La importancia de la inteligencia emocional (incluye citas)

Ideas clave

16 minutos de lectura
  • La inteligencia emocional (IE) es crucial para el éxito personal y profesional, ya que influye en cómo gestionamos el comportamiento, navegamos por las complejidades sociales y tomamos decisiones.
  • Los componentes clave de la IE son la autoconciencia, la empatía, la autorregulación y las habilidades sociales, que mejoran la comunicación y las relaciones interpersonales.
  • El desarrollo de la inteligencia emocional puede mejorar el bienestar, la resiliencia y las cualidades de liderazgo, fomentando un entorno más armonioso y productivo.

""¿Reconoce la emoción que siente?

¿Puedes gestionar esos sentimientos sin dejar que te inunden?

¿Sabe motivarse para hacer su trabajo? ¿Siente las emociones de los demás y responde con eficacia?

Si ha respondido afirmativamente a estas preguntas, es probable que haya desarrollado algunas o todas las habilidades que forman la base de la inteligencia emocional.

La inteligencia emocional (IE) es la coyuntura en la que confluyen la cognición y la emoción, y facilita nuestra capacidad de resiliencia, motivación, empatía, razonamiento, gestión del estrés, comunicación y nuestra habilidad para leer y navegar por una plétora de situaciones y conflictos sociales. La IE es importante y, si se cultiva, ofrece la oportunidad de llevar una vida más plena y feliz.

Antes de seguir leyendo, hemos pensado que te gustaría descargarte gratis nuestras cinco herramientas de psicología positiva. Estos ejercicios de base científica no sólo mejorarán su capacidad para comprender y trabajar con sus emociones, sino que también le proporcionarán las herramientas necesarias para fomentar la inteligencia emocional de sus clientes, alumnos o empleados.

 

¿Cuál es la importancia de la inteligencia emocional?

El término "inteligencia emocional", acuñado por primera vez por los psicólogos Mayer y Salovey (1990), hace referencia a la capacidad de una persona para percibir, procesar y regular la información emocional de forma precisa y eficaz, tanto en uno mismo como en los demás, y utilizar esta información para guiar su pensamiento y sus acciones e influir en los de los demás.

La inteligencia emocional puede guiarnos en el camino hacia una vida plena y feliz al proporcionarnos un marco a través del cual aplicar estándares de inteligencia a las respuestas emocionales y comprender que estas respuestas pueden ser lógicamente coherentes o incoherentes con creencias particulares sobre la emoción.

A medida que evoluciona el lugar de trabajo, también lo hace el conjunto de investigaciones que demuestran que las personas (desde becarios hasta directivos) con una mayor IE están mejor preparadas para trabajar en equipo, afrontar el cambio con mayor eficacia y gestionar el estrés, lo que les permite perseguir con mayor eficiencia los objetivos empresariales.

Goleman (1995) reconoció cinco categorías distintas de habilidades que forman las características clave de la IE y propuso que, a diferencia del coeficiente intelectual (CI), estas habilidades categóricas pueden aprenderse cuando no se tienen y mejorarse cuando se tienen.

Así pues, la IE, a diferencia de su primo relativamente fijo, el CI, es un aspecto dinámico de la psique e incluye rasgos de comportamiento que, cuando se trabajan, pueden reportar beneficios significativos, desde la felicidad y el bienestar personales hasta un mayor éxito en el contexto profesional.

Cinco categorías de Inteligencia Emocional (IE/CE)

El autoconocimiento es el primer paso hacia la autoevaluación introspectiva y permite identificar los aspectos conductuales y emocionales de nuestra constitución psicológica, a los que podemos dirigirnos para cambiarlos.

El autoconocimiento emocional también consiste en reconocer lo que te motiva y, a su vez, lo que te aporta satisfacción.

  • Autorregulación: capacidad de gestionar las emociones negativas o perturbadoras y de adaptarse a los cambios de circunstancias. Las personas hábiles en autorregulación destacan en la gestión de conflictos, se adaptan bien al cambio y son más propensas a asumir responsabilidades.
  • Motivación: la capacidad de automotivarse, centrándose en lograr la gratificación interna o propia en contraposición a la alabanza o recompensa externa. Las personas capaces de motivarse de esta forma tienden a estar más comprometidas y centradas en sus objetivos.
  • Empatía: capacidad de reconocer y comprender cómo se sienten los demás y tener en cuenta esos sentimientos antes de responder en situaciones sociales. La empatía también permite comprender la dinámica que influye en las relaciones, tanto personales como laborales.
  • Habilidades sociales: la capacidad de gestionar las emociones de los demás a través de la comprensión emocional y su uso para establecer una buena relación y conectar con la gente mediante habilidades como la escucha activa y la comunicación verbal y no verbal.
  • Autoconciencia: capacidad de reconocer y comprender las propias emociones y su impacto en los demás.

Se ha demostrado que la inteligencia emocional desempeña un papel significativo en el éxito académico, la salud mental y física, así como en los logros profesionales; las conclusiones de Bar-On (1997) sugieren que las personas con mayor IE obtienen mejores resultados en la vida que las que tienen menor IE.

En los lugares de trabajo modernos y ágiles, los empleadores insisten cada vez más en la importancia de la IE por encima de las cualificaciones académicas.

La importancia de la IE no debe pasar desapercibida; la capacidad de comprender y gestionar sus emociones es el primer paso para desarrollar su verdadero potencial. ¿Cómo podemos lograr un progreso significativo si no reconocemos y admitimos el punto del que partimos? Cuando consultamos las direcciones en nuestro navegador por satélite, el destino es inútil si no conocemos el origen.

Tanto si se trata de conectar con los demás y mejorar la comunicación interpersonal, como de lograr el éxito en el trabajo o en las relaciones sociales, hacer frente al estrés y mejorar la motivación o perfeccionar las habilidades para la toma de decisiones, la inteligencia emocional desempeña un papel fundamental para alcanzar el éxito en la vida personal y profesional.

