El deterioro cognitivo es una parte natural del envejecimiento, pero puede ralentizarse con cambios proactivos en el estilo de vida y ejercicios mentales.
La actividad física regular, una dieta equilibrada y el entrenamiento cognitivo pueden ayudar a mantener la salud y la funcionalidad del cerebro.
La interacción social y las prácticas de atención plena contribuyen a la agilidad mental, ofrecen protección contra el deterioro cognitivo y mejoran el bienestar general.
Cada uno de nosotros se ha encontrado en una situación en la que ha notado un cambio cognitivo en sí mismo o en alguien que conoce.
Tal vez sea un padre que tiene dificultades para utilizar su smartphone, un amigo que pregunta con frecuencia: "¿Ya te lo he dicho?" o un cónyuge que tarda más de lo habitual en leer el GPS en un viaje por carretera.
Este tipo de cosas ocurren todo el tiempo. Pero ¿cómo sabemos si los comportamientos son normales? ¿Se deben al estrés y la fatiga, al envejecimiento cognitivo normal, o podrían ser signos de algo fuera de la norma?
Educarnos sobre los riesgos del deterioro cognitivo y las medidas preventivas que podemos tomar ahora mismo, independientemente de la edad, para proteger nuestro cerebro es un paso poderoso.
Para ayudarle a armarse con este poderoso conocimiento, hablaremos brevemente de los síntomas, signos y factores de riesgo del deterioro cognitivo, y estudiaremos qué se puede hacer para prevenirlo.
Antes de continuar, hemos pensado que le gustaría descargarse gratis nuestras cinco herramientas de psicología positiva. Estos ejercicios prácticos, basados en la ciencia, le dotarán de herramientas para ayudarse a sí mismo o a sus clientes a aceptar el envejecimiento como una estación de crecimiento, vitalidad y autodescubrimiento continuo.
¿Qué es el deterioro cognitivo? 7 síntomas y signos
El deterioro cognitivo forma parte del proceso normal de envejecimiento. Sin embargo, el deterioro cognitivo acelerado es patológico. La frontera entre el deterioro cognitivo normal y el acelerado puede ser difícil de determinar porque los puntos fuertes y débiles de nuestra cognición son muy personales. La demencia no forma parte del proceso normal de envejecimiento (National Institute on Aging, 2020).
Deterioro cognitivo patológico relacionado con la edad
Los trastornos neurodegenerativos a cualquier edad que implican deterioro cognitivo y demencia son patológicos y se clasifican como trastorno neurocognitivo leve y trastorno neurocognitivo mayor en el Manual Diagnóstico y Estadístico (quinta edición, revisión del texto).
El trastorno neurocognitivo leve no es demencia. El trastorno neurocognitivo mayor es demencia. El término "demencia" se ha sustituido por trastorno neurocognitivo mayor como diagnóstico. El término deterioro cognitivo leve (DCL) se utiliza clínicamente y en investigación para describir el trastorno neurocognitivo leve.
Deterioro cognitivo leve
El deterioro cognitivo leve es un estado intermedio entre el funcionamiento cognitivo normal y la demencia, sin que ésta esté presente. Los síntomas cognitivos del deterioro cognitivo leve son perceptibles para el individuo o sus familiares y pueden medirse objetivamente como un deterioro en una o más áreas de la cognición. Los síntomas son mínimos y no afectan necesariamente al funcionamiento diario básico (Petersen et al., 2018).
El diagnóstico de DCL no siempre conduce a la demencia. En algunos casos, los síntomas pueden no progresar nunca e incluso mejorar (Li et al., 2014). Un diagnóstico de DCL aumenta el riesgo de demencia en una tasa aproximada del 10% al 15% de los casos por año, en comparación con alrededor del 1% al 2% por año en individuos sin DCL (Li et. al., 2004).
Los signos de DCL pueden incluir:
Aumento de los olvidos (Mayo Clinic, 2023); por ejemplo, olvidar una cita habitual para comer con un vecino.
