Los mecanismos de afrontamiento poco saludables, como la evitación y el abuso de sustancias, pueden aliviar temporalmente el estrés pero provocar daños a largo plazo.
Reconocer estos comportamientos es el primer paso hacia el cambio, que permite respuestas emocionales más sanas.
El desarrollo de estrategias de afrontamiento positivas, como la atención plena y la búsqueda de apoyo, mejora el bienestar y la resiliencia.
La vida conlleva un amplio tapiz de experiencias diferentes. Algunas son agradables, otras tristes y otras suponen un reto.
Los mecanismos de afrontamiento son las formas en que respondemos a las experiencias difíciles. Podemos considerar nuestros mecanismos de afrontamiento como nuestra caja de herramientas emocionales y conductuales.
Pero, ¿qué ocurre cuando nuestras respuestas a nuestras experiencias no son útiles? ¿Qué hacemos si nuestras respuestas a nuestros problemas se convierten en el problema?
En este artículo, encontrará reflexiones sobre los 10 mecanismos de afrontamiento poco saludables más comunes, incluidos sus orígenes, algunos ejemplos de la vida real y cómo podemos aprender a orientarnos hacia alternativas más sanas.
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El afrontamiento es un proceso psicológico esencial para gestionar el estrés y nuestras emociones (Folkman y Moskowitz, 2004).
El afrontamiento consiste en nuestros "pensamientos y comportamientos movilizados para gestionar situaciones estresantes internas y externas" (Algorani & Gupta, 2021, p. 1).
Los mecanismos de afrontamiento son estrategias psicológicas que pueden implicar pensamientos o comportamientos diseñados para gestionar el estrés, la adversidad y los retos emocionales.
El afrontamiento saludable implica estrategias adaptativas que fomentan nuestro bienestar psicológico a largo plazo, mientras que el afrontamiento no saludable engloba enfoques desadaptativos que pueden conducir a resultados negativos.
Las estrategias de afrontamiento saludables, como la relajación, la búsqueda del apoyo de nuestros seres queridos y el replanteamiento positivo de las cogniciones inútiles, están diseñadas para fomentar la resiliencia (Compas et al., 2001).
Este tipo de afrontamiento fomenta la regulación emocional, mejora las habilidades de resolución de problemas y cultiva un sentimiento de autoeficacia y aprendizaje. De este modo, contribuye a nuestro bienestar y prosperidad a largo plazo.
Los investigadores han identificado más de 400 estrategias de afrontamiento diferentes y han presentado múltiples clasificaciones de estilos de afrontamiento saludables (Machado et al., 2020).
Pueden verse en la rueda de estrategias de afrontamiento y se han dividido en cinco grandes estilos.
Por otra parte, el afrontamiento malsano implica respuestas inadaptadas y a menudo conduce a un ciclo de angustia creciente (Skinner et al., 2003).
Los mecanismos de afrontamiento poco saludables implican comportamientos que proporcionan alivio a corto plazo pero que pueden agravar la angustia a largo plazo. El abuso de sustancias, la evitación, la autolesión y la autoconversación negativa son algunos de los ejemplos más comunes de estrategias de afrontamiento poco útiles (Klonsky, 2007; Skinner et al., 2003).
Estas estrategias a menudo impiden el procesamiento emocional, empeoran nuestro estrés y dificultan la resolución eficaz de problemas. Los mecanismos de afrontamiento poco saludables pueden conducir a un ciclo de emociones negativas, disminución de la autoestima, mala salud e incluso daños físicos (Suls y Fletcher, 1985; Zuckerman, 1999).
Factores que influyen en nuestras decisiones de afrontamiento
En la elección de nuestros mecanismos de afrontamiento influyen factores como los rasgos de personalidad, las normas culturales y, lo que es más importante, nuestras experiencias pasadas.
A menudo, las raíces de nuestros mecanismos de afrontamiento poco saludables se encuentran en nuestra infancia, y también están moldeadas por nuestros primeros estilos de apego.