Valor y beneficios de la inteligencia emocional

El valor y los beneficios de la inteligencia emocional son enormes en términos de éxito personal y profesional. Es una competencia básica en muchas profesiones, puede ayudar a avanzar hacia el éxito académico y profesional, mejorar las relaciones y potenciar las habilidades de comunicación, y la lista es interminable.

Bar-On (1997) llega a sugerir que las personas con mayor IE tienden a tener mejores resultados en la vida en general que las que tienen menor IE, independientemente de su CI. Se ha debatido mucho sobre los beneficios de enseñar IE en las escuelas, haciendo hincapié en la idea de que los niños emocionalmente inteligentes crecen y se convierten en adultos emocionalmente inteligentes.

El dominio de la IE se está convirtiendo en un prerrequisito vital en ámbitos prolongados o intensos de "trabajo emocional" como la enfermería, el trabajo social, el sector servicios y los puestos directivos. Una IE elevada mejora la salud física y psicológica de las personas y favorece el rendimiento académico y empresarial (Bar-On & Parker, 2000).

La inteligencia emocional es una parte integral de la formación y el desarrollo de relaciones humanas significativas. Schutte et al. (2001) descubrieron en una serie de estudios que existían vínculos significativos entre una IE elevada y unas relaciones interpersonales más satisfactorias.

Los participantes que presentaban niveles más altos de IE también mostraron una mayor propensión a adoptar perspectivas empáticas, cooperar con los demás, desarrollar relaciones afectivas y más satisfactorias, así como mayores habilidades sociales en general.

Aunque hasta ahora nos hemos centrado en los beneficios sociales y psicológicos de la IE, es importante señalar que el autoconocimiento -la capacidad de gestionar las emociones y el estrés- y la capacidad de resolver problemas personales e interpersonales también están significativamente relacionados con la salud física.

El estrés crónico y los efectos negativos prolongados que lo acompañan, como la ira, la depresión y la ansiedad, pueden precipitar la aparición y la progresión de la hipertensión, los problemas cardíacos y la diabetes; aumentar la susceptibilidad a los virus y las infecciones; retrasar la curación de heridas y lesiones; y exacerbar afecciones como la artritis y la aterosclerosis (Bar-On, 2006, Black y Garbutt, 2002).

El valor de la IE es inmenso; el desarrollo de la inteligencia emocional fomenta muchos rasgos positivos, desde la resiliencia a la comunicación, pasando por la motivación o la gestión del estrés, todo lo cual puede considerarse propicio para alcanzar eficazmente la salud personal, física y laboral, y el éxito.

Autogestión, autorregulación y Inteligencia Emocional

Aunque es un hecho comúnmente aceptado que nuestras emociones son impulsos sobre los que tenemos poco o ningún control, sí tenemos capacidad de autogestión y autorregulación, es decir, la capacidad de gestionar -si no controlar- las emociones resultantes y nuestras reacciones ante ellas.

Piense en el piloto tranquilo y racional a pesar de que el tren de aterrizaje del avión se haya atascado o en el cirujano que sigue con sus tareas a pesar de haber perdido a un paciente.

Esta forma de autorregulación se basa en el conocimiento de uno mismo y forma parte integrante del desarrollo de la inteligencia emocional mediante el ejercicio de la capacidad de liberarnos de las reacciones impulsivas (Goleman, 1995).

La autogestión va más allá y permite al individuo utilizar el conocimiento sobre sus emociones para gestionarlas mejor, con el fin de automotivarse y crear interacciones sociales positivas.

Los líderes con aptitudes para la autorregulación son mucho menos propensos a la confrontación agresiva y a tomar decisiones precipitadas. La autorregulación y la autogestión no se refieren a la ausencia de ira, sino a mantener el control de las emociones y no dejar que las emociones impulsen las acciones.

En casos de emociones negativas como la ira, la IE puede ayudar a identificar lo que se siente y determinar la causa de la emoción mediante la reflexión y el autoanálisis, lo que permite responder de forma racional.

La autorregulación es fundamental en relación con otras facetas de la IE y puede desarrollarse desde la primera infancia, la adolescencia y a lo largo de la edad adulta. Dominar la autogestión nos brinda la oportunidad de abrir la puerta a los demás aspectos beneficiosos de la IE, mientras que en ausencia de autorregulación otras competencias, como la comunicación eficaz y la gestión de conflictos, suponen un reto.

La buena noticia es que nunca es demasiado tarde para embarcarse en la formación en autogestión y regulación; los beneficios potenciales son numerosos y no deben subestimarse.

Las habilidades adquiridas mediante el desarrollo de la autorregulación pueden contribuir al éxito de asesores, psicoterapeutas, propietarios de pequeñas empresas, directivos y ejecutivos, entre otros.

Las personas con más habilidades en este campo son menos propensas a enfadarse o a mostrar estrés, y más propensas a responder con calma a entornos negativos, aprovechar las necesidades personales para alcanzar objetivos y mantenerse motivadas.

Resiliencia y Inteligencia Emocional

No cabe duda de que la inteligencia emocional es una herramienta valiosa para hacer frente a la adversidad; tiene el potencial de mejorar no sólo la capacidad de liderazgo y la eficacia del trabajo en equipo, sino también la resiliencia personal.

Las investigaciones se centran en el impacto de la IE en la resiliencia, es decir, en la capacidad para hacer frente a situaciones estresantes, y sugieren que quienes muestran niveles más altos de inteligencia emocional tienen menos probabilidades de sucumbir a los efectos negativos de los factores estresantes.

En el contexto de una función de liderazgo, cabe esperar que el aumento de la responsabilidad coincida con un aumento de los posibles factores de estrés, lo que pone de relieve la importancia de una IE fuerte para quienes ocupan puestos de liderazgo o gestión.