Mayores dificultades para gestionar la medicación (Weir, 2019); por ejemplo, con la gestión de la diabetes, acordarse de medir el azúcar en sangre antes de comer y calcular la dosis de insulina utilizando una escala móvil.
Mayores dificultades para gestionar el dinero (Bangen et al., 2010); por ejemplo, dificultad para contar dinero, realizar cálculos con dinero y tomar precauciones con las decisiones financieras.
Actividades cotidianas que requieren más tiempo o un esfuerzo considerablemente mayor (Hugo y Ganguli, 2014); por ejemplo, planificar las comidas de la semana y hacer la lista de la compra requiere más tiempo y esfuerzo de lo habitual.
Mayores dificultades para desplazarse por lugares familiares (Mayo Clinic, 2023); por ejemplo, para ir al supermercado o para orientarse en la ciudad.
Mayores dificultades con el comportamiento orientado a objetivos (Hugo y Ganguli, 2014); por ejemplo, dificultades para terminar de lavar la ropa cuando se está distraído y para seguir el ritmo de las conversaciones en la mesa.
Cambios notables en el estado de ánimo (Mayo Clinic, 2023); por ejemplo, aumento de los sentimientos de tristeza o pérdida de interés en actividades que normalmente se disfrutan, aumento de la ansiedad o dificultad para controlar el temperamento.
Una buena forma de evaluar si un cambio en la cognición es significativo es preguntar:
¿El cambio va más allá de lo esperado en comparación con el funcionamiento cotidiano típico?
¿El cambio es mayor en comparación con personas de la misma edad?
Trastorno neurocognitivo mayor
El trastorno neurocognitivo grave se diagnostica cuando el deterioro cognitivo es lo suficientemente grave como para interferir en la capacidad de una persona para desenvolverse en su vida social o laboral. El deterioro es persistente y progresivo en el tiempo. Se trata de un diagnóstico de demencia.
Hay cuatro causas de demencia que representan la mayoría de los casos, y cada una refleja cambios específicos en el cerebro (National Institute on Aging, 2022).
Demencia de Alzheimer
La forma más común de demencia causada por una acumulación de proteína amiloide fuera de la neurona y acumulación de proteína tau (ovillos) dentro de la neurona que interfieren con la comunicación neuronal.
Demencia vascular
Causada por daños en los vasos sanguíneos debidos a la falta de riego sanguíneo, oxígeno o nutrientes en el cerebro.
Demencia frontotemporal
Causada por la muerte de las células nerviosas de los lóbulos frontal y temporal, que hace que éstos se encojan (alrededor del 60% de los casos se dan entre los 45 y los 60 años).
Demencia por cuerpos de Lewy
Causada por los cuerpos de Lewy, una acumulación de grumos de la proteína alfa-sinucleína en la corteza cerebral.
Si no está seguro de los síntomas observados, rellene esta útil hoja de trabajo de la Alzheimer's Association que distingue 10 signos tempranos de demencia del envejecimiento cognitivo normal.
12 factores de riesgo del deterioro cognitivo
La identificación de los factores de riesgo tiene importantes implicaciones para el tratamiento del deterioro cognitivo existente y también para posponer, reducir y prevenir el deterioro cognitivo y la demencia.
Los factores de riesgo no causan el deterioro cognitivo ni la demencia, pero se asocian a un aumento de la incidencia, la aparición o las probabilidades de desarrollar la enfermedad.
Un metaanálisis y una revisión sistemática de la Comisión Lancet (Livingston et al., 2020) identificaron 12 factores de riesgo de demencia modificables que probablemente tengan el mayor impacto en la prevención de la demencia:
Menos educación
Hipertensión arterial
Discapacidad auditiva
Fumar
Obesidad
Depresión
Inactividad física
Diabetes
Poco contacto social
Consumo excesivo de alcohol
Lesión cerebral traumática
Contaminación atmosférica
La gestión de los factores de riesgo de demencia es un proceso que dura toda la vida y que comienza en la infancia. Por ejemplo, una mayor educación en la infancia y a lo largo de toda la vida reduce el riesgo (Livingston et al., 2020). La hipertensión, la diabetes, el colesterol alto y un índice de masa corporal elevado en la mediana edad están relacionados con un mayor riesgo de demencia en etapas posteriores de la vida (Hugo y Ganguli, 2018).
