La exposición a la naturaleza potencia la salud mental reduciendo el estrés, mejorando el estado de ánimo y las funciones cognitivas.
Sumergirse en entornos naturales puede aumentar los sentimientos de conexión y fomentar la actividad física, beneficiando el bienestar general.
Prácticas sencillas como los paseos por la naturaleza o la jardinería pueden integrar los efectos calmantes de la naturaleza en la vida cotidiana, promoviendo efectos positivos duraderos.
La naturaleza cura.
Un simple paseo por el bosque o por la playa en una mañana soleada puede despertar los sentimientos más íntimos de felicidad y paz, y la Psicología Ambiental ha recorrido un largo camino para demostrar este hecho (Bell, Greene, Fisher y Baum, 1996).
Nuestra afinidad con la naturaleza es genética y está profundamente arraigada en la evolución. Por ejemplo, ¿se ha preguntado alguna vez por qué la mayoría de la gente prefiere reservar alojamientos que tienen una gran vista desde el balcón o la terraza? ¿Por qué los pacientes que tienen una vista natural desde su cama de hospital se recuperan antes que los demás? ¿O por qué cuando el estrés hace mella en nuestra mente, ansiamos tiempo para resolver las cosas en medio de la naturaleza?
Frank Lloyd Wright dijo: "Estudia la Naturaleza, ama la Naturaleza, permanece cerca de la Naturaleza. Nunca te fallará".Este artículo investiga en detalle la relación entre el ser humano y la naturaleza. ¿Por qué nos sentimos tan fortalecidos cuando estamos cerca de la Naturaleza?
¿Qué nos ocurre cuando nos toca la suave brisa o el cálido sol? Con pruebas respaldadas por la investigación y útiles trucos de apoyo al medio ambiente, este artículo explora y reconoce la gran bendición del "contacto con la naturaleza".
Antes de seguir leyendo, hemos pensado que te gustaría descargarte gratis nuestras cinco herramientas de psicología positiva. Estos ejercicios de base científica explorarán aspectos fundamentales de la psicología positiva, como las fortalezas, los valores y la autocompasión, y le proporcionarán las herramientas necesarias para mejorar el bienestar de sus clientes, alumnos o empleados.
Los efectos positivos de conectar con la naturaleza
El escritor Richard Louv mencionó el "trastorno por déficit de naturaleza" en su famoso libro "El último niño en el bosque".
Según Louv, el trastorno por déficit de naturaleza no es la presencia de una anomalía en el cerebro; es la pérdida de conexión del ser humano con su entorno natural. Estar cerca de la naturaleza mejora el bienestar físico, mental y espiritual. Nos hace sentir vivos desde dentro, y no deberíamos ponerlo en peligro por avances recientes como la urbanización, la tecnología o las redes sociales (Louv, 2015).
Como ya se ha mencionado, los beneficios de permanecer cerca de la naturaleza son diversos. Podemos disfrutar de los efectos positivos de la conexión con el medio ambiente en todos los niveles del bienestar individual.
Veamos cómo:
La naturaleza afecta a la salud
El baño de bosque, o Shinrin-yoku, como lo llaman en Japón, es una famosa forma de pasar tiempo en la naturaleza. Las investigaciones han demostrado que las personas que practican el baño de bosque tienen unas funciones óptimas del sistema nervioso, unas condiciones cardíacas equilibradas y una reducción de los trastornos intestinales (Mao et al., 2012).
Las actividades al aire libre reducen las posibilidades de desarrollar problemas de visión como la hipermetropía y la miopía. Un estudio realizado con niños en Australia reveló que los niños en edad escolar que participaban en actividades al aire libre tenían mejor visión que los niños que pasaban más tiempo dentro de casa (Rose et al., 2008a).
Los estudios han relacionado las conexiones con la naturaleza con un menor IMC. Las personas que hacen ejercicio al aire libre se fatigan menos y tienen menos probabilidades de padecer obesidad y afecciones relacionadas (Wolch et al., 2011).
La investigación sobre los baños de bosque también sugirió que, al estimular la producción de proteínas anticancerígenas, los paseos o salidas frecuentes a la naturaleza ayudan a los pacientes a combatir enfermedades terminales. Aunque se trata de una investigación en curso y se esperan pruebas más firmes, esta sugerencia es lo suficientemente sólida como para demostrar los beneficios de estar al aire libre (Mao et al., 2012).
La naturaleza mejora el bienestar psicológico
La naturaleza ayuda en la regulación emocional y mejora las funciones de la memoria. Un estudio sobre los beneficios cognitivos de la naturaleza descubrió que los sujetos que dieron un paseo por la naturaleza obtuvieron mejores resultados en una prueba de memoria que los sujetos que caminaron por las calles urbanas (Berman, Jonides y Kaplan, 2008).
Los paseos por la naturaleza benefician a las personas que sufren depresión. Los estudios han demostrado que las personas que padecen trastornos depresivos de leves a graves mejoran considerablemente su estado de ánimo cuando se exponen a la naturaleza. No solo eso, sino que también se sentían más motivadas y con más energía para recuperarse y volver a la normalidad (Berman et al., 2012).
Investigaciones recientes han revelado que estar al aire libre reduce el estrés al disminuir la hormona del estrés cortisol (Gidlow et al., 2016; Li, 2010).
Los paseos por la naturaleza y otras actividades al aire libre fomentan la atención y la concentración (Hartig, Mang y Evans, 1991). Hay pruebas que indican que las fuertes conexiones ambientales están relacionadas con un mejor rendimiento, una mayor concentración y una menor probabilidad de desarrollar un trastorno por déficit de atención (Faber Taylor & Kuo, 2009).
