¿Qué es la previsión afectiva? Un psicólogo lo explica

Ideas clave

11 minutos de lectura
  • La previsión afectiva consiste en predecir las emociones futuras, lo que a menudo lleva a sobreestimar o subestimar su duración e intensidad.
  • Los sesgos comunes, como el sesgo de impacto, pueden sesgar estas predicciones, afectando a la toma de decisiones y al bienestar.
  • Aumentar el autoconocimiento y aprender de las experiencias pasadas puede mejorar la precisión de los pronósticos afectivos.

¿Qué es la previsión afectiva? Definición + obra de Daniel GilbertEn un día normal, todos hacemos predicciones implícitas sobre acontecimientos futuros.

Por ejemplo, usted puede predecir que su pareja volverá a casa de mal humor debido a recientes retos laborales. Del mismo modo, puede que esté esperando un recordatorio de su masajista para que le avise de que le toca la próxima visita.

Del mismo modo que hacemos predicciones sobre los acontecimientos venideros, también hacemos predicciones implícitas sobre nuestras reacciones emocionales ante estos acontecimientos.

Por ejemplo, puede que se esté preparando para sentirse irritado por su pareja cuando escuche los detalles de otro día duro. Por otro lado, puede que prevea sentirse tranquilo y relajado cuando reciba su masaje a finales de semana.

El proceso de anticipar sus emociones futuras de esta manera se conoce como previsión afectiva. Y el proceso de previsión afectiva es fundamental para gestionar nuestras expectativas, esperar lo bueno e impulsarnos a "planificar lo peor".

En este artículo, desglosaremos una definición de previsión afectiva, le guiaremos a través de su historia y le presentaremos varios ejemplos de su relevancia en la vida cotidiana, extraídos de ejemplos de la investigación.

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¿Qué es la previsión afectiva?

La previsión afectiva se refiere simplemente a la predicción de las emociones futuras (Wilson y Gilbert, 2003).

Adoptando esta definición, Wilson y Gilbert (2003) identifican cuatro componentes específicos de la experiencia emocional sobre los que se pueden hacer predicciones:

  1. Valencia (si la emoción será positiva o negativa);
  2. Emoción(es) específica(s) experimentada(s) (por ejemplo, culpa, excitación);
  3. Intensidad de la(s) emoción(es); y
  4. Duración de la(s) emoción(es).

En otras palabras, cuando intentamos predecir nuestras emociones, generalmente tenemos en cuenta si éstas serán positivas o negativas, qué emociones concretas sentiremos, con qué intensidad las sentiremos y cuánto durarán.

Como descubrirá, podemos ser relativamente ineficaces a la hora de predecir nuestras emociones debido a los sesgos en nuestras percepciones y a las influencias de nuestro entorno.

Breve historia de la previsión afectiva

Previsión afectivaLa ciencia de la previsión afectiva tiene su origen en los trabajos de Kahneman y Snell (1992) sobre la toma de decisiones.

En este trabajo, estos académicos se refieren a una práctica conocida como previsión hedónica, que se refiere a "previsiones implícitas o explícitas de la utilidad que se experimentará en un momento posterior" (Polyportis, Kokkinaki, Horváth, & Christopoulos, 2020).

En esta definición, "utilidad" se refiere a "la calidad e intensidad de la experiencia hedónica asociada a [un] resultado" (Kahneman & Snell, 1992, p. 188). Así pues, en conjunto, este trabajo se centra en las predicciones de las personas sobre cuánto placer pueden obtener al tomar determinadas decisiones.

La noción de previsión afectiva surgió de este trabajo cuando los investigadores Timothy Wilson y Daniel Gilbert observaron que no siempre somos tan felices como pensábamos cuando conseguimos las cosas que queremos.

De hecho, la idea de desear algo implica intrínsecamente una previsión afectiva, ya que estamos prediciendo que nos sentiremos felices (o cualquier otra emoción positiva) cuando obtengamos lo que deseamos. Esta idea llega al quid de la previsión afectiva, ya que ilustra cómo formamos expectativas sobre nuestros sentimientos en respuesta a acontecimientos concretos.

En la actualidad, la investigación ha demostrado que realizamos previsiones afectivas cuando predecimos no solo emociones positivas, como la felicidad, sino también emociones negativas y más polifacéticas, como la hostilidad y la soledad (Wenze, Gunthert y German, 2012).

Además, como demostraremos, factores como el estado de ánimo actual y el foco de atención a menudo llevan a las personas a realizar previsiones emocionales sesgadas, sobrestimando la felicidad que pueden obtener de un acontecimiento o anticipando el dolor en situaciones favorables (Wilson, Wheatley, Meyers, Gilbert y Axsom, 2000).