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El deterioro cognitivo con la edad: 5 ejemplos
El rendimiento de la atención, la memoria, la función ejecutiva, el lenguaje y las habilidades visuoespaciales disminuye con la edad como parte del proceso normal de envejecimiento (Murman, 2015). Este proceso se conoce como envejecimiento cognitivo o deterioro cognitivo relacionado con la edad.
Contrariamente a lo que se pueda pensar, hay pocas pruebas de que el envejecimiento cognitivo normal tenga consecuencias en el nivel general de funcionamiento de una persona. Las alteraciones en el funcionamiento cotidiano no suelen detectarse hasta que el nivel de deterioro cognitivo alcanza una fase patológica (Salthouse, 2012).
El perfil típico del envejecimiento cognitivo normal es un aumento de las capacidades cristalizadas hasta aproximadamente los 60 años de edad y una disminución simultánea de las capacidades fluidas que comienza en la edad adulta temprana y continúa durante toda la vida (Salthouse, 2019).
Las capacidades cristalizadas reflejan un conocimiento acumulado que aumenta en tamaño y complejidad a lo largo de nuestra vida. Los datos que conoces sobre la cocina, tus conocimientos sobre las abejas melíferas y tus propias experiencias vitales personales son ejemplos de habilidades cristalizadas (Salthouse, 2012).
Las capacidades fluidas reflejan la resolución de problemas novedosos. Se basan en nuestra capacidad para procesar rápidamente nueva información y resolver problemas en tiempo real utilizando la razón y la lógica. Los ejemplos pueden ser algo tan sencillo como recordar el nombre del vecino en el supermercado o aprender a bailar tango.
La disminución de la velocidad de procesamiento y la percepción sensorial también son evidentes en el envejecimiento cognitivo normal.
Resulta útil tener en cuenta este perfil a la hora de diferenciar los signos y síntomas del deterioro cognitivo normal del patológico.
Algunos ejemplos de deterioro cognitivo normal relacionado con la edad pueden ser:
Recuperación espontánea de la memoria
Cambios en la recuperación de información de la memoria sin una pista visual; por ejemplo, dificultad para recordar qué comprar en el supermercado sin una lista (Harada et al., 2013).
Memoria de origen
Cambios a la hora de recordar dónde aprendió algo; por ejemplo, dificultad para recordar si se enteró de un próximo concierto por un amigo, las redes sociales o el periódico local (Harada et al., 2013).
Rendimiento de la memoria prospectiva
Cambios en la memoria para realizar actividades futuras; por ejemplo, dificultad para recordar tomar comprimidos de aceite de pescado con cada comida (Harada et al., 2013).
Velocidad de procesamiento visual
Cambios en la capacidad de procesar rápidamente la información visual; por ejemplo, tardar más en encontrar la aspirina en el botiquín y leer las señales de tráfico mientras se conduce (Owsley, 2011).
Memoria de trabajo
Dificultad en tareas que requieren la manipulación, reorganización o integración de los contenidos de la memoria de trabajo; por ejemplo, planificar y cocinar una comida para servirla a una hora determinada (Glisky, 2007).
Estos cambios no se producen de forma aislada. Interactúan entre sí para afectar al funcionamiento cotidiano de forma diferente a medida que envejecemos y pueden implicar los mismos procesos cognitivos subyacentes.
Por ejemplo, una velocidad de procesamiento más lenta hace más difícil tener en mente los pasos de una receta (memoria de trabajo), sobre todo cuando la atención está dividida (hablar con el compañero), lo que puede retrasar el objetivo de tener la cena en la mesa a las 6 de la tarde (función ejecutiva).
Es importante tener en cuenta que no todas las personas experimentarán estos cambios a lo largo de su vida. Existe una gran variabilidad individual en la aparición y gravedad de los síntomas, así como en las implicaciones de los cambios específicos en el funcionamiento cotidiano (Glisky, 2007).