Un estudio de la Universidad de Kansas concluyó que pasar más tiempo al aire libre y menos con nuestros dispositivos electrónicos puede aumentar nuestra capacidad para resolver problemas y mejorar nuestras habilidades creativas (Atchley, Strayer y Atchley, 2012).
Mejora espiritual
Los psicólogos ambientales sostienen que la relación entre el ser humano y la naturaleza tiene un componente de valor añadido. Al permanecer cerca de la naturaleza, nos sentimos más agradecidos y apreciamos más lo que nos ofrece (Proshansky, 1976).
Ver las maravillas del mundo exterior fomenta automáticamente en nosotros el impulso de protegerlo.
Respirar en la naturaleza nos proporciona una conciencia sensorial sana. Cuando pasamos tiempo al aire libre, somos más conscientes de lo que vemos, oímos, olemos y sentimos (Howell et al., 2011).
Una mirada a la psicología del entorno
La psicología ambiental es el estudio del bienestar humano en relación con el entorno en el que vive (Stokols y Altman, 1987).
Es la rama de la ciencia del cerebro que se centra en la relación que los seres vivos (especialmente los humanos) mantienen con la naturaleza y estudia la dinámica de la coexistencia persona-entorno.
La psicología del entorno es un concepto relativamente contemporáneo. Surgió como una rama de la psicología a raíz de las investigaciones de Proshansky y sus colegas sobre las interacciones persona-lugar en la década de 1970.
La psicología ambiental se basa en la creencia de que la naturaleza desempeña un papel importante en el desarrollo y la conducta humanos. Cree que la naturaleza tiene una contribución vital en la forma en que pensamos, sentimos y nos comportamos con los demás.
En el diario de Marco Polo se menciona una fascinante historia sobre el papel de la naturaleza en la formación del comportamiento humano. Decía que en 1272, cuando Polo viajaba por distintas partes de Asia occidental, observó que la gente de Kerman era educada, humilde y bien educada, mientras que la gente de Persia, que estaba en los alrededores, era cruel, poco amable y amenazadora (Spencer & Gee, 2009).
Al explorar la razón de esta marcada diferencia de comportamiento, la gente dijo que era el "suelo" el responsable de ello. Y según cuenta la historia, cuando el Rey encargó tierra de Isfahan, en Persia, y la guardó en su salón de banquetes, sus hombres empezaron a soltarse palabrotas y a agredir a los suyos.
La psicología ambiental está en su mayor parte orientada a los problemas. Su objetivo es llamar la atención sobre los peligros actuales y las vacilantes conexiones entre el ser humano y la naturaleza que debemos abordar.
Al identificar las áreas problemáticas, se abren vías para la investigación y la exploración centradas en las soluciones. La psicología de la naturaleza y el medio ambiente facilita continuamente la moderación climática. También profundiza en las formas en que podemos cambiar el entorno físico en el que vivimos, para sentirnos más conectados y convivir con la naturaleza.
La psicología ambiental promueve un ecosistema natural sano y sugiere cómo las disfunciones del hábitat han afectado y seguirán afectando al comportamiento humano, a las variantes demográficas y a la sociedad en su conjunto.
Principios básicos de la psicología del entorno
La psicología del entorno trabaja en torno a las siguientes ideas principales (Gifford, 2007).
La dependencia humana de la naturaleza valida la evolución. Nos adaptamos mejor a los entornos naturales que a los creados por el hombre.
El contacto con la luz natural es terapéutico y tiene efectos positivos inmediatos sobre el estrés, la tensión arterial y el sistema inmunitario.
Las conexiones sólidas con el entorno refuerzan la idea persona-espacio y aumentan la percepción del entorno.
El ser humano siempre es capaz de mejorar el entorno en el que vive.
Los seres humanos se adaptan activamente a los cambios de la sociedad y el entorno. Reconfiguran sus identidades y afiliaciones sociales en función del espacio físico en el que viven.
4 ejemplos de naturaleza en psicología
La naturaleza tiene un significado muy arraigado en psicología que abarca los componentes básicos de nuestra existencia, incluidos nuestros genes. El popular concepto naturaleza-crianza de la psicología del desarrollo explora todas las variables que conforman e influyen en la relación que comparten nuestros mundos interno (rasgos de personalidad y factores genéticos) y externo (entorno físico en el que vivimos).
La hipótesis de la biofilia ahondó en la relación humana con la naturaleza en 1984. El concepto fue utilizado inicialmente por el psicoanalista alemán Erich Fromm, quien describió la biofilia como el "amor por todo lo que está vivo". La idea de la biofilia fue ampliada posteriormente por el biólogo estadounidense Edward O. Wilson, quien propuso que la inclinación humana hacia la naturaleza tiene una base genética (Rogers, 2019).
1. Estrés y naturaleza
Un experimento a gran escala realizado con 120 sujetos determinó la "conexión con la naturaleza" en la reducción del estrés y el afrontamiento. Cada participante observó imágenes de un paisaje natural o de un entorno urbano. Los datos obtenidos revelaron que los participantes que observaron la imagen de un entorno natural obtuvieron puntuaciones más bajas en las escalas de estrés y tuvieron mejor ritmo cardíaco y pulso (Ulrich et al., 1991).
Además, los investigadores también descubrieron que la tasa de recuperación del estrés era mucho mayor en los participantes que tuvieron una exposición natural que en los que vieron ambientes urbanizados. El flujo de este estudio indicaba claramente el papel que desempeña la naturaleza en la mejora de nuestras condiciones generales de salud mental, incluido el estrés (Ulrich et al., 1991).
