Lomas, Hefferon e Ivtzan sostienen que este marco promueve el bienestar de forma integrada. Aunque podríamos hablar de aplicar las intervenciones de la psicología positiva a ámbitos específicos como la educación o la salud, eso a menudo representa sólo una parte del cuadro que se relaciona con un contexto específico.
Por otra parte, abordar el bienestar a través de un modelo multidimensional tiene en cuenta el funcionamiento de la persona en su totalidad y puede aplicarse a cualquier ámbito de la vida.
Trabajar con la mente para mejorar la vida
El ámbito subjetivo, donde la investigación en psicología positiva ha crecido más rápidamente, es el ámbito raíz porque la psicología se ocupa predominantemente de la experiencia subjetiva.
El ámbito subjetivo es también un área en la que la mayoría de los constructos pertenecen a la salud mental. La psicología positiva conceptualiza el bienestar en salud mental como la presencia de la tríada de los siguientes elementos: vida placentera y bienestar subjetivo (SWB) (Seligman, 2002), compromiso y flujo (Csikszentmihalyi, 1990) y significado, también denominado bienestar psicológico (Riff, 1989).
Este ámbito también incluye otras cualidades psicológicas deseables como la inteligencia emocional (Salovey y Meyer, 1989) y la esperanza (Snyder, 2000), así como constructos negativos como la tristeza (Wong, 2011) y la depresión (Lyubomirsky, 2009).
Los cuatro estratos fenomenológicos a la hora de trabajar con la mente para mejorar la vida y ejemplos de intervenciones asociadas son los siguientes:
- La conciencia y el conocimiento consciente pueden aumentarse mediante la exploración de IPA relacionadas con el desarrollo de la conciencia y la atención como la meditación y la atención plena (Kabat-Zin, 2003), e incluso cultivando niveles "superiores" de conciencia como los relacionados con la espiritualidad a los que a veces se denomina "conciencia +".
- La corporeidad y las sensaciones corporales pueden desarrollarse mediante terapias de conciencia corporal (Gard, 2005).
- Las emociones y la inteligencia emocional pueden abordarse mediante intervenciones que aumenten la compasión (Neff y Germer, 2013) y la gratitud (Emmons y McCoullough, 2003).
- Se puede influir positivamente en las cogniciones mediante ejercicios de reestructuración narrativa (Pennebaker y Seagal, 1999) y métodos que combinan emociones y cogniciones, como las intervenciones de inteligencia emocional (Nelis et al., 2009).
Desde la perspectiva de la Psicología Positiva Aplicada, el ámbito subjetivo cuenta con el mayor número de intervenciones.
El cultivo de la atención y la conciencia es clave para la mayoría de las IPA y puede entrenarse a través de la meditación como forma de práctica de autorregulación que pone el proceso mental bajo un mayor control voluntario, así como muchas prácticas basadas en la atención plena que cultivan la conciencia fenoménica de las experiencias sensoriales, la posición corporal y las sensaciones internas, y la conciencia de acceso, la experiencia fenoménica que se utiliza para razonar y guiar racionalmente el habla y la acción.
Las PPI, como la meditación, también pueden utilizarse eficazmente para entrenar la concentración y potenciar la función ejecutiva y los comportamientos de la mente para evitar que la mente divague:
- Conectar y desconectar de las distracciones,
- reorientación selectiva de la atención hacia objetos meditativos como la respiración, los olores, los mantras, las imágenes y los sonidos,
- cultivar una actitud neutra y positiva a través de la meditación de bondad amorosa
- de la forma y la postura física mediante movimientos meditativos como el yoga.
Otras PPI de formación en mindfulness abren la conciencia al desarrollo de la experiencia y a la atención sin prejuicios en el momento presente. Algunos ejemplos son la reducción del estrés basada en la atención plena(MBSR, por sus siglas en inglés) y sus adaptaciones a la terapia cognitiva basada en la atención plena(MBCT, por sus siglas en inglés), así como otros tratamientos como los programas de entrenamiento de la atención plena (ATP, por sus siglas en inglés) (Nakamori, 2011) y las intervenciones derivadas del budismo (BDI, por sus siglas en inglés) (Shonin, 2013).
La eficacia de estas intervenciones puede medirse a través de la Escala de Atención y Conciencia Plenas (Brown y Ryan, 2003).
