Psicología de la gratitud y la felicidad
Imagine que le tiende a su cliente una hoja de papel en blanco. En el centro, dibujas un gran círculo rojo y preguntas: "¿Qué ves?". Casi siempre dirá: "Un círculo rojo", y rara vez mencionará el espacio blanco abierto que lo rodea.
Las heridas emocionales funcionan así: exigen atención, y el dolor es ruidoso. Domina nuestra conciencia y dificulta que nos demos cuenta de cualquier otra cosa.
A continuación, imagine que dibuja un pequeño cuadrado verde en la esquina del mismo papel y pregunta: "¿Y ahora qué ves?". Algo cambia. Ese cuadrado verde es lo que representa la gratitud. No borra el círculo rojo. Simplemente nos invita a fijarnos también en qué más está presente.
¿No es un reflejo más exacto de la realidad? Muchas experiencias emocionales y partes del yo pueden coexistir a la vez.
La gratitud nos ayuda a percibir y reconocer la belleza o el significado incluso cuando existe dolor. Es lo que yo llamo "aguantar el malestar".
¿Qué significa gratitud?
La gratitud va mucho más allá de un cortés "gracias" o de desviar la atención con positividad. En su lugar, considérela una emoción relacional. La gratitud existe porque hay algo fuera de nosotros que nos da permiso para experimentarla.
Por ejemplo, te das cuenta de que el estímulo de un mentor durante la infancia plantó las semillas de la autoestima. Un desconocido le abre la puerta o le ofrece ayuda, lo que provoca una pequeña pero significativa sensación de conexión. Después de sobrevivir a una crisis de salud, uno se siente agradecido por los momentos en los que la gente apareció por uno y le ayudó a aguantar.
Los investigadores han desarrollado marcos para ayudarnos a comprender y estudiar mejor la gratitud (Emmons y McCullough, 2003). Uno de los modelos más aceptados la descompone en dos componentes clave:
- Reconocer un resultado positivo
Significa darse cuenta conscientemente de que algo beneficioso ha sucedido en su vida. Puede ser un momento de alivio, un gesto amable, una nueva oportunidad o incluso un pequeño cambio de perspectiva. Este paso requiere presencia y conciencia. Nos invita a hacer una pausa, decatastrofizar y reconocer que no todo va mal.
- Reconocer una fuente externa
La gratitud se hace más profunda cuando reconocemos que este resultado positivo no ha sido totalmente autogenerado. Podría haberse originado por la consideración de otra persona, la generosidad de una comunidad, un golpe de buena suerte o incluso la belleza o serenidad del mundo natural. Esta conciencia fomenta la conexión y la humildad al recordarnos que contamos con el apoyo de fuerzas que escapan a nuestro control.
Algoe et al. (2020) añaden que la gratitud surge cuando reconocemos la bondad en nuestras vidas, normalmente procedente de los demás. Requiere tanto ser consciente de esos momentos como tener la humildad de reconocer que no se originaron únicamente en nosotros.
Este es un tema que utilizo a menudo en mi consulta cuando introduzco la gratitud de una forma informada sobre el trauma:
"¿Puedes recordar un momento, por pequeño que sea, en el que alguien apareció por ti y fue importante? Cuéntemelo".
Así es como puedes empezar a crear un espacio para la "molestia", en el que la herida y el apoyo puedan contenerse en el mismo aliento.
Teoría de la gratitud
La teoría de la gratitud abarca múltiples dimensiones, desde la neurociencia y la psicología evolutiva hasta el vínculo social y la regulación emocional. En todos estos campos, la gratitud se entiende cada vez más como un proceso profundamente relacional y regulador que favorece nuestro bienestar emocional, nuestra resiliencia psicológica y nuestra capacidad de conexión.
Por ejemplo, la neurociencia de la gratitud muestra áreas activadas del cerebro, la corteza prefrontal medial y la corteza cingulada anterior, que están asociadas con la empatía, la recompensa y el razonamiento moral (Kini et al., 2016). En otras palabras, la gratitud nos ayuda a reflexionar, conectar y recuperarnos.
En terapia, la gratitud nunca debe utilizarse para minimizar el dolor. Por el contrario, debe introducirse como una forma de ampliar la perspectiva, crear seguridad en las relaciones y apoyar el crecimiento postraumático.
Otras teorías de la gratitud
- La teoría find-remind-bind de Sara Algoe (2012)
Se trata de un marco útil para comprender cómo funciona la gratitud en nuestras relaciones. La gratitud nos ayuda a identificar a las personas que nos apoyan, nos recuerda su importancia y refuerza nuestra conexión con ellas.
Desde una perspectiva evolutiva, es probable que este tipo de emoción ayudara a las primeras comunidades humanas a crear confianza y reciprocidad y convirtiera el vínculo social en una cuestión de supervivencia.
- Teoría de ampliación y construcción de Barbara Fredrickson (2013)
La gratitud también contribuye a la resiliencia psicológica. Según esta teoría, las emociones positivas como la gratitud contribuyen a ampliar nuestra conciencia y a reforzar nuestra capacidad para afrontar los retos.
Cuando los clientes empiezan a acceder a la gratitud como un suave darse cuenta de lo que les apoya en lugar de un optimismo forzado, a menudo se crea el espacio suficiente para cambiar su sistema nervioso de la hipervigilancia a un estado más regulado.
- El cómo de la investigación sobre la felicidad de Sonja Lyubomirsky (2007)
El poder de la gratitud reside en que es una de las prácticas intencionales más eficaces para mejorar el bienestar a lo largo del tiempo.
A diferencia de los cambios en la vida que pierden su impacto, la gratitud practicada con regularidad sigue creando recursos emocionales y apoyando la satisfacción a largo plazo.
La opinión de nuestros lectores
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He aprendido mucho en este artículo sobre la gratitud y la felicidad. Me ha enseñado a sentirme más positiva.
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Usando esto como mi punto de partida para un ensayo AP. Muchas gracias por la recopilación.
gracias. buscaba el vínculo de la gratitud con la felicidad y la idea de la "autoestima" al recibir atención de alguien