2. Naturaleza para desarrollar la atención
El hecho de que permanecer cerca de la naturaleza mejora la concentración y la capacidad de atención fue sugerido en la Teoría de la Restauración de la Atención de Rachel y Stephen Kaplan (1989). Esta teoría explica por qué permanecer cerca de la naturaleza nos devuelve la energía y reduce la fatiga.
Los encuentros con cualquier aspecto del entorno natural -la puesta de sol, la playa, las nubes o los bosques- captan nuestra atención positiva sin que le dediquemos mucho esfuerzo, y todo el proceso restaura la energía vital que las emociones negativas nos habían arrebatado.
3. Crisis climática y negacionismo
Un ejemplo inmensamente significativo de la naturaleza en la psicología humana es la investigación sobre la crisis climática o el cambio climático.
La crisis climática y el calentamiento global son preocupaciones internacionales hoy en día, y algunos psicólogos sostienen que el impacto del cambio climático es tan vasto e inimaginable, que a menudo optamos por no responder a él.
Sin embargo, el efecto del cambio climático en la psicología humana y la salud mental está ya bien establecido. Los estudios demuestran que el cambio climático a lo largo de los años ha tenido un impacto dramático en la forma en que pensamos, nos comportamos, decidimos y ejecutamos planes (Lorenzoni, Pidgeon y O'Connor, 2005).
La Sociedad Australiana de Psicología ha proporcionado cifras alucinantes. En el momento de escribir estas líneas, calculan que entre el 5% y el 8% de la población de EE.UU., Reino Unido y Australia niega que se esté produciendo un cambio climático, mientras que el 97% de los científicos del clima lo aceptan y están preocupados por ello.
Por pequeña que pueda parecer la tasa de negación, los investigadores sugieren que es suficiente para crear una brecha de juicio que puede hacer que la gente dude de su contribución tras las adversidades climáticas. Independientemente de la dirección que tome el juicio, es innegable que la crisis climática ha afectado y seguirá afectando a las mentes humanas de un modo u otro.
4. Psicología, valores y naturaleza
Un experimento realizado con propietarios de tierras en Pensilvania reveló que permanecer cerca de la naturaleza añade un sentido de valor hacia uno mismo, hacia los demás y hacia la Madre Naturaleza.
Fomenta la conectividad y abre el camino a la gratitud y el aprecio.
Los resultados mostraron que los encuestados que tenían una mayor conectividad con la naturaleza y pasaban más tiempo al aire libre eran más responsables con el medio ambiente, se preocupaban más por él y eran más felices en sus relaciones interpersonales (Dutcher, Finley, Luloff y Johnson, 2007).
¿Qué dice la investigación?
Se han realizado varios estudios interesantes sobre los efectos de la naturaleza en la salud mental positiva, y hemos elegido cuatro estudios para centrarnos en los resultados de la investigación.
La relación hombre-naturaleza y la salud
El trabajo de investigación "Human-Nature Relationship And Its Impact On Health: A Critical Review" explora todos los aspectos de la interconexión que tenemos con la naturaleza y cómo afecta a nuestra salud y bienestar general (Seymour, 2016).
La autora Valentine Seymour (2016) definió nuestra relación con la naturaleza en estrecha asociación con los principios darwinianos de la psicología evolutiva. El estudio explicó conceptos de biología evolutiva, economía social, psicología y ambientalismo y explora cómo la interacción de todos ellos influye en la salud humana. El modelo de investigación interdisciplinar sugiere que:
Estar cerca de la naturaleza mejora afecciones físicas como la hipertensión, las enfermedades cardiacas y el dolor crónico.
Una fuerte conexión con el entorno natural mejora el bienestar emocional y alivia los sentimientos de aislamiento social. Además, también ayuda a las personas que padecen trastornos mentales como trastornos de la atención, trastornos del estado de ánimo y diferentes formas de ansiedad.
Las personas respetuosas con la naturaleza son más conscientes y responsables con el medio ambiente. Tienen un sentido racional del uso de su espacio físico y son más proactivas a la hora de actuar en cuestiones que puedan ayudar a mantener el entorno en el que viven.
Un estudio multidisciplinar sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza
El estudio multidisciplinar HNC (Human-Nature Connection) fue una amplia exploración de la cinética que implica la relación que mantenemos con nuestro entorno físico y también de por qué muchas personas siguen sin ser conscientes de los beneficios de permanecer cerca de la naturaleza (Ives et al., 2017).
El estudio incluyó un montón de evaluaciones psicométricas y entrevistas personales, y los resultados obtenidos por Ives et al. (2017) proporcionaron una sólida justificación de por qué la conexión entre el ser humano y la naturaleza es vital para la vida humana y la sostenibilidad.
Estudio de la Universidad de Tasmania sobre la naturaleza y la experiencia afectiva
David Hayward publicó esta tesis en 2016 y estudió el efecto de la conexión con la naturaleza en la mejora de la salud mental de los estudiantes.
Con pruebas sólidas y ejemplos respaldados por la investigación, sugirió que enseñar a los alumnos desde una perspectiva amplia es mucho más eficaz que mostrarles sólo la materia (Knapp, 1989).
Estudió las implicaciones de la educación al aire libre y llegó a la conclusión de que los niños que recibían formación al aire libre estaban más satisfechos y equilibrados emocionalmente.
No sólo eso, los educadores al aire libre, según el investigador, eran poseedores de una salud mental sólida y amaban su trabajo más que los profesores en un entorno controlado. El estudio atrajo a muchos sectores educativos y ha animado a educadores y animadores a adoptar las actividades al aire libre como parte integrante de los cursos educativos.
