Los grupos de psicoeducación proporcionan valiosos conocimientos sobre las enfermedades mentales y ayudan a los participantes a comprender y aplicar estrategias de afrontamiento.
Estos grupos fomentan el apoyo entre iguales y el aprendizaje compartido, mejorando el sentido de comunidad y reduciendo el aislamiento.
Las sesiones estructuradas suelen tratar temas como la gestión del estrés, la regulación de las emociones y las técnicas para aumentar la resiliencia.
Desde los entornos escolares hasta las unidades hospitalarias, los grupos psicoeducativos se han convertido en una de las intervenciones más adaptables e impactantes en el trabajo de la salud mental y el bienestar.
Estas sesiones estructuradas y dirigidas por facilitadores se centran en la educación psicológica, el desarrollo de habilidades emocionales y la creación de entornos de aprendizaje apoyados por compañeros.
En mi propia experiencia clínica y de coaching, he visto cómo estas sesiones pueden transformar las dudas en confianza y el aislamiento en comunidad. A medida que crece la demanda de una atención accesible y basada en la investigación, la psicoeducación en grupo ofrece un camino práctico y estimulante.
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Los grupos psicoeducativos ofrecen un aprendizaje estructurado y guiado por un facilitador sobre conceptos psicológicos, enfermedades mentales o desafíos vitales, al tiempo que fomentan el desarrollo de habilidades y la comprensión (Brown, 2018).
A diferencia de la terapia de grupo tradicional, estas sesiones priorizan la educación sobre las condiciones de salud mental y las herramientas prácticas sobre la exploración emocional profunda (Corey et al., 2018).
Los objetivos incluyen mejorar la autoconciencia, reducir la angustia y desarrollar la resiliencia a través de estrategias procesables (Gladding, 2019; Brown, 2018).
Desarrollada en entornos clínicos y educativos, la psicoeducación grupal se utiliza ahora ampliamente en la atención sanitaria, las escuelas y los programas comunitarios (Brown, 2018).
Cada plan de estudios de psicoeducación está adaptado al público, ya se trate de ansiedad, duelo o enfermedad crónica (Barrett et al., 2006).
La investigación apoya la utilidad de los grupos psicoeducativos para aumentar los conocimientos sobre salud mental, mejorar la regulación emocional y reducir el estigma tanto entre las personas como entre sus familias (Sin & Norman, 2013; Barrett et al., 2006).
Psicoeducación frente a terapia de grupo
Aunque los grupos psicoeducativos comparten características con otros formatos terapéuticos, difieren en estructura e intención. Los grupos de psicoterapia tradicional hacen hincapié en el procesamiento emocional y la dinámica interpersonal, a menudo en sesiones de larga duración (Yalom & Leszcz, 2005).
En cambio, los grupos psicoeducativos son de corta duración, basados en un plan de estudios y dirigidos por un facilitador. El facilitador actúa como educador, así como guía terapéutico, utilizando instrucción didáctica, hojas de trabajo, juegos de rol y discusión grupal (Corey et al., 2018).
Se anima a los participantes a compartir experiencias, pero se hace hincapié en el desarrollo de habilidades y la aplicación de conocimientos basados en pruebas a situaciones de la vida real (Gladding, 2019; Lincoln et al., 2007).
La psicoeducación en grupo también resulta atractiva para las personas que dudan de la terapia tradicional, ya que ofrece una vía de crecimiento más práctica y accesible (Pitschel-Walz et al., 2001).
8 Ejemplos de sesiones de grupo psicoeducativas
Las sesiones psicoeducativas de grupo son muy adaptables y pueden ajustarse a diversas necesidades clínicas, educativas y organizativas. A continuación se presentan varios formatos y temas comunes, basados tanto en la investigación como en la práctica.
1. Gestión del estrés y atención plena
Los participantes aprenden técnicas de relajación, como la respiración guiada, la exploración corporal y el replanteamiento cognitivo, para reducir el estrés y mejorar la regulación emocional (Shaygan et al., 2021; Cipolletta et al., 2019).
