Las emociones son reacciones complejas que implican excitación fisiológica, comportamientos expresivos y experiencia consciente, e influyen en la forma en que percibimos el mundo e interactuamos con él.
Reconocer y etiquetar las emociones con precisión puede aumentar el autoconocimiento y mejorar las estrategias de regulación emocional.
Desarrollar la inteligencia emocional a través de la empatía y la reflexión ayuda a tomar decisiones informadas y fortalece las relaciones.
Las emociones humanas evolucionaron para que pudiéramos responder rápidamente a situaciones de vida o muerte.
Al fin y al cabo, mientras que el miedo puede evitar que nos comportemos de una forma "que nos limite la vida", la ira puede impulsarnos a protegernos a nosotros mismos o a nuestros seres más cercanos.
Aunque está demostrado que algunas emociones son universales, no existe un equilibrio emocional único que se adapte a todas las culturas ni a todas las personas.
Debemos ser cautelosos y evitar ver a los clientes que pueden diferir emocionalmente de nosotros como personas a las que hay que arreglar. Sin embargo, a todos nos beneficia comprender mejor nuestras emociones y cómo influyen en nuestro comportamiento, sobre todo cuando se oponen a nuestros objetivos cotidianos y vitales.
Antes de continuar, hemos pensado que te gustaría descargarte gratis nuestras cinco herramientas de psicología positiva. Estos ejercicios de base científica mejorarán su capacidad para comprender y trabajar con sus emociones, y le proporcionarán las herramientas necesarias para fomentar la inteligencia emocional de sus clientes, alumnos o empleados.
La mente humana desarrolló adaptaciones clave para facilitar la supervivencia y los retos reproductivos de nuestros antepasados. Aunque el entorno en el que vivimos ha cambiado drásticamente, seguimos compartiendo su capacidad para la resolución de problemas, la percepción, los sistemas de creencias y el pensamiento emocional (Workman y Reader, 2015).
Por lo tanto, una definición de pensamiento emocional no sólo debe (i) atender a la gama de emociones que poseemos (incluidas las positivas y las negativas); también debe (ii) explicar cómo reaccionamos física, psicológica y cognitivamente ante los acontecimientos cotidianos(factorespróximos); y (iii) explicar por qué el mecanismo evolucionó a lo largo de muchas generaciones(factores últimos).
El psicólogo evolucionista Randolph Nesse (1990) describe las emociones como "modos especializados de funcionamiento moldeados por la selección natural" para influir en el comportamiento en respuesta a "amenazas y oportunidades".
Al fin y al cabo, las adaptaciones psicológicas de la evolución no sólo sirven para resolver problemas, sino también para ayudar y motivar al individuo a mantener y sostener un comportamiento orientado a objetivos. Nuestros antepasados tenían que identificar fuentes fiables de alimento, evitar ser devorados, proteger a sus crías y encontrar una pareja sexual adecuada (Workman y Reader, 2015).
Las emociones -como el interés, la tristeza y la ira- son factores cruciales en dicha motivación, ya que nos impulsan tanto a actuar como a reaccionar. Sin embargo, aunque existen vínculos claros, cabe señalar que las emociones difieren de la motivación en cuanto a su expresión. Por ejemplo, la felicidad y la ira tienen respuestas fisiológicas, como el aumento del ritmo cardíaco y la sudoración, que no comparte la motivación.
De hecho, Nesse (1990) sugirió que las emociones tienen tres componentes: fisiológico, psicológico y conductual. Por ejemplo, el miedo a las alturas puede provocar un aumento de la frecuencia cardíaca y de la producción de cortisol, estrategias psicológicas de afrontamiento y comportamientos específicos, como comprobar y volver a comprobar el equipo de seguridad (Diemer, Lohkamp, Mühlberger y Zwanzger, 2016).
Recientemente, la investigación ha comenzado a proporcionar información sobre lo que ocurre en el cerebro cuando experimentamos emociones.
El escaneado cerebral avanzado mediante tomografía por emisión de positrones y resonancia magnética funcional ha identificado dos áreas potenciales implicadas en la regulación y gestión de nuestras emociones (Workman y Reader, 2015).