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8 ejemplos de previsión afectiva

La previsión afectiva es algo que todos hacemos a diario. Lo hacemos incluso sin darnos cuenta.

¿No me cree? Como experimento, pruebe a elegir un día en el que se comprometa a observar todas las veces que predice sus sentimientos sobre un acontecimiento futuro. Cada vez que te sorprendas anticipando una experiencia emocional futura, toma nota de tu predicción.

Una señal de que puede estar realizando una previsión afectiva es que experimente una reacción física en respuesta a pensamientos centrados en el futuro. Por ejemplo, si nota que el corazón se le acelera un poco antes de una cena romántica.

Estas reacciones físicas se producen porque las emociones que sentimos en el presente a veces señalan las emociones que esperamos sentir en el futuro. Estas emociones se denominan emociones anticipatorias (Davis, Love y Maddox, 2009).

Por lo tanto, su corazón acelerado en previsión de su próxima cita puede deberse a que se siente emocionado. Por otra parte, el corazón puede latir con fuerza debido al nerviosismo o a la sensación de miedo, dos ejemplos más de emociones anticipatorias.

Tomarse un día para experimentar con la previsión afectiva de este modo no sólo le ayudará a comprender mejor el concepto, sino que también le brindará la oportunidad de practicar un poco de atención plena, lo que le permitirá ser consciente de sus propias cogniciones y emociones anticipatorias.

Para ayudarte, aquí tienes algunos ejemplos de previsión afectiva que puedes observar en un día normal:

  1. Piensa en las próximas vacaciones y espera con ilusión mañanas relajantes y noches divertidas y llenas de emoción en el paraíso.
  2. Temiendo una visita al dentista, siente que le sudan las palmas de las manos al anticipar la incomodidad y el dolor de una limpieza dental.
  3. Te levantas y esperas con impaciencia tu café matutino, anticipando la sacudida que te dará para empezar el día.
  4. Observa cómo se pone nervioso ante una presentación en el trabajo y predice que sentirá miedo al hablar delante de un público.
  5. Te sientes impaciente mientras esperas a que nazca tu bebé y esperas sentir alegría, felicidad y paz tras el parto.
  6. Mientras esperas en una cafetería local, esperas con impaciencia la llegada de un viejo amigo y esperas sentir satisfacción y nostalgia mientras habláis de vuestros recuerdos del instituto.
  7. Por otra parte, puede que le preocupe lo que su antiguo amigo pensará de su vida y circunstancias actuales, esperando sentirse avergonzado o abochornado al comparar sus logros.
  8. En las gradas de un acalorado partido de fútbol, uno espera sentirse encantado cuando su equipo favorito gana el partido.

Estudios sobre previsión afectiva

Estudios sobre previsión afectivaGran parte de los trabajos existentes sobre previsión afectiva han respondido a preguntas relativas a la precisión con la que hacemos predicciones sobre nuestras emociones futuras.

Además, tiene en cuenta los factores que con mayor probabilidad sesgan o favorecen la exactitud de las predicciones.

A continuación, estos factores favorables o desfavorables se analizan en función de cada uno de los cuatro componentes definitorios de la previsión afectiva: la intensidad, las emociones específicas, la intensidad y la duración.

Estudios sobre la exactitud de la predicción de la valencia

En general, somos capaces de predecir dónde se situarán nuestras experiencias emocionales en un espectro básico que va de lo agradable a lo desagradable.

Por ejemplo, Wilson y sus colegas (2002) escenificaron un juego de citas simulado, en el que estudiantes universitarios competían por una cita hipotética con un estudiante del sexo opuesto. El hecho de que un estudiante ganara o perdiera la cita era aleatorio.

Antes de competir, los participantes pronosticaron la valencia de su estado de ánimo si ganaban frente a si perdían. Como era de esperar, todos los participantes predijeron que se sentirían positivos si ganaban y, de hecho, eso es lo que sintieron.

Aunque este hallazgo pueda parecer obvio, hay factores derivados de nuestras experiencias pasadas, de las experiencias del momento presente y del entorno que pueden llevarnos a hacer predicciones inexactas incluso sobre la valencia básica de nuestras emociones (más sobre esto más adelante).

Estudios sobre la exactitud de la predicción de emociones específicas

En general, las investigaciones indican que tendemos a tener ideas estrechas y simplistas sobre las emociones específicas que sentiremos en el futuro, lo que nos lleva a hacer predicciones inexactas.

Una de las causas de estas predicciones inexactas es la distancia temporal. Es decir, lo lejos que se sitúa un acontecimiento concreto en el futuro.