2. Ansiedad y regulación emocional para adolescentes
Los programas estructurados como FRIENDS for Life utilizan la terapia cognitivo-conductual (TCC) para ayudar a los jóvenes a identificar pensamientos ansiosos y practicar habilidades de afrontamiento (Barrett et al., 2006).
3. Psicoeducación para la depresión
La psicoeducación en grupo para la depresión suele incluir la activación conductual y la supervisión del pensamiento para reducir la evitación y mejorar el estado de ánimo (Rohde et al., 2014).
4. Gestión de la ira y resolución de conflictos
Utilizadas en entornos escolares, comunitarios y forenses, estas sesiones combinan el entrenamiento en asertividad y el juego de roles para abordar la regulación emocional (Corey et al., 2018).
5. Grupos de afrontamiento de enfermedades crónicas y dolor
Los grupos combinan la información médica con el ritmo, la aceptación y la reestructuración cognitiva. Van Dyke et al. (2019) hallaron resultados positivos para el dolor crónico.
6. Apoyo y formación para cuidadores
Estos grupos reducen el estrés equilibrando la información con el apoyo entre iguales, especialmente útil para las familias que gestionan enfermedades mentales de larga duración (Sin & Norman, 2013).
7. Burnout y resiliencia laboral
Centrados en la gestión del estrés y los límites, los grupos de trabajo como los estudiados por Uysal et al. (2024) mejoran la cohesión y reducen el agotamiento.
8. Grupos de entrenamiento en habilidades de terapia dialéctica conductual
Los grupos de terapia dialéctica conductual manualizada enseñan mindfulness, tolerancia a la angustia y regulación de las emociones, que han demostrado reducir las autolesiones, la reactividad y los conflictos interpersonales (Linehan, 1993; Neacsiu et al., 2010).
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5 ventajas para los participantes
Los grupos psicoeducativos ofrecen numerosos beneficios terapéuticos y educativos. Su eficacia radica no sólo en la difusión de información, sino también en el apoyo entre iguales y el crecimiento personal que se fomenta a través de la interacción grupal.
1. Empoderamiento a través del conocimiento
Los participantes adquieren una comprensión más clara de su enfermedad o problema vital, lo que reduce el miedo y la autoinculpación (Lincoln et al., 2007). Una mayor alfabetización en salud mental aumenta la sensación de control y de agencia personal (Liverpool et al., 2020).
2. Adquisición de habilidades prácticas de afrontamiento
Los grupos bien diseñados dotan a las personas de herramientas específicas como la atención plena, la asertividad, la regulación emocional y la activación conductual. Estas habilidades suelen traducirse en una mejora del funcionamiento diario y una reducción de los síntomas (Shaygan et al., 2021; Rohde et al., 2014).
3. Normalización y universalidad
Experimentar luchas compartidas en un entorno de grupo ayuda a los participantes a darse cuenta de que no están solos. Se ha demostrado que esta universalidad reduce el estigma de la salud mental y fomenta la aceptación (Yalom & Leszcz, 2005).
4. Apoyo y cohesión social
Incluso cuando los grupos son estructurados y didácticos, suelen surgir vínculos sociales que contribuyen a aumentar la moral y la motivación. La investigación destaca el impacto positivo de la alianza y la cohesión del grupo en los resultados, especialmente en formatos psicoeducativos estructurados (Burlingame et al., 2003; Kivlighan & Tarrant, 2001).
5. Eficacia y accesibilidad
Desde una perspectiva sistémica, los grupos psicoeducativos proporcionan una forma rentable de llegar a múltiples clientes simultáneamente, lo que los hace ideales para escuelas, hospitales y centros comunitarios (Corey et al., 2018; Gladding, 2019).
¿Son eficaces? Lo que dice la investigación
La investigación apoya sistemáticamente la eficacia de los grupos psicoeducativos en poblaciones clínicas y no clínicas.