Es posible, por ejemplo, que hayamos carecido de buenos modelos de afrontamiento, que nuestras emociones hayan sido deslegitimadas o ridiculizadas, o que hayamos crecido en un entorno inestable o incluso violento, en el que estuvimos expuestos a muchos factores estresantes amenazantes.
Algunos de nosotros podemos recurrir a formas de afrontamiento poco saludables debido a la falta de conocimiento de alternativas más sanas (Taylor & Brown, 1988). Además, el apoyo social y el acceso a los recursos desempeñan un papel crucial en la configuración de nuestras estrategias individuales de afrontamiento (Thoits, 1995).
En general, los mecanismos de afrontamiento poco saludables pueden convertirse fácilmente en malos hábitos -respuestas automáticas por defecto a nuestros factores de estrés- y, en estos casos, puede que necesitemos buscar ayuda profesional para desarrollar formas más generativas de mejorar nuestra resiliencia emocional.
Mecanismos de afrontamiento poco saludables: Una lista
Los mecanismos de afrontamiento poco saludables, definidos como estrategias inadaptadas utilizadas para manejar emociones adversas o situaciones estresantes, han sido objeto de una amplia investigación psicológica (Smith et al., 2018).
Aunque estos mecanismos suelen proporcionar alivio a corto plazo, pueden provocar daños psicológicos, emocionales e incluso físicos a largo plazo (Jones y Oliver, 2015). A largo plazo, el afrontamiento malsano perpetúa los resultados negativos.
Entre las técnicas de afrontamiento desadaptativas más comunes se encuentran las siguientes (Thompson et al., 2010; Enns et al., 2018; Wadsworth, 2015; Tapu, 2016).
1. Abuso de sustancias
El abuso de sustancias, incluido el consumo de alcohol, drogas y analgésicos, es un mecanismo de afrontamiento malsano muy común (Dawson et al., 2018).
El alivio temporal que ofrecen las sustancias puede conducir a la adicción, exacerbando los problemas de salud mental (Hawke et al., 2019).
Como ocurre con la mayoría de los mecanismos de afrontamiento poco saludables, el abuso prolongado y excesivo de sustancias suele convertirse en el reto más acuciante de nuestra vida y se convierte en la mayor amenaza para nuestro bienestar.
2. Evitación y negación
La evitación y la negación implican ignorar o suprimir emociones o situaciones angustiosas (Seligman y Csikszentmihalyi, 2014).
Estos mecanismos dificultan nuestro procesamiento emocional y contribuyen a aumentar el estrés y la ansiedad (Carver y Scheier, 2011).
Si evitamos afrontar nuestros problemas o negamos que existan, no podremos resolverlos. Este mecanismo de afrontamiento conduce al estancamiento y la parálisis y obstaculiza nuestro crecimiento emocional (Smith et al., 2018).
3. Autolesiones
La autolesión, como cortarse o quemarse, es una estrategia de afrontamiento especialmente angustiosa y contraproducente (Klonsky et al., 2018).
Este comportamiento puede ofrecer una fugaz sensación de control y alivio, pero a menudo resulta en una mayor agitación emocional y puede conducir a lesiones físicas peligrosas (Zetterqvist, 2015).
4. Autoconversación negativa
La autoconversación negativa, cuando nos criticamos o menospreciamos en exceso, está relacionada con la reducción de la autoestima y el aumento de la depresión (Brakemeier et al., 2014).
El refuerzo de pensamientos pesimistas y suposiciones negativas sobre nosotros mismos puede perpetuar y magnificar nuestra angustia (Beck, 2019).
La autoconversación negativa es un mecanismo de afrontamiento muy común y, de nuevo, es un mecanismo que comienza como una estrategia protectora diseñada para salvarnos del peligro y que posteriormente se transforma en una estrategia inadaptada que nos frena en numerosas áreas de nuestra vida.