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5 estudios interesantes
Nos pareció que sólo cuatro estudios no eran suficientes para mencionar, ya que ha habido tantos enfoques diferentes e interesantes. He aquí otros cinco estudios interesantes.
1. Un estudio sobre las condiciones climáticas y sus efectos en los rasgos de personalidad
Un equipo de psicólogos de Estados Unidos, Reino Unido, China y Australia investigó cómo afectan los cambios climáticos a la personalidad humana. El estudio pretendía examinar y explorar las causas etiológicas de por qué el carácter y los patrones de comportamiento difieren con las variaciones climáticas (Wei et al., 2017).
La muestra de población para la investigación eran individuos de China y Estados Unidos, dos lugares diferentes en cuanto a condiciones climáticas, y el informe explicaba las variaciones de personalidad en relación con la Teoría de los Cinco Grandes Factores de Personalidad.
Los resultados indicaron que las personas que vivían en un clima moderado, con temperaturas de hasta 22-24 grados, puntuaban más alto en rasgos de personalidad como sociabilidad, apertura, extraversión y agradabilidad. Este estudio fue una autentificación básica del hecho de que el entorno físico en el que vivimos desempeña un papel crucial en la conformación de nuestra disposición de personalidad, y de por qué debería haber más concienciación sobre la protección de la Naturaleza contra el caos.
2. Un estudio sobre la naturaleza y las emociones humanas
Los científicos Ryan Lumber, Miles Richardson y David Sheffield publicaron en 2017 un trabajo de investigación centrado en los componentes afectivos de la asociación con la naturaleza. Los autores sugirieron que estar cerca de la naturaleza evoca emociones positivas (Lumber et al., 2017).
Las actividades al aire libre, como el senderismo, la jardinería o la observación de aves, mejoran la conexión entre la naturaleza y el ser humano y actúan como catalizadores de la felicidad. El estudio utilizó la Escala de Relación con la Naturaleza y registró las respuestas en una escala básica de Likert.
Los resultados culminados del estudio correlacionaron positivamente las experiencias al aire libre con las emociones positivas y la ampliación del HNC (Lumber et al., 2017).
3. El cambio climático y su efecto en la personalidad humana
Charles Q. Choi (2017) publicó un apasionante artículo sobre cómo se espera que el calentamiento global y la crisis climática provoquen cambios en el comportamiento humano y en los rasgos de la personalidad.
La investigadora sostiene que si el clima influye en nuestras disposiciones, es lógico pensar que la crisis climática y los cambios que se derivan de ella también influirán significativamente en los comportamientos humanos.
Las explicaciones basadas en la investigación y las pruebas de este documento han suscitado preguntas que aún deben ser respondidas por los expertos.
4. Cambios psicológicos asociados a la vida en las zonas polares
Este estudio fue publicado por Zimmer et al. en 2013 y analiza cómo la vida en las regiones polares puede afectar al bienestar físico y mental de sus habitantes.
El estudio, además de establecer hechos sobre el ser en los Polos, también constató firmemente que no podíamos escapar a la conexión ser humano-naturaleza cuando hablamos de salud mental y bienestar.
La investigación sugirió que las regiones geográficamente aisladas de la Antártida son muy propensas a verse afectadas por las variaciones climáticas y los contratiempos globales (Bradbury, 2002).
La falta de luz solar y las condiciones climáticas extremas de estas regiones repercuten en el funcionamiento cognitivo, los niveles de ansiedad y provocan un estado de ánimo bajo y estático en sus habitantes (Paul, Mandal, Ramachandran y Panwar, 2010a; Paul, Mandal, Ramachandran y Panwar, 2010b).
5. Naturaleza y espiritualidad
El principal objetivo de la investigación realizada por el profesor Lockhart (2011) era concienciar sobre la desconexión humana con la naturaleza y explicar por qué debemos reconstruirla para promover la felicidad.
La investigadora de este estudio, la profesora Lockhart, indicó que la crisis socioecológica que vive el mundo actual se debe a esta ruptura de la conexión entre el ser humano y la naturaleza. Destaca en su estudio que existe una mejora espiritual vinculada a la relación hombre-naturaleza.
Cada encuentro con el entorno natural nos lleva a explorar más a fondo la verdad que se esconde tras nuestra existencia y cómo sería un mundo más feliz. El tema de este estudio era que las ganancias materialistas nos han vendado los ojos y nos han llevado a la bancarrota espiritual (Okri, 2008).
Además, la investigación también indicó que, dado que los seres humanos estamos genéticamente condicionados para coexistir estrechamente con la naturaleza, la ausencia de una conexión naturaleza-humano crea en nosotros una sensación de soledad e infelicidad.
Este sentimiento de pesadumbre, como sugiere el investigador, es la razón de los trastornos sociales y la inmoralidad humana actuales, y aunque busquemos respuestas fuera, la verdadera solución está en la relación naturaleza-humano.
La importancia de la naturaleza para el bienestar
Los Wildlife Trusts de la Universidad de Derby organizaron una campaña de 30 días centrada principalmente en descubrir el papel crucial que desempeña la naturaleza en nuestra eudaemonia general.
El estudio reveló que los sentimientos subjetivos de felicidad y bienestar estaban positivamente correlacionados con actividades naturales como la jardinería, la alimentación de los animales, la observación de aves y el senderismo (Richardson, Cormack, McRobert y Underhill, 2016).