Según Liberman, Sagristano y Trope (2002), las personas tienden a ser menos capaces de prever las emociones específicas que experimentarán en respuesta a acontecimientos previstos en un futuro lejano. En estas situaciones, tendemos a interpretar estas emociones anticipadas de forma más amplia bajo categorías como "positivo" y "negativo", en lugar de identificar las emociones específicas.

Estos errores y sesgos pueden confundirnos, desorientarnos y hacernos perder la confianza en nuestra propia capacidad para predecir y gestionar nuestras emociones.

Estudios sobre la exactitud de la predicción de la intensidad de las emociones

Del mismo modo que las personas somos ineficaces a la hora de predecir emociones concretas, también somos deficientes a la hora de estimar la intensidad de nuestras experiencias emocionales futuras, una tendencia que suele denominarse "sesgo de intensidad" (Loewenstein y Schkade, 1999).

Para ilustrar este fenómeno, Woodzicka y LaFrance (2001) descubrieron que, aunque la mayoría de las mujeres podían predecir con exactitud las emociones que sentirían cuando un entrevistador les hiciera una pregunta sexualmente inapropiada, sus predicciones sobre la intensidad de estas emociones eran inexactas. Más concretamente, las mujeres predijeron que sentirían principalmente ira, seguida de miedo, pero el miedo fue la emoción más intensa en realidad.

Para recurrir a más hallazgos, Buehler y McFarland (2001) descubrieron que los estudiantes universitarios que preveían que se sentirían positivos al conocer su nota final de un curso sobrestimaban la intensidad con la que les haría sentirse positivos. Estos estudiosos replicaron el resultado cuando pidieron a los estudiantes que predijeran la intensidad con la que se sentirían positivos ante su futura experiencia del día de Navidad.

En este segundo estudio, los autores descubrieron que los estudiantes que mostraban un enfoque temporal más estrecho eran más propensos a hacer estas predicciones inexactas. Más concretamente, los que afirmaron centrarse exclusivamente en las próximas vacaciones y no tuvieron en cuenta las experiencias de las vacaciones pasadas al hacer sus previsiones eran más propensos a sobrestimar la intensidad de sus emociones positivas futuras.

Una vez más, este resultado señala la importancia de los horizontes temporales (y la atención que les prestamos) como factores que pueden influir en la precisión de las previsiones afectivas.

Estudios sobre la exactitud de la predicción de la duración de las emociones

Los estudios demuestran que las personas tienden a sobrestimar la duración durante la cual experimentarán emociones previstas. Se ha demostrado que este sesgo, denominado "sesgo de durabilidad" (Gilbert, Pinel, Wilson, Blumberg y Wheatly, 1998), se aplica a la previsión de emociones tanto positivas como negativas.

En un estudio, Ayton, Pott y Elwakili (2007) descubrieron que quienes suspendían el examen de conducir sobrestimaban la duración de su decepción. Curiosamente, los examinandos que habían suspendido anteriormente eran tan malos prediciendo la duración de su decepción como los que suspendían por primera vez. Este hallazgo sugiere que las emociones pueden ser un área en la que la experiencia pasada no siempre informa con precisión de las expectativas.

Curiosamente, la investigación ha demostrado que las personas son propensas a sobrestimar tanto la intensidad de las emociones previstas como la duración de las emociones sentidas. Es decir, tendemos a mostrar los sesgos de intensidad y duración al mismo tiempo.

Para facilitar el debate sobre la combinación de estos dos sesgos, Wilson y sus colegas (2000) acuñaron el término "sesgo de impacto" en un estudio sobre los aficionados a los deportes universitarios. En el estudio, se demostró que los aficionados sobrestimaban no sólo lo felices que se sentirían después de que su equipo favorito ganara el partido, sino también cuánto durarían los sentimientos de felicidad.

La investigación es clara. Somos bastante ineficaces a la hora de predecir nuestras emociones futuras. Pero la pregunta sigue en el aire: ¿Por qué?

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Factores de error en las previsiones afectivas

Hay varias razones por las que podemos encontrarnos cometiendo errores aparentemente básicos cuando se trata de la previsión afectiva (Wilson y Gilbert, 2003). Esto puede llevarnos a mostrar uno o varios de los sesgos mencionados.

La siguiente tabla presenta un resumen sucinto de los errores de previsión afectiva, basado en las conceptualizaciones de Wilson y Gilbert (2003), y esboza las formas de sesgo a las que pueden conducir.

