Más que una falta de amor, la paternidad permisiva suele implicar una falta de estructura, y los niños necesitan tanto amor como estructura para prosperar.
Cuando no hay normas, los niños pueden sentir que nadie les presta atención (Llorca et al., 2017).
No tiene que convertirse en un padre más estricto. Sólo tiene que ser más consecuente.
Usted no es un pusilánime. Usted es un padre afectuoso y compenetrado que odia ver a su hijo disgustado, valora su felicidad y tal vez creció en un hogar donde las normas le resultaban asfixiantes.
Así que has soltado las riendas y, sinceramente, lo has hecho desde un buen lugar. Sin embargo, las investigaciones demuestran sistemáticamente que el calor sin estructura perjudica a los niños a largo plazo (Kawabata et al., 2011; Llorca et al., 2017).
Este artículo le guía a través de cinco signos de paternidad permisiva, sin vergüenza ni juicio, y le indica un enfoque más equilibrado que realmente funciona.
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La crianza permisiva, a veces llamada crianza indulgente, consiste en una gran calidez con poca estructura (Kawabata et al., 2011).
Los padres permisivos son cariñosos, receptivos y están en profunda sintonía con sus hijos. Lo que les cuesta es el seguimiento, como los límites firmes, las consecuencias consistentes y la supervisión que ayuda a los niños a desarrollar la autorregulación. Y en la brecha entre calidez y estructura es donde las cosas tienden a torcerse silenciosamente.
Los investigadores han descubierto que los niños de hogares permisivos suelen tener dificultades con la autorregulación, las relaciones con los compañeros y la motivación académica porque no han tenido suficiente práctica con los límites (Kawabata et al., 2011).
En la adolescencia, la crianza permisiva está vinculada a mayores tasas de consumo de sustancias, mal comportamiento escolar y menor compromiso general con la escuela (Lamborn et al., 1991, citado en Llorca et al., 2017). De cara al futuro, este tipo de estructura parental también se ha relacionado con la concesión de derechos, una menor ética del trabajo y dificultades con la autodisciplina en la edad adulta (Kawabata et al., 2011).
Sorprendentemente, los niños suelen interpretar la falta de normas como una señal de que sus padres no se preocupan demasiado por ellos (Llorca et al., 2017). Los límites firmes, cuando se imponen con calidez, se perciben en realidad como cuidado y protección, no como mezquindad.
Por qué la crianza tolerante puede ser contraproducente, incluso cuando viene del amor
Los investigadores han descubierto que incluso la crianza permisiva mejor intencionada puede resultar contraproducente de varias maneras.
Sin supervisión o sin que se les pida que reflexionen sobre sus acciones, los niños tienen dificultades para regular la ira y los impulsos agresivos en las relaciones con sus compañeros (Kawabata et al., 2011).
La ausencia de estructura puede crear un apego inseguro, incluso en hogares llenos de amor y calidez (Llorca et al., 2017).
La permisividad materna, en concreto, predice un comportamiento más agresivo hacia los compañeros y un apego más débil a los compañeros a lo largo del tiempo (Llorca et al., 2017).
Los estudiantes de hogares permisivos tienden a tener una menor autoeficacia académica, lo que significa que creen menos en su propia capacidad para tener éxito (Llorca et al., 2017).
¿No está seguro de cuál es su estilo de crianza? ¿Podría ser demasiado permisivo? Reflexione sobre las siguientes preguntas.
1. Dices que sí para mantener la paz
Cede cuando su hijo se resiste porque el conflicto le resulta demasiado incómodo. Los estudios identifican esta falta de seguimiento como uno de los rasgos definitorios de la crianza permisiva (Kawabata et al., 2011).
2. Las reglas existen, pero cambian en función de tu energía
Acuéstate a las 8 de la tarde, excepto cuando estés cansado. Se aplican límites a las pantallas, excepto en los días difíciles. La disciplina incoherente es un sello distintivo de este estilo, y los niños captan el patrón rápidamente (Kawabata et al., 2011).
3. Explíquese hasta que su hijo acepte
Hay una diferencia entre dar una razón para una norma y negociar hasta que su hijo la acepte. Los padres permisivos suelen dar demasiadas explicaciones o seguir justificando con la esperanza de que el niño las acepte, en lugar de mantener el límite independientemente de si le gusta o no (Llorca et al., 2017).
4. Te sientes más amigo que padre
Usted quiere caerle bien a su hijo y sentir que está en su equipo. Ese instinto es bueno en teoría, pero cuando lleva a evitar las conversaciones difíciles o a retroceder ante los límites necesarios, se adentra en el territorio de la permisividad (Kawabata et al., 2011).
5. No sabe dónde está su hijo ni qué hace la mayor parte del tiempo
La escasa supervisión es uno de los indicadores más claros de una crianza permisiva (Kawabata et al., 2011). Y no se trata solo de seguridad. Cuando no se observa a los niños ni se les pide que reflexionen sobre sus elecciones, pierden el andamiaje que necesitan para desarrollar la autorregulación interna (Kawabata et al., 2011).
¿Cómo cambiar a una crianza positiva?