Herramientas de evaluación: 5 tests, cuestionarios y escalas
El diagnóstico de DCL requiere algo más que un informe subjetivo de cambios cognitivos.
Para obtener un cuadro clínico claro de los síntomas y diferenciarlos del deterioro cognitivo normal o de la demencia se puede recurrir a una historia clínica exhaustiva, a la opinión de los familiares, a un examen físico, a la evaluación del estado de ánimo, a pruebas cognitivas y a análisis de sangre y de imagen (Alzheimer's Association, 2022).
Entre las pruebas comunes de cognición, informe de informantes y funcionamiento diario se incluyen:
Mini-Examen del Estado Mental (MMSE)
El MMSE es una prueba clínica ampliamente utilizada para diagnosticar el DCL que mide cinco áreas de la cognición: orientación, registro, atención y cálculo, recuerdo de palabras y lenguaje. Muestra una baja validez y precisión diagnóstica en poblaciones con menor nivel educativo (Custodio et al., 2017).
Prueba de alteración de la memoria
Esta breve herramienta de cribado cognitivo está diseñada para discriminar entre adultos mayores sanos, personas con DCL y personas con Alzheimer utilizando cinco dominios de la memoria: orientación temporal, memoria a corto plazo, memoria semántica, recuerdo libre y recuerdo facilitado (Rami et al., 2010). Esta prueba es altamente sensible en el diagnóstico de DCL en diversas poblaciones (Breton et al., 2018). Accede a un avance del estudio aquí.
Test del dibujo del reloj
El test del dibujo del reloj es una herramienta no verbal de detección de la demencia. Los pacientes dibujan un reloj y se les pide que dibujen las manecillas a las "11 y 10 minutos". La prueba mide la planificación, el pensamiento abstracto, las habilidades visuales-espaciales, la memoria a corto plazo, la comprensión de instrucciones verbales y más. Es muy preciso a la hora de diferenciar la cognición normal del deterioro cognitivo temprano (Aprahamian et al., 2009).
Escala Bristol de Actividades de la Vida Diaria
La Escala Bristol de Actividades de la Vida Diaria es una escala comúnmente utilizada por los cuidadores para evaluar el funcionamiento en 20 actividades de la vida diaria (Bucks et al., 1996).
Escala de Cornell para la depresión en la demencia
La escala de Cornell se utiliza para cuantificar los síntomas depresivos comunicados por el paciente y/o el cuidador (Alexopoulos et. al., 1988). Es el patrón oro en pacientes con demencia.
"Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde en la vida para prevenir la demencia".
Livingston et al., 2020, p. 413
La ventaja de aumentar la concienciación sobre los riesgos del deterioro cognitivo y la demencia es el impacto que podemos tener en la prevención. La Comisión Lancet (Livingston et al., 2020) informa de que los 12 factores de riesgo que identificaron pueden ser responsables del 40% de los casos de demencia en todo el mundo.
En teoría, dado que estos factores de riesgo son potencialmente modificables, el 40% de los casos podrían prevenirse o retrasarse.
Los siguientes consejos se basan en las conclusiones de una amplia gama de estudios de alta calidad recogidos por la Comisión Lancet (Livingston et al., 2020) y se proponen para lograr el mayor impacto en la prevención del deterioro cognitivo y la demencia.
Contacto social
Un contacto social más frecuente a los 50 años está relacionado con un mejor funcionamiento cognitivo en etapas posteriores de la vida. El contacto social a los 60 reduce el riesgo de demencia en etapas posteriores de la vida.
Utilice audífonos
Compruebe la audición con regularidad. Cuando la pérdida de audición empeora y no recibe ayuda, aumenta el riesgo de demencia.
Proteja su cabeza
Las lesiones cerebrales traumáticas se asocian a un mayor riesgo de demencia y enfermedad de Alzheimer. El riesgo aumenta con el número de lesiones.
