Los estilos explicativos influyen en cómo interpretamos los acontecimientos, y los estilos optimistas están relacionados con la resiliencia y una mejor salud mental.
Un estilo explicativo optimista atribuye los contratiempos a factores externos, temporales y específicos, fomentando una mentalidad positiva.
Desarrollar el optimismo implica cuestionar los pensamientos negativos y replantear las experiencias para aumentar la resiliencia y mejorar el bienestar.
¿Cómo ve los acontecimientos positivos y negativos de la vida?
Tal vez se culpe a sí mismo cuando se enfrenta al fracaso y nunca se reconozca el mérito de lo bueno. Ante la adversidad, ¿puede ver más allá del momento presente y saber que las cosas mejorarán?
La forma en que te atribuyes y explicas a ti mismo los acontecimientos positivos y negativos puede influir en tu vida de un modo que quizá no imaginas.
Antes de que sigas leyendo, hemos pensado que te gustaría descargarte gratis nuestras cinco herramientas de psicología positiva. Estos ejercicios de base científica explorarán aspectos fundamentales de la psicología positiva, como las fortalezas, los valores y la autocompasión, y le proporcionarán las herramientas necesarias para mejorar el bienestar de sus clientes, alumnos o empleados.
Con el paso del tiempo, el concepto de estilos atribucionales y explicativos ha evolucionado hasta convertirse en un marco teórico global y en un importante paradigma de investigación dentro de la psicología que influye en la propensión de las personas al optimismo o al pesimismo y, a su vez, en los estados mentales y resultados positivos o negativos subsiguientes.
En psicología, el término atribución tiene dos significados predominantes. El primero se refiere a las explicaciones del comportamiento; el segundo, a las inferencias (atribuir la culpa, por ejemplo). "Lo que los dos significados tienen en común es un proceso de asignación: en la atribución como explicación, se asigna un comportamiento a su causa; en la atribución como inferencia, se asigna una cualidad o atributo al agente sobre la base del comportamiento observado." (Malle, 2011, p.17).
Del mismo modo, Fiske y Taylor (1991, p. 23) sugirieron que la teoría de la atribución "trata de cómo el perceptor social utiliza la información para llegar a explicaciones causales de los acontecimientos. Examina qué información se recoge y cómo se combina para formar un juicio causal".
No debe confundirse con el optimismo disposicional, que considera el optimismo como un rasgo general de la personalidad (Carver y Scheier, 2003). El estilo explicativo se centra más en las tendencias inmediatas a ver los acontecimientos cotidianos desde una perspectiva predominantemente optimista o pesimista.
Según Buchanan & Seligman (1995, p.1), "la definición general de estilo explicativo es bastante simple, es nuestra tendencia a ofrecer explicaciones similares para diferentes acontecimientos".Además, los estilos explicativos pueden hacer que las personas tengan percepciones dispares de un mismo acontecimiento.
En pocas palabras, tu estilo atribucional y explicativo es la forma en que te explicas a ti mismo tus circunstancias.
Una mirada a la psicología
La gente tiende a buscar explicaciones a los acontecimientos. Ya sea en política, ciencia, filosofía, psicología o en la vida cotidiana, queremos saber por qué suceden las cosas.
Dentro de la psicología, este persistente afán por averiguar el "por qué" obligó a los investigadores a indagar por qué algunos individuos favorecen ciertos enfoques explicativos en detrimento de otros (Buchanan y Seligman, 1995).
Aunque las respuestas humanas a acontecimientos incontrolables en entornos de laboratorio eran interesantes, los psicólogos empezaron a sentir curiosidad por las aplicaciones en el mundo real. Esta atención se centró sobre todo en cómo las personas dan sentido a sus acciones, cómo esto afecta a las emociones (Buchanan y Seligman, 1995) y cómo regulamos estas emociones (Gross, 2000).
¿Las características explicativas de un individuo determinan su estado emocional? ¿Por qué algunas personas parecen rendirse y aceptar su destino ante la adversidad, mientras que otras se mantienen optimistas a pesar de una serie de "fracasos"? ¿Por qué algunos parecen impotentes ante la falta de control? Al plantearse estas preguntas, los psicólogos desarrollaron una serie de hipótesis que dieron lugar a una plétora de estudios sobre los patrones de comportamiento optimista y pesimista y sus posibles efectos a largo plazo en la salud psicológica.
60 años de investigación sobre la forma en que los individuos explican habitualmente los acontecimientos han dado lugar a una teoría que no sólo es fiable, sino también mensurable.
Descargar 5 herramientas gratuitas de psicología positiva
Empieza a prosperar hoy mismo con 5 herramientas gratuitas basadas en la ciencia de la psicología positiva.
Descargar herramientas
Teoría de los estilos explicativos
Las teorías de la psicología, basadas en el método científico, evolucionan constantemente a medida que los profesionales e investigadores del sector revisan, validan y proponen nuevas hipótesis. La teoría de los estilos explicativos no es diferente; la investigación en este campo se remonta a décadas atrás y sigue dando lugar a nuevas publicaciones a medida que pasa el tiempo.
Heider (1958, citado en Malle, 2011) distinguió inicialmente entre las causas internas y externas percibidas de los acontecimientos. Posteriormente, Weiner (1972), teórico de la atribución, estableció una distinción entre causas (temporalmente) estables e inestables, considerando que las atribuciones estables de fracaso contribuyen a niveles bajos de motivación. La tercera dimensión de la impotencia fue introducida por primera vez por Kelley (1972), que se centró en la descripción de causas globales frente a causas específicas de los acontecimientos adversos.
El concepto de estilo explicativo con tres parámetros (internalidad, estabilidad y globalidad) y la inclusión de una distinción propuesta entre estilos atribucionales optimistas y pesimistas fue hipotetizado por Abramson, Semmel, Seligman y Von Baeyer (1978).
El estilo explicativo tal y como lo conocemos nació principalmente de dos antecedentes: El Modelo de la Indefensión Aprendida y La Reformulación del Modelo de la Indefensión Aprendida.
Modelo de indefensión aprendida
La indefensión aprendida propone que el control sobre el entorno es un precursor fundamental del positivismo para cualquier organismo. Si una persona se ve expuesta repetidamente a estímulos dolorosos o negativos inevitables, llegará a la conclusión de que esos acontecimientos son incontrolables y, como consecuencia, podrá desarrollar un sentimiento de desesperanza y depresión (Overmier y Seligman, 1967).
Observado por primera vez en experimentos de laboratorio en los que se sometía a animales a dolorosas descargas eléctricas sin posibilidad de escapar o evitarlas, Maier y Seligman (1976) descubrieron que, al cabo de un tiempo, los animales soportaban pasivamente el dolor.
La investigación sugiere que la indefensión es un comportamiento aprendido. Cuando se les coloca en una situación en la que no hay control sobre el resultado, los animales están condicionados a esperar que los futuros intentos de anular los choques sean inútiles y, por lo tanto, renuncian a intentarlo. Hiroto y Seligman (1975) plantearon la hipótesis de que los seres humanos, al igual que los animales, dejarían de intentar cambiar sus circunstancias si consideraban que estaban fuera de su control, lo que pone de relieve la importancia de cómo atribuimos la causalidad y el control en la mediación de nuestro estado mental.