Eche un vistazo y vea si se le ocurre alguna ocasión en la que haya cometido alguno de los siguientes errores de previsión:

Fuente de error: Construal
Descripción Una persona imagina que un acontecimiento se desarrolla de una manera, pero en la realidad se desarrolla de forma muy diferente.
Ejemplo Una futura madre imagina un parto tranquilo y sin sobresaltos, pero tiene que someterse a una dolorosa cesárea.
Objetivo(s) del error/Naturaleza del sesgo Todos (valencia, emociones específicas, intensidad y duración)

 

Fuente de error: Efectos de encuadre
Descripción Una persona se centra en atributos limitados de un acontecimiento futuro excluyendo otros que pueden ser igualmente (o más) importantes como determinantes de las reacciones afectivas.
Ejemplo Los estudiantes universitarios pronostican su felicidad dentro de un año si vivieran en varias residencias universitarias. A la hora de hacer sus predicciones, los estudiantes se centran más en las características físicas y la ubicación de las casas que en factores sociales como las relaciones con los compañeros de piso. (Dunn, Wilson y Gilbert, 2003).
Objetivo(s) del error/Naturaleza del sesgo Sesgo de impacto (intensidad y duración) al centrarse en los atributos equivocados de un acontecimiento. Pero si se centra en los atributos correctos, teóricamente se podría reforzar la precisión de las predicciones.

 

Fuente de error: Mala memoria
Descripción Una persona recurre a recuerdos inexactos de un acontecimiento pasado y utiliza las reacciones emocionales a estos recuerdos defectuosos para predecir futuras reacciones emocionales a un acontecimiento similar.
Ejemplo Una mujer recuerda los acontecimientos que tuvieron lugar durante sus vacaciones en París. Recuerda erróneamente detalles del viaje, se siente positiva con estos falsos recuerdos y supone que su próximo viaje le producirá emociones similares.
Objetivo(s) del error/Naturaleza del sesgo Emociones específicas, intensidad y duración.

 

Fuente del error: Teorías idiosincrásicas
Descripción Una persona se basa en teorías inexactas sobre cómo le hará sentir un acontecimiento, a menudo derivadas de la cultura y de experiencias pasadas.
Ejemplo La gente predice que estará de mal humor al día siguiente después de haber dormido mal basándose en creencias muy extendidas y en experiencias pasadas (Wilson, Laser y Stone, 1982), pero esto no es necesariamente cierto.
Objetivo(s) del error/Naturaleza del sesgo Emociones específicas, intensidad y duración.

 

Fuente de error: Influencias únicas durante el pronóstico
Descripción Las estimaciones de los estados afectivos futuros de una persona están sesgadas por factores del presente, como el estado de ánimo o los recursos actuales.
Ejemplo Una chica resfriada piensa en una fiesta el mes que viene. Como se siente enferma, prevé pasárselo mediocre en la fiesta sin darse cuenta de que su predicción está sesgada por su bajo estado de ánimo actual.
Objetivo(s) del error/Naturaleza del sesgo Valencia, intensidad y duración.

 

Fuente de error: Efectos de expectativa
Descripción La previsión afectiva de una persona modifica su experiencia emocional del acontecimiento cuando se produce.
Ejemplo Un niño ve una película esperando que sea una de las mejores que ha visto nunca. Acaba decepcionado (y le gusta menos la película) porque no ha cumplido sus expectativas.
Objetivo(s) del error/Naturaleza del sesgo Especialmente la valencia (en relación con el "gusto").

 

Fuente del error: Lagunas de empatía intrapersonal
Descripción Una persona no tiene en cuenta las influencias sobre su estado emocional o motivacional en el futuro que no están presentes cuando hace previsiones.
Ejemplo Una persona no lleva pañuelos a un funeral porque salió de casa pensando todavía en el trabajo y sin tener en cuenta el impacto emocional de la ceremonia.
Objetivo(s) del error/Naturaleza del sesgo Intensidad.

 

Fuente del error: Focalismo
Descripción Una persona se centra demasiado en un acontecimiento focal futuro, sobrestimando su impacto en sus emociones y subestimando el impacto de otros acontecimientos concurrentes.
Ejemplo Un aficionado al deporte pronostica felicidad durante varios días si su equipo favorito gana un próximo partido de fútbol, pero no tiene en cuenta cómo pueden afectar a sus emociones otros acontecimientos, como las responsabilidades laborales y profesionales.
Objetivo(s) del error/Naturaleza del sesgo Sesgo de impacto (intensidad y duración).