Una investigación sobre la relación entre la inteligencia emocional y el proceso de estrés descubrió que los participantes que mostraban niveles más altos de IE tenían menos probabilidades de verse afectados negativamente por la presencia de factores estresantes.

Los participantes completaron una prueba de IE basada en la capacidad antes de valorar el nivel de amenaza subjetivamente percibido que suponían dos factores estresantes; a continuación, informaron de su reacción emocional a dichos factores estresantes y también se les sometió a pruebas fisiológicas de respuesta al estrés para evaluar su respuesta.

En resumen, los resultados sugirieron que "las facetas de la IE estaban relacionadas con valoraciones de amenaza más bajas, descensos más modestos en el afecto positivo, menos afecto negativo y respuestas fisiológicas al estrés más desafiantes... Este estudio proporciona validez predictiva de que la IE facilita la resiliencia al estrés" (Schneider, Lyons y Khazon, 2013, pág. 909).

Otras investigaciones sugirieron una relación entre una mayor inteligencia emocional, la resiliencia y la propensión a los comportamientos depresivos. En un estudio de profesionales de la medicina -una ocupación con una tasa de "burnout" relativamente alta- Olson y Matan (2015) hallaron una correlación positiva entre la IE y la resiliencia, así como una correlación negativa entre la resiliencia, la atención plena y la autocompasión con la tasa de "burnout".

En resumen, las personas con niveles más altos de inteligencia emocional también mostraban una mayor capacidad de recuperación y tenían menos probabilidades de "agotarse" o sucumbir a la depresión.

Estos resultados se basan en investigaciones anteriores, según las cuales las puntuaciones de IE se correlacionan positivamente con el bienestar psicológico y negativamente con la depresión y el agotamiento. Dada la naturaleza dinámica de la IE, el estudio destacó la capacidad potencial de reducir la susceptibilidad a la depresión mediante intervenciones para aumentar la IE (Lin, Liebert, Tran, Lau y Salles, 2016).

Curiosamente, la IE está fuertemente correlacionada con el progreso y el rendimiento individual, y hay pruebas que sugieren un vínculo significativo entre la resiliencia y la motivación para el logro (Magnano, Craparo y Paolillo, 2016).

Además, se sugiere que la resiliencia desempeña un papel mediador entre la IE y el logro automotivado. En otras palabras, la inteligencia emocional es un requisito previo para la resiliencia, y la resiliencia puede conducir a una mayor motivación. La resiliencia tiene un componente subyacente de perseverancia que motiva la resistencia ante los obstáculos (Luthans, Avey y Avolio, 2010).

¿Es la inteligencia emocional más importante que el coeficiente intelectual?

Cuando los psicólogos empezaron a hablar de inteligencia, se centraban sobre todo en los aspectos cognitivos relacionados con la memoria y la resolución de problemas.

Aunque ha habido referencias a que la inteligencia tiene elementos "no intelectivos", así como "intelectivos", como los factores afectivos, personales y sociales (Wechsler, 1943), históricamente, los conceptos de emoción e inteligencia se han considerado mutuamente excluyentes. ¿Cómo se puede ser inteligente en los aspectos emocionales de la vida cuando las emociones pueden impedir que los individuos alcancen sus objetivos? (Lloyd, 1979).

En realidad, un coeficiente intelectual alto no es garantía de éxito. El éxito en la vida viene determinado tanto por la inteligencia emocional como por el CI, aunque el intelecto funciona mejor cuando va acompañado de una alta inteligencia emocional.

Goleman (1995, 2011) sugiere que no se trata simplemente de un caso de CI frente a IE, sino que ambos tienen un valor considerable. Mientras que el CI nos indica el nivel de complejidad cognitiva que puede alcanzar una persona y puede predeterminar hasta cierto punto los niveles de rendimiento académico, la IE nos dice qué personas serán los mejores líderes en puestos de alta dirección, por ejemplo.

El cociente intelectual tiene conexiones limitadas con el éxito en el trabajo y en la vida. Snarey y Vaillant (1985) sugirieron que, en realidad, es menos predictor de lo bien que nos irá en la vida que nuestra capacidad para manejar la frustración, controlar las emociones y llevarnos bien con otras personas, características que no sólo se tienen en cuenta, sino que también se pueden aprender según la teoría actual de la IE.

Hoy en día, los estándares de inteligencia siguen aplicándose comúnmente al rendimiento cognitivo. La idea errónea de que el cociente intelectual por sí solo es el predictor del éxito sigue siendo muy real.

En realidad, el cociente intelectual contribuye en un 20% a los factores que determinan el éxito en la vida: todos conocemos a alguien (o quizá seamos esa persona) que tiene un cociente intelectual alto y, sin embargo, le cuesta "ir bien". ¿Qué representa el 80% restante? Aparte de factores como la clase social y la simple suerte, Goleman (1995) sostiene que el éxito en la vida depende más de la capacidad de una persona para comprometerse con los 5 aspectos de la IE detallados anteriormente.

Aunque se discute mucho sobre la capacidad de las personas para mejorar su coeficiente intelectual, la IE puede desarrollarse y perfeccionarse con el tiempo, siempre que -como cualquier otra habilidad- se le dedique la atención y el esfuerzo necesarios. Muchos sostienen que la capacidad de conectar con los demás y comprenderlos es una habilidad más poderosa que el intelecto cognitivo por sí solo.

En palabras de la activista estadounidense por los derechos civiles Maya Angelou:

"He aprendido que la gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero la gente nunca olvidará cómo les hiciste sentir".

La creciente concienciación sobre la inteligencia emocional en la literatura centrada en la gestión y la formación en liderazgo sugiere que el vínculo entre la inteligencia emocional y el rendimiento laboral no sólo existe, sino que tiene valor en innumerables ámbitos.