Reformulación atribucional del modelo de indefensión aprendida
Surgió la pregunta de por qué, en situaciones en las que no hay control sobre el resultado, algunas personas se rinden más fácilmente y sucumben a la depresión, mientras que otras no lo hacen.
La teoría original de la indefensión planteaba la hipótesis de que las experiencias con acontecimientos incontrolables conducían a dificultades en la motivación, la cognición y la emoción. La teoría reformulada postulaba un efecto mediador de las atribuciones causales en el proceso por el cual los acontecimientos incontrolables producen déficits conductuales (Peterson, Maier y Seligman, 1993).
El modelo reformulado incluía tres dimensiones explicativas causales de la atribución: causas estables/inestables, declaraciones causales internas/externas y explicaciones causales globales/específicas (Abramson et al., 1978), que veremos con más detalle más adelante.
Abramson et al., (1978) postularon la teoría reformulada como una forma de dar cuenta de las explicaciones habituales que los individuos imponen a su mundo, en lugar de explicaciones únicas de fracasos específicos como había sugerido la teoría de Weiner. Estas explicaciones permiten a los individuos describir las causas de los acontecimientos, al tiempo que ponen de manifiesto una predisposición a ver las interacciones y los acontecimientos cotidianos desde un punto de vista predominantemente positivo (optimista) o negativo (pesimista).
Al examinar las formas específicas en que los individuos afrontan y explican los acontecimientos incontrolables, Abramson et al., (1978) postularon que las personas desarrollan una explicación causal característica para los acontecimientos impredecibles de la vida. Este conjunto explicativo predisponente fue denominado posteriormente "estilo explicativo" por Peterson y Seligman (1984).
¿Cuáles son los diferentes estilos?
Los estilos explicativos van del pesimista al optimista. Un estilo explicativo pesimista se caracteriza por explicar las causas de los resultados negativos como estables, globales e internas, y las causas de los resultados positivos como inestables, específicas y de naturaleza externa.
Por el contrario, los estilos explicativos optimistas se caracterizan por explicar los resultados negativos como debidos a causas inestables, específicas y externas, mientras que los resultados positivos se perciben como debidos a causas estables, globales e internas.
Estilo explicativo optimista
La forma en que explicas mentalmente las cosas que te ocurren es la base del optimismo. Los optimistas explican los acontecimientos positivos en términos de causas personales permanentes y los negativos en términos de causas externas temporales.
Una investigación sobre pacientes postrasplantados sugirió que la calidad de vida puede verse afectada significativamente por características de la personalidad como el optimismo. De hecho, se descubrió que un estilo explicativo optimista se asociaba de forma más significativa con una mayor calidad de vida que la edad y el sexo. Se observó que un estilo explicativo pesimista se asociaba significativamente con síntomas depresivos autodeclarados.
Además, los pacientes con un estilo explicativo optimista describieron una calidad de vida significativamente mayor que los pesimistas (Jowsey, Cutshall, Colligan, Stevens, Kremers, Vasquez, Edwards, Daly y McGregor, 2012). Un estilo explicativo optimista se asocia con mayores niveles de motivación, logro y bienestar físico y menores niveles de síntomas depresivos (Buchanan y Seligman, 1995).
En un entorno laboral, las personas con un estilo explicativo optimista muestran una mayor productividad en relación con las que tienen un estilo pesimista (Seligman y Schulman, 1986). A diferencia de los pesimistas del modelo de indefensión aprendida, las personas con un estilo explicativo optimista asumen que al final las situaciones saldrán bien.
Estilo explicativo pesimista
Los pesimistas tienen el estilo explicativo opuesto. Se culpan personalmente de los malos acontecimientos y perciben la causa raíz como un factor fijo. Cuando ocurre algo bueno, tienden a atribuirlo a la suerte y consideran que la causa es temporal.
La reformulación del modelo de indefensión aprendida de la depresión y el modelo de desesperanza de la depresión predicen que los individuos proclives a estilos pesimistas de explicar los acontecimientos experimentan el fracaso con más frecuencia que aquellos con un estilo más optimista en escenarios basados en el logro.
Además, las personas con estilos explicativos pesimistas son más propensas a experimentar síntomas generalizados y crónicos de impotencia cuando se enfrentan a acontecimientos negativos incontrolables. Los patrones de pensamiento inadaptados pueden alimentar problemas como la depresión al crear un ciclo de pensamiento negativo que perpetúa el problema (Eisner, 1995).
Los síntomas depresivos son más probables cuando una persona vulnerable experimenta circunstancias ambientales negativas (Schneider, Gruman y Coutts, 2012). En esta situación, una persona se considera vulnerable si interpreta la causa de los acontecimientos negativos como algo que no puede cambiar (atribución estable) y que afecta a toda su vida (atribución global). Podría decirse que una persona con estos rasgos padece un tipo específico de depresión, denominada depresión desesperanzada (Schneider et al., 2012).
Seligman (1998) propuso que la teoría del estilo explicativo del optimismo proporciona a las personas pesimistas una vía para alterar sus patrones de pensamiento pesimista y ser más optimistas, fomentando así el dominio y la resiliencia. Por ejemplo, estudios con niños de secundaria demostraron que el reentrenamiento del pensamiento pesimista en pensamiento optimista puede reducir significativamente la incidencia de la depresión (Nolen-Hoeksema, Girgus y Seligman, 1986).
Estilos explicativos, indefensión aprendida y optimismo aprendido
Dimensiones y ejemplos del estilo explicativo
El estilo atribucional de una persona describe cómo se explica a sí misma los acontecimientos de la vida. Cuando alguien se forma una explicación, ésta implica tres dimensiones que influyen en cómo explicamos un resultado, a saber, internalidad frente a externalidad, estabilidad frente a inestabilidad y globalidad frente a especificidad (Peterson, 1991), fácilmente recordadas como las tres P: personalización, permanencia y omnipresencia, respectivamente.
Abraham, Seligman y Teasdale (1978) postularon que la forma en que atribuimos los resultados negativos desempeña un papel en la mediación del impacto psicológico negativo de los acontecimientos adversos.
Interno frente a externo (personalización)
¿Un resultado se debe a factores internos o externos a uno mismo? ¿El éxito o el fracaso se deben a capacidades o defectos inherentes o a condiciones externas favorables o adversas?
Un individuo con propensión a culpar del fracaso a sí mismo y del éxito a factores externos muestra déficits de indefensión más graves, como pasividad, depresión, mala resolución de problemas, baja autoestima, mala función inmunológica e incluso mayor morbilidad que una persona que explica el fracaso como debido a factores externos (Maier y Seligman, 1976; Peterson, 1988).
Una atribución interna se produce cuando una persona achaca un resultado negativo a un fallo inherente o un resultado positivo a sus propias capacidades. Por ejemplo, "he suspendido el examen porque soy estúpido" (pesimista) o "he aprobado el examen porque he trabajado duro" (optimista).
Una atribución externa se produce cuando un acontecimiento negativo o positivo se atribuye al contexto situacional. Por ejemplo, "suspendí el examen porque la sala era demasiado ruidosa" (optimista) o "aprobé el examen porque acerté las preguntas" (pesimista).
Estable vs Inestable (Permanencia)
¿La situación cambia con el tiempo o es permanente? Esta dimensión es el grado en que atribuimos la causalidad del resultado a factores temporales o temporalmente fijos. Weiner (1972) estableció una distinción entre causas estables y causas inestables, considerando que las atribuciones estables de fracaso contribuyen a niveles bajos de motivación y a mayores expectativas de fracasos futuros.