Su enfoque estructurado y orientado a objetivos los hace especialmente adecuados para promover la alfabetización en salud mental, reducir el malestar psicológico y mejorar el funcionamiento adaptativo.
Los metaanálisis sugieren que la psicoeducación mejora significativamente los resultados de las personas con enfermedades mentales graves.
Por ejemplo, Lincoln et al. (2007) descubrieron reducciones en las tasas de recaída, la gravedad de los síntomas y una mejor adherencia al tratamiento entre los participantes con trastornos psicóticos.
Del mismo modo, Pitschel-Walz et al. (2001) informaron de una disminución del 20% en las tasas de rehospitalización cuando se ofrecieron intervenciones psicoeducativas a las familias de personas con esquizofrenia.
En los jóvenes, el programa FRIENDS for Life, una intervención psicoeducativa basada en la TCC, demostró reducir los síntomas de ansiedad y depresión a largo plazo (Barrett et al., 2006).
Para las personas con dolor crónico, Van Dyke et al. (2019) demostraron que los grupos psicoeducativos adaptados a la alfabetización mejoraron significativamente las habilidades de afrontamiento y disminuyeron la interferencia relacionada con el dolor.
Más allá de la reducción de los síntomas, los grupos psicoeducativos ofrecen beneficios secundarios como la mejora de la regulación emocional, el aumento del apoyo social y una mayor resiliencia. Uysal et al. (2024) descubrieron que un grupo psicoeducativo en el lugar de trabajo que incorporaba psicodrama reducía el agotamiento y reforzaba la cohesión del equipo.
Shaygan et al. (2021) también mostraron una mejora de la resiliencia entre los pacientes hospitalizados tras un breve programa de psicoeducación en línea.
En general, los grupos psicoeducativos representan una intervención rentable y basada en pruebas que dota a los participantes de herramientas para la comprensión, la regulación y el crecimiento autodirigido.
Lista de temas comunes
Los grupos psicoeducativos son muy versátiles y pueden adaptarse a las necesidades específicas de la población destinataria. A continuación se ofrece una lista de los temas más comunes, respaldados por la investigación y la práctica clínica.
Gestión del estrés y formación en relajación
Estas sesiones abordan los componentes fisiológicos y psicológicos del estrés. Incluyen respiración diafragmática, relajación muscular progresiva y reestructuración cognitiva (Shaygan et al., 2021).
Gestión de la ansiedad y la preocupación
Este enfoque presenta el ciclo de la ansiedad, las distorsiones cognitivas y las técnicas de exposición. Suele incluir hojas de trabajo y juegos de rol para practicar las habilidades (Barrett et al., 2006; Uysal et al., 2024).
Educación sobre la depresión y activación conductual
Este tema se centra en la supervisión del estado de ánimo, los registros de pensamientos y la programación de actividades para interrumpir el ciclo de retraimiento y bajo estado de ánimo (Rohde et al., 2014).
Gestión de la ira
Este enfoque abarca la excitación fisiológica, los desencadenantes y la comunicación asertiva. Ha demostrado eficacia en entornos forenses, adolescentes y ambulatorios (Corey et al., 2018).
Duelo y pérdida
Este tema de grupo ofrece modelos de duelo (por ejemplo, Kübler-Ross, las tareas de Worden) junto con diarios, recuerdos compartidos y rituales de afrontamiento.
Afrontar la enfermedad crónica o el dolor
Estas sesiones abordan el modelo biopsicosocial, las estrategias de ritmo, la aceptación y la psicoeducación sobre el dolor (Van Dyke et al., 2019).
Habilidades de comunicación y establecimiento de límites
Este tema se centra en la asertividad, junto con la escucha activa y la resolución de conflictos, clave para clientes con dificultades interpersonales o patrones codependientes.
Educación sobre el consumo de sustancias y prevención de recaídas
Este tema de educación y prevención se centra en los desencadenantes, los antojos, las habilidades de rechazo y el modelo de las etapas del cambio. A menudo se basa en los principios de la entrevista motivacional.