 

Fuente de error: Procesos de adaptación y creación de sentido
Descripción Una persona no consigue anticipar cómo el impacto de los acontecimientos emocionales se desvanecerá con el tiempo (también conocido como evanescencia emocional).
Ejemplo Después de mucho trabajo, un académico consigue la titularidad en su universidad y prevé que esto le garantizará una felicidad extrema durante años. Sin embargo, la adaptación a un estado emocional más básico se produce antes de lo previsto.
Objetivo(s) del error/Naturaleza del sesgo Sesgo de impacto (intensidad y duración).

Cualquiera de estas fuentes de error puede hacernos cometer errores de previsión afectiva y sacarnos de nuestro juego de predicción.

A veces, puede tratarse de pequeños errores, como esperar enfadarse al pillar a su hijo en una mentira, pero sentirse más decepcionado. Otras veces, la brecha entre nuestras previsiones afectivas y la experiencia de las emociones puede ser bastante perturbadora, como si esperas sentirte feliz el día de tu boda pero en cambio te encuentras sintiendo pavor y ansiedad al subir al altar.

La última fuente de error relativa a los procesos de creación de sentido es especialmente poderosa. Tendemos a no pensar en lo mucho que alteramos o ajustamos nuestros pensamientos y sentimientos en respuesta a acontecimientos significativos, pero lo hacemos todo el tiempo, tanto consciente como inconscientemente.

Con frecuencia sentimos alegría en respuesta a un acontecimiento feliz importante, pero poco a poco interiorizamos nuestra nueva normalidad y, con el tiempo, nuestra intensa alegría se desvanece.

Asimismo, nos adaptamos al dolor de las tragedias de la vida, como la pérdida de un ser querido. Wilson y Gilbert (2003) se refieren a este proceso de adaptación, en gran medida inconsciente, como un sistema inmunológico psicológico.

Sin este sistema, todo lo doloroso que ocurriera seguiría impactándonos emocionalmente en el mismo grado que cuando ocurrió inicialmente y, a medida que se sucedieran más acontecimientos negativos, nuestro sufrimiento se haría más intenso, perjudicando nuestro bienestar.

Por el contrario, la mayoría de nosotros transformamos mentalmente nuestra interpretación de los acontecimientos difíciles para ayudar a minimizar su impacto emocional, lo que nos permite seguir adelante con nuestras vidas y continuar funcionando.

Cómo influye la previsión afectiva en la felicidad

Cómo influye la previsión afectiva en la felicidad

Es fácil ver cómo la previsión afectiva influye en nuestra felicidad.

Una buena parte de la felicidad proviene de anticipar acontecimientos futuros positivos y gestionar nuestras expectativas sobre los inevitables acontecimientos futuros negativos.

Como consecuencia de cometer errores de previsión afectiva, las personas suelen sobrestimar e infravalorar lo felices que se sentirán en respuesta a determinados acontecimientos. Cuando una persona sobreestima lo feliz que será, tiende a influir negativamente en su propia felicidad. Por otro lado, cuando una persona subestima su felicidad futura, es probable que experimente un "excedente" de felicidad

Otro reto para lograr una felicidad sostenida es nuestra tendencia a adaptarnos a un nivel básico de felicidad tras acontecimientos positivos de la vida (Kurtz, 2016). Esta tendencia observada de las personas a volver rápidamente a niveles estables de felicidad a veces se denomina adaptación hedónica o la cinta hedónica.

A pesar de esta tendencia humana común, podemos utilizar una serie de estrategias para aferrarnos a los momentos de alegría y obtener de ellos una felicidad más duradera. En psicología positiva, esto se conoce como "saborear", definido como el proceso por el cual las personas "... prestan atención, aprecian y mejoran las experiencias positivas de sus vidas" (Bryant y Veroff, 2007).

Entre las estrategias para saborear la experiencia se incluyen contar la experiencia con otras personas, mostrar un afecto positivo (por ejemplo, reír), dedicar tiempo a sentir gratitud, sentirse orgulloso de uno mismo por los logros conseguidos, crear recuerdos, como intentar recordar intencionadamente las experiencias positivas, y agudizar las percepciones sensoriales (es decir, prestar atención de forma consciente durante los momentos físicamente agradables; Bryant, Chadwick y Kluwe, 2011).

Además, podemos ayudarnos a nosotros mismos a experimentar una mayor felicidad manteniendo unas expectativas realistas. Si aprendemos a disfrutar de las cosas buenas tal y como vienen y no esperamos que ningún acontecimiento nos haga la vida radicalmente mejor o más fácil, evitaremos los peligros de los sesgos de previsión, lo que nos ayudará a construir y mantener la felicidad.

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Previsión afectiva y toma de decisiones

¿Recuerda que antes señalamos algunas de las formas en que podemos emplear la previsión afectiva en nuestra vida cotidiana?