El Dr. Miles Richardson, protagonista de esta investigación, citó valiosas pruebas sobre cómo la proximidad a la naturaleza mejoraba el estado de ánimo, potenciaba el funcionamiento respiratorio, regulaba las disfunciones hormonales y repercutía en la estructura de pensamiento de los individuos en su conjunto.
Sólo con estar al aire libre y utilizar todos nuestros sentidos para apreciar la naturaleza, podemos ser más conscientes del presente, ganar resiliencia emocional y combatir el estrés con más vitalidad.
Nos volvemos naturalmente inmunes a la ansiedad, a los altibajos emocionales y a los bloqueos del pensamiento, por lo que nos sentimos más vivos y enérgicos que antes.
La encuesta señalaba además que las personas que vivían cerca de espacios naturales como la playa, las montañas o los parques tenían mejor salud mental y se enfermaban menos que las que vivían en entornos urbanos congestionados.
Estas familias tenían menos casos de violencia doméstica, decían sentirse menos fatigadas y mostraban una mayor productividad en el ámbito profesional.
La relación entre la naturaleza y la salud humana
Un reciente estudio realizado por académicos de la Universidad de Deakin (Maller et al., 2009) demostró algunos aspectos prácticos de la interrelación entre el ser humano y la naturaleza.
Aunque el estudio tenía otras áreas de interés y no se concentró en una muestra global masiva, el informe que salió a la luz fue utilizado y compartido ampliamente por psicólogos ambientales y científicos sociales para explicar la relación que tenemos con nuestro hábitat físico.
Las principales afirmaciones de este informe son:
Permanecer cerca de zonas verdes como granjas, parques y campos aumenta las posibilidades de realizar actividades relacionadas con el aire libre (pasear, cultivar un huerto, jugar, etc.). Esto mejora la salud mental y la forma física de los adultos y niños que viven allí.
Los entornos urbanos respetuosos con la naturaleza pueden ser útiles para fomentar las conexiones sociales y la comunicación interpersonal.
El contacto con la naturaleza en cualquiera de sus formas mejora la salud espiritual y llena la mente de una visión más profunda de la vida.
Los niños a los que se anima a pasar más tiempo al aire libre gozan de buena salud física y mental. Son menos propensos a problemas como la obesidad, el asma, la ansiedad infantil y la depresión, y están más centrados en su vida que los demás.
Los adolescentes que tenían una estrecha conexión con la naturaleza estaban emocionalmente bien equilibrados y tenían mejores habilidades de afrontamiento que otros niños de su edad.
Las personas mayores que tenían acceso a parques verdes se sentían más positivas y esperanzadas.
Sir David Attenborough, uno de los entusiastas de la naturaleza más populares que el mundo ha visto en mucho tiempo, había citado con justicia que
"Debemos apreciar el mundo natural porque formamos parte de él y dependemos de él".
Es difícil calibrar los beneficios que podemos obtener de estar cerca de la naturaleza. Ya sea para la mente, el cuerpo o el alma, deja una impresión positiva y duradera en todos y cada uno de los aspectos de nuestra existencia.
1. La naturaleza ofrece
Un día al sol nos puede aportar vitamina D, un nutriente que no obtenemos de los alimentos tanto como lo necesitamos.
Un nivel adecuado de vitamina D en el organismo nos inmuniza contra enfermedades como la osteoporosis, el cáncer, la diabetes y el Alzheimer. Además, también garantiza el buen funcionamiento del sistema inmunitario.
Los estudios han indicado que una gran parte de la población actual tiene carencia de la "vitamina del sol", lo que explica el aumento masivo de enfermedades mortales en la actualidad, y en lugar de depender de suplementos fabricados por el hombre, una estrecha conexión con la naturaleza puede ayudar a reponer el déficit (Naeem, 2010).
2. La naturaleza mejora
El Síndrome Visual Informático (SVI) es una afección que surge al mirar fijamente a la pantalla durante horas prolongadas. Naturalmente, este tipo de exposición afecta a la vista y provoca problemas como sequedad ocular, miopía o dolores de cabeza crónicos.
Pasar tiempo al aire libre, sobre todo en las zonas verdes, es la mejor solución natural. Mirar la hierba verde, los árboles, las flores y todos los demás aspectos del entorno mejora la concentración y la vista.
Curiosamente, los estudios han demostrado que los niños que pasan más de cuatro horas al día al aire libre tienen cuatro veces menos probabilidades de desarrollar problemas de vista que los niños que pasan menos de una hora diaria al aire libre (Rose et al., 2008b).
3. Limpiezas naturales
El medio ambiente es un purificador natural. Pasar algunas horas al aire libre ayuda a liberar las toxinas de nuestro cuerpo y nos deja frescos y rejuvenecidos.
La cantidad de aire viciado que respiramos a causa de la polución, los humos industriales y los contaminantes de interiores, es lo suficientemente potente como para desregular nuestras vías respiratorias, dando lugar a problemas respiratorios, bronquitis y asma.
Y no hay otra solución que pasar más tiempo en la naturaleza y respirar aire fresco todos los días.
4. La naturaleza construye
La mayor parte del tiempo que pasamos al aire libre implica algún tipo de actividad física. Puede ser caminar, hacer footing, montar en bicicleta, bucear, surfear, jugar o cualquier otra actividad similar. Cualquier ejercicio al aire libre ayuda a quemar grasa y mejora la tasa de metabolismo del cuerpo.
Las investigaciones en este ámbito han revelado que las personas que hacen ejercicio al aire libre disfrutan más de sus sesiones de ejercicio y son más propensas a practicarlo con regularidad que las que lo hacen en interiores (Thompson Coon et al., 2011). Además, las actividades al aire libre están relacionadas con una vida más larga y menos problemas de salud.