Una atribución estable se produce cuando un individuo cree que un resultado persistirá indefinidamente.
Una atribución inestable se produce cuando un resultado se atribuye a un factor transitorio, específico de un periodo de tiempo.
Los pesimistas tienden a creer que las causas de los acontecimientos negativos de la vida son factores permanentemente fijos.
Los optimistas, sin embargo, creen que los contratiempos se deben a factores temporales
En términos de resultados positivos, una persona con tendencia a un estilo explicativo optimista puede atribuir un resultado positivo a un factor permanente, mientras que un estilo explicativo pesimista vería el resultado positivo como el resultado de factores transitorios, "puntuales". Por ejemplo, "Siempre se me dan bien los exámenes" frente a "Mi cerebro estaba inusualmente despejado el día del examen".
Global frente a específico (omnipresencia)
La tercera dimensión fue introducida por Kelley (1972), que se centró en las descripciones de las causas globales frente a las específicas de los acontecimientos adversos. La dimensión de globalidad indica una tendencia a catastrofizar los acontecimientos negativos, con la expectativa de que las cosas negativas seguirán ocurriendo en otros aspectos de la vida. Peterson, Maier y Seligman (1993) sugirieron que esta tendencia está relacionada con la mala resolución de problemas, el distanciamiento social y la toma de decisiones arriesgadas.
Una atribución global se produce cuando un individuo atribuye un resultado a un factor que percibe como consistente, independientemente del contexto.
Una atribución específica se produce cuando un individuo atribuye un resultado a un factor que sólo es relevante en el contexto o entorno específico de la experiencia.
Los pesimistas tienden a creer que los acontecimientos negativos de la vida tienen un efecto dominante en otros acontecimientos de la vida, mientras que los optimistas creen que los acontecimientos positivos de la vida son el resultado de circunstancias dominantes, pero que los fracasos son incidentes aislados. En pocas palabras, si uno se considera "desafortunado", una experiencia negativa puede parecer precursora de un fracaso futuro. Si ves una experiencia negativa como algo más específico, es más fácil librarse del fracaso.
La atribución de acontecimientos positivos a factores estables, globales e internos, y la atribución de acontecimientos negativos a factores externos, inestables y específicos, se considera un estilo atribucional "saludable".
Por el contrario, la atribución de sucesos negativos a causas internas, estables y globales tiene la hipótesis de ser "depresógena" y actuar como una diátesis que interactúa con los acontecimientos vitales para producir depresión (Abramson et al., 1989).
Ejemplos de estilo explicativo
Michelle, la optimista, y Susan, la pesimista, completan una tarea para la escuela:
Michelle, la optimista, recibe un sobresaliente de su profesor. El estilo explicativo optimista de Michelle hace que esté más inclinada a atribuir su éxito a su propio trabajo y capacidad: se esforzó mucho en la tarea y es buena en esta asignatura.
Si Michelle hubiera suspendido la tarea, probablemente lo habría atribuido a factores externos: no lo hizo bien porque sus vecinos estaban celebrando una fiesta ruidosa. Michelle sigue creyendo que lo hará bien en futuras tareas, el suspenso no se debió a su falta de conocimientos y no afectará a sus futuras calificaciones.
Susan, la pesimista, obtiene un sobresaliente en su tarea. El estilo explicativo pesimista de Susan significa que está menos inclinada a atribuir su éxito a sus propias habilidades: probablemente fue sólo suerte o quizás su profesor se sentía generoso, desde luego no se debió a su habilidad en la asignatura.
Si Susan hubiera suspendido su tarea, lo más probable es que se culpara a sí misma: no se le dan bien estas cosas. Susan sabe que probablemente lo hará mal en futuras tareas.
Alex el optimista y Michael el pesimista trabajan duro en importantes propuestas de trabajo:
Alex el optimista se reúne con sus directores y a éstos les encanta su idea. El estilo explicativo optimista de Alex significa que es más probable que atribuya este éxito a sus propias habilidades y capacidad: sus habilidades son internas, estables y globales.
Si a los jefes de Alex no les hubiera gustado su propuesta, probablemente lo habría atribuido a factores externos: quizá estaban preocupados por otras cosas. Alex sigue esperando que sus futuras propuestas tengan éxito porque la propuesta fracasó debido a su problema temporal y no a su falta de capacidad.
Michael, el pesimista, se reúne con sus directores y éstos quedan impresionados con su idea. El estilo explicativo pesimista de Michael significa que es más probable que atribuya este éxito a factores externos: tuvo suerte ese día, pero eso no significa que vaya a tener éxito en futuros proyectos.
Si a los jefes de Michael no les hubiera impresionado su propuesta, él se inclinaría por atribuirlo a factores internos: simplemente no se le dan bien las presentaciones. Michael sabe que los futuros intentos no tendrán éxito porque el fracaso se debió a su propia falta de habilidad.
Buena situación
Mala situación
Optimist
Permanente
Generalizado
Personal (interno)
Temporal
Específico
Causa externa
Pesimista
Temporal
Específico
Causa externa
Permanente
Generalizado
Personal (interno)
Locus de control interno y externo
El locus de control fue propuesto originalmente por Rotter (1966) como una creencia generalizada y duradera sobre la capacidad de respuesta y control de nuestro entorno.
El locus de control es una escala continua; en un extremo están los individuos que atribuyen el éxito o el fracaso a cosas sobre las que tienen control, en el otro extremo están los que atribuyen su éxito o fracaso a fuerzas fuera de su control.
El locus de control puede clasificarse como interno o externo. Buchanan y Seligman (1995) sugirieron que está especialmente relacionado con la dimensión de internalidad de los estilos explicativos, ya que se refieren al origen de los resultados (es decir, dentro o fuera de la persona).
Las personas con un locus de control interno creen que el entorno responde a sus propias características, relativamente permanentes, y que las recompensas vienen determinadas por las acciones personales. Macsinga y Nemeti (2012) examinaron la relación entre el estilo explicativo, el locus de control y la autoestima en una muestra de estudiantes universitarios. Sus resultados indicaron que los estudiantes con alta autoestima eran más propensos a mostrar un locus de control interno y, a su vez, a utilizar estrategias de afrontamiento más activas.
Por el contrario, las personas con un locus de control externo consideran que su entorno está fuera de su control y creen que los resultados positivos y negativos son el resultado de fuerzas independientes de ellos como individuos (Macsinga y Nemeti, 2012).
Peterson (1991) observó que las percepciones de control suelen inferirse de las atribuciones causales que hacen las personas. Así, cuando las atribuciones para los sucesos negativos son internas, estables y globales, se puede decir que el suceso se considerará incontrolable.
Si tiene curiosidad por saber si posee un locus de control interno o externo, realice el test de locus de control de Rotter.
Estudios de interés
Obtener información sobre los estilos explicativos permite a los investigadores hacer mejores predicciones sobre otros aspectos de un individuo, como su felicidad y su salud (Peterson, Buchanan y Seligman, 1995).
Los siguientes estudios son sólo algunos ejemplos del impacto que los estilos explicativos pueden tener en otros aspectos de la vida, como el bienestar o la falta del mismo, el éxito en el trabajo y el rendimiento académico.