El lugar de trabajo representa una comunidad social distinta, separada de nuestra vida personal, en la que se aprecia cada vez más que una mayor IE permite a una persona comprenderse mejor a sí misma y a los demás, comunicarse con mayor eficacia y afrontar situaciones difíciles.

Utilizar y desarrollar la inteligencia emocional en el lugar de trabajo puede mejorar significativamente las capacidades personales y sociales de los individuos en ese lugar.

La IE consiste en gestionar las emociones para mejorar el rendimiento laboral y, a su vez, ayudar a las personas a mantener la calma y pensar con lógica para establecer buenas relaciones y alcanzar objetivos. Existe una relación innegable entre la IE y la forma en que los altos ejecutivos gestionan a sus empleados: los directivos con mayor inteligencia emocional tienen a su disposición las herramientas necesarias no sólo para gestionar el estrés, sino también para reconocer y abordar el estrés en los demás.

Si pensamos en la inteligencia emocional desde el punto de vista de la gestión del estrés y el establecimiento de relaciones, la relación entre las aptitudes de inteligencia emocional y el rendimiento laboral es evidente, ya que la gestión del estrés repercute positivamente en el compromiso y la satisfacción en el trabajo.

También es importante mencionar que la IE no sólo se aplica a nivel directivo, del mismo modo, los empleados situados más abajo en la jerarquía empresarial con sofisticadas habilidades de inteligencia emocional tienen el deseo y la capacidad de establecer y mantener relaciones de alta calidad en el lugar de trabajo (Lopes, Salovey, & Straus, 2003).

Además, las personas con un alto nivel de IE están mejor preparadas para gestionar eficazmente los conflictos y, a su vez, mantener las relaciones en el lugar de trabajo, en comparación con las personas con niveles bajos o moderados de IE.

Cada vez más, las organizaciones reconocen el valor de los empleados que muestran habilidades para afrontar el cambio y responder en consecuencia. La IE es un factor importante en el rendimiento laboral, tanto a nivel individual como de grupo. De hecho, a medida que una persona asciende en la jerarquía de una organización, aumenta el efecto positivo de la inteligencia emocional a la hora de afrontar situaciones y realizar tareas de forma eficaz (Moghadam, Tehrani y Amin, 2011).

¿Qué le parecen la inteligencia emocional y la motivación?

La inteligencia emocional es importante para la motivación, y la motivación es importante para el éxito. Ya sea en relación con el trabajo, los objetivos personales o la salud, el individuo emocionalmente inteligente comprende el significado profundo de sus aspiraciones y las habilidades de automotivación necesarias para alcanzarlas.

Goleman (1995) identificó cuatro elementos que conforman la motivación: nuestro impulso personal para mejorar, nuestro compromiso con los objetivos que nos fijamos, nuestra disposición a actuar ante las oportunidades que se nos presentan y nuestra resiliencia.

Magnano et al (2016) afirman que la motivación es el proceso psicológico básico que utilizamos para estimularnos a la acción con el fin de lograr un resultado deseado. Tanto si se trata de coger el mando a distancia para cambiar el canal de televisión como de dedicar cientos de horas a entregar un proyecto, sin motivación seríamos incapaces de actuar.

La motivación despierta, da energía, dirige y mantiene el comportamiento y el rendimiento. La motivación intrínseca, es decir, la que procede del interior, nos empuja a desarrollar todo nuestro potencial. Una persona emocionalmente inteligente no sólo posee las aptitudes necesarias para automotivarse, sino también para motivar a los demás, un talento muy útil, sobre todo en puestos directivos.

Aunque la automotivación es fundamental para alcanzar los propios objetivos, los líderes emocionalmente inteligentes de una empresa también pueden influir en la motivación de los empleados. La capacidad de reconocer las emociones y, a su vez, las inquietudes de los demás es una habilidad inestimable de la que hay que disponer para encontrar las formas más eficaces de motivar a equipos e individuos.

En un estudio reciente, se encontró que los niveles de IE de los estudiantes universitarios de medicina de primer año estaban positivamente relacionados con la automotivación para estudiar medicina y la satisfacción con la elección de estudiar medicina (Edussuriya, Marambe, Tennakoon, Rathnayake, Premaratne, Ubhayasiri, & Wickramasinghe, 2018).

Un estudio de altos directivos con alta IE empleados en organizaciones del sector público descubrió que la IE aumenta las actitudes positivas en el trabajo, el comportamiento altruista y los resultados laborales. No es de extrañar que los empleados felices sean empleados motivados.

La capacidad de afrontar mejor el estrés y la ansiedad, por ejemplo, también es una herramienta útil de la IE en términos de motivación: si uno puede reconocer las emociones que pueden tener un impacto negativo en la motivación, pueden abordarse y gestionarse eficazmente (Carmeli, 2003).

Utilizar la inteligencia emocional para afrontar el estrés

Todos sufrimos días estresantes, es completamente normal y totalmente manejable si se dispone de las habilidades adecuadas. Una persona con un alto nivel de Inteligencia Emocional es lo suficientemente consciente de sí misma como para reconocer los sentimientos negativos y responder en consecuencia para evitar que se intensifiquen. Las emociones descontroladas e incomprendidas pueden exacerbar nuestra vulnerabilidad a otros problemas de salud mental, como el estrés, la ansiedad y la depresión.

Las habilidades asociadas a la inteligencia emocional pueden ayudar eficazmente a las personas a hacer frente a estados emocionales negativos como el estrés y promover emociones más positivas en su lugar. Si no se aborda y gestiona el estrés, puede deteriorarse aún más el estado mental y afectar a la salud física.