Controlar la tensión arterial
Controle periódicamente la tensión arterial y trate la hipertensión. Procure que la presión arterial sistólica sea inferior a 120 mm Hg.
Manténgase físicamente activo
El ejercicio semanal (sudar la gota gorda) en la mediana edad disminuye el riesgo de demencia. Intente realizar 150 minutos de actividad aeróbica de moderada a intensa a la semana.
Mantener el índice de masa corporal por debajo de 30
La pérdida de peso en la mediana edad se asocia a una mejora de la atención y la memoria.
Mejorar la salud cardiovascular
Considere la salud cardiovascular como un conjunto de factores de la mediana edad que, en conjunto, pueden proteger contra la demencia. Mantenga niveles saludables de glucosa, colesterol, tensión arterial e índice de masa corporal. Siga una dieta sana y haga ejercicio con regularidad.
Controle el consumo de alcohol
No consuma más de 21 unidades de alcohol a la semana. Las unidades de alcohol en bebidas comunes se pueden encontrar aquí junto con la fórmula para calcular las unidades.
No fume
Dejar de fumar, incluso a una edad avanzada, puede reducir el riesgo de demencia.
Proteger el sueño
Controle la calidad y cantidad del sueño y trate trastornos del sueño como la apnea obstructiva del sueño. Encuentre consejos útiles en nuestro artículo Consejos para la higiene del sueño.
Los mecanismos propuestos detrás de estos factores protectores son la reducción del daño neuropatológico a lo largo del tiempo y el aumento y mantenimiento de la reserva cognitiva (Livingston et al., 2020).
Piense en la reserva cognitiva como una capa adicional de protección contra el deterioro cognitivo debido a la buena salud física, la educación superior o una ocupación compleja, incluso frente a los síntomas.
Revise las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia junto con la solidez de las pruebas hasta la fecha.
¿Puede detenerse o revertirse el deterioro cognitivo?
El deterioro cognitivo leve es una etapa de fluctuación cognitiva entre la cognición normal y la demencia.
Algunas personas acaban padeciendo demencia, otras mantienen el DCL y otras recuperan la cognición normal.
Dos metaanálisis independientes informan de una tasa global de reversión a la cognición normal tras el diagnóstico de DCL de aproximadamente el 18% al 24% de los casos (Malek-Ahmadi, 2016; Canevelli et al., 2016).
Un estudio longitudinal realizado en Suecia siguió a más de 1.000 personas desde el diagnóstico de DCL hasta la reversión, la continuación del DCL o la demencia (Overton et al., 2023). En el seguimiento, que tuvo una media de siete años, se observaron tasas de reversión del 43% y el 48%, dependiendo de los criterios utilizados para diagnosticar el DCL.
Entre los factores que predicen una reversión del DCL a la cognición normal se incluyen los siguientes (Overton et al., 2023):
Deterioro en un único dominio de la cognición en lugar de múltiples dominios
Cohabitación en el momento del diagnóstico de DCL en lugar de vivir solo
Consumo de alcohol en lugar de no consumirlo
Menor IMC en el momento del diagnóstico de DCL
Mayor edad en el diagnóstico de DCL
En otro estudio se observó que el hecho de no padecer artritis, la apertura a nuevas experiencias, una mayor actividad mental compleja, una mejor capacidad olfativa y una mejor agudeza visual predecían una mayor probabilidad de reversión a la cognición normal tras un DCL (Sachdev et al., 2013).
El libro superventas de Dale Bredesen (2017) titulado El fin del Alzheimer detalla un programa que diseñó para prevenir y revertir el deterioro cognitivo basado en su investigación sobre los factores que conducen al Alzheimer.
Recomienda controlar y evaluar la salud del cerebro a partir de los 45 años con una cognoscopia, un conjunto de pruebas cognitivas, análisis de sangre, historial médico y pruebas de imagen.
¿Qué es una cognoscopia? - Dr. Mark Hyman
Vea este vídeo de Bredesen en el que describe por qué debemos vigilar la salud cerebral y las pruebas que componen una cognoscopia.