Delincuentes
Maruna (2004) investigó la perspectiva cognitiva en criminología estudiando las verbalizaciones de delincuentes y ex delincuentes. Centrándose en el grado en que los delincuentes aceptan la responsabilidad de sus delitos, se descubrió que los delincuentes activos tendían a interpretar los buenos acontecimientos de su vida como producto de causas externas (no se deben a mí), inestables (no durarán) y específicas (esto no repercutirá en otros aspectos de mi vida).
Por otro lado, eran más propensos a creer que los acontecimientos negativos de su vida eran producto de fuerzas internas (culpa mía), estables (durará) y globales (repercutirá en otros aspectos de la vida).
Esta atribución de los acontecimientos negativos a causas internas, estables y globales es una diátesis que interactúa con los acontecimientos vitales para producir depresión (Abramson et al., 1989).
Niños y adolescentes
Un estudio de Girus y Seligman (1985) descubrió que un estilo explicativo pesimista predice los síntomas de depresión entre los niños. Otras investigaciones realizadas por Nolen-Hoeksema, Girgus y Seligman (1991) descubrieron que los niños que experimentan un acontecimiento incontrolable negativo importante, por ejemplo, la separación de los padres, tienen una tendencia hacia estilos atribucionales más negativos en comparación con los niños que experimentan menos acontecimientos incontrolables en su vida.
Además, Eisner (1995) sugirió que la confianza en la adolescencia desempeña un papel importante en el estilo atribucional. Aquellos que experimentaron desconfianza hacia los demás también mostraron un estilo explicativo negativo, lo que indica que la confianza o la falta de ella puede ser un factor en el desarrollo de un estilo atribucional negativo (Eisner, 1995).
En el lugar de trabajo
Seligman y Schulman (1986) realizaron un estudio longitudinal sobre la productividad y la rotación de los vendedores en relación con los estilos explicativos. Tras ser contratados (pero antes de recibir formación), los agentes de seguros de vida completaron el ASQ y, a lo largo de 12 meses, se recogieron datos sobre la productividad y la rotación de los participantes.
Los agentes con un estilo explicativo optimista tenían más probabilidades de seguir trabajando y de vender más seguros que los agentes con un estilo explicativo pesimista.
Deporte
Philippe, Sarrazin, Peterson y Famose (2003) pidieron a los participantes que realizaran pruebas relacionadas con su deporte y recibieron inmediatamente un falso feedback que les indicaba que habían obtenido malos resultados. Los sujetos que mostraban estilos explicativos optimistas estaban menos ansiosos, tenían más confianza en sí mismos y rendían mejor que los participantes pesimistas. Los resultados también sugirieron que un estilo explicativo pesimista está relacionado con mayores niveles de ansiedad, menores expectativas de éxito futuro y un rendimiento deficiente.
Educación
Un número considerable de investigaciones ha explorado los estilos explicativos tras el éxito o el fracaso académico. Las atribuciones "autocomplacientes" se dan con frecuencia en entornos académicos, en los que las personas tienden a atribuir los éxitos académicos a causas internas y/o estables y a atribuir los fracasos académicos a causas externas y/o inestables (Miller y Ross, 1975).
Gordeeva y Osin (2011) examinaron el estilo atribucional optimista como predictor del bienestar psicológico y el rendimiento en entornos académicos. Sus hallazgos sugirieron que un estilo atribucional optimista para los eventos se asoció con un mayor rendimiento académico en estudiantes de secundaria y medió el efecto del rendimiento académico sobre la autoestima.
Salud mental
Leposavic y Leposavic (2009) investigaron las características del estilo atribucional de los pacientes depresivos y descubrieron que los pacientes depresivos mostraban una inclinación hacia las atribuciones internas y globales de causalidad de los acontecimientos negativos.
Estilos explicativos inadaptados en drogodependientes
García, Torrecillas, de Arcos y García (2005) examinaron la relación entre el deterioro neuropsicológico y los estilos explicativos en una muestra de drogodependientes. Los participantes fueron evaluados durante un periodo de abstinencia y se les pidió que completaran el cuestionario de estilos atribucionales.
Los resultados sugirieron que el rendimiento en tareas de flexibilidad cognitiva e inhibición de la respuesta estaba directamente relacionado con la realización de más atribuciones internas para situaciones positivas e inversamente relacionado con atribuciones más estables para acontecimientos negativos.
A lo largo de la vida
Burns y Seligman (1989) analizaron el estilo explicativo a lo largo de la vida. Los participantes, con una edad media de 72 años, proporcionaron diarios y cartas escritos en su juventud y respondieron a preguntas sobre su vida actual.
Los resultados revelaron que el estilo explicativo de los acontecimientos negativos se mantuvo estable a lo largo de la vida adulta y puede constituir un factor de riesgo duradero de depresión, bajo rendimiento y enfermedad física. En cambio, no parecía haber estabilidad en el estilo explicativo de los acontecimientos positivos.
Qué mejor manera de entender los estilos atribucionales que viendo ejemplos de estilos concretos:
Estilo atribucional optimista
El optimismo se ha conceptualizado como una disposición (Carver y Scheier, 2003) y como un estilo explicativo: en términos de estilo explicativo, el optimismo se refiere a cómo piensa un individuo sobre la causalidad de un acontecimiento (Kirschman, Johnson, Bender y Roberts, 2011).
Un individuo con un estilo atribucional optimista tiende a ver los acontecimientos positivos como internos, estables y globales, mientras que descarta los acontecimientos negativos como externos, inestables y específicos.
Considere una situación en la que se está aprendiendo una nueva tarea: alguien con un estilo atribucional optimista verá sus éxitos como el resultado de sus propias habilidades y capacidades, mientras que los fracasos están fuera de su control y son sólo un fallo temporal en el panorama general.
Estilo atribucional depresivo
El modelo de indefensión aprendida de la depresión propone que el control sobre el entorno es una necesidad fundamental para cualquier organismo. Si un individuo se expone repetidamente a estímulos dolorosos, llegará a esperar que tales acontecimientos sean internos, inestables y globales, desarrollando así una sensación de desesperanza y depresión como resultado (Hiroto y Seligman, 1975).
Este estilo crónico de atribuir los fracasos a causas internas, estables y globales -a veces denominado "estilo atribucional depresivo"- es característico de las personas propensas a la depresión (Seligman, 2002). El estilo atribucional depresivo se considera un predictor fiable de la depresión y de otros índices de bienestar (Sweeney, Anderson y Bailey, 1986).
Estilo atribucional pesimista
Mientras que un optimista considera que la derrota se limita a un acontecimiento concreto y no es directamente culpa suya (Seligman, 1991), una persona con un estilo atribucional pesimista trabaja bajo la creencia de que los acontecimientos negativos durarán indefinidamente y son el resultado directo de sus fallos (Kirschman, Johnson, Bender y Roberts, 2011).
Un estilo atribucional pesimista aboga por una inclinación a considerar los acontecimientos positivos como externos, estables y específicos, es decir, que las cosas buenas que ocurren se deben a algún factor externo que no tendrá longevidad.
Por el contrario, cuando se experimenta un acontecimiento negativo su explicación es interna, inestable y global, es decir, provocada por los propios fallos y con efectos negativos posteriores en otros aspectos de la vida. Esta expectativa de que los acontecimientos negativos se repetirán en varios ámbitos conduce a una reducción de la iniciación de respuestas voluntarias tras un fracaso percibido (Seligman, 1975).