La investigación sobre los componentes sociales, psicológicos y médicos del estrés subraya la importancia de afrontar las emociones negativas para lidiar eficazmente con el estrés y, a su vez, reducir el potencial de resultados negativos para la salud psicológica y física.

Ganster y Schaubroeck (1991) consideran que nuestro entorno laboral y profesional es la fuente principal del estrés, y sugieren que la capacidad de reconocer y tratar eficazmente las emociones y la información emocional en el lugar de trabajo es una herramienta vital para prevenir el estrés negativo y hacer frente al estrés laboral.

La inteligencia emocional nos permite afrontar eficazmente el estrés. Además, las personas emocionalmente inteligentes también tienen la capacidad de evaluar inicialmente las situaciones como menos estresantes.

Si bien esto tiene el efecto obvio de disminuir el impacto adverso de la misma, también se traduce en una mayor satisfacción vital y felicidad. Por el contrario, un déficit en IE y autorregulación puede conducir a un menor bienestar subjetivo y a una respuesta relativamente exagerada a los factores estresantes.

El uso inteligente de las emociones es un mecanismo fundamental en la adaptación psicológica y el bienestar. Se ha observado que las personas con mayor IE presentan menores niveles de estrés y mayores niveles de felicidad, lo que indica que la capacidad de regular el estrés percibido repercute directamente en la satisfacción (Ruiz-Aranda, Extremera y Pineda-Galán, 2014).

El papel de la inteligencia emocional a la hora de percibir el estrés laboral y prevenir los resultados negativos para la salud de los empleados de los servicios humanos es esencial (Oginska-Bulk, 2005).

La capacidad de gestionar eficazmente las emociones y la información emocional aumenta nuestra capacidad de afrontar una amplia gama de situaciones emocionalmente desafiantes.

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Vinculación de la IE con la toma de decisiones

La inteligencia emocional está estrechamente relacionada con el desarrollo personal y profesional, y no sólo influye en cómo gestionamos nuestro comportamiento y nos desenvolvemos en las complejidades sociales, sino también en cómo tomamos decisiones.

Tener una comprensión auténtica de las emociones que sentimos y por qué las sentimos puede tener un gran impacto en nuestra capacidad para tomar decisiones, si no podemos mirar nuestras emociones objetivamente ¿cómo podemos evitar tomar decisiones equivocadas basadas en ellas?

Una inteligencia emocional superior es un elemento importante en la prevención de la toma de decisiones basada en sesgos emocionales, mientras que una IE inferior puede crear ansiedad y conducir a malas decisiones. No se trata de eliminar por completo las emociones del proceso de toma de decisiones, sino de reconocer las emociones que no están relacionadas con el problema y no permitir que influyan en el resultado final.

Las emociones negativas pueden obstaculizar la resolución de problemas y la toma de decisiones tanto en el trabajo como en circunstancias personales. La capacidad de reconocer las emociones superfluas para tomar una decisión racional y de ignorarlas eficazmente, anulando su impacto en el resultado final, aporta beneficios evidentes a los procesos de toma de decisiones.

A través de una serie de preguntas y observaciones centradas en la mejora de la conciencia de la IE y el uso de las habilidades de la IE para mejorar el proceso de toma de decisiones, Hess y Bacigalupo (2011) descubrieron que las organizaciones y las personas se beneficiaban de la aplicación práctica de la IE en escenarios de toma de decisiones.

Las observaciones sugieren que la formación en IE es una estrategia eficaz para desarrollar las capacidades de toma de decisiones y ayuda a comprender las posibles consecuencias de una mala toma de decisiones.

Comprender las causas y consecuencias de las emociones permite a una persona gestionar sus sentimientos y tomar decisiones objetivas. Imagina que tienes un desacuerdo con tu pareja y vas al trabajo enfadado y un poco estresado; más tarde, ese mismo día, descartas una propuesta de un compañero sin prestar realmente atención a lo que te sugiere: simplemente no estás de humor.

Esta forma de interferencia emocional puede ser perjudicial para el proceso de toma de decisiones, las personas con una IE más desarrollada pueden identificar y gestionar este tipo de interferencia emocional y evitar decisiones impulsadas por las emociones.

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Al igual que ocurre con la felicidad, pídale a alguien que defina el éxito y probablemente obtendrá más de una respuesta. ¿Tu carrera te hace tener éxito? ¿Tu inteligencia? ¿Cuánto dinero tienes? ¿Encontrar la satisfacción y la felicidad? Dependiendo de a quién preguntes, puede ser cualquier cosa.

Lo que está claro es que, sea cual sea su definición de éxito, la inteligencia emocional puede desempeñar un papel vital en su consecución.

Como se ha dicho, no siempre son las personas más inteligentes las que alcanzan el mayor éxito. El cociente intelectual no basta para destacar en la vida. Puedes ser la persona más inteligente de la sala, pero si no tienes IE, ¿tendrás las habilidades para acallar los pensamientos negativos o la fortaleza mental para gestionar el estrés? Goleman (1995) describió la IE como poderosa y, en ocasiones, más poderosa que el CI para predecir el éxito en la vida.

Es tu Inteligencia Emocional la que realmente te ayuda a conseguir tus objetivos y alcanzar mayores niveles de éxito, desarrollar la IE puede influir enormemente en nuestro éxito al contribuir a aumentar la moral, la motivación y una mayor cooperación (Strickland, 2000).

En el lugar de trabajo, los directivos que superan sistemáticamente a sus compañeros no sólo tienen conocimientos técnicos y experiencia, sino que, lo que es más importante, utilizan las estrategias asociadas a la IE para gestionar los conflictos, reducir el estrés y, en consecuencia, mejorar su éxito.

Cada vez hay más pruebas de que las diversas capacidades que constituyen lo que ahora se conoce comúnmente como "inteligencia emocional" desempeñan un papel clave en la determinación del éxito, tanto en la vida personal como en el trabajo, con aplicaciones en la vida real que se extienden a la crianza de los hijos, las relaciones, las empresas, los profesionales de la medicina, los trabajadores de servicios y muchos más.