"Si un estado objetivo deseado es la amplitud alfa elevada (es decir, el estado meditativo de alerta relajada), simplemente dar instrucciones a la gente para que 'calme el agua' puede producir el efecto deseado".
Lomas
Por último, existen novedosos tratamientos basados en mindfulness para dejar de fumar (Bowen & Marlatt, 2009); el tratamiento de trastornos alimentarios (Dalen et al., 2010); la esclerosis múltiple (Mills & Allen, 2000); el trastorno del sueño relacionado con el TEPT (Nakamura et al., 2011); personas con dificultades de aprendizaje y/o trastornos de conducta (Singh et al., 2003); y para la insuficiencia cardiaca crónica (Sullivan et al., 2009).
La corporeidad y las sensaciones corporales consisten en la experiencia humana del cuerpo, el uso y la gestión del mismo, y se reconocen cada vez más como una vía hacia el bienestar (Hefferon, 2013). La conciencia corporal puede desarrollarse mediante terapias de conciencia corporal (Gard, 2005), así como yoga (Sawni & Breuner, 2012), Tai Chi (Yeh et al., 2004, p. 541), Pilates, meditación con escáner corporal y MBSR, que se desarrolló para personas con dolor crónico (Kabat-Zinn, 1982).
El yoga se ha utilizado como intervención clínica para aliviar problemas de salud mental como la depresión (Khalsa, 2007) y el Tai Chi se ha empleado con personas mayores para prevenir caídas (Voukelatos et al., 2007). Prestar atención a nuestra experiencia corporal también nos beneficia fuera de los escenarios clínicos y se ha relacionado con el bienestar fisiológico y psicológico (Mehling et al., 2009).
El cultivo de las emociones positivas mediante la aplicación de intervenciones de psicología positiva no consiste únicamente en sentirse bien, sino que pretende desarrollar mayores habilidades de gestión emocional. Queremos cultivar habilidades metaemocionales para poder reflexionar sobre las emociones, lo que a su vez proporciona estrategias de afrontamiento eficaces que pueden ayudarnos a lidiar con el factor estresante, con la propia reacción ante él o incluso con la tendencia a evitar los factores estresantes por completo.
Los modelos integradores de inteligencia emocional conceptualizan la IE como una capacidad global. El esquema de Mayer y Salovey (1997), por ejemplo, conceptualiza la IE como compuesta por cuatro ramas jerárquicas:
- conciencia y expresión emocional
- facilitación emocional del pensamiento y la capacidad de generar emociones
- comprender los patrones emocionales
- gestión estratégica de las emociones.
La IE sintetiza cognición y emoción. Por ejemplo, Nelis et al. (2009) idearon un programa de intervención de cuatro semanas centrado en la comprensión emocional.
Incluía explicaciones de los conceptos clave y juegos de rol para ilustrar la importancia de la IE en la primera semana.
La segunda sesión consistió en identificar emociones, especialmente en otras personas, mediante la descodificación de expresiones faciales y la comunicación empática.
La tercera sesión trató de la expresión y el uso de las emociones para resolver problemas, y la cuarta sesión abordó la gestión emocional en forma de debates teóricos en grupo sobre las estrategias de afrontamiento y su eficacia, ejercicios meditativos cuerpo-mente y actividades de role-play.
Otra intervención de autoconciencia emocional se desarrolló para reducir el dolor en personas con fibromialgia y combinaba ejercicios de conciencia plena con educación, revelación emocional por escrito sobre el estrés y reenganche gradual (Hsu et al., 2010). Desde una perspectiva integrada, las técnicas de conciencia funcionaron bien cuando se combinaron con la revelación emocional, tareas cognitivas de escritura y prácticas conductuales.
También existen métodos bien conocidos, como la Meditación del Amor y la Bondad, que han demostrado su eficacia en contextos clínicos (Johnson et al., 2009) y no clínicos (Fredrickson et al., 2008), y métodos menos conocidos para cultivar el perdón, como la técnica psicoterapéutica japonesa del Naikan (Yoshimoto, 1972).
Por último, pero no por ello menos importante, hay un gran número de IPA que se centran predominantemente en la cognición, y muchas de ellas, como el diario de gratitud o las tres cosas buenas, consisten en fijarse en los acontecimientos positivos o rememorarlos.