Martin Seligman y el estilo explicativo
Un nombre con el que quizá se haya cruzado en su inagotable viaje por el camino de la psicología positiva es el Dr. Martin Seligman. Considerado uno de los padres fundadores de la psicología positiva, el Dr. Seligman, antiguo director de la Asociación Americana de Psicología (APA), es una autoridad destacada en este campo y participó en el desarrollo de las primeras teorías sobre el estilo de atribución basadas en el modelo de indefensión aprendida, que más tarde evolucionó hacia un estilo explicativo más sólido.
El estilo explicativo no es más que la teoría más reciente sobre cómo nos explicamos a nosotros mismos nuestras experiencias como individuos y tiene raíces que se remontan a décadas en términos de literatura revisada por pares.
La teoría moderna del estilo explicativo y el papel que se postula que desempeña en la mediación entre los estados mentales positivos y negativos surgió originalmente del trabajo de Overmier y Seligman (1967) en el que formularon el modelo de indefensión aprendida.
Durante el estudio, las ratas recibieron descargas eléctricas sobre las que no tenían ningún control. Se descubrió que las ratas aprendían que el resultado era independiente de sus respuestas y se volvían pasivas, aprendiendo así la indefensión.
Sin embargo, el modelo no tenía en cuenta el potencial del optimismo aprendido ni las diferencias individuales en resiliencia cuando se aplicaba a los seres humanos, por lo que Abramson et al. (1978) reformularon el modelo de indefensión aprendida.
En su modelo reformulado de indefensión aprendida, los investigadores propusieron que el estilo explicativo de un individuo influía en el nivel de optimismo/pesimismo con el que consideraba los acontecimientos futuros.
Basándose en sus conclusiones, Seligman propuso tres dimensiones del estilo explicativo, que se resumen claramente en las tres P:
Penetración - Global / Específica: Si los factores que influyen en un resultado se consideran o no específicos de un acontecimiento o aplicables globalmente.
Permanencia - Estable / Inestable: Si el resultado se basa en factores que son cambiantes (inestables) o se perciben como temporalmente fijos (estables).
Personalización - Interna / Externa: Se refiere al nivel de control personal que un individuo siente que tiene sobre un resultado.
En función de estas dimensiones, los individuos pueden mostrar un estilo explicativo optimista o pesimista.
Esto no resume en absoluto la implicación total del Dr. Seligman en la creación de nuestra teoría moderna del estilo explicativo y su impacto en los niveles de optimismo, pesimismo y los estados emocionales positivos o negativos asociados.
A lo largo de los años, Seligman ha refinado y validado la teoría y ha propuesto varios métodos para medir el estilo explicativo de un individuo, como el Cuestionario de Estilo Atribucional (Peterson, Semmel, von Baeyer, Abramson, Metalsky y Seligman, 1982), el Cuestionario de Estilo Atribucional Infantil (Kaslow, Tannenbaum y Seligman, 1978) y la Técnica de Análisis de Contenido de Explicaciones Verbatim (Peterson, Schulman, Castellón y Seligman, 1992).
Se ha investigado mucho sobre la teoría de la atribución y el estilo explicativo, pero el afán por adaptar y actualizar las teorías hace que éste siga siendo un campo de investigación activo.
Mientras que gran parte de la investigación anterior sobre las intervenciones en el estilo explicativo de un individuo se ha centrado en el vínculo entre un estilo explicativo pesimista y los síntomas depresivos, el campo de la investigación sobre las intervenciones que promueven un estilo explicativo optimista y cualquier resultado mental positivo posterior sigue estando relativamente abierto (Fredrickson, 2001).
Métodos de medición
¿Cómo se miden los estilos explicativos? Existen dos métodos principales con los que los investigadores evalúan el estilo atribucional: el Cuestionario de Estilo Atribucional (ASQ: Peterson et al., 1982) y el Análisis de Contenido de Explicaciones Verbatimales (CAVE: Peterson et al., 1992).
Ambas medidas recogen información de los participantes sobre sus atribuciones en las tres dimensiones. El objetivo de ambos métodos, el ASQ y el CAVE, es determinar con precisión dónde se sitúan las atribuciones del participante en cada una de estas tres dimensiones. Las respuestas permiten a los investigadores sacar conclusiones generales sobre el estilo atribucional global del participante.
Una de las primeras y más utilizadas herramientas de evaluación para adultos es el cuestionario de estilo atribucional. Desarrollado como prueba para investigar y medir las diferencias individuales en las tendencias explicativas habituales, se forma una puntuación compuesta del estilo explicativo combinando las puntuaciones de las tres dimensiones (Peterson et al., 1993).
El ASQ presenta a los individuos sucesos hipotéticos y les pide que imaginen que les afectan personalmente. En cada caso, se les hacen preguntas relacionadas con las causas percibidas y la situación en su conjunto. A continuación, se puntúan las respuestas en una escala del 1 al 7 según las tres dimensiones de internalidad, estabilidad y globalidad (Dykema, Bergbower, Doctra y Peterson, 1996).
Aunque el ASQ es un método eficaz para obtener atribuciones de múltiples sucesos, como ocurre con muchos estudios basados en cuestionarios, puede limitar potencialmente la cantidad y la demografía de los participantes. En respuesta a esto, la técnica CAVE es un método que permite al investigador analizar materiales literales de origen natural en busca de un estilo explicativo.
Esta técnica se ha empleado con éxito con adultos, sobre todo cuando se requiere un análisis retrospectivo del estilo explicativo. En este método, las afirmaciones verbales o escritas de los sujetos sobre el efecto causal se califican a lo largo de las mismas dimensiones permanente, personal y omnipresente.
La técnica CAVE permite medir poblaciones o individuos cuyo comportamiento es de interés pero que no pueden responder a cuestionarios. El estilo explicativo puede evaluarse mediante un análisis de contenido ciego y fiable de las explicaciones literales de los registros históricos. Los sujetos famosos, fallecidos o no disponibles pueden estudiarse tan fácilmente como cualquier otro, siempre que hayan dejado algún registro literal, ya sean transcripciones, entrevistas, cartas, diarios o cuadernos (Zullow, Oettingen, Peterson y Seligman, 1988).
Test de estilo explicativo
Llegados a este punto, puede que pienses que tienes una idea bastante clara de cuál es tu estilo explicativo. Para comprenderlo mejor, puede realizar uno de los muchos tests de estilo explicativo que hay en Internet (a menudo denominados tests de optimismo aprendido ), la mayoría de los cuales son una adaptación del del Dr. Martin Seligman.
Pero, ¿por qué es importante conocer tu estilo explicativo? Esta forma habitual en que las personas explican las causas se ha utilizado para predecir la depresión, los logros y la salud, y un estilo pesimista predice malos resultados (Zullow, Oettingen, Peterson, Seligman, 1988).
Según Seligman (1990), la indefensión aprendida tiene efectos negativos similares a la depresión: la creencia de que, ante acontecimientos incontrolables, las acciones individuales no importan. Afortunadamente, hay formas de desaprender esta impotencia y aprender activamente el optimismo.