Vayamos un paso más allá. Para cada uno de ellos, consideraremos cómo las previsiones emocionales pueden afectar a la toma de decisiones y al comportamiento posterior:

  • Como está deseando que lleguen sus próximas vacaciones, decide reservar otras en un futuro aún más lejano de forma preventiva. Esto es algo que probablemente no haría si no estuviera deseando viajar.
  • Cancela su cita con el dentista para evitar el dolor, el miedo y el malestar que espera. Como consecuencia, sus dientes y la salud de su boca empeoran, lo que da lugar a una cita aún más dolorosa en el futuro.
  • Anticipar su café matutino le tiene tan emocionado que decide parar en una cafetería de camino al trabajo.
  • Reconoce que está nervioso por su próxima presentación y practica sus habilidades de presentación para calmar los nervios. Su jefe le felicita por su fantástica presentación.
  • Tu impaciencia y emoción por conocer a tu bebé te animan a planificar y elaborar estrategias en los momentos previos al parto, lo que te hace sentir preparada y calma tus preocupaciones antes de que nazca el bebé.
  • Tienes tantas ganas de tomar un café con tu amigo que decides hacerle un pequeño pero atento regalo que le hace las delicias y reaviva la amistad.
  • Te preocupa tanto lo que tu antiguo amigo pueda pensar de ti que decides cancelar el encuentro en el último momento, poniendo fin a vuestra vieja amistad.
  • Sus expectativas sobre cómo se sentirá tras la victoria de su equipo de fútbol le llevan a planear una fiesta posterior o unas copas de celebración.

Estos escenarios implican que tomes decisiones sobre tu comportamiento en función de tus expectativas sobre el acontecimiento futuro relevante. Como la mayoría de las decisiones en la vida, algunas llevan a buenos resultados y otras a malos.

Las decisiones que conducen a malos resultados son a menudo el resultado de una toma de decisiones errónea, que puede ocurrir en respuesta a uno o más de los sesgos de previsión mencionados. Por lo tanto, es importante actuar con cautela a la hora de tomar decisiones basadas en nuestras expectativas de emociones futuras.

Quizá no haya ningún ámbito en el que sea más importante ser conscientes de nuestras limitaciones a la hora de tomar decisiones que cuando decidimos sobre asuntos serios relacionados con nuestra salud. Según los investigadores Halpern y Arnold (2008), las personas que toman decisiones relacionadas con la salud son especialmente vulnerables a las siguientes fuentes de error de previsión.

  1. Focalismo:
    Los pacientes tienden a centrarse mucho en lo que cambiará como consecuencia de un procedimiento médico, como la reducción de la movilidad, entristeciéndose por ello e ignorando los muchos aspectos de su vida que seguirán igual.
  2. Inmunidad psicológica:
    Los pacientes tienden a subestimar hasta qué punto sus mecanismos de afrontamiento les protegerán de un sufrimiento emocional duradero, como el sentido del humor y la capacidad de intelectualizar ante una mala situación.
  3. Incapacidad para predecir la adaptación:
    Los pacientes tienden a subestimar o desconocer la tendencia humana a adaptarse y volver a los niveles básicos de felicidad tras acontecimientos desafiantes (por ejemplo, procedimientos médicos con un largo tiempo de recuperación).

Por lo tanto, si tiene que tomar pronto alguna decisión importante sobre su salud, asegúrese de tener en cuenta estas tres causas comunes de las previsiones afectivas erróneas.

Previsión afectiva e interacción social

Predicción afectiva e interacciones socialesTendemos a tener ideas fijas sobre cómo nos sentiremos cuando pasemos tiempo con determinadas personas de nuestra vida.

Pasar tiempo con los que queremos, los que nos inspiran y los que admiramos puede provocar emociones positivas, mientras que pasar tiempo con los que nos agotan o decepcionan puede provocar emociones negativas.

En estas situaciones, nuestras experiencias previas pasando tiempo con otras personas alimentarán nuestras previsiones afectivas. De hecho, se ha demostrado que las personas con ansiedad social que han tenido malas experiencias sociales en el pasado suelen recurrir a las experiencias negativas cuando pronostican emociones futuras en situaciones sociales, lo que puede exacerbar la intensidad de su estado (Wilson y Gilbert, 2003).

Sin embargo, hay que tener en cuenta que también anticipamos nuestras emociones al interactuar con personas que no conocemos y en situaciones sociales desconocidas. Un estudio realizado por Mallett, Wilson y Gilbert (2008) descubrió que cuando se les decía a los estudiantes que iban a interactuar con estudiantes que no pertenecían a su grupo racial o étnico, tendían a valorar su reacción emocional ante el futuro acontecimiento de forma mucho más negativa de lo que realmente había sido su experiencia.