Desde la perspectiva de la APP, se trata de IPA que ayudan a promover o reconfigurar los patrones de pensamiento para mejorar el bienestar, como en el caso de la simple reflexión sobre el mejor yo futuro posible (King, 2001) o, mejor aún, la conexión de estos yo futuros con el compromiso escolar actual (Oyserman et al., 2002).
"Las historias que contamos sobre nuestras vidas no son necesariamente esas vidas tal y como fueron vividas, sino que esas historias se convierten en nuestra experiencia de esas vidas".
Frankl
Otras IPA de esta categoría implican una reflexión más profunda sobre la propia vida y la propia identidad. Denominadas colectivamente ejercicios de reestructuración cognitiva, estas intervenciones van más allá del pensamiento positivo y pretenden generar un proceso reflexivo más profundo hacia un mayor sentido de la vida e incluso un crecimiento postraumático (Tedeschi y Calhoun, 2004).
Entre las intervenciones más destacadas se encuentran la intervención en el duelo a cargo de un psicólogo clínico (Ando et al., 2010), para pacientes con cáncer (Garland et al., 2007), la terapia de revisión de vida (Davis, 2004) y las actividades de reminiscencia diseñadas para personas mayores (Cook, 1998).
Desde la perspectiva de la APP, las IPA centradas en la cognición también pueden promover la consecución de objetivos, como el programa de entrenamiento en objetivos de Sheldon et al. (2002), en el que los participantes primero enumeraban sus objetivos personales y después valoraban sus motivos para perseguirlos, diferenciando entre: extrínsecos, introyectados, interiorizados, integrados e intrínsecos, tal y como se definen en la teoría de la autodeterminación de Deci y Ryan (2000).
Aunque la APP es un ámbito psicológico, hay otros ámbitos que también influyen en el bienestar y que deben explorarse para abordar a la persona en su totalidad. Se trata de los cuadrantes individuo-objetivo (cuerpo/cerebro), colectivo-subjetivo (cultura) y colectivo-objetivo (sociedad).
Trabajar con el cuerpo y el cerebro para mejorar la vida
El dominio objetivo individual puede denominarse salud positiva y se refiere a la aplicación de intervenciones de psicología positiva a la salud física, el ejercicio y las conductas de riesgo, así como su relación con el bienestar a través de la conexión mente/cuerpo y los correlatos neuronales NCC.
Podemos conceptualizar una relación mente-cuerpo como estados mentales subjetivos influidos por resultados fisiológicos (psicosomáticos) o como procesos fisiológicos habilitados por estados mentales particulares (somatopsíquicos) (Hefferon, 2013). Algunas de las IPA comunes aquí son el ejercicio, la nutrición y la autoexpresión artística.
Desde la perspectiva de la APP, podemos animar a la gente a hacer ejercicio regularmente ofreciéndoles los innumerables beneficios de la actividad física, entre los que se incluyen la mejora de la autopercepción y la autoestima (Fox et al., 2001), el funcionamiento cognitivo (Hillman et al., 2008) y el SWB (Reed & Ones, 2006).
Hoy en día también sabemos mucho sobre los efectos protectores del ejercicio en la salud física y mental, y hemos demostrado que puede reducir el riesgo y mejorar el impacto de diversas afecciones, como la diabetes tipo 2 (Colberg et al., 2010), las enfermedades cardiovasculares (Vuori, 1998), algunos tipos de cáncer (Thune et al., 1997), la depresión (Hoffman et al., 2011) y la ansiedad (Herring et al., 2010).
También se ha descubierto que la nutrición afecta al bienestar. Blanchflower et al. (2013) observaron una asociación entre la ingesta de fruta y verdura y el bienestar psicológico. Ford et al. (2013) hallaron correlaciones entre una dieta mediterránea y el afecto positivo, y hoy en día disponemos de tratamientos para los trastornos alimentarios como "mindful eating and living" (Dalen et al., 2010) y programas escolares de prevención de la obesidad (Williamson et al., 2007).
Muchas formas de autoexpresión han sido implicadas en el bienestar: el arte y la belleza pueden inducir estados mentales positivos, concretamente la estética (Kivy, 2009), la danza como ejercicio y forma de autoexpresión puede provocar emociones positivas (Hefferon & Ollis, 2006) y el complejo estado emocional de asombro también ha demostrado tener un profundo efecto en el bienestar (Keltner, & Haidt, 2003).