Recuerda que cuando realizas un test de estilo explicativo no hay respuestas correctas o incorrectas. La mejor manera de reconocer y cambiar tu estilo es responder con sinceridad.
El centro de pruebas Authentic Happiness ofrece un excelente test de optimismo formulado por el Dr. Martin Seligman. Una vez completado el test de 32 preguntas, recibirá una explicación detallada y un desglose de sus resultados en relación con la permanencia y la omnipresencia. El sitio web de Seligman también proporciona una gran cantidad de otras pruebas y cuestionarios que van desde la satisfacción vital a la motivación y todo lo demás.
Cuestionario de estilo atribucional
El cuestionario de estilo atribucional (ASQ) se diseñó para investigar y medir las diferencias individuales en las tendencias explicativas.
El cuestionario de autoinforme de estilo atribucional contiene 12 situaciones hipotéticas: seis negativas y seis positivas. Además, la mitad de los sucesos son interpersonales/afiliativos, mientras que la otra mitad están relacionados con los logros. Esta distinción permite la posibilidad de que el estilo atribucional para sucesos afiliativos sea diferente del estilo atribucional para sucesos relacionados con logros (Peterson et al., 1982).
Al recibir el cuestionario de estilo atribucional, los participantes reciben las siguientes instrucciones:
Lee cada situación e imagina que te ocurre a ti.
Decide cuál crees que sería la causa principal de la situación si te ocurriera a ti.
Escriba una causa en el espacio en blanco.
Responda a tres preguntas sobre la causa.
Responda a una pregunta sobre la situación.
Pasa a la siguiente situación.
Ejemplo de situación:
"Llevas tiempo buscando trabajo sin éxito".
A continuación, los participantes escribirán una causa en un espacio proporcionado y responderán a tres preguntas relacionadas con la causa rodeando con un círculo un número entre 1-7, como por ejemplo:
¿La causa del fracaso de su búsqueda de empleo se debe a algo relacionado con usted o a algo relacionado con otras personas o circunstancias?
Totalmente debido a otras personas 1 2 3 4 5 6 7 Totalmente debido a mí
En el futuro, cuando busque trabajo, ¿volverá a estar presente esta causa?
Nunca volverá a estar presente 1 2 3 4 5 6 7 Siempre estará presente
¿La causa es algo que sólo influye en la búsqueda de empleo o también influye en otras áreas de tu vida?
Influye sólo en esta situación en particular 1 2 3 4 5 6 7 Influye en todas las situaciones de mi vida
Y una pregunta relacionada con la situación, por ejemplo:
¿Qué importancia tendría esta situación si le ocurriera a usted?
Nada importante 1 2 3 4 5 6 7 Extremadamente importante
Estas puntuaciones pueden combinarse de diversas formas para obtener puntuaciones compuestas de sucesos negativos, sucesos positivos y ambos combinados (Buchanan y Seligman, 1995).
Los patrones generales de las respuestas que se dan pueden utilizarse para hacer diagnósticos o predicciones. Por ejemplo, una persona que no tiene éxito en una entrevista de trabajo y explica su fracaso con frases como "nunca me sale nada bien" muestra una explicación estable, interna y global. En el mismo escenario, un participante que responde a su intento fallido con "Fue una entrevista dura, quizá otra persona era mejor para el trabajo" está dando una explicación inestable, externa y específica.
Puede solicitar una copia del cuestionario de estilo atribucional aquí.
Cuestionario de estilo atribucional para niños
El Cuestionario de Estilo Atribucional Infantil o CASQ (Kaslow et al., 1984) es el principal método utilizado para medir el estilo atribucional en los niños.
Desarrollado en gran parte para compensar las dificultades que experimentan los niños al completar el ASQ para adultos, el CASQ fue diseñado para ser utilizado con niños de tan sólo ocho años de edad, ofreciendo la oportunidad de explorar elementos de desarrollo.
El CASQ es un cuestionario de respuesta forzada que consta de 48 situaciones hipotéticamente buenas o malas (24 positivas y 24 negativas) en las que está implicado el niño, seguidas de dos afirmaciones en las que se detallan posibles explicaciones.
Para cada suceso hipotético, se varía una de las dimensiones explicativas permanentes, personales o dominantes, mientras que las otras dos se mantienen constantes.
Escenario de ejemplo - Obtienes un sobresaliente en un examen
Afirmación 1 - Soy inteligente.
Afirmación 2 - Soy bueno en la asignatura del examen.
Cada respuesta interna, estable o global se puntúa con 1, y cada respuesta externa, inestable o específica se puntúa con 0. Las puntuaciones a través de las preguntas apropiadas para cada una de las tres dimensiones se combinan para los sucesos positivos y negativos compuestos por separado (Yates y Afrassa, 1994).
Más recientemente, Kaslow y Nolen-Hoeksema (1991) crearon una versión revisada del CASQ, una medida abreviada de 24 ítems derivada del cuestionario original con 24 eventos (12 positivos y 12 negativos) con dos opciones de respuesta.
El CASQ se ha utilizado para investigar las asociaciones entre los estilos atribucionales de los niños y la manipulación de los compañeros (Reijntjes, Dekovic, Vermande y Telch, 2007), los síntomas depresivos en los niños (Fincham, Diener y Hokoda, 1987) y el desarrollo de la ira en los niños (Bowman, Smith y Curtis, 2003).
Aunque existen otros métodos, como el método de la viñeta (Stipek, Lamb y Zigler, 1981) y el enfoque del método directo (Fischer y Leitenberg, 1986), el cuestionario de estilo atribucional para niños sigue siendo el método más comúnmente aplicado.
17 ejercicios de psicología positiva mejor valorados para profesionales
Amplíe su arsenal y su impacto con estos 17 Ejercicios de Psicología Positiva [PDF], diseñados científicamente para promover el florecimiento, el significado y el bienestar humanos.
Comprender los orígenes del optimismo y el estilo explicativo es sumamente valioso. Cada vez hay más pruebas de que los síntomas depresivos, la ansiedad e incluso los problemas de salud física pueden prevenirse mediante intervenciones centradas en fomentar un estilo explicativo saludable.
Un estilo explicativo optimista implica interpretar los acontecimientos negativos como temporales, específicos y externos, lo que puede mejorar la resiliencia y el bienestar mental.
¿En qué se diferencia un estilo explicativo optimista de uno pesimista?
Los optimistas consideran que los contratiempos son temporales y específicos, y los atribuyen a factores externos, mientras que los pesimistas los ven como permanentes y generalizados, y a menudo se culpan a sí mismos.
¿Cómo puedo desarrollar un estilo explicativo más optimista?
Para cultivar el optimismo, practica el replanteamiento de los pensamientos negativos, céntrate en los aspectos positivos de las situaciones y desafía la autoculpabilización teniendo en cuenta los factores externos.
Referencias
Abramson, L. Y., Seligman, M. E. P., y Teasdale, J. D. (1978). Learned helplessness in people: Critique and reformulation. Journal of Abnormal Psychology, 87, 49-74. https://doi.org/10.1037/0021-843X.87.1.49
Abramson L. Y., Metalsky G.I. y Alloy L.B. (1989). Hopelessness depression: A theory-based subtype of depression. Psychological Review, 96, 358-372. https://doi.org/10.1037/0033-295X.96.2.358
Buchanan, G., y Seligman, M. E. P. (1995). Explanatory style. Hills dale, NJ: Lawrence Erlbaum Associates.