David Burns (1980/1999) y otros profesionales de la Terapia Cognitivo-Conductual han proporcionado descripciones más detalladas de las diversas distorsiones cognitivas que suelen determinar nuestra autoconversación negativa.
Las distorsiones cognitivas más comunes son el pensamiento de todo o nada, la sobregeneralización, el filtrado mental, la descalificación de lo positivo, las conclusiones precipitadas en forma de lectura de la mente y adivinación, la magnificación y la minimización, el razonamiento emocional, las afirmaciones de "debería", el etiquetado y el etiquetado erróneo, y la personalización (Burns, 1980/1999).
5. Alimentación emocional o atracones
También es posible que comamos de forma emocional o que nos demos atracones para adormecer nuestras emociones y hacer frente a los factores de estrés abrumadores de nuestras vidas.
Al igual que otras estrategias de afrontamiento inadaptadas, ésta da lugar a un círculo vicioso clásico, en el sentido de que nuestra respuesta malsana a los problemas pronto se convierte en el principal reto de nuestra vida.
Los que nos damos atracones quedamos atrapados en un ciclo de culpa, vergüenza y odio hacia nosotros mismos, que es la consecuencia directa de este mecanismo de afrontamiento.
6. Aislamiento
Otro mecanismo de afrontamiento poco saludable es apartarse de las interacciones sociales. Aislarnos de nuestros semejantes también es un mecanismo de afrontamiento perjudicial, ya que la evitación o el aislamiento por miedo pueden provocar problemas de salud mental y bienestar.
Cuando cortamos los lazos con otras personas, nos privamos de interacciones humanas energizantes y de relaciones enriquecedoras, lo que reduce significativamente nuestras oportunidades de sanar y crecer.
Procrastinar significa evitar tareas importantes o retrasar su realización. Curiosamente, a menudo procrastinamos precisamente las tareas que son más importantes para nosotros porque no podemos soportar la idea de hacerlas de una manera menos que perfecta o incluso fracasar en ellas.
Una vez más, procrastinar puede proporcionar un alivio temporal porque, cuando lo hacemos, permanecemos en la esfera de lo posible, donde podemos permitirnos fantasías de resultados perfectos o casi perfectos.
Sin embargo, la procrastinación aumenta nuestro estrés a largo plazo, porque disminuye enormemente nuestro sentido de autoeficacia y también está relacionada con sentimientos de culpa y vergüenza.
8. Exceso de trabajo
Muchos de nosotros también trabajamos en exceso para hacer frente a sentimientos de desconexión, vacío, falta de propósito y alienación. También podemos automedicarnos con el trabajo para evitar abordar problemas en otras áreas de nuestra vida, como la familia, la pareja o los círculos de amistad.
Sin embargo, el problema del exceso de trabajo es que es probable que agrave los retos que no abordamos. Y cuanto más tiempo pasamos en el trabajo, más vacías se vuelven nuestras vidas en otros ámbitos.
Cada vez resulta más difícil parar y enfrentarse a ese vacío. Es más, el exceso de trabajo también puede aumentar nuestro riesgo de agotamiento y provocar una disminución de la satisfacción general con la vida. También podría provocar diversos problemas de salud relacionados con el estrés.
9. Agresión
La agresividad también puede ser un mecanismo de afrontamiento inadaptado, que puede adoptar la forma de expresión de la ira, la frustración y la irritación de maneras perjudiciales y molestas y en contextos inadecuados.
La agresividad provoca tensiones en las relaciones y, en última instancia, puede dañar y alejar a las personas más cercanas.
Si necesita ayuda con este malsano mecanismo de afrontamiento, consulte esta Guía para el control de la ira para obtener una orientación constructiva.
10. Tiempo de pantalla excesivo
Por último, también podemos dedicar un tiempo excesivo a la pantalla para adormecer sentimientos y pensamientos desagradables o para evitar tareas o retos complejos.