Este hallazgo indica que la previsión afectiva en situaciones sociales puede estar muy influida por la tendencia humana a centrarse en las diferencias en lugar de en las similitudes.

Hay varios vídeos, charlas, conferencias y explicaciones audiovisuales magníficos sobre la previsión afectiva, por si le interesa saber más. Aquí tienes cinco de nuestros favoritos, cada uno de los cuales ofrece una visión del tema de la previsión afectiva desde perspectivas ligeramente diferentes.

La psicología de tu yo futuro - Dan Gilbert
La psicología de la felicidad | Daniel Gilbert
Predicción afectiva: El fármaco de moda
Predicción afectiva en un orangután - Primatforskning
Nuestro factor sonrisa: la libertad de los pensamientos humanos

Un mensaje para llevar a casa

Ahora que ya conoce la predicción afectiva, tómese un momento para predecir cómo se sentirá en respuesta a un acontecimiento que tendrá lugar más adelante en la semana.

Piense en las emociones concretas que espera sentir y considere si puede haber algún factor en el entorno o en su percepción del acontecimiento que pueda dificultar la exactitud de sus predicciones.

También puede recordar momentos en los que se haya sentido decepcionado o inesperadamente feliz en respuesta a acontecimientos y reflexionar sobre por qué hubo un desfase entre su experiencia y sus expectativas.

Al sintonizar de este modo con las lagunas en sus previsiones afectivas y las emociones subsiguientes, podrá mantenerse alerta para evitar sus tendencias a las predicciones sesgadas, lo que le permitirá sentirse más feliz durante más tiempo.

Esperamos que ponga en práctica con éxito estos principios. Y en caso de duda, piense en lo que puede hacer para gestionar sus expectativas y estar preparado.

Ya lo dice el refrán:

Espere lo mejor, pero prepárese para lo peor.

Esperamos que haya disfrutado leyendo este artículo. No olvide descargar gratuitamente nuestras cinco herramientas de psicología positiva.

Preguntas más frecuentes

La previsión afectiva es el proceso de predecir cómo nos harán sentir emocionalmente los acontecimientos futuros.

Entre los sesgos más comunes se encuentran el sesgo de impacto, por el que sobrestimamos el impacto emocional de acontecimientos futuros, y el focalismo, por el que nos centramos demasiado en un aspecto de un acontecimiento.

Las predicciones emocionales inexactas pueden llevarnos a tomar decisiones que no se ajustan a nuestros sentimientos reales, lo que afecta a nuestro bienestar general.

  • Ayton, P., Pott, A., & Elwakili, N. (2007). Predicción afectiva: ¿Por qué las personas no pueden predecir sus emociones? Thinking & Reasoning, 13(1), 62-80. https://doi.org/10.1080/13546780600872726
  • Bryant, F. B., Chadwick, E. D., & Kluwe, K. (2011). Comprensión de los procesos que regulan la experiencia emocional positiva: Problemas sin resolver y direcciones futuras para la teoría y la investigación sobre el saboreo. International Journal of Wellbeing, 1(1). https://doi.org/10.5502/ijw.v1i1.18
  • Bryant, F. B., y Veroff, J. (2007). Savoring: Un nuevo modelo de experiencia positiva. Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum Associates.
  • Davis, T., Love, B. C., y Maddox, W. T. (2009). Emociones anticipatorias en tareas de decisión: ¿Marcadores encubiertos de valor o procesos atencionales? Cognition, 112(1), 195-200. https://doi.org/10.1016/j.cognition.2009.04.002
  • Dunn, E. W., Wilson, T. D. y Gilbert, D. T. (2003). Location, location, location: The misprediction of satisfaction in housing lotteries. Personality and Social Psychology Bulletin, 29(11), 1421-1432. https://doi.org/10.1177/0146167203256867
  • Gilbert, D. T., Pinel, E. C., Wilson, T. D., Blumberg, S. J. y Wheatley, T. P. (1998). Immune neglect: A source of durability bias in affective forecasting. Journal of Personality and Social Psychology, 75, 617-638. https://doi.org/10.1037/0022-3514.75.3.617
  • Halpern, J., y Arnold, R. M. (2008). Previsión afectiva: An unrecognized challenge in making serious health decisions. Journal of General Internal Medicine, 23, 1708-1712. https://doi.org/10.1007/s11606-008-0719-5
  • Kahneman, D., y Snell, J. (1992). Predicting a changing taste: ¿Sabe la gente lo que le va a gustar? Journal of Behavioral Decision Making, 5(3), 187-200. https://doi.org/10.1002/bdm.3960050304
  • Kurtz, J. L. (2016). Predicción afectiva: La enseñanza de un área de investigación útil, accesible y humilde. Enseñanza de la Psicología, 43, 80-85. https://doi.org/10.1177/0098628315620952
  • Liberman, N., Sagristano, M., & Trope, Y. (2002). The effect of temporal distance on level of mental construal. Journal of Experimental Social Psychology, 38, 523-534. https://doi.org/10.1016/S0022-1031(02)00535-8
  • Loewenstein, G., y Schkade, D. (1999). ¿No sería agradable? Predicción de sentimientos futuros. En D. Kahneman, E. Diener, & N. Schwarz (Eds.), Well-being: The foundations of hedonic psychology (pp. 85-105). Nueva York, NY: Russell Sage.
  • Mallett, R. K., Wilson, T. D. y Gilbert, D. T. (2008). Expect the unexpected: Failure to anticipate similarities when predicting the quality of an intergroup interaction. Journal of Personality and Social Psychology, 94, 265-277. https://doi.org/10.1037/0022-3514.94.2.94.2.265
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Comentarios