Burns, M. O. y Seligman, M. E. P. (1989). Explanatory style across the life span: evidence for stability over 52 years. Journal of Personality and Social Psychology, 56 (3), 471-477. https://doi.org/10.1037//0022-3514.56.3.471
Carver, C. S. y Scheier, M. F. (1998). On the self-regulation of behavior. New York: Cambridge University Press.
Carver, C. S., y Scheier, M. F. (2003). Tres fortalezas humanas. En L. G. Aspinwall & U.M. Staudinger (Eds.), A psychology of human strengths: Fundamental questions and future directions for a positive psychology (pp. 87-102). Washington, DC: American Psychological Association
Dykema, J., Bergbower, K., Doctora, J.D., & Peterson, C. (1996). An attributional style questionnaire for general use. Journal of psychoeducational assessment. 14, 100-108. https://doi.org/10.1177/073428299601400201
Eisner, J.P. (1995). Los orígenes del estilo explicativo: La confianza como determinante del optimismo y el pesimismo. En G. Buchanan & M.E.P. Seligman (Eds.), Explanatory style. (pp. 49-56). Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum Associates.
Fincham, F.D., Diener, C.I., y Hokodo, A. (1987). Attributional style and learned helplessness: Relationship to the use of causal schemata and depressive symptoms in children. British Journal of Social Psychology, 26, 1-7. https://doi.org/10.1111/j.2044-8309.1987.tb00754.x
Fiske, S. T., y Taylor, S. E. (1991). Social Cognition. New York: McGraw-Hill.
Fredrickson, B. L. (2001). El papel de las emociones positivas en la psicología positiva: The broaden-and build theory of positive emotions. American Psychologist, 56, 218-226. https://doi.org/10.1037/0003-066X.56.3.218
García, A.J.V., Torrecillas, F.L., de Arcos, F.A. y García, M.P. (2005). Efectos diferenciales del consumo de MDMA, cocaína y cannabis sobre componentes distintivos de las funciones ejecutivas en consumidores de polisustancias: Un análisis de regresión múltiple. Addictive behaviors, 30, 89-101. https://doi.org/10.1016/j.addbeh.2004.04.015
Girgus, J. S., Nolenhoeksema, S., y Seligman, M.E.P. (1986). Explanatory style, depression, and academic achievement - how are they related. Bulletin of the Psychonomic Society, 24(5), 325-326.
Gordeeva, T. y Osin, E. (2011). Optimistic Attributional Style as a Predictor of Well-Being and Performance in Different Academic Settings. En T. Freire. From Flow to Optimal Experience: (Re)Searching the Quality of Subjective Experience Throughout Daily Life. p. 159-174). 10.1007/978-94-007-1375-8_14. Springer.
Gross, J. J. (2007). Manual de regulación de las emociones. The Guilford Press, Inc: Nueva York.
Heider, F. (1958). La psicología de las relaciones interpersonales. New York: Wiley.
Hiroto, D. S., y Seligman, M. E. P. (1975). Generality of learned helplessness in man. Journal of Personality and Social Psychology. 31, 311-327. https://doi.org/10.1037/h0076270
Houston, D.M. (2016) Revisando la relación entre el estilo atribucional y el rendimiento académico. Journal of Applied Psychology, 46, 192-200. https://doi.org/10.1111/jasp.12356
Jowsey, S. G., Cutshall, S. M., Colligan, R. C., Stevens, S. R., Kremers, W. K. y Vasquez, A. R. (2012). Teoría de Seligman del estilo atribucional: Optimismo, pesimismo y calidad de vida tras un trasplante cardíaco. Progress in Transplantation, 22(1), 49-55. https://doi.org/10.7182/pit2012451
Kaslow, N. J., Tannenbaum, R.L., y Seligman, M.E.P. (1978). El Kastan: A Children's attributional style questionnaire. Manuscrito inédito, Universidad de Pensilvania, citado en G. Buchanan, & M.E.P. Seligman (Eds.). (1995). Explanatory style. Hillsdale, N.J.: Erlbaum.
Kelley, H. H. (1967). Teoría de la atribución en psicología social. En. D. Levine (Ed.), Nebraska Symposium on Motivation (Vd. 15, pp. 192-238). Lincoln: University of Nebraska Press
Kelly, H. H. (1972). Causal schemata and the attribution process (Esquemas causales y el proceso de atribución). Morristown, NJ: General Learning Press.
Kirshman, K.J.B., Johnson, R.J., Bender, J.A. y Roberts, M.C. (2011). Psicología positiva para niños y adolescentes: desarrollo, prevención y promoción. En Snyder, C.R. & Lopez, S.J. (Eds) Oxford handbook of positive psychology. (p 133-140). New York: Oxford University Press.
Leposavic, I. & Leposavic, L. (2009). Attribution style of patients with depression. Srpski arhiv za celokupno lekarstvo.137,529-33. https://doi.org/10.2298/SARH0910529L
Macsinga, I. & Nemeti, I. (2012). La relación entre el estilo explicativo, el locus de control y la autoestima en sujetos universitarios. Procedia - Social and Behavioral Sciences, 33, 25-29. https://doi.org/10.1016/j.sbspro.2012.01.076
Maier, S. F., y Seligman, M. E. P. (1976). Learned helplessness: Theory and evidence. Journal of Experimental Psychology. 105, 3-46. https://doi.org/10.1037/0096-3445.105.1.3
Malle, B.F. (2001). Teorías de la atribución: How people make sense of behavior. En Chadee, D. (Ed). Theories in social psychology (p. 72-95). Wiley-Blackwell.
Martin-Krumm, C.P., Sarrazin, P.G., Peterson, C. y Famose, J.P. (2003). Explanatory style and resilience after sports failure. Personality and Individual Differences, 35, (7), 1685-1695. https://doi.org/10.1016/S0191-8869(02)00390-2
Maruna, S. (2004). Desistance from Crime and Explanatory Style: A New Direction in the Psychology of Reform. Journal of Contemporary Criminal Justice, 20(2), 184-200. https://doi.org/10.1177/1043986204263778
Miller D. T., & Ross M. (1975) Self-serving biases in the attribution of causality: Realidad o ficción. Psychological Bulletin, 82, 213-225. https://doi.org/10.1037/h0076486
Nolen-Hoeksema, Susan & S. Girgus, Joan & E. Seligman, Martin. (1986). Learned Helplessness in Children. A Longitudinal Study of Depression, Achievement, and Explanatory Style. Journal of Personality and Social Psychology (Revista de Personalidad y Psicología Social), 51. 435-42. https://doi.org/10.1037//0022-3514.51.2.435
Overmier, J.B., y Seligman, M.E.P. (1967). Effects of inescapable shock upon subsequent escape and avoidance learning. Journal of Comparative and Physiological Psychology, 63, 23-33. https://doi.org/10.1037/h0024166
Peterson, C., Semmel, A., von Baeyer, C., Abramson, L.Y., Metalsky, G.J. & Seligman, M.E.P. (1982). The attributional style questionnaire. Cognitive Therapy and Research, 6, 287-300. https://doi.org/10.1007/BF01173577
Peterson C & Seligman M E P. (1984). Causal explanations as a risk factor for depression: theory and evidence. Psychology Review. 91, 347-74. https://doi.org/10.1037/0033-295X.91.3.347
Peterson, C. (1988). Explanatory style as a risk factor for illness. Cognitive Therapy and Research, 12, 117-130. https://doi.org/10.1007/BF01204926
Peterson, C., Schulman, P., Castellon, C., & Seligman, M.E.P. (1992). CAVE: análisis de contenido de explicaciones literales. En Smith C P. (ed.) Motivation and personality: handbook of thematic content analysts. (p. 383-92). New York: Cambridge University Press.