Sin embargo, es difícil generalizar lo que se considera tiempo de pantalla excesivo y poco saludable. Muchos de nosotros tenemos que usar pantallas para trabajar, y las pantallas también pueden ser plataformas para interacciones sociales significativas, proporcionarnos ideas estimulantes o ayudarnos a relajarnos.
La mayoría de nosotros somos culpables de perder el tiempo en las redes sociales o en plataformas de juegos, o tenemos el hábito de ver Netflix.
El tiempo frente a la pantalla como mecanismo de supervivencia se vuelve problemático cuando somos adictos a los juegos o pasamos tanto tiempo conectados que no podemos hacer frente a nuestras tareas cotidianas y descuidamos nuestras relaciones en la vida real y nuestro autocuidado.
Para concluir, en los 10 casos podemos observar el mismo mecanismo subyacente en funcionamiento: El comportamiento o los pensamientos que en un principio se diseñaron para ayudarnos a sobrellevar la situación se vuelven adictivos o habituales y pronto se convierten en nuestro problema principal más acuciante. En otras palabras, nuestras formas de responder a nuestras crisis emocionales acaban convirtiéndose en la crisis.
También puede disfrutar de este breve vídeo explicativo sobre selecciones ligeramente diferentes de mecanismos de afrontamiento poco saludables.
5 mecanismos de afrontamiento poco saludables que no deberías ignorar - Psych2Go
Ejemplos reales de afrontamiento insano
Podemos adoptar una gran variedad de mecanismos de afrontamiento poco saludables para gestionar nuestro malestar emocional. Las tres situaciones reales que se describen a continuación ilustran el atractivo y las consecuencias de los mecanismos de afrontamiento poco saludables.
1. La resbaladiza pendiente del abuso de sustancias
Katja luchaba contra un estrés abrumador en el trabajo, su reciente ruptura y varios problemas familiares. Incapaz de hacer frente a la confusión emocional, buscaba consuelo en el alcohol cada vez con más frecuencia.
Lo que al principio le proporcionaba un escape temporal de sus problemas se transformó rápidamente en un ritual nocturno. La dependencia de Katja del alcohol como estrategia para controlar el estrés fue en aumento.
Primero empezó a beber todos los días de la semana y luego cada vez más temprano. Ocultaba a los demás el alcance de su consumo de alcohol.
Poco a poco, su vida se fue descontrolando, provocando más angustia y aislamiento. La sustancia que una vez le ofreció alivio la había atrapado en un ciclo de adicción física y emocional.
2. Los peligros de la autoconversación negativa
Daniel siempre había luchado contra la falta de confianza en sí mismo, pero una serie de conflictos interpersonales en el trabajo le llevaron a sentirse acosado por la duda y los sentimientos de inadecuación.
No le ascendieron tres veces. Se reprochaba constantemente sus numerosos fracasos y se había convertido en su crítico más duro.
La autoconversación negativa se había infiltrado en todos los aspectos de su vida cotidiana, corroía su autoestima y exacerbaba su ansiedad. Incluso los pequeños contratiempos desencadenaban inmediatamente un aluvión de pensamientos autocríticos, atrapándolo en un ciclo de autosabotaje perjudicial y contraproducente.
El crítico interior de Daniel se había convertido en un torturador implacable que le hacía cada vez más imposible pensar en sí mismo como un ser humano digno merecedor de dignidad y respeto.
3. La trampa de la soledad
Sandra había sufrido una serie de pérdidas en su vida que la habían hecho sentirse cada vez más vulnerable y frágil emocionalmente. Primero murió su madre de cáncer y después su pareja de muchos años en un accidente de coche.
Le resultaba difícil pedir ayuda y no quería cargar a sus amigos con su propia pena. Sin embargo, su pena, su dolor y sus pérdidas eran lo único en lo que podía pensar, y no podía dedicarse a otros temas de conversación.
