrínseca y la satisfacción laboral que experimentamos (Hackman y Oldham, 1976; 1980).
Incluso el trabajo compartido según el modelo de características del puesto puede considerarse un tipo de artesanía relacional en algunos aspectos, pero en la mayoría de los casos, el diseño del puesto se considera un enfoque organizativo "descendente" en el que el trabajador es mayoritariamente pasivo (Makul et al., 2013; Miller, 2015).
En cambio, el job crafting pone la responsabilidad del cambio en manos de los empleados. Los trabajadores son proactivos y el enfoque consiste ante todo en mejorar su bienestar (Wrzesniewski y Dutton, 2001; Tims et al., 2013). Podría decirse que esto da lugar a posibles inconvenientes para la organización -incluso para el empleado en cuestión- y también trataremos estas limitaciones en este artículo.
Un vistazo al modelo de creación de empleo
Para ser justos, hay más de un modelo de creación de empleo. De hecho, hay al menos dos marcos importantes que se están desarrollando y perfeccionando a medida que aprendemos más sobre la disciplina en su conjunto. Se trata del Modelo de Demandas y Recursos Laborales (JD-R) y el Modelo de Elaboración de Puestos de Trabajo.
En primer lugar, sabemos que un enfoque proactivo es un precursor importante para la creación de empleo. Pero ¿qué más necesitamos para aumentar nuestras posibilidades de éxito? Desde una perspectiva teórica, necesitamos conocer un poco las demandas y los recursos del puesto de trabajo, y el Modelo de Demandas y Recursos del Puesto de Trabajo es muy útil.
El modelo de exigencias laborales y recursos (JD-R)
El modelo JD-R de Bakker y Demerouti (2007) trata de las características del puesto de trabajo. En resumen, considera todas las características de nuestros puestos de trabajo -aspectos psicológicos, físicos, organizativos y sociales- como exigencias o recursos.
- Las exigencias del trabajo requieren que hagamos un esfuerzo físico o psicológico o que desarrollemos habilidades; nos "cuestan" algo. La tensión emocional y similares son ejemplos populares de exigencias laborales, que pueden generar costes como el estrés, el agotamiento y otros factores estresantes relacionados cuando se vuelven extremos (Bakker et al., 2003; Bakker y Demerouti, 2008).
- Los recursos laborales nos ayudan a cumplir nuestros objetivos laborales y podemos recurrir a estos facilitadores para contrarrestar los efectos potencialmente negativos de las exigencias del trabajo. Pueden ser facilitados por organizaciones o pueden ser personales, respectivamente se trata de recursos en el lugar de trabajo o recursos personales. Los primeros incluirían aspectos como las perspectivas profesionales, la formación y la autonomía, y ejemplos de los segundos son el optimismo y la autoeficacia (Bakker y Demerouti, 2008).
Cuando pensamos en la creación de puestos de trabajo desde la perspectiva de la psicología positiva, nos fijamos en cómo podemos fomentar o facilitar las emociones positivas. Según el modelo JD-R, podemos hacerlo al menos de dos maneras:
- En primer lugar, aumentando nuestros recursos laborales. Por ejemplo, podemos utilizar la creación de relaciones para aumentar nuestros recursos sociales. Otro ejemplo es aumentar nuestros recursos estructurales (formación, autonomía, etc.) mediante la elaboración de tareas.
- En segundo lugar, aumentando nuestras exigencias laborales, hasta un punto agradablemente desafiante. Piense en el eustrés o en los retos de la "zona de estiramiento" más que en el estrés de vainilla.
El objetivo último del modelo JD-R es permitir comprender cómo interactúan las demandas y los recursos para influir en nuestra motivación, como se muestra a continuación.
La opinión de nuestros lectores
La combinación del artículo y la grabación de vídeo es muy informativa, he aprendido mucho en poco tiempo.
Esto es fantástico. Si se aplica correctamente debería mejorar la experiencia de los empleados y también el compromiso. Este enfoque valora a la persona y hace que el trabajo tenga sentido.
¡Fantástico artículo! El job crafting es un aspecto esencial del desarrollo profesional, y tu perspicaz post proporciona una clara comprensión de su importancia. Los cinco ejemplos y ejercicios que has compartido ofrecen formas prácticas para que los individuos den forma a sus roles y encuentren la satisfacción en sus carreras. Para quienes buscan "empleos de TI para principiantes", estos conocimientos pueden ser muy valiosos a la hora de crear una experiencia laboral más gratificante y personalizada. Gracias por arrojar luz sobre este concepto tan enriquecedor.
Este artículo me pareció fascinante, informativo y lógico, ya que separaba las cuestiones técnicas, emocionales e intelectuales del rediseño y la reformulación del puesto de trabajo. Además, da protagonismo al titular del puesto en lugar de hacer algo por él. Trabajé como consultor de organización en los años 90 y luego como vicepresidente de RRHH y DO, y me hubiera gustado haber desglosado los conceptos y haberlos introducido en la organización. Ya había estudiado y escrito trabajos universitarios sobre el rediseño de puestos de trabajo en los años 80 y 90, y en este siglo he estudiado psicoterapia, que encaja con los pensamientos y conceptos de este artículo. Bien hecho