La amígdala, una parte central del sistema límbico, se ha reconocido en pacientes con lesiones cerebrales como un elemento fundamental para identificar emociones en los rostros de los demás, como el miedo, la tristeza y la ira.
La cortezaorbitofrontal -vital en muchas funciones de orden superior como el razonamiento, el procesamiento del lenguaje e incluso la conciencia-, si se daña, cambia drásticamente la personalidad y la respuesta emocional (Eysenck y Keane, 2015).
Por último, antes de dejar la fisiología, conviene señalar que el cerebro también se sustenta en una compleja actividad química. Nuestras respuestas emocionales están totalmente dirigidas por hormonas como la adrenalina (epinefrina), la testosterona y el cortisol.
Sin embargo, mientras que la importancia de la fisiología en la determinación de nuestras emociones es evidente, la forma en que se muestran estas emociones se ve modificada por factores culturales conocidos como reglas de visualización (De Gelder & Huis in 't Veld, 2016). La cultura de una persona influye de forma drástica en cómo expresamos las emociones positivas, como la felicidad, y las negativas, como la ira.
En resumen, las respuestas emocionales son muy complejas y están dictadas por predisposiciones genéticas desde el nacimiento, así como por la experiencia personal.
El importante papel de las emociones negativas
A veces puede parecer arbitrario que la psicología o las normas sociales consideren que las emociones son positivas o negativas.
Al fin y al cabo, aunque el célebre Dr. Ekman, psicólogo estadounidense y profesor emérito de la Universidad de California (1972), identificó que las expresiones faciales de felicidad, ira, miedo y disfrute son reconocidas en todo el mundo, su aceptación cultural varía considerablemente.
Por ejemplo, aunque muchos de nosotros vemos la ira como algo inapropiado en la crianza de los hijos, cuando una tribu hostil se enfrentaba a nuestros antepasados cazadores-recolectores, no sólo era adecuada, sino que podía salvarles la vida.
De hecho, las emociones, tanto si se juzgan positivas como negativas, son impulsos para actuar. Por lo tanto, cada una de ellas prepara al organismo para respuestas muy diferentes (Goleman, 2006).
Las emociones negativas incluyen:
Ira - indignación, resentimiento, irritabilidad y animosidad
Tristeza: pena, melancolía y desesperación.
Miedo - ansiedad, nerviosismo, temor y preocupación
Los recuerdos relacionados con la felicidad, el amor, la calma y las sorpresas positivas se recuerdan más fácilmente que las emociones negativas, como la tristeza, el miedo, el enfado o las sorpresas no deseadas (Talarico, Berntsen y Rubin, 2009).
Existen algunas reacciones físicas y conductuales claras a las emociones negativas. El asco se asocia con el estrechamiento de los ojos y el campo de visión, la reducción de la agudeza visual y el reconocimiento de algo perjudicial (por ejemplo, comida podrida). El miedo, por su parte, provoca que se abran más los ojos, que aumente la capacidad de detectar estímulos visuales y que se detecten y rastreen amenazas (Lee, Mirza, Flanagan y Anderson, 2014).
Un estudio con participantes de 46 países concluyó que, aunque influidos por valores culturales (individualismo y supervivencia/autoexpresión), experimentar emociones positivas era más decisivo para aumentar la satisfacción vital que reducir las emociones negativas (Kuppens, Realo y Diener, 2008).
Las investigaciones han demostrado que los empresarios son más propensos a evaluar negativamente una oportunidad de negocio cuando experimentan emociones negativas como el miedo (Grichnik, Smeja y Welpe, 2010).
Los estudiantes con tendencia a las emociones negativas, como el aburrimiento, rinden menos en las actividades de aprendizaje (Wortha, Azevedo, Taub y Narciss, 2019).
Es evidente que las emociones negativas desempeñan un papel esencial en nuestro pasado evolutivo y en determinadas condiciones del mundo moderno. Por ejemplo, el miedo puede impedirnos cruzar en un lugar peligroso de la carretera o escalar una pared rocosa sin la protección adecuada.
Sin embargo, cuando emociones como la ira, la tristeza y el miedo se apoderan de nosotros y repercuten negativamente en nuestra calidad de vida, puede que haya llegado el momento de buscar ayuda.