Peterson, C., Maier, S. F., y Seligman, M. E. P. (1993). Learned helplessness: Una teoría para la era del control personal. New York: Oxford University Press.
Reijntes, A., Dekovic, M., Vermande, M. y Telch, M.J. (2008). Predictive validity of the children's attributional questionnaire: linkages with reactions to an in vivo peer evaluation manipulation. Cognitive Therapy and Research, 32, 247-260. https://doi.org/10.1007/s10608-007-9124-3
Rotter, J. B. (1966). Generalized expectancies for internal versus external control of reinforcement. Psychological Monographs, 80 (1), 1. https://doi.org/10.1037/h0092976
Seligman, M.E.P. (1975). Helplessness: Sobre la depresión, el desarrollo y la muerte. San Francisco: W.H. Freeman.
Seligman, M. E. P., Kaslow, N. J., Alloy, L. B., Peterson, C., Tanenbaum, R. L., & Abramson, L. Y. (1984). Attributional style and depressive symptoms among children. Journal of Abnormal Psychology, 93(2), 235-238. https://doi.org/10.1037/0021-843X.93.2.235
Seligman, M. E. P., y Schulman, P. (1986). Explanatory style as a predictor of productivity and quitting among life insurance agents. Journal of Personality and Social Psychology, 50, 832-838. https://doi.org/10.1037/0022-3514.50.4.832
Seligman, Martin E.P. (1991). Optimismo aprendido: Cómo cambiar tu mente y tu vida. Nueva York, NY: Pocket Books.
Seligman M. E. P. (2002). Authentic Happiness. Nueva York, NY: Free Press.
Sweeney, P. D., Anderson, K. y Bailey, S. (1986). Attributional style in depression: a meta-analytic review. Journal of Personality and Social Psychology. 50 974-991. https://doi.org/10.1037/0022-3514.50.5.974
Weiner, B. (1972). Theories of motivation: From mechanism to cognition. Morristown, NJ: General Learning Press.
Weiner B. (1985). Una teoría atribucional de la motivación y la emoción. New York: Springer-Verlag.
Yates, S.M. y Afrassa, T.M. (1994). Age, gender and individual differences in explanatory style. Conferencia anual de AARE. Newcastle. Flinders University of South Australia, Australia.
Zullow, H.M., Oettingen, G., Peterson, C. y Seligman, M.E.P. (1988). Pessimistic Explanatory Style in the Historical Record CAVing LBJ, Presidential Candidates, and East Versus West Berlin. American Psychologist, 43, (9), 673-682. https://doi.org/10.1037/0003-066X.43.9.673
Sobre el autor
Elaine Houston, licenciada con honores, es una experimentada investigadora, escritora y creadora de productos. Con experiencia en desarrollo comunitario y facilitación intercultural, ha trabajado con diversos grupos para ayudarles a adaptarse a una nueva cultura, incluidos el idioma y la orientación cultural.
Eyo Arthur Asuquo
el 17 de abril de 2019 a las 13:21
Durante mis días de estudiante en la escuela, escribí en mi nota si hay alguna similitud entre el locus de control de Julian Rotter y los Estilos Atribucionales de Martin Seligman.....Este artículo ha confirmado esa pregunta. muchas gracias.
Eyo Asuquo
Este tema de los estilos explicativos me llega en el momento oportuno. He perdido mi coche por embargo el 6 de febrero de 2017. Sin leer este artículo, he optado por viajar en el MARTA de Atlanta, mientras me aseguro que no durará. Voy a ahorrar suficiente dinero y comprar un coche usado muy bueno, así que no voy a pagar préstamo de coche más. Me sentí realizado porque fui capaz de mantener mi apartamento, la lectura de esta pieza han confirmado mi optimismo y determinación para tener éxito. Gracias a todos.
Steve Uhlenbrock
el 14 de marzo de 2017 a las 18:55
Entiendo bastante bien el estilo explicativo. ¿Cómo compararía el estilo explicativo con la mentalidad? El libro de Carol Dwek sobre la mentalidad es muy interesante. ¿Es un estilo explicativo optimista lo mismo que tener una mentalidad de crecimiento? ¿Es lo mismo un estilo explicativo pesimista que tener una mentalidad fija? Agradecería cualquier información.
maria descrivan
el 14 de marzo de 2017 a las 18:11
Me encanta el artículo. Como coach me encanta el nivel de conciuosidad que puede alcanzar un cliente cuando descubre que cambiando esos pensamientos pesimistas que no le llevan a ninguna parte, puede transformar su realidad. La energía que viene con cada pensamiento positivo es muy poderosa.
Me gusta mucho que este artículo sea tan imparcial; por ejemplo, que señale que a veces demasiado optimismo puede tener consecuencias negativas. Un artículo muy interesante que invita a la reflexión. Muchas gracias.
La opinión de nuestros lectores
Muy buen artículo. Gracias por su tiempo.
Durante mis días de estudiante en la escuela, escribí en mi nota si hay alguna similitud entre el locus de control de Julian Rotter y los Estilos Atribucionales de Martin Seligman.....Este artículo ha confirmado esa pregunta. muchas gracias.
Eyo Asuquo
Muy buen artículo. ¡Gracias!
gracias por compartir...
Este tema de los estilos explicativos me llega en el momento oportuno. He perdido mi coche por embargo el 6 de febrero de 2017. Sin leer este artículo, he optado por viajar en el MARTA de Atlanta, mientras me aseguro que no durará. Voy a ahorrar suficiente dinero y comprar un coche usado muy bueno, así que no voy a pagar préstamo de coche más. Me sentí realizado porque fui capaz de mantener mi apartamento, la lectura de esta pieza han confirmado mi optimismo y determinación para tener éxito. Gracias a todos.
Buen artículo sobre la percepción optimista y pesimista de las situaciones de la vida. Gracias por compartirlo.
Entiendo bastante bien el estilo explicativo. ¿Cómo compararía el estilo explicativo con la mentalidad? El libro de Carol Dwek sobre la mentalidad es muy interesante. ¿Es un estilo explicativo optimista lo mismo que tener una mentalidad de crecimiento? ¿Es lo mismo un estilo explicativo pesimista que tener una mentalidad fija? Agradecería cualquier información.
Hola Steve. Sí, yo diría que el modelo Mindset de Dwek se solapa con el estilo explicativo y con la teoría del Locus of Control.
Me encanta el artículo. Como coach me encanta el nivel de conciuosidad que puede alcanzar un cliente cuando descubre que cambiando esos pensamientos pesimistas que no le llevan a ninguna parte, puede transformar su realidad. La energía que viene con cada pensamiento positivo es muy poderosa.
Me gusta mucho que este artículo sea tan imparcial; por ejemplo, que señale que a veces demasiado optimismo puede tener consecuencias negativas. Un artículo muy interesante que invita a la reflexión. Muchas gracias.