5. La naturaleza cura
"Un paseo por la naturaleza lleva el alma de vuelta a casa".
Mary Davis
La naturaleza es sin duda el mejor sanador. Pasar tiempo en la naturaleza despierta nuestros sentidos y proporciona claridad.
Numerosos estudios han demostrado que las personas que mantienen una estrecha relación con el paisaje son más felices desde dentro: se entregan al pensamiento positivo y disponen de mejores mecanismos de afrontamiento que los demás.
Una relación sólida entre el ser humano y la naturaleza se traduce en equilibrio emocional, más concentración, un pensamiento orientado a la búsqueda de soluciones y un enfoque global resiliente de la vida.
Una breve mirada a la teoría psicoevolutiva
La Teoría Psicoevolutiva se basa en la proposición de que nuestra personalidad, acciones y pensamientos están moldeados genéticamente por la selección natural.
Roger Ulrich (1984), la cara de esta teoría, dijo que los seres humanos tienen una afinidad profundamente arraigada hacia la naturaleza, que se debe a los miles de años que los primeros humanos habían pasado viviendo en medio de los paisajes salvajes. Por este motivo, permanecer cerca de la naturaleza nos aporta un sentimiento de positividad y felicidad.
Además, la PET (Teoría Psicoevolutiva) afirmaba que la permanencia en un entorno creado por el ser humano invita a trastornos como el estrés, la depresión, la obesidad y las enfermedades cardiacas, y supone un reto para nuestro bienestar general (Ulrich & Simons, 1986).
Es probable que pasar muchas horas en el interior de casa provoque pensamientos negativos y fatiga. A través de extensas investigaciones y encuestas, los científicos han demostrado que cuando nos sentimos decaídos y con menos energía, un encuentro con los elementos naturales puede hacernos sentir mejor al instante (Zuckerman, 1977).
El modelo psicoevolutivo de Ulrich (1983) sugería que:
Permanecer cerca de la naturaleza es una preferencia humana influenciada genéticamente.
Pasar más tiempo al aire libre tiene un efecto regenerador sobre las emociones, la memoria y la cognición.
Restringirse a sí mismo en entornos físicos artificiales cerrados puede evocar ira, desesperación y depresión, y todo ello afecta a nuestro bienestar.
La naturaleza tiene un componente de restauración incorporado que ayuda a reducir el estrés y a regular las emociones.
Teoría de la restauración de la atención
La Teoría de la Restauración de la Atención (ART, por sus siglas en inglés) fue propuesta por Rachel Kaplan y Stephen Kaplan (1989) y reflejaba la idea de que permanecer cerca del entorno natural aumenta la concentración.
Los defensores de la teoría la mencionaron por primera vez en su libro "La experiencia de la naturaleza: Una perspectiva psicológica", en el que explican cómo observar sin esfuerzo fenómenos naturales como el movimiento de las hojas o la flotación de las nubes nos hace más observadores y atentos.
Identificaron dos tipos de atención:
Atención voluntaria: cuando nos centramos voluntariamente en algo y dedicamos toda nuestra energía mental a interiorizar la experiencia.
Atención involuntaria: cuando, sin saberlo, prestamos atención a algo y nos implicamos en ello.
La ART sugiere que cualquier atención puede construirse y redimirse mediante la exposición a entornos naturales. Al establecer una fuerte conexión con la naturaleza, podemos alejarnos de los factores estresantes cotidianos, experimentar positividad y alegría, recuperar la motivación intrínseca y ser más conscientes de nuestros estímulos sensoriales (Berman, Jonides y Kaplan, 2008; Kaplan, 1995).
La teoría indica que la naturaleza tiene unas "fascinaciones suaves" que ayudan a recuperar la atención cuando nos distraemos o nos atamos mentalmente. Las fascinaciones suaves no son más que elementos naturales relajantes (por ejemplo, las flores, la brisa o la suave luz del sol) a los que a todos nos gusta estar cerca. Cuando estamos cerca de estos aspectos agradables de la naturaleza, no tenemos que esforzarnos en atenderlos; nos sumergimos sin esfuerzo en la experiencia.
Aportan sensaciones de placer y satisfacción, razón por la cual las personas que pasan más tiempo en la naturaleza son más intuitivas, enérgicas y están más atentas conscientemente (Fuller et al., 2007; Keniger, Gaston, Irvine y Fuller, 2013).
Se han realizado varios estudios y encuestas a gran escala para validar la teoría y sigue siendo un área de investigación intrigante para los ambientalistas (Ohly et al., 2016).
Mycobacterium Vaccae: ¿La bacteria feliz?
El término Mycobacterium Vaccae tiene su origen en Mycobacteriaceae, un tipo de bacteria del suelo, y en la palabra latina Vacca, que significa "vaca" (ya que se encontró por primera vez en una muestra de estiércol de vaca tomada en Austria).
La razón de la popularidad de este microorganismo se debe a los increíbles vínculos que tiene con la mejora de la salud y el bienestar psicológico. Los estudios indican que el Mycobacterium Vaccae, más conocido como la "bacteria feliz" o la "bacteria de la felicidad", es útil para tratar el asma, el cáncer, la depresión, la fobia, la dermatitis e incluso la tuberculosis.
Un estudio realizado por O'Brien y sus colegas (2004) explicaba cómo, al inyectar la bacteria en pacientes con enfermedades pulmonares crónicas, conseguía que se recuperaran más rápido y con mejor pronóstico. Además, la investigación también sugirió que el uso de este microbio mejora el estado de ánimo, induce emociones positivas y produce más vitalidad.