La inteligencia emocional permite gestionar las emociones en situaciones que provocan ansiedad, como los exámenes en la escuela o la universidad, y también se asocia positivamente con el éxito en las relaciones personales y el funcionamiento social.

El éxito en las relaciones sociales puede lograrse utilizando las competencias de la IE para detectar los estados emocionales de los demás, adoptar sus perspectivas, mejorar la comunicación y regular el comportamiento.

Objetivos e IE

Si pensamos en los objetivos como una meta o un resultado deseado, podemos ver cómo las habilidades de inteligencia emocional pueden ayudar a uno a lograr objetivos personales y, cuando los líderes y directivos las ejercen correctamente, también pueden ayudar a impulsar el cambio y el progreso en el lugar de trabajo.

Las facetas de la IE están entrelazadas, para lograr la autorrealización, primero debemos lograr la motivación, para lograr la motivación también debemos ser felices en lo que hacemos. Sin felicidad, es un reto alcanzar los niveles de motivación necesarios para lograr nuestros objetivos. En esencia, si no estamos motivados, ¿cómo podemos esperar alcanzar nuestros objetivos?

Existe abundante bibliografía sobre gestión que destaca la importancia de utilizar la IE en relación con el éxito y el rendimiento, centrándose en cómo las personas con una alta IE rinden mejor en todos los aspectos de un puesto de gestión.

El nivel medio de Inteligencia Emocional de los miembros de un equipo se refleja en la eficacia de los procesos del equipo y en el enfoque de los objetivos del equipo; a la inversa, los equipos con menores habilidades de IE rindieron a un nivel inferior en la consecución de objetivos. (Jordana, Ashkanasyb, Härtelb, & Hooperb, 2007)

Para dar lo mejor de nosotros mismos y alcanzar nuestros objetivos, necesitamos una autoestima positiva, una mayor autoconciencia emocional, una resolución de problemas eficaz y habilidades para la toma de decisiones. Debemos entender claramente cuáles son nuestros objetivos y estar motivados para lograr todo lo que podamos.

Cómo afecta la Inteligencia Emocional a la comunicación

Cómo afecta la Inteligencia Emocional a la comunicación

Nuestra capacidad para ser conscientes y comprender nuestras propias emociones puede ayudarnos a ser conscientes y comprender los sentimientos de los demás.

Esta sensibilidad, o la falta de ella, influye en nuestra capacidad de comunicación tanto en la vida personal como laboral.

Si consideramos la comunicación en el lugar de trabajo y, más concretamente, la resolución de conflictos en el lugar de trabajo, es más probable que las personas con una mayor inteligencia emocional aborden la resolución de conflictos de forma colaborativa, trabajando junto con los demás para llegar a un resultado mutuamente aceptable.

Las relaciones en el lugar de trabajo se ven afectadas por la forma en que gestionamos nuestras propias emociones y nuestra comprensión de las emociones de quienes nos rodean.

La capacidad de identificar, gestionar y comprender las emociones nos ayuda a comunicarnos sin recurrir a la confrontación. Una persona con un alto nivel de IE está mejor preparada para gestionar conflictos y construir relaciones significativas, dada su elevada capacidad para comprender y, por tanto, atender las necesidades de las personas con las que se relaciona (López, 2005). (López, 2005).

No cabe duda de que en los últimos años se ha prestado más atención a la inteligencia emocional como motor de la comunicación eficaz en los equipos, incluido el creciente ámbito de los equipos virtuales (también conocidos como equipos remotos o geográficamente dispersos). Si examinamos la Inteligencia Emocional como predictor del éxito de un equipo virtual, los resultados apoyan que la Inteligencia Emocional no sólo es un impulsor de la viabilidad del equipo, sino que también influye positivamente en la calidad de la comunicación (De Mio, 2002).

El proceso de la comunicación exitosa y, en términos de conflicto, la negociación exitosa están estrechamente vinculados a altos niveles de Inteligencia Emocional. Mientras que las personas con bajos niveles de Inteligencia Emocional pueden reaccionar a la defensiva en situaciones de tensión y escalar el conflicto, las personas con mayor inteligencia emocional tienen a su disposición las habilidades necesarias para comunicarse eficazmente sin recurrir a la confrontación ni escalar la tensión.

Por qué la inteligencia emocional es importante para la felicidad

La felicidad parece un concepto bastante sencillo, pero ¿ha intentado definirlo alguna vez? Inténtelo ahora: ¿qué es la felicidad? Es más difícil de lo que parece porque significa algo diferente para cada uno de nosotros. Aunque es cierto que la felicidad significa cosas muy distintas para cada persona, lo que está claro es que la inteligencia emocional es realmente importante para la felicidad, independientemente de su interpretación.

Los facilitadores de la IE como la felicidad contribuyen a nuestra autorrealización y la autorrealización, a su vez, contribuye a nuestra felicidad en un bucle de retroalimentación positiva. La felicidad, según Wechsler (1943), es el factor clave que tiene un impacto positivo en el comportamiento inteligente.

Los estudios que examinan el vínculo entre la IE y una serie de relaciones interpersonales descubrieron que los participantes con puntuaciones más altas en Inteligencia Emocional tenían puntuaciones más altas en toma de perspectiva empática, autocontrol y habilidades sociales, cooperación con la pareja, satisfacción en las relaciones y relaciones más afectuosas. (Schutte, Malouff, Bobik, Coston, Greeson, Jedlicka, Rhodes y Wendorf, 2001).

Al desarrollar las habilidades para la IE se puede reducir el estrés, lo que en consecuencia repercute positivamente en el bienestar y la felicidad. Además de su valor motivacional, la felicidad controla el bienestar inmediato de cada uno e inyecta un estado de ánimo positivo en la forma en que las personas afrontan las exigencias, los retos y las presiones cotidianas.