Además de la salud positiva (Seligman, 2008), las intervenciones objetivas para el bienestar también incluyen la investigación de las bases biológicas del placer (Ryff et al., 2006), el afecto positivo y la activación del córtex prefrontal (Davidson, 2000), el neurofeedback (Hammond, 2005) y la danzaterapia.
La neurorretroalimentación, como intervención no invasiva que puede mejorar el bienestar y el funcionamiento cerebral, está empezando a utilizarse como forma de terapia conductual (Moss, 2009, p. 656). Johnston et al. (2010) pilotaron una terapia de neurofeedback fMRI para desarrollar la regulación emocional y Gruzelier et al. (2013) utilizaron el neurofeedback con niños para mejorar la atención, la creatividad musical y el bienestar.
Pero no vivimos en el vacío y, según la Encuesta Mundial de Valores (Helliwell & Putnam, 2004), los valores más importantes están arraigados en la cultura y la sociedad: relaciones, ingresos, trabajo, capital social y salud.
Trabajar con el capital social para mejorar la vida
El ámbito colectivo-subjetivo y sus intervenciones tienen que ver con las relaciones y la cultura compartida con sus valores y significados, lo que también se entiende como capital social. Aquí la psicología positiva se aplica a las áreas de la ciencia de las relaciones positivas (Fincham, & Beach, 2010), la psicología positiva centrada en la familia (Sheraisan at al., 2004), la erudición organizativa positiva (Cameron at al., 2003) y la educación positiva (Seligman, 2009).
El dominio colectivo-subjetivo también abarca actividades de psicología positiva en terapia de pareja (Kaufman, & Silberman, 2009) y crianza positiva, por no mencionar intervenciones en entornos como escuelas, combinaciones de programas en casa y en la escuela y, por último, intervenciones clínicas y comunitarias. Véase más arriba el análisis de la psicología positiva aplicada a la salud, la educación y el lugar de trabajo.
Trabajar en la sociedad y las instituciones para mejorar la vida
El dominio colectivo-objetivo son aspectos materiales y estructurales de las redes sociales, como los procesos socioeconómicos. Tratar de mejorar la vida no tiene que ver sólo con la mente o incluso con el individuo, sino con todos los aspectos de la vida.
Así pues, debemos tener en cuenta los factores políticos, culturales y socioeconómicos, e incluso los factores estructurales como la educación o las oportunidades económicas, y cómo afectan al bienestar. Este ámbito trata de las instituciones y los entornos, así como de los procesos impersonales que hacen posible el bienestar; por ejemplo, el empleo.
Según Well-Being for Public Policy, de Diener, Lucas, Schimmack y Helliwell (2009), en la actualidad contamos con varios hallazgos sobre el bienestar que son relevantes para la política en áreas como el medio ambiente, la salud y la longevidad, el contexto social y el trabajo y los ingresos.
Los ámbitos con objetivos colectivos, como los servicios sociales, pueden beneficiarse de intervenciones comunitarias como el Proyecto Bienestar de Londres, y las instituciones globales pueden mejorar con intervenciones a nivel político como el análisis de las Naciones Unidas de las medidas de bienestar subjetivo en todo el mundo y su uso para recomendaciones macropolíticas.
A este nivel, medidas como el bienestar subjetivo (SWB) se consideran un barómetro del progreso social en lugar del PIB. También están el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de las Naciones Unidas y el índice de calidad de la gobernanza del Banco Mundial. Por último, la ampliación del bienestar al medio ambiente y la sostenibilidad de la sociedad se ejemplifica con intervenciones como el Índice del Planeta Feliz.
Futuras direcciones de la psicología positiva aplicada
Como el PIB de las sociedades industrializadas modernas se ha triplicado en los últimos 50 años y ahora puede satisfacer las necesidades básicas de sus ciudadanos, nuestras necesidades han evolucionado hacia la búsqueda de una vida plena. Pero nuestros niveles de felicidad no han aumentado en consonancia.
Esta discrepancia explica por qué la riqueza no ha eliminado los problemas sociales. Por ello, la psicología positiva postula que deberíamos tener en cuenta el bienestar a la hora de medir la satisfacción vital y el progreso de la humanidad, y configurar nuestras políticas para que reflejen lo mismo (Donaldson, 2011).