Desarrollo de la resiliencia
El desarrollo de la resiliencia combina la psicoeducación sobre la neuroplasticidad y la mentalidad de crecimiento con habilidades de adaptación y creación de sentido (Liverpool et al., 2020).
Habilidades parentales y dinámica familiar
Este tema aborda la disciplina, la corregulación, las necesidades de desarrollo y la gestión del tiempo frente a la pantalla. Ha demostrado su eficacia tanto en entornos escolares como pediátricos (Kaminski et al., 2008; Liverpool et al., 2020).
Cómo planificar y dirigir con éxito grupos psicoeducativos
Facilitar grupos psicoeducativos eficaces requiere una planificación cuidadosa, una impartición estructurada y la capacidad de adaptarse a las necesidades de los participantes. Aunque estos grupos suelen basarse en un plan de estudios, su éxito depende en gran medida del proceso de grupo, la habilidad del facilitador y la integración de contenidos basados en pruebas.
1. Evaluar las necesidades y definir los objetivos
Empiece por conocer la demografía, los perfiles clínicos y los objetivos del grupo. Utilice pruebas de detección o entrevistas breves para identificar temas relevantes. Defina objetivos específicos y medibles para cada sesión (Corey et al., 2018).
2. Desarrollar un plan de estudios estructurado
La constancia favorece el aprendizaje. Un formato típico puede incluir un registro o un calentamiento de atención plena, la entrega de contenidos, una actividad experiencial como un diario o un juego de rol, una reflexión en grupo y una tarea para llevar a casa. Una estructura predecible ayuda a los participantes a comprometerse cognitiva y emocionalmente (Gladding, 2019).
3. Combinar la enseñanza con la interacción
Los grupos de éxito equilibran el contenido didáctico con el compromiso. Mientras que la psicoeducación incluye conferencias y hojas de ejercicios, los grupos más eficaces combinan estos contenidos con debates compartidos, ejercicios de grupo y juegos de rol (Yalom y Leszcz, 2005).
4. Establecer normas de grupo y seguridad
Desde la primera sesión, establezca normas claras en torno a la confidencialidad, el respeto y la ausencia de juicios de valor. Un breve acuerdo de grupo -elaborado en colaboración- puede reforzar la seguridad y la responsabilidad compartida (Corey et al., 2018).
5. Fomentar el compromiso y la inclusión
Utilice elementos visuales, movimiento y medios variados para abordar los diferentes estilos de aprendizaje. Incorpore la humildad cultural y el lenguaje inclusivo para garantizar la relevancia y la accesibilidad. Utilizar tarjetas con nombres, rompehielos y rituales para fomentar la cohesión (Burlingame et al., 2003).
6. Controlar y adaptar
Utilice controles verbales, encuestas o reflexiones escritas para evaluar el compromiso. Ajuste el ritmo, revise el contenido y deje espacio para las emociones cuando sea necesario (Kivlighan y Tarrant, 2001).
7 Herramientas y materiales para facilitadores de grupos
Los grupos psicoeducativos de éxito se apoyan en materiales cuidadosamente seleccionados que se ajustan a los objetivos, la demografía y los estilos de aprendizaje del grupo.
Los facilitadores eficaces seleccionan herramientas que mejoran la claridad, el compromiso y la retención.
1. Ayudas visuales e infografías
Recursos como las ruedas de emociones, los diagramas de respuesta al estrés y los gráficos de distorsión cognitiva simplifican conceptos complejos y ayudan a los alumnos visuales. Pueden integrarse en presentaciones de diapositivas o folletos impresos (Corey et al., 2018).
2. Hojas de trabajo y folletos
Las hojas de trabajo estructuradas para la reestructuración cognitiva, la clarificación de valores, el establecimiento de objetivos y la elaboración de diarios ayudan a los participantes a aplicar lo que han aprendido. Estas herramientas apoyan la integración entre sesiones y la autorreflexión (Gladding, 2019).
3. Recursos multimedia
Los vídeos cortos o los clips de audio pueden modelar habilidades como la respiración profunda o la comunicación asertiva. Los contenidos multimedia mejoran el compromiso y el recuerdo en entornos psicoeducativos (Barrett et al., 2006).