El objetivo es añadir estructura a la calidez que ya tienes.
Por dónde empezar:
Sea amable y firme al mismo tiempo
Valide el sentimiento, mantenga el límite y no vuelva a dar explicaciones. "Sé que estás frustrado y las pantallas siguen apagadas" cubre las tres cosas (Chen et al., 2019).
Establezca rutinas y cúmplalas
Las rutinas familiares regulares, incluyendo algo tan simple como cenas familiares consistentes, están vinculadas a menos problemas de conducta y una regulación emocional más fuerte en los niños (Chen et al., 2019). La previsibilidad es una forma de seguridad de la que los niños a menudo dependen.
Empiece a vigilar más activamente
Sepa dónde están sus hijos, con quién y qué hacen. Luego hable de ello, no para interrogarles, sino para mantener el contacto. La supervisión activa es uno de los factores de protección más consistentes en la investigación (Kawabata et al., 2011; Llorca et al., 2017; Green et al., 2024).
Un mensaje para llevar a casa
Si te reconoces aquí, ya estás haciendo lo más importante, que es prestar atención.
La paternidad permisiva casi siempre proviene del amor, y ese amor no es el problema. La investigación es clara al afirmar que los niños necesitan tanto conexión como estructura para prosperar (Kawabata et al., 2011; Llorca et al., 2017).
El cambio no requiere convertirse en una persona diferente. Significa añadir la firmeza a la calidez que ya aportas. Esa combinación es lo que los investigadores señalan sistemáticamente como el punto óptimo para criar niños que se sientan queridos, regulados y preparados para el mundo (Chen et al., 2019; Cunha et al., 2024).
¿Es lo mismo una crianza permisiva que una crianza suave o positiva?
No del todo. La crianza amable es un término popular que hace hincapié en la empatía, el respeto y la comprensión de la experiencia emocional del niño. La crianza positiva es un enfoque basado en la investigación que comparte esos valores, pero incluye explícitamente expectativas claras y coherentes y un seguimiento (Kawabata et al., 2011; Llorca et al., 2017).
La crianza permisiva es cálida pero no estructurada. La crianza amable y la positiva son similares en su naturaleza, pero la positiva es más explícita en cuanto a los límites.
¿Es demasiado tarde para cambiar de estilo de crianza si mi hijo ya es adolescente?
En absoluto. La adolescencia sigue siendo una ventana crítica en la que una crianza coherente, cálida y estructurada marca una diferencia real en las relaciones con los compañeros, los resultados académicos y la regulación del comportamiento (Llorca et al., 2017). A esta edad, es importante ir poco a poco, ser transparente sobre el cambio y centrarse en la coherencia por encima de la perfección.
Referencias
Chen, Y., Haines, J., Charlton, B. M., & VanderWeele, T. J. (2019). La crianza positiva mejora múltiples aspectos de la salud y el bienestar en la edad adulta joven. Nature Human Behaviour, 3(7), 684-691. https://doi.org/10.1038/s41562-019-0602-x
Cunha, O., Sousa, M., Pereira, B., Pinheiro, M., Machado, A. B., Caridade, S., & Almeida, T. C. (2024). Positive childhood experiences and adult outcomes: A systematic review. Trauma, Violence, & Abuse, 26(5), 991-1010. https://doi.org/10.1177/15248380241299434
Green, R., Linga-Easwaran, J., Goodman, C., Taylor, M., Fabiano, G. F., Miller, S. P., & Williams, T. S. (2024). Positive parenting practices support children at neurological risk during COVID-19. A call for accessible parenting interventions: A call for accessible parenting interventions. Frontiers in Psychology, 15, Artículo 1328476. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2024.1328476
Kawabata, Y., Alink, L. R. A., Tseng, W.-L., van IJzendoorn, M. H., & Crick, N. R. (2011). Estilos de crianza maternos y paternos asociados con la agresión relacional en niños y adolescentes: Un análisis conceptual y revisión meta-analítica. Developmental Review, 31(4), 240-278. https://doi.org/10.1016/j.dr.2011.08.001
Lamborn, S. D., Mounts, N. S., Steinberg, L. y Dornbusch, S. M. (1991). Patterns of competence and adjustment among adolescents from authoritative, authoritarian, indulgent, and neglectful families. Child Development, 62(5), 1049-1065. https://doi.org/10.2307/1131151
Llorca, A., Richaud, M. C., & Malonda, E. (2017). Crianza, relaciones entre iguales, autoeficacia académica y rendimiento académico: Efectos directos y mediadores. Frontiers in Psychology, 8, Artículo 02120. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2017.02120
Sobre el autor
Alicia Hawley-Bernardez, Ph.D., LMSW, es una terapeuta, profesora y educadora cuyo trabajo se centra en la curación tras el daño interpersonal, la exploración de la identidad y la resiliencia. Está especializada en el apoyo a personas que atraviesan situaciones de ansiedad, trauma, relaciones emocionalmente abusivas y transiciones vitales importantes. Tanto en el ámbito clínico como en el académico, Alicia da prioridad a la conexión, al empoderamiento y a ayudar a las personas a recuperar la confianza en sí mismas.