Sandra se alejaba cada vez más de las interacciones sociales. El aislamiento se convirtió en el mecanismo de supervivencia que eligió para proteger del mundo su creciente sensación de vulnerabilidad. Pronto, las semanas se convirtieron en meses y Sandra se encontró atrapada en un paisaje emocional cada vez más desolador. Su aislamiento había profundizado su desesperación e impedido la curación y el crecimiento que sólo la conexión y el apoyo pueden proporcionar.
Como puede ver, cada uno de estos tres ejemplos ilustra el alivio a corto plazo que pueden proporcionar los mecanismos de afrontamiento poco saludables, así como las consecuencias perjudiciales a largo plazo que se derivan de ellos.
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Cómo poner fin a los mecanismos de afrontamiento poco saludables
Algunos mecanismos de afrontamiento pueden haber sido útiles en un principio, pero se han convertido en poco saludables porque empezamos a utilizarlos en exceso.
Algunos ejemplos son el ejercicio físico, un gran mecanismo de afrontamiento si se utiliza con criterio, que se deteriora hasta convertirse en una adicción al gimnasio, o la copa de vino ocasional que nos permite relajarnos pero que consumimos cada vez más en exceso hasta constituir un problema.
Liberarnos de nuestras formas malsanas de afrontar las cosas requiere autoconciencia, un cambio intencionado y una gran disciplina.
Si nos hemos visto atrapados en un ciclo de afrontamiento inadaptado o si nos hemos convertido en adictos, puede que necesitemos buscar ayuda profesional. Si nuestro afrontamiento insano sigue pareciendo algo que podemos manejar por nuestra cuenta, también podemos intentar desarrollar hábitos más saludables para interrumpir nuestros patrones poco útiles, por ejemplo, practicando mindfulness (Beck, 1967; Kabat-Zinn, 1982).
Hay una serie de intervenciones psicológicas que se centran en mejorar las habilidades de afrontamiento saludables. La terapia cognitivo-conductual, por ejemplo, nos enseña a identificar y cuestionar los pensamientos inadaptados, fomentando el replanteamiento positivo y la resolución de problemas (Beck, 1967).
Los enfoques basados en la atención plena cultivan la aceptación y la ausencia de prejuicios y tratan de mejorar la regulación emocional (Kabat-Zinn, 1982).
Habilidades para afrontar los problemas de forma positiva
La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) nos anima a aceptar nuestras emociones, ya sean agradables o desagradables, y a observar nuestros pensamientos de forma desapegada, sin dejarnos arrastrar por espirales de pensamientos negativos.
ACT pretende mejorar nuestra flexibilidad psicológica y nuestra capacidad para hacer frente a toda la gama de emociones humanas animándonos a desactivar nuestros pensamientos inútiles.
Podemos empoderarnos con alternativas saludables a nuestros mecanismos de afrontamiento poco saludables, como técnicas de reducción del estrés, escribir en un diario y dedicarnos a aficiones (Taylor & Brown, 1988).
La meditación, diversas técnicas de atención plena, la relajación profunda y la escritura son actividades útiles para superar situaciones difíciles.
También podemos encontrar consuelo en la naturaleza, en compañía de otras personas o en actividades físicas como el ejercicio. Podemos encontrar un respiro asistiendo a reuniones comunitarias, ayudando a los demás o aprendiendo algo nuevo.
Mecanismos de afrontamiento - Mental Health Collaborative, Inc
Recursos de PositivePsychology.com
Explore la gran cantidad de recursos de PositivePsychology.com, incluidos artículos y hojas de trabajo sobre afrontamiento, atención plena y bienestar emocional.
Haciendo realidad la resiliencia: Una clase magistral de coaching
¿Por qué algunas personas no sólo dominan las situaciones difíciles, sino que incluso parecen prosperar en ellas? ¿Qué es lo que les permite afrontar las situaciones de forma mucho más eficaz que otras?
El Inventario de Habilidades de Afrontamiento le proporciona seis poderosas estrategias de afrontamiento que pueden aplicarse para hacer frente a situaciones estresantes o desafiantes. Este ejercicio explica las habilidades de afrontamiento específicas y le muestra cómo y cuándo utilizarlas.