4. Paquetes curriculares de psicoeducación
Programas como FRIENDS for Life (ansiedad) o WRAP (Wellness Recovery Action Plan) ofrecen contenidos estructurados basados en pruebas y alineados con objetivos terapéuticos (Barrett et al., 2006).
5. Herramientas interactivas
Especialmente útiles para los jóvenes son las tarjetas de emociones, los guiones y los juegos de grupo, como el bingo de habilidades de afrontamiento, que fomentan la autoeficacia y el compromiso (Hasanova y Aghayev, 2023; Pangestuti et al., 2020).
6. Tecnología para grupos virtuales
Al dirigir sesiones en línea, los moderadores pueden utilizar funciones interactivas como la pantalla compartida, las salas de debate y las encuestas en directo para aumentar la participación. Este enfoque está respaldado por investigaciones que demuestran que las herramientas digitales mejoran la participación y los resultados en las intervenciones de salud mental juvenil (Liverpool et al., 2020).
7. Mindfulness y recursos de audio
Las meditaciones guiadas, los escáneres corporales y los ejercicios de respiración favorecen la regulación emocional y son útiles tanto durante las sesiones como entre ellas (Kang et al., 2022).
5 consejos para adaptarse a distintas poblaciones
Los grupos psicoeducativos son más constructivos cuando se ajustan a las necesidades de desarrollo, culturales y contextuales de los participantes. Los facilitadores deben adaptar cuidadosamente el contenido y la forma de impartirlo para maximizar el compromiso, la inclusión y el impacto.
Adecuación a la edad
Los niños y adolescentes se benefician del aprendizaje basado en la experiencia, las imágenes y las metáforas. Programas como FRIENDS for Life combinan con éxito la TCC con métodos basados en el juego (Barrett et al., 2006). En mis propios grupos, herramientas como la creación de collages y el seguimiento del estado de ánimo con emojis han demostrado su eficacia para desarrollar la comprensión emocional.
Sensibilidad cultural
Los valores culturales determinan la forma en que los participantes se relacionan con la salud mental y las normas de grupo. Utilice un lenguaje inclusivo y ejemplos culturalmente resonantes, y valide los diversos estilos de afrontamiento. La psicoeducación es más impactante cuando refleja las experiencias vividas y los valores de los participantes (Cipolletta et al., 2019).
Neurodiversidad y diferencias de aprendizaje
Para las personas con trastorno por déficit de atención con hiperactividad, trastorno del espectro autista o diferencias de aprendizaje, los facilitadores pueden utilizar horarios visuales, rutinas estructuradas y materiales sensoriales. Divida las actividades en segmentos cortos e invite a realizar movimientos para mantener la concentración y el compromiso (Macdonald et al., 2018).
Enfoques basados en el trauma
Los grupos que atienden a supervivientes de traumas deben dar prioridad a la seguridad psicológica. Ofrezcan la posibilidad de no participar, aclaren los límites e introduzcan el contenido emocional gradualmente. La previsibilidad y unos procedimientos de consentimiento claros ayudan a fomentar la confianza (Burlingame et al., 2003).
Tecnología y acceso
Los grupos en línea deben aprovechar funciones como las encuestas, las salas de debate y las hojas de trabajo digitales. Los subtítulos, los materiales aptos para móviles y las opciones asíncronas aumentan la accesibilidad, lo que es especialmente importante para las poblaciones desatendidas (Liverpool et al., 2020).
Evaluación de resultados y éxito
Evaluar la eficacia de los grupos psicoeducativos es esencial para garantizar la calidad, la capacidad de respuesta y la mejora continua. Los esfuerzos de educación en salud mental en grupo deben poder medirse para confirmar su impacto y orientar futuras intervenciones.
Herramientas de evaluación previa y posterior
El uso de herramientas estandarizadas como el Inventario de Depresión de Beck (BDI), el Trastorno de Ansiedad Generalizada-7 o la Escala de Estrés Percibido permite a los facilitadores realizar un seguimiento de la reducción de los síntomas y de los avances en la regulación emocional.