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5 maneras de entender mejor tus emociones
El pensamiento emocional puede llevar a tomar decisiones a corto plazo que ignoran la felicidad a largo plazo y la consecución de los objetivos vitales (Gray, 1999).
Sin embargo, hay muchas maneras de ayudar a sus clientes a comprender sus emociones, la mayoría de las cuales empiezan por identificarlas y reconocerlas, antes de explorar cómo les hacen sentir, pensar y comportarse:
Reconocer el pensamiento emocional
Las emociones pueden reconocerse por su impacto en nuestra cognición (Peters, 2016):
Emitir una opinión precipitadamente: llegar a una conclusión sin tener toda la información.
Pensamiento en blanco y negro: a veces, podemos ser inflexibles e implacables; ignoramos los matices de gris.
Pensamiento paranoico: cuando nos sentimos vulnerables, a menudo nos volvemos paranoicos.
Catastrofismo: reacción exagerada provocada por una emoción intensa.
Irracional: ignorar la razón y tomar decisiones sin la debida consideración.
Juicio emotivo: juicios realizados con demasiada rapidez, basados en sentimientos y no en hechos.
Autocompasión
A menudo nos juzgamos duramente a nosotros mismos y a los demás. Y, sin embargo, gran parte de lo que vivimos -las emociones positivas y negativas- es natural y lo experimenta todo el mundo.
La práctica consciente de la autocompasión puede ayudar al cliente a explorar y comprometerse con emociones, recuerdos y experiencias profundamente arraigadas mientras se trata a sí mismo con amabilidad (Shapiro, 2020).
Sugiera a sus clientes que realicen los siguientes pasos (en una sesión o en casa):
Piense en un reto en el que le gustaría centrarse, quizás en el trabajo o en casa.
Escriba la situación de la forma más objetiva posible.
Observa atentamente (con curiosidad y apertura) cualquier emoción o sensación corporal que surja sin comprometerte con ella.
Junto a cada uno de ellos, escriba frases de apoyo y compasión que podría decirse a sí mismo o a un amigo, por ejemplo:
No pasa nada to Siéntete así. Estoy aquí para ti. Todos cometemos errores.
Reflexione sobre el hecho de que a veces es natural sentirse disgustado, solo, frustrado y temeroso.
Tenga en cuenta a otras personas de todo el mundo que pueden estar pasando por lo mismo.
Muéstrate compasivo contigo mismo y con los demás en esta situación u otras similares.
Hable de sus sentimientos
Explique al cliente que hablar de sentimientos y emociones es enormemente beneficioso, restaura la sensación de control, proporciona perspectiva y reduce el impacto de los factores estresantes (Lepore, Ragan y Jones, 2000).
Hablar de los problemas en voz alta con un amigo, un familiar, un terapeuta o incluso a solas no sólo nos ayuda a ver las cosas de otra manera, sino que también nos da tiempo y concentración para utilizar la lógica y la perspectiva, lo que nos lleva a..:
Reducción de la sensación de amenaza y ansiedad
Eventos racionalizados
Emociones normalizadas. Reconocemos que nuestros sentimientos son normales y que los afrontan los demás.
Estas conversaciones pueden resultar difíciles y puede ser útil centrarse simultáneamente en otra tarea o actividad (por ejemplo, dar un paseo, preparar una comida, etc.).
Reflexión y reevaluación
Aunque cada uno de nosotros tiene muchas emociones a lo largo del día, que a menudo pasan desapercibidas, puede ser útil revisarlas.
Al fin y al cabo, si los clientes desean aplicar cambios en sus vidas, es vital que comprendan sus emociones y si sus respuestas a los acontecimientos fueron lógicas o emocionales. Pídales que lo hagan:
Repase algunas de las situaciones a las que se enfrenta durante el día.
Considere cómo se las arreglaron:
¿Su comportamiento, o su respuesta, se basó en un pensamiento emocional o lógico?
¿Podría haber afrontado mejor la situación?
Ahora intenta ponerte en el lugar de otra persona. ¿Cómo crees que reaccionarías?
El tiempo dedicado a reflexionar puede ayudarle a reconocer las emociones, su efecto y las mejoras futuras.
Utilice una herramienta de identificación de emociones
A veces los clientes tienen dificultades para nombrar o diferenciar lo que sienten.