Es esta positividad la que fomenta la energía emocional necesaria para aumentar el nivel de motivación para hacer las cosas, en definitiva, ayuda a las personas a conseguir lo que quieren conseguir y les dice lo bien que lo están haciendo (Bar-On, 2001).

La investigación llevada a cabo por Furnham (2003) indica que una gran parte de la varianza encontrada en la felicidad y el bienestar viene determinada por las autopercepciones y disposiciones de las personas relacionadas con las emociones, como la capacidad para regular las emociones, las habilidades para relacionarse y la competencia social.

Aunque estas habilidades de IE no son las únicas que contribuyen a los niveles de felicidad, es importante reconocer su impacto, ya que más del 50% de las variaciones totales en la felicidad se atribuyen a las competencias de inteligencia emocional.

Desde Aristóteles hasta Freud, el énfasis en la optimización de la felicidad se ha debatido a fondo. Para aumentar la felicidad, a menudo es necesario utilizar pautas de comportamiento más sofisticadas, como la autorregulación, para dominar las motivaciones de placer instantáneo.

La investigación psicológica contemporánea sigue reconociendo la necesidad de esta forma de optimización. Mischel (1974) enseñó explícitamente a los niños a retrasar los placeres inmediatos para obtener mayores beneficios a largo plazo. La capacidad de retrasar la gratificación es importante en muchos aspectos del desarrollo cognitivo, dado que la capacidad de tales retrasos fomenta un aumento de la competencia cognitiva y la madurez social.

Si pensamos en la felicidad en términos de satisfacción vital general, podemos estar de acuerdo en que desarrollar una aptitud para la IE puede repercutir positivamente en el bienestar y la felicidad.

17 Herramientas de Inteligencia Emocional

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6 vídeos de YouTube y charlas TED sobre inteligencia emocional

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El poder de la inteligencia emocional - Travis Bradberry
No estás a merced de tus emociones: tu cerebro las crea
6 pasos para mejorar tu inteligencia emocional - Ramona Hacker
Aprender valores humanos a través de la inteligencia emocional
Su espejo forense: Aplicar la inteligencia emocional para alcanzar el éxito
La moneda de la gente: Practicar la inteligencia emocional

Ver también: Las 15 charlas TED sobre inteligencia emocional más valiosas de YouTube.

21 citas sobre el valor de la inteligencia emocional

"La inteligencia emocional es una forma de reconocer, comprender y elegir cómo pensamos, sentimos y actuamos. Da forma a nuestras interacciones con los demás y a nuestra comprensión de nosotros mismos. Define cómo y qué aprendemos, nos permite establecer prioridades y determina la mayoría de nuestras acciones cotidianas. Las investigaciones sugieren que es responsable de hasta el 80% del "éxito" en nuestras vidas".

Joshua Freedman

"Si tus capacidades emocionales no están a mano, si no tienes autoconciencia, si no eres capaz de gestionar tus emociones angustiosas, si no puedes tener empatía y mantener relaciones eficaces, entonces, por muy inteligente que seas, no vas a llegar muy lejos".

Daniel Goleman

"He aprendido que la gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero la gente nunca olvidará cómo les hiciste sentir".

Maya Angelou

"Cualquiera puede enfadarse, eso es fácil; pero enfadarse con la persona adecuada, y en el grado adecuado, y en el momento adecuado, y con el propósito adecuado, y de la manera adecuada, eso no está al alcance de cualquiera, eso no es fácil".

Aristóteles

"Las personas emocionalmente inteligentes utilizan la autoconciencia en su beneficio para evaluar una situación, obtener perspectiva, escuchar sin juzgar, procesar y contenerse para no reaccionar precipitadamente. A veces, esto significa tomar la decisión de no reaccionar. Si reflexionas sobre tu situación racionalmente, sin dramatismos, acabarás llegando a otras conclusiones más sensatas."

Marcel Schwantes

"Nunca te detengas porque tengas miedo: nunca es tan probable que te equivoques".

Fridtjof Nansen

"Somos peligrosos cuando no somos conscientes de nuestra responsabilidad sobre cómo nos comportamos, pensamos y sentimos".

Marshall B. Rosenberg

"Lo que de verdad importa para el éxito, el carácter, la felicidad y los logros a lo largo de la vida es un conjunto definido de habilidades emocionales -tu Inteligencia Emocional-, no sólo las capacidades puramente cognitivas que se miden con los tests de CI convencionales".

Daniel Goleman

"Todo lo que se empieza con ira, acaba con vergüenza".

Benjamin Franklin

"Si le interesan las emociones, aprender sobre ellas satisfará su curiosidad. Si dependes de los conocimientos emocionales en tu trabajo, aprender más sobre las emociones probablemente te ayudará".

John Mayer

"No me juzgues por mis éxitos, júzgame por cuántas veces me he caído y me he vuelto a levantar".

Nelson Mandela

"Cuando trates con personas, recuerda que no estás tratando con criaturas de la lógica, sino con criaturas de la emoción".

Dale Carnegie

"Es muy importante entender que la inteligencia emocional no es lo contrario de la inteligencia, no es el triunfo del corazón sobre la cabeza: es la intersección única de ambas".

David Caruso

"Hasta que no hagas consciente lo inconsciente, dirigirá tu vida y lo llamarás destino".

Carl Jung

"Hace falta algo más que inteligencia para actuar con inteligencia".

Fiódor Dostoyevski

"Sin duda, la inteligencia emocional es más rara que la inteligencia de libro, pero mi experiencia me dice que es más importante en la formación de un líder. No se puede ignorar".