Como advertencia, la eficacia del programa de Bredesen y la investigación que cita para apoyar el programa son revisadas en The Lancet por Joanna Hellmuth (2020). Ella revisa las limitaciones de la investigación y las implicaciones para el programa. Llega a la conclusión de que las pruebas no justifican la afirmación de que el programa revierte o previene el deterioro cognitivo.
Recursos de PositivePsychology.com
Mejorar la calidad del sueño es una intervención en el estilo de vida para protegerse del deterioro cognitivo. Realice un seguimiento de su sueño con nuestro útil Diario de sueño de dos semanas.
Nuestro artículo sobre el envejecimiento positivo es de lectura obligada, ya que fomenta una redefinición de lo que significa envejecer con éxito y revisa los factores que contribuyen al bienestar en la tercera edad.
Una de las mejores formas de proteger la salud cognitiva es mantener la salud cardiovascular con un objetivo de 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico. Nuestro post 10 beneficios neurológicos del ejercicio explica cómo afecta el ejercicio al cerebro.
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Aunque en la actualidad no existe cura para la demencia, puede resultar muy estimulante empezar a controlar y medir los parámetros relacionados con la mejora de la salud cerebral.
Los cambios en el estilo de vida, como el ejercicio, el control de la presión arterial, el sueño de calidad y el control de la glucosa, pueden ralentizar la progresión del deterioro cognitivo y disminuir el riesgo de demencia (Alzheimer's Association, 2022). Gran parte de la prevención del deterioro cognitivo y la demencia consiste en reducir el riesgo que podemos controlar.
¿De qué palancas puede tirar para proteger aún más su cerebro?
¿Cuáles son los primeros signos de deterioro cognitivo?
Los primeros signos de deterioro cognitivo son los cambios en el recuerdo consciente de cuándo y dónde tuvieron lugar los acontecimientos vividos personalmente (memoria episódica).
¿Se puede curar el deterioro cognitivo?
El deterioro cognitivo no tiene cura. Puede protegerse controlando los factores de riesgo conocidos.
¿Están relacionados el estreñimiento crónico y el deterioro cognitivo?
Se descubrió que tener un movimiento intestinal activo (defecar en 10 minutos al menos cuatro días a la semana) se asociaba negativamente con el deterioro cognitivo leve (Huang et al., 2020).
Referencias
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Aprahamian, I., Martinelli, J. E., Neri, A. L., & Yassuda, M. S. (2009). The Clock Drawing Test: A review of its accuracy in screening for dementia. Dementia & Neuropsychologia, 3(2), 74-81. https://doi.org/10.1590/S1980-57642009DN30200002
Bangen, K. J., Jak, A. J., Schiehser, D. M., Delano-Wood, L., Tuminello, E., Han, S. D., Delis, D. C. y Bondi, M. W. (2010). Las actividades complejas de la vida diaria varían según el subtipo de deterioro cognitivo leve. Journal of the International Neuropsychological Society, 16(4), 630-639. https://doi.org/10.1017/S1355617710000330
Breton, A., Casey, D., & Arnaoutoglou, N. A. (2019). Pruebas cognitivas para la detección del deterioro cognitivo leve (DCL), la etapa prodrómica de la demencia: Metaanálisis de estudios de precisión diagnóstica. Revista Internacional de Psiquiatría Geriátrica, 34(2), 233-242. https://doi.org/10.1002/gps.5016
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Canevelli, M., Grande, G., Lacorte, E., Quarchioni, E., Cesari, M., Mariani, C., Bruno, G. y Vanacore, N. (2016). Reversión espontánea del deterioro cognitivo leve a la cognición normal: Una revisión sistemática de la literatura y meta-análisis. Journal of the American Medical Directors Association, 17(10), 943-948. https://doi.org/10.1016/j.jamda.2016.06.020
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Jessica es una científica del desarrollo con formación en investigación neurocognitiva y teoría sociocultural. Como cofundadora de The Urban Chalkboard Play Cafe en Indiana, su trabajo aplicado se centra en los beneficios cognitivos, sociales y de salud mental del juego infantil.