Por ejemplo, la psicoeducación en grupo dirigida a la depresión ha demostrado mejoras mensurables a través de las puntuaciones del BDI (Rohde et al., 2014).
Formularios de evaluación de las sesiones
Los sencillos formularios en escala Likert con preguntas abiertas opcionales proporcionan información en tiempo real sobre lo que resuena. Esto ayuda a los facilitadores a perfeccionar los temas y la impartición de los grupos de psicoeducación. Añadir preguntas abiertas aporta matices cualitativos.
Escala de consecución de objetivos
La escala de consecución de objetivos es un método de evaluación centrado en la persona que consiste en que los participantes identifiquen objetivos significativos y evalúen su progreso mediante una escala de cinco puntos. Capta resultados individualizados que las evaluaciones estandarizadas podrían pasar por alto y apoya la autonomía (Kiresuk y Sherman, 1968).
Medidas de clima de grupo y alianzas
La cohesión y la alianza de grupo predicen los resultados incluso en formatos psicoeducativos estructurados (Kivlighan y Tarrant, 2001; Burlingame et al., 2003). Herramientas como el Cuestionario de clima de grupo y el Inventario de alianzas de trabajo pueden proporcionar información sobre la dinámica de grupo.
Métricas de asistencia y compromiso
El seguimiento de la asistencia, la participación y la realización de las tareas ofrece información sobre la aceptación de los participantes y la relevancia de los contenidos, especialmente útil para evaluar un plan de estudios de psicoeducación.
Evaluaciones de seguimiento
Cuando sea factible, la recopilación de datos de seguimiento, por ejemplo de uno a tres meses después del grupo, puede evaluar las ganancias de mantenimiento e informar sobre las necesidades de sesiones de refuerzo. Rohde et al. (2014) demostraron que los beneficios se mantuvieron durante un periodo de nueve meses.
Los 17 mejores ejercicios de educación positiva
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Además del kit de herramientas, hay disponibles varias hojas de trabajo y recursos gratuitos a través de los artículos del blog PositivePsychology.com . Entre ellos se incluyen:
Estas herramientas y ejercicios pueden integrarse en su plan de estudios de psicoeducación o utilizarse para inspirar ideas de grupo adaptadas a las necesidades de su público.
Tanto si está planificando cómo dirigir un grupo psicoeducativo como si está perfeccionando un programa existente, PositivePsychology.com ofrece apoyo práctico basado en la ciencia psicológica.
Si desea integrar los principios basados en la evidencia de la psicología positiva en el aula, considere esta colección de 17 ejercicios validados de educación positiva. Utilícelos para mejorar el compromiso, la resiliencia y el bienestar de los alumnos, al tiempo que les dota de valiosas habilidades para la vida.
Un mensaje para llevar a casa
Los grupos psicoeducativos combinan el poder del aprendizaje estructurado con el potencial curativo de la experiencia compartida. Respaldados por pruebas sólidas, promueven la comprensión emocional, las habilidades de afrontamiento y el empoderamiento en diversas poblaciones, desde adolescentes hasta cuidadores.
Como facilitadora de estos grupos en entornos clínicos y comunitarios, he visto cómo incluso unas sesiones breves y bien dirigidas pueden despertar la resiliencia y la conexión. Ya sea para tratar el estrés, el duelo o una enfermedad crónica, los grupos psicoeducativos ofrecen una forma accesible, escalable y profundamente humana de apoyar el bienestar mental, grupo a grupo.
¿Para quién son adecuados los grupos psicoeducativos?
Funcionan bien para adolescentes, adultos, cuidadores y personas que se enfrentan a retos de salud mental o física (Barrett et al., 2006; Van Dyke et al., 2019; Sin & Norman, 2013).
¿Se pueden hacer grupos psicoeducativos en línea?
