El 81% de los adultos afirman que las redes sociales les ayudan a mantener relaciones con familiares y amigos, y el 68% dicen que les ayudan a sentirse más conectados con comunidades de interés (Auxier & Anderson, 2021).
Cuando se utilizan de forma positiva, las redes sociales pueden ser un conector que fortalezca nuestras relaciones en el mundo real, ayudándonos a mantener el contacto y a compartir actualizaciones importantes de la vida. Sigue siendo importante tener en cuenta el establecimiento de límites saludables.
El uso intencionado de las redes sociales también puede reducir el sentimiento de soledad al aumentar nuestras posibilidades de conectar con personas que comparten intereses y experiencias vitales similares, reduciendo así cualquier sentimiento de vergüenza o estigma, ya que podemos aprender y crear con los demás.
Estas comunidades pueden ser poderosas para mejorar nuestro bienestar, especialmente cuando podemos acceder a apoyo emocional, consejos prácticos y estrategias de afrontamiento.
La clave está en organizar tu mundo online.
Una forma práctica de hacerlo es hacer un "check-in tecnológico" diario en el que revises tu feed, dejes de seguir cuentas que te agotan y te comprometas intencionadamente con contenidos o personas que te dan energía y te apoyan.
Los estudios sugieren que las redes sociales pueden mejorar el bienestar cuando facilitan una interacción significativa y relaciones de apoyo (Burke y Kraut, 2016). Puedes centrarte en la calidad, no en la cantidad, de tus conexiones.
Las interacciones significativas con unos pocos contactos cercanos pueden resultar más gratificantes que un gran número de conexiones superficiales. Pregúntese: "¿Mis interacciones en las redes sociales me hacen sentir más conectado o me hacen sentir aislado?".
También es importante recordar los beneficios de conectar en el mundo real, ya que ayuda a sentirse visto y escuchado, en lugar de sólo observado. Los seres humanos están biológicamente programados para las conexiones cara a cara, como el contacto visual, el tacto y el espacio físico compartido.
La conexión en línea funciona mejor como complemento, no como sustituto, de las relaciones fuera de línea. De este modo, es menos probable que las redes sociales se conviertan en la principal fuente de estímulo o validación.
Un mensaje para llevar a casa
El uso positivo de las redes sociales, cuando se hace de forma significativa e intencionada, puede mejorar las conexiones.
Al entablar relaciones específicas en línea con un objetivo concreto, en lugar de desplazarnos pasivamente o buscar validación, podemos crear un mundo en línea que nos haga sentir psicológica y emocionalmente seguros. Esto nos permite ser más auténticos y entrar en espacios que nos ayudan a satisfacer nuestras necesidades.
Sin embargo, las redes sociales no pueden ser la única fuente de conexión. En última instancia, las personas prosperan cuando disponen de múltiples formas de conectar con los demás, con sus comunidades y consigo mismas.
Las redes sociales son una parte de este ecosistema. Para prosperar, necesitamos un equilibrio entre las relaciones en línea y fuera de línea, la participación en la comunidad y la autoconexión. Los medios sociales pueden mejorar, pero no sustituir, las ricas experiencias humanas del mundo real.
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