Jack Welch

"La inteligencia emocional es lo que se le da bien a los seres humanos y no es algo secundario. Es la vanguardia de la inteligencia humana".

Ray Kurzweil

"La inteligencia emocional es la capacidad de sentir, comprender y aplicar eficazmente el poder y la perspicacia de las emociones como fuente de energía humana, información, conexión e influencia".

Robert K. Cooper

"La fuerza de carácter y la inteligencia emocional para afrontar tus fracasos y aprender de ellos son la base del éxito".

Robert Kiyosaki

"Rodéate de hombres y mujeres increíblemente inteligentes. Las personas con las que trabajo no sólo son más listas que yo, ya que poseen inteligencia intelectual y emocional, sino que también comparten mi determinación para triunfar. No tomo una decisión importante sin ellos".

George Steinbrenner

"De lo que me he dado cuenta es de que la inteligencia emocional era la única forma que conocía de liderar, y es, en mi opción, la única forma de inspirar un cambio real".

Kevin Allen

Encuentre más citas sobre inteligencia emocional aquí.

Un mensaje para llevar a casa

La Inteligencia Emocional es importante, el valor y los beneficios de desarrollar tu Inteligencia Emocional son amplios y en muchas áreas masivamente infrautilizados. La inteligencia emocional es la puerta de entrada a una vida más plena y feliz, y he aquí por qué:

  • La inteligencia emocional le permite comprender y gestionar sus emociones para automotivarse y crear interacciones sociales positivas; es el primer paso para desarrollar su verdadero potencial.
  • El valor y los beneficios de la IE son enormes en términos de éxito personal, académico y profesional.
  • Las personas con niveles más altos de inteligencia emocional son menos propensas a sucumbir a los efectos negativos de los factores de estrés, mientras que ayudan eficazmente a las personas a hacer frente a las emociones negativas y promover emociones más positivas en su lugar.
  • El intelecto funciona mejor cuando va acompañado de una gran inteligencia emocional.
  • Utilizar y desarrollar la inteligencia emocional en el lugar de trabajo puede mejorar enormemente tanto el rendimiento laboral como las capacidades sociales de las personas en ese lugar.
  • La inteligencia emocional es una habilidad útil para evitar tomar decisiones basadas en prejuicios emocionales.
  • El proceso de comunicación y negociación con éxito está estrechamente vinculado a altos niveles de Inteligencia Emocional.
  • Facilitadores clave de la IE como la felicidad contribuyen a nuestra autorrealización.

Gracias por leernos. Espero que haya disfrutado de este viaje al mundo de la inteligencia emocional y al importante papel que desempeña en la consecución del éxito personal, físico y laboral.

Para más información:

Esperamos que este artículo le haya resultado útil. No olvide descargar gratuitamente nuestras cinco herramientas de psicología positiva.

Preguntas más frecuentes

La inteligencia emocional (IE) es la capacidad de reconocer, comprender y gestionar nuestras propias emociones, así como las emociones de los demás, para guiar el pensamiento y el comportamiento de forma eficaz.

La inteligencia emocional mejora la comunicación, el trabajo en equipo, el liderazgo y la gestión del estrés, contribuyendo a una mayor productividad y satisfacción laboral.

Sí, la inteligencia emocional puede cultivarse a través de la autoconciencia, la práctica y la retroalimentación, lo que conduce al crecimiento personal y profesional.

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Comentarios

La opinión de nuestros lectores

  1. Elisa

    Me ha encantado el artículo, sobre todo porque la Inteligencia Emocional es algo que se aprende con el tiempo, y me ha encantado el hecho de que te permite no sólo entender tus emociones sino incluso las de los demás.

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  2. Brenda

    Me ha gustado este artículo. Información muy valiosa, bien diseñada y que invita a la reflexión. Sugeriría cambiar la imagen de Albert Einstein. Ciertamente no es un héroe en el ámbito de la inteligencia emocional. Anima a investigar. Era inteligente, pero no a la capacidad de su primera esposa. También demostró mucha inseguridad y falta de inteligencia emocional a lo largo de su vida.

    Respuesta
    • Julia Poernbacher, M.Sc.

      ¡Hola, Brenda!

      Gracias por su atento comentario y por apreciar el artículo. Ha planteado una cuestión interesante. Tendremos en cuenta tu sugerencia. ¡Gracias por compartir tus ideas! 😊

      Saludos cordiales,
      Julia | Community Manager

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      • Purplehat

        este es el primer articulo que leo es una buena forma de hacerlo mas notorio para que se entienda mejor gran informacion

        Respuesta
  3. Betty Jean

    Ha sido muy instructivo. Me ayudará a realizar cambios positivos en mi institución, tanto para los empleados como para los clientes. gracias. chao.

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  4. Chinkhata

    La conciencia personal puede ayudar a desarrollar la inteligencia emocional, que puede desarrollarse a lo largo del tiempo.

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  5. Colile Dlamini

    Esto es genial porque es una habilidad que puede desarrollarse con el tiempo y los resultados son hacia el éxito y una conciencia personal más significativa de uno mismo la vida en general y la vida de un empresario especialmente

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  6. Bridgette Kigongo Nambirige

    Ahora sé que ayudar a los demás a desarrollar su propia IE forma parte también de mi propio crecimiento de la IE. pienso ponerlo en práctica de forma más intencionada para aumentar la productividad general.

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  7. Philip Sykes

    Creo que es importante recordar que la inteligencia emocional es una habilidad que puede desarrollarse y mejorarse con el tiempo. Practicando la atención plena, mejorando las habilidades de comunicación y trabajando la autoconciencia, las personas pueden llegar a ser más inteligentes emocionalmente y, en última instancia, tener más éxito en todos los aspectos de su vida. Muchas gracias.

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  8. Lillian

    El artículo es impactante, ofrece 360 grados de Inteligencia Emocional con ejemplos prácticos.

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