Otro estudio dirigido por el Dr. Christopher Lowry, neurocientífico de la Universidad de Bristol, exploró el efecto de la "Bacteria de la Felicidad" sobre el estrés y el agotamiento inyectando la bacteria en ratones y realizándoles después una serie de pruebas de estrés.
Los resultados mostraron que el grupo de ratones que recibió las inyecciones de Mycobacterium actuaba como si tomara antidepresivos. Pero no se observó tal reacción en el grupo que no recibió el tratamiento. El informe de la investigación indicaba que la Mycobacterium Vaccae activa los neurotransmisores del cerebro que liberan serotonina u "hormona de la felicidad", lo que induce felicidad y positividad (Lowry et al., 2007).
Además de potenciar la felicidad, las bacterias de la felicidad también nos hacen inmunes a la gripe, las infecciones y dan un impulso significativo al funcionamiento del cerebro. Ahora sabemos por qué dicen que "cuanto más sucios los pies, más feliz el corazón".
Paseos por la naturaleza
El sol brilla, las flores florecen y el aire se vuelve más cálido.
Con la llegada del buen tiempo, tendemos a pasar más tiempo al aire libre, lo que es bueno para nuestra salud física y mental.
Los estudios sugieren que pasar tiempo en la naturaleza puede tener beneficios terapéuticos para nuestras capacidades atencionales (Berto, 2005).
La Teoría de la Restauración de la Atención (ART; Kaplan, 1995) explica cómo la naturaleza puede restaurar nuestra atención después de trabajar mentalmente.
En consecuencia, nuestro sistema atencional constituye dos sistemas separados. En primer lugar, prestamos "atención dirigida" cuando nos centramos intensamente en tareas de trabajo y desatendemos todas las demás distracciones. Con la repetición, agotamos nuestras capacidades mentales y mostramos una duración limitada de nuestra atención.
Por otra parte, pasar tiempo en la naturaleza aumenta la reflexión sin esfuerzo, que se considera el sistema atencional secundario de la ART (Kaplan y Berman, 2010). Los paseos frecuentes por la naturaleza ayudan a disminuir el estrés y previenen los síntomas del agotamiento, como el agotamiento atencional (Passmore y Holder, 2016).
Pasear por la naturaleza es una forma eficaz de mejorar el estado de ánimo, reducir los síntomas depresivos y mejorar la memoria (Berman, Jonides y Kaplan, 2008).
Elija una zona natural, como un parque urbano, para dar un paseo tranquilo y apacible. Durante el paseo, preste atención a los olores, sonidos y vistas que le rodean. Deje que su mente divague y aprecie las maravillas de la naturaleza.
5 formas de aplicar los efectos positivos de la naturaleza en nuestra vida
Aunque hay muchas sugerencias en este artículo, vamos a centrarnos en cinco opciones prácticas.
1. Caminar más
Sabemos que caminar es bueno para el corazón, los músculos y el metabolismo en general. Y ahora los científicos han demostrado que caminar en la naturaleza también mejora nuestra salud emocional.
Un estudio realizado y publicado por la Universidad de Stanford (California) reveló que los participantes que caminaron por zonas verdes mostraron una mayor atención y concentración, más que los participantes que caminaron en entornos urbanos cerrados o en una cinta de correr (Bratman, Daily, Levy y Gross, 2015).
No sólo eso, sino que el primer grupo también mostró una menor participación en pensamientos negativos y se sintió más seguro de sí mismo que el otro grupo.
2. Llevar un diario de la naturaleza
Un diario de la naturaleza es una forma creativa y única de imbuir las vibraciones positivas de la naturaleza en nuestra vida cotidiana. Muchas personas que fomentan este hábito expresan sentimientos de paz interior y alegría. En un diario de la naturaleza, podemos recopilar y anotar todo lo relacionado con nuestros encuentros con el mundo exterior.
Por ejemplo, después de un paseo por la playa en una tarde nublada, podemos esbozar algunas nubes en el diario o dibujar el mar y escribir cómo nos sentimos cuando caminamos por la orilla con brisa. Muchas personas recogen pequeñas cosas, como un guijarro, flores, plumas u hojas, y las pegan en el diario de la naturaleza con sus pensamientos vertidos en él.
Llevar un diario de la naturaleza es una forma estupenda de dedicar tiempo a uno mismo, ya que incorpora inevitablemente una parte de la naturaleza a nuestra vida cotidiana.
Vea este vídeo para iniciarse en el diario de la naturaleza:
¿Por qué llevar un diario de la naturaleza? - 2ConocerLaNaturaleza
3. Pasar algunas horas de trabajo fuera
La mayoría de los profesionales que trabajan hoy en día tienen la flexibilidad de acceder a las tareas diarias fuera (gracias a la tecnología). Podemos elegir pasar una parte de nuestra jornada laboral fuera para evitar la monotonía del cubículo y la misma oficina de siempre.
Puede ser una conferencia en el jardín o un almuerzo en el parque local, cualquier cosa que pueda amalgamarse lógicamente con la naturaleza. Pasar un rato al aire libre a solas o con los compañeros de trabajo da un impulso instantáneo de frescura a la mente, reduciendo así el estrés y la frustración que supone trabajar sin ton ni son durante horas seguidas.
4. Plantar en casa
Cultivar plantas en casa no sólo añade belleza estética a su espacio, sino que también contribuye a purificar el aire que respira.