Las medidas del bienestar son importantes no sólo porque son democráticas, sino también porque representan cómo han cambiado los valores de la sociedad moderna, que ha pasado de sobrevivir a prosperar. La gente quiere compromiso, satisfacción y felicidad.
Por último, las personas con altos niveles de bienestar son esenciales para el funcionamiento eficaz de la sociedad, ya que las personas que experimentan muchos sentimientos negativos dan lugar a sociedades inestables y propensas al conflicto político.
La investigación en psicología positiva ha acumulado pruebas de que las personas felices mantienen mejores relaciones sociales, tienen más probabilidades de prosperar y trabajar y gozan de mejor salud y longevidad.
Aunque podría argumentarse que el progreso en estas áreas provoca bienestar y promueve mejores relaciones, familias más sanas y más amigos, y que las personas felices también tienen más éxito en el trabajo y adoptan comportamientos más saludables, hay más pruebas de que aplicar intervenciones positivas a esas áreas de la vida provoca realmente bienestar (Donaldson, 2011).
Hoy sabemos que las personas felices experimentan mayores niveles de autoconfianza, capacidad de liderazgo, calidez y sociabilidad, y podemos afirmar con seguridad que el bienestar subjetivo tiene beneficios a nivel individual.
También hay cada vez más pruebas de que promover el bienestar mediante la aplicación de la psicología positiva es bueno para las sociedades en los ámbitos de la salud y la longevidad, el capital social, las actitudes a favor de la paz y los ingresos, lo que nos permite concluir que el bienestar es importante para la salud psicológica y social (Donaldson, 2011).
Aunque el modelo LIFE es estupendo para hablar de la Psicología Positiva Aplicada en general y las principales áreas de investigación destacan los enfoques de escenarios específicos, nuestra intención para futuros artículos será dividir el debate sobre la Psicología Positiva Aplicada en áreas funcionales de aplicación como el trabajo, la salud y la educación, con el fin de proporcionar a nuestros profesionales un conjunto más claramente definido de aplicaciones relevantes para sus áreas de especialización.
Para profundizar en enfoques específicos como el cultivo de las emociones positivas o el desarrollo de las fortalezas del carácter, consulte las categorías específicas de nuestro blog, donde encontrará las teorías, investigaciones, intervenciones y aplicaciones específicas de estas áreas centrales de investigación.
Mihaly Csikszentmihalyi, uno de los primeros que articuló lo que es la psicología positiva, le ha dado ahora una nueva misión: integrar sistemática y científicamente lo que se ha descubierto a lo largo del tiempo y el espacio que es lo mejor de las personas y lo que constituye una buena vida.
Sostiene que las oportunidades que esta nueva imagen de la humanidad ofrece a los psicólogos positivos aplicados son ilimitadas y declara que esta nueva perspectiva de la psicología promete una vida gratificante a quienes opten por ella (Donaldson, 2011).
La opinión de nuestros lectores
Es un artículo claro y completo que me ha dado una perspectiva progresista y científicamente aplicada de la psicología positiva. Como practicante de la psicología en diversos ámbitos como la educación, la terapia familiar, la formación corporativa en la formación de equipos, el desarrollo del liderazgo, siento que puedo cosechar con confianza muchos beneficios para mis estudiantes y clientes al permitirles aplicar la psicología positiva. Gran trabajo Beata.
Acabo de empezar a indagar en la Psicología Positiva Aplicada y este artículo me ha resultado muy útil. La Psicología Positiva Aplicada me parece muy interesante. Y este es un artículo muy bueno para todos. El mundo realmente necesita la Psicología Positiva.
hola
Soy Nanda Kishore Reddy, psicoterapeuta en ejercicio y ahora trabajo como Wellness Coach en una prestigiosa empresa. Los artículos sobre psicología positiva son muy interesantes.
Thank you.
Es un artículo precioso y muy informativo. Me encanta. Sorprendentemente hoy en clase(MA en psicología de asesoramiento) compartimos mucho sobre la inteligencia emocional. He aprendido mucho de tu artículo. Le agradezco mucho que haya compartido conmigo estos conocimientos. Estoy deseando recibir su próximo artículo sobre la inteligencia emocional y aprender más. Sea bendecido.