La opinión de nuestros lectores

  1. Ireti

    Ha sido un artículo estupendo. Casi diría que me ha cambiado la vida. Me topé con él mientras investigaba por qué siento mis emociones tan intensamente incluso cuando imagino un acontecimiento futuro, y terminé el artículo comprendiendo mucho mejor cómo la previsión afectiva ha dado forma a mis decisiones y ha afectado a mi felicidad. Me sorprendió especialmente leer que "las emociones pueden ser un área en la que la experiencia pasada no informa con precisión de las expectativas". Hay tanto que aprender sobre el comportamiento humano. Gracias por compartirlo.

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  2. Norton activar

    Gracias por compartirlo. Es realmente asombroso.

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  3. Mal

    Leyendo a Csikszentmihalyi pensé que tener más flujo en mi vida me haría más feliz, y el ajedrez fue uno de sus primeros ejemplos de "experiencias... gratificantes en sí mismas... [que] proporcionan pequeños mundos propios que son agradables". Así que mi "previsión afectiva" era que jugar en chess.com me haría más feliz. En lugar de eso, acabé con un estrés masivo, frustración y una adicción a internet... en suma, mucho menos feliz. Puede que jugar al ajedrez no sea para mí, a pesar de que soy licenciado en física y de que de niño me gustaba y ganaba a todos mis amigos. No me fue tan mal en chess.com como "viejo principiante", llegando al 20% de los mejores jugadores del sitio en pocas semanas, y jugando contra gente en la que mis habilidades y el desafío estaban perfectamente equilibrados, como la "teoría del flujo" sugiere que es "ideal". Pero seguía sintiéndome muy estresado y frustrado por el juego. Ahora he dejado de jugar en seco y dedico el tiempo ahorrado a leer más sobre psicología positiva para ver si hay algo que realmente funcione para mejorar la felicidad. Dado que el "padre del PP" me llevó por el mal camino del ajedrez, ¡esto demuestra que al menos tengo algo de esperanza y optimismo! ¿Alguien ha encontrado una actividad que predijo que aumentaría enormemente su felicidad a largo plazo, y realmente lo ha hecho?

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  4. Joanna

    Estamos atrapados en esta búsqueda constante de la felicidad. Persiguiendo "la próxima gran cosa" que creemos que nos hará felices. Un coche nuevo, un televisor nuevo, una casa nueva o incluso una pareja nueva... Y aunque, como bien se ilustra en este artículo, la mayoría de las veces tenemos razón en cuanto a lo que nos hará felices, sin duda sobrestimamos el impacto que ese acontecimiento concreto tendrá en nuestras vidas.
    Creemos que la verdadera felicidad reside en aceptar todas las emociones. Están ahí por una razón y nos permiten comprometernos plenamente con la vida.
    Sólo tenemos que aprender a hacernos amigos de ellas.

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    • Nhu Tran

      Hola Joanna,
      Estoy totalmente de acuerdo contigo. La mayoría de las veces acertamos en lo que nos hace felices porque conocemos lo que nos gusta y lo que no. Al mismo tiempo, sobreestimamos nuestras expectativas. En lugar de perseguir lo que creemos que nos dará la felicidad, creo que deberíamos disfrutar del presente y apreciar lo que tenemos. Creo que tiene razón en que tenemos que aprender a ser amigos de todas las emociones. Ha señalado un punto excelente.

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