Tener plantas en casa equilibra y tranquiliza el ambiente doméstico y ayuda a respirar y respirar. Los estudios han demostrado que las plantas de interior o un jardín son beneficiosos para la salud mental de las personas que viven en ellos. Ayudan a mejorar la conciencia sensorial, las funciones cognitivas y mejoran la concentración (Orwell et al., 2004).
Las plantas de interior nos reconectan con la naturaleza, complacen nuestros sentidos y aportan una sensación de serenidad cuando permanecemos cerca de ellas.
5. Equilibrar la dieta con elementos más naturales
La dieta es, sin duda, una forma estupenda de establecer una fuerte conexión con la Madre Naturaleza. Al consumir más proteínas, vitaminas y minerales de origen vegetal, podemos ayudar a nuestro cuerpo a mantener su estado óptimo de funcionamiento y su nivel de homeostasis.
Una investigación sanitaria demostró que el consumo de proteínas de origen vegetal está correlacionado con menores tasas de mortalidad en comparación con las proteínas de origen animal (Song et al., 2016). Después de todo, no es mala idea sustituir la carne por verduras y cereales, ¡si eso nos aporta buena salud y larga vida!
17 ejercicios de psicología positiva mejor valorados para profesionales
Amplíe su arsenal y su impacto con estos 17 Ejercicios de Psicología Positiva [PDF], diseñados científicamente para promover el florecimiento, el significado y el bienestar humanos.
"Todos los árboles están perdiendo sus hojas, y ninguno de ellos está preocupado".
Donald Miller
Estar cerca de la naturaleza, observar todos sus elementos pequeños y significativos, y apreciarla desde lo más profundo, es terapéutico y autocurativo.
Incluso sin decir ni hacer nada, podemos aprender mucho de la conexión con nuestro entorno natural. Nos da la perspectiva para una vida más sana, la motivación para seguir adelante y la energía para seguir intentándolo. Porque no hay vínculo más primitivo y arraigado en nosotros que nuestro amor por la naturaleza y el cuidado de la naturaleza por nosotros.
¿Cuáles son los beneficios para la salud mental de pasar tiempo en la naturaleza?
Relacionarse con entornos naturales puede reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y las funciones cognitivas. Actividades como pasear por parques o bosques pueden reducir los niveles de cortisol y aumentar la sensación de bienestar.
¿Cómo afecta la exposición a la naturaleza a los niveles de estrés?
Se ha demostrado que pasar tiempo en entornos naturales disminuye las hormonas del estrés, favorece la relajación y reduce la ansiedad. Incluso breves interacciones con la naturaleza pueden reducir significativamente el estrés.
¿Cómo puedo incorporar la naturaleza a mi rutina diaria?
Puede mejorar su conexión con la naturaleza dando paseos regulares por los parques locales, cultivando un huerto o simplemente pasando tiempo al aire libre. Incluso observar los elementos naturales desde la ventana puede ser beneficioso para la salud mental.
Referencias
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Sobre el autor
Madhuleena Roy Chowdhury es licenciada en psicología clínica y asesora psiquiátrica titulada. Está especializada en optimizar la salud mental y tiene experiencia como profesora y orientadora escolar. Le encanta ayudar a los demás a través de su trabajo como investigadora, escritora y bloguera y llegar al mayor número posible de personas.
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Comentarios
La opinión de nuestros lectores
Brett Hulley
el 25 de Enero de 2024 a las 22:24
¡Qué artículo tan excelente! Tan completo, y expone todas las pruebas que apoyan la idea de que la exposición a la naturaleza es buena para nosotros - algo que me esfuerzo por tener en cuenta en mi práctica de la arquitectura.
Muchas gracias.
Craig Lentz
el 18 de Diciembre de 2023 a las 03:33
Para muchos, la amabilidad puede salvarles el día.
Pueden estar perdidos pero pueden encontrar el camino
Aprovechar al máximo cada día
Pensar antes de expresar qué he dicho
No puedo creer que pueda hacer eso
Sé que está mal, es un hecho humano.
Se supone que debo amar, no atacar
No debería mirar siempre a mis espaldas
Nadie está jugando conmigo
Tal vez un día mi visión se verá claramente
No está bien hacer que los demás piensen en el miedo y la desesperación total
Cuando tú mismo tal vez en un estado de deterioro
Hay esperanza de que algo bueno le suceda a cualquiera
Haz buenas obras y serás feliz cuando termines
La vida puede ser gratificante La vida puede ser divertida
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¡Qué artículo tan excelente! Tan completo, y expone todas las pruebas que apoyan la idea de que la exposición a la naturaleza es buena para nosotros - algo que me esfuerzo por tener en cuenta en mi práctica de la arquitectura.
Muchas gracias.
Para muchos, la amabilidad puede salvarles el día.
Pueden estar perdidos pero pueden encontrar el camino
Aprovechar al máximo cada día
Pensar antes de expresar qué he dicho
No puedo creer que pueda hacer eso
Sé que está mal, es un hecho humano.
Se supone que debo amar, no atacar
No debería mirar siempre a mis espaldas
Nadie está jugando conmigo
Tal vez un día mi visión se verá claramente
No está bien hacer que los demás piensen en el miedo y la desesperación total
Cuando tú mismo tal vez en un estado de deterioro
Hay esperanza de que algo bueno le suceda a cualquiera
Haz buenas obras y serás feliz cuando termines
La vida puede ser gratificante La vida puede ser divertida
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Buen artículo. Da ganas de repasarlo una y otra vez.
Es un buen artículo. Qué justificación tan perfecta para nuestra aula al aire libre! 🙂 .