Sí. Los grupos virtuales pueden ser eficaces utilizando herramientas como las salas de debate y las encuestas (Shaygan et al., 2021; Potts et al., 2025).
¿Quién puede dirigir un grupo psicoeducativo?
Los grupos psicoeducativos suelen estar dirigidos por profesionales de la salud mental o educadores capacitados, según el tema y el entorno (Corey et al., 2018; Gladding, 2019).
Referencias
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Brown, N. W. (2018). Grupos psicoeducativos: Proceso y práctica (4ª ed.). Routledge.
Burlingame, G. M., Fuhriman, A., y Mosier, J. (2003). The differential effectiveness of group psychotherapy: A meta-analytic perspective. Group Dynamics: Theory, Research, and Practice, 7(1), 3-12. https://doi.org/10.1037/1089-2699.7.1.3
Cipolletta, S., Simonato, C., & Faccio, E. (2019). La efectividad de los grupos de apoyo psicoeducativos para mujeres con cáncer de mama y sus cuidadores: Un estudio de métodos mixtos. Frontiers in Psychology, 10, Artículo 288. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2019.00288
Corey, G., Corey, M. S., & Corey, C. (2018). Groups: Proceso y práctica (10ª ed.). Cengage Learning.
Gladding, S. T. (2019). Groups: Una especialidad del asesoramiento (8ª ed.). Pearson.
Hasanova, G., y Aghayev, A. (2023). El uso de tarjetas de emociones y técnicas de psicología positiva en la organización del trabajo psico-correccional. European Journal of Humanities and Social Sciences, 24(1), 34-45. https://doi.org/10.29013/EJHSS-24-1-34-45
Kang, M. Y., Nan, J. K.M., & Yuan, Y. (2022). Effectiveness of an online short-term audio-based mindfulness program on negative emotions during the COVID-19 pandemic: Latent growth curve analyses of anxiety and negative affect. Current Psychology, 42, 30049-30061. https://doi.org/10.1007/s12144-022-03902-5
Kiresuk, T. J., y Sherman, R. E. (1968). Goal attainment scaling: A general method for evaluating comprehensive community mental health programs. Community Mental Health Journal, 4(6), 443-453. https://doi.org/10.1007/BF01530764
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Uysal, B., Özkul, S., & Bayraktar, A. (2024). Effectiveness of a psychoeducational group intervention infused with psychodrama to enhance group processes and alleviate burnout among public institution call center employees: A pilot study. International Journal of Contemporary Educational Research, 11(2), 158-173. https://doi.org/10.52380/ijcer.2024.11.2.540
Yalom, I. D., y Leszcz, M. (2005). Teoría y práctica de la psicoterapia de grupo (5ª ed.). Basic Books.
Van Dyke, B. P., Newman, A. K., Morais, C. A., Burns, J. W., Eyer, J. C., & Thorn, B. E. (2019). Heterogeneidad de los efectos del tratamiento en un ensayo aleatorizado de terapia cognitivo-conductual grupal adaptada a la alfabetización, psicoeducación sobre el dolor y atención médica habitual para pacientes con dolor crónico en desventaja múltiple. The Journal of Pain, 20(10), 1236-1248. https://doi.org/10.1016/j.jpain.2019.04.006
Sobre el autor
La doctora Andrea Lein es conferenciante profesional, autora y psicóloga con la misión de inspirar a otros a llevar una vida sana y próspera. Tiene un doctorado en Psicología Clínica y Escolar y un máster en Psicología Educativa, con especialización en superdotación, por la Universidad de Virginia.
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La opinión de nuestros lectores
Shailendra Dasari
el 10 de noviembre de 2024 a las 07:30
Muy informativo y con ideas y conceptos presentados de forma fácil de entender.
La opinión de nuestros lectores
Muy informativo y con ideas y conceptos presentados de forma fácil de entender.
Una visión excelente
Me ha ayudado mucho porque estoy escribiendo una propuesta de asesoramiento en grupo sobre psicoeducación para refugiados que han sufrido traumas.
Gracias por el artículo, me encanta .