La Hoja de ejercicios de reestructuración cognitiva muestra cómo utilizar el cuestionamiento socrático. Contiene una serie de preguntas abiertas pero centradas que dos personas pueden utilizar en un diálogo para cuestionar los pensamientos irracionales.
¿Siente que sus mecanismos de afrontamiento poco saludables se establecieron principalmente debido al estrés? Entonces le resultará muy útil nuestro artículo Cómo afrontar el estrés.
17 herramientas para aumentar la resiliencia y las habilidades de afrontamiento
Dote a los demás de las habilidades necesarias para gestionar y aprender de los inevitables retos de la vida con estos 17 Ejercicios de resiliencia y afrontamiento [PDF], para que usted pueda aumentar su capacidad de prosperar.
Este artículo ha mostrado las numerosas trampas peligrosas y las consecuencias perjudiciales a largo plazo de los mecanismos de afrontamiento poco saludables.
Demuestra que lo que en un principio se diseñó para darnos un respiro, tranquilizarnos o protegernos puede convertirse fácilmente en un gran problema en sí mismo, agravando y a menudo eclipsando nuestra angustia original.
La buena noticia es que el afrontamiento saludable es una habilidad que podemos aprender. No tenemos por qué seguir siendo esclavos de nuestros hábitos poco útiles. Podemos empezar hoy mismo a practicar formas sostenibles y generativas de reaccionar ante nuestros retos.
¿Cómo puedo ayudar a un amigo con mecanismos de afrontamiento poco saludables?
Apoya a tu amigo escuchándole, expresándole tu preocupación y animándole a buscar ayuda profesional si la necesita. Sea un pilar de aliento durante su viaje hacia un afrontamiento más saludable. Nunca subestime el poder de la escucha empática y sin prejuicios. Prepárate para recomendar intervenciones conductuales más fuertes si corren el riesgo de autolesionarse.
¿Cuáles son las causas de la falta de habilidades de afrontamiento?
Las habilidades de afrontamiento deficientes suelen tener su origen en nuestra infancia, pero también pueden surgir de la escasez de recursos, la falta de conciencia o la disposición de la personalidad. Desarrollar habilidades de afrontamiento eficaces suele requerir práctica y orientación, así como paciencia y perseverancia.
¿Es dormir un mecanismo de supervivencia poco saludable?
Dormir es una forma necesaria y natural de restaurar y gestionar el estrés, pero dormir en exceso para escapar de nuestros problemas podría indicar un mecanismo de afrontamiento poco saludable. El equilibrio es la clave. Si dormir nos impide funcionar con normalidad y dominar nuestras tareas cotidianas, puede que haya un problema.
Beck, A. T. (1967). Depression: Clinical, experimental, and theoretical aspects. Harper & Row.
Beck, A. T. (2019). Terapia cognitiva de la depresión. Guilford Press.
Brakemeier, E. L., Küther, G. y Goll, P. C. (2014). Hablar negativamente de uno mismo durante los conflictos interpersonales: Un estudio de muestreo de experiencias a corto plazo. Revista de Terapia Conductual y Psiquiatría Experimental, 45(4), 497-503.
Burns, D. D. (1999). Feeling good: La nueva terapia del estado de ánimo. Harper. (Obra original publicada en 1980)
Carver, C. S., y Scheier, M. F. (2011). Autorregulación de la acción y el efecto. En K. D. Vohs & R. F. Baumeister (Eds.), Handbook of self-regulation: Investigación, teoría y aplicaciones (pp. 3-21). Guilford Press.
Compas, B. E., Connor-Smith, J. K., Saltzman, H., Thomsen, A. H. y Wadsworth, M. E. (2001). El afrontamiento del estrés durante la infancia y la adolescencia: Problems, progress, and potential in theory and research. Psychological Bulletin, 127(1), 87-127. https://doi.org/10.1037/0033-2909.127.1.87
Dawson, D. A., Goldstein, R. B., Saha, T. D., & Grant, B. F. (2018). Cambios en el consumo de alcohol: Estados Unidos, 2001-2002 a 2012-2013. Dependencia de las drogas y el alcohol, 185, 293-300.
Enns, A., Eldridge, G. D., Montgomery, C. y González, V. M. (2018). Estrés percibido, estrategias de afrontamiento e inteligencia emocional: Un estudio transversal de estudiantes universitarios en disciplinas de ayuda. Nurse Education Today, 68, 226-231. https://doi.org/10.1016/j.nedt.2018.06.012
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Machado, A. V., Volchan, E., Figueira, I., Aguiar, C., Xavier, M., Souza, G. G. L., Sobral, A. P., de Oliveira, L., & Mocaiber, I. (2020). Asociación entre el uso habitual de estrategias de afrontamiento y síntomas de estrés postraumático en una muestra no clínica de estudiantes universitarios: Un enfoque bayesiano. PloS One, 15(2). https://doi.org/10.1371/journal.pone.0228661
Seligman, M. E. P., y Csikszentmihalyi, M. (2014). Psicología positiva: Una introducción. En M. Csikszentmihalyi, El flujo y los fundamentos de la psicología positiva (pp. 279-298). Springer.
Skinner, E. A., Edge K., Altman J. y Sherwood H. (2003). Searching for the structure of coping: A review and critique of category systems for classifying ways of coping. Psychological Bulletin, 129(2), 216-269. https://doi.org/10.1037/0033-2909.129.2.216
Smith, E. N., Romero, C., Donovan, B., Herter, R., Paunesku, D., Cohen, G. L., Dweck, C. S., & Gross, J. J. (2018). Teorías de la emoción y bienestar adolescente: Resultados de una intervención en línea. Emotion, 18(6), 781-788. https://doi.org/10.1037/emo0000379
Suls, J., y Fletcher, B. (1985). The relative efficacy of avoidant and nonavoidant coping strategies: A meta-analysis. Health Psychology, 4(3), 249-288. https://doi.org/10.1037/0278-6133.4.3.249
Thompson, R. J., Mata, J., Jaeggi, S. M., Buschkuehl, M., Jonides, J. y Gotlib, I. H. (2010). Maladaptive coping, adaptive coping, and depressive symptoms: Variations across age and depressive state. Behaviour Research and Therapy, 48(6), 459-466. https://doi.org/10.1016/j.brat.2010.01.007
Taylor, S. E., y Brown, J. D. (1988). Ilusión y bienestar: A social psychological perspective on mental health. Psychological Bulletin, 103(2), 193-210. https://doi.org/10.1037/0033-2909.103.2.193
Thoits, P. A. (1995). Estrés, afrontamiento y procesos de apoyo social: ¿Dónde estamos? ¿Y ahora qué? Journal of Health and Social Behavior, 35, 53-79. https://doi.org/10.2307/2626957
Wadsworth, M. E. (2015). Desarrollo del afrontamiento desadaptativo: Una adaptación funcional al estrés crónico e incontrolable. Child Development Perspectives, 9(2), 96-100. https://doi.org/10.1111/cdep.12112
Zetterqvist, M. (2015). El diagnóstico DSM-5 del trastorno de autolesión no suicida: Una revisión de la literatura empírica. Child and Adolescent Psychiatry and Mental Health, 9(1). https://doi.org/10.1186/s13034-015-0062-7
Zuckerman, M. (1999). Vulnerability to psychopathology: A biosocial model. Asociación Americana de Psicología.
Sobre el autor
La doctora Anna K. Schaffner es coach profesional y escritora. Fue profesora de Historia Cultural en la Universidad de Kent. Anna está especializada en ayudar a las personas a superar el agotamiento y el agobio y a redescubrir su pasión y su propósito. Su combinación única de experiencia como escritora y coach refleja su dedicación de toda una vida al arte de la superación personal.
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Comentarios
La opinión de nuestros lectores
Naomi
el 8 de Abril de 2025 a las 05:02
Querida Anna, gracias por este artículo, me ayuda a reflexionar sobre mis estrategias de afrontamiento saludables y no saludables. ¿Has creado tú las ruedas o hay alguna referencia para ellas? Me gustaría utilizarlas en un ensayo académico.
Julia Poernbacher, M.Sc.
el 22 de Abril de 2025 a las 15:08
Hola Naomi,
Nos alegra mucho que el artículo te haya ayudado a reflexionar sobre tus estrategias de afrontamiento. Las ruedas de afrontamiento se adaptaron a partir de conceptos psicológicos establecidos, pero si piensas utilizarlas en un ensayo académico, te recomendamos citar el artículo directamente y señalar que las imágenes fueron creadas por PositivePsychology.com. Si necesitas un formato de referencia formal, ¡háznoslo saber!
Este artículo es un duro recordatorio de que nuestras reacciones instintivas al estrés y al dolor emocional no siempre son las más beneficiosas. Aunque es tentador recurrir a la evasión o la huida, estos mecanismos de afrontamiento suelen crear un círculo vicioso de alivio temporal seguido de un aumento de la angustia. Es crucial reconocer estos patrones poco saludables en nosotros mismos y trabajar activamente para desarrollar estrategias de afrontamiento más sanas.
Gracias por arrojar luz sobre este importante tema. La categorización de los mecanismos de afrontamiento ayuda a comprender las diferentes formas en que las personas reaccionan al estrés. Aprecio especialmente el énfasis en el desarrollo de habilidades de afrontamiento saludables, ya que proporciona un mensaje esperanzador y de empoderamiento para aquellos que luchan con patrones poco saludables.
Has aportado una hermosa visión de las estrategias de afrontamiento tanto negativas como positivas, gracias por compartir este conocimiento y espero que el próximo lector lo haya encontrado tan útil e informativo como yo. Gracias de nuevo
La opinión de nuestros lectores
Querida Anna, gracias por este artículo, me ayuda a reflexionar sobre mis estrategias de afrontamiento saludables y no saludables. ¿Has creado tú las ruedas o hay alguna referencia para ellas? Me gustaría utilizarlas en un ensayo académico.
Hola Naomi,
Nos alegra mucho que el artículo te haya ayudado a reflexionar sobre tus estrategias de afrontamiento. Las ruedas de afrontamiento se adaptaron a partir de conceptos psicológicos establecidos, pero si piensas utilizarlas en un ensayo académico, te recomendamos citar el artículo directamente y señalar que las imágenes fueron creadas por PositivePsychology.com. Si necesitas un formato de referencia formal, ¡háznoslo saber!
Saludos cordiales,
Julia | Community Manager
Este artículo es un duro recordatorio de que nuestras reacciones instintivas al estrés y al dolor emocional no siempre son las más beneficiosas. Aunque es tentador recurrir a la evasión o la huida, estos mecanismos de afrontamiento suelen crear un círculo vicioso de alivio temporal seguido de un aumento de la angustia. Es crucial reconocer estos patrones poco saludables en nosotros mismos y trabajar activamente para desarrollar estrategias de afrontamiento más sanas.
Gracias por arrojar luz sobre este importante tema. La categorización de los mecanismos de afrontamiento ayuda a comprender las diferentes formas en que las personas reaccionan al estrés. Aprecio especialmente el énfasis en el desarrollo de habilidades de afrontamiento saludables, ya que proporciona un mensaje esperanzador y de empoderamiento para aquellos que luchan con patrones poco saludables.
Has aportado una hermosa visión de las estrategias de afrontamiento tanto negativas como positivas, gracias por compartir este conocimiento y espero que el próximo lector lo haya encontrado tan útil e informativo como yo. Gracias de nuevo
Gracias por el artículo. Es estupendo conocer algunos mecanismos de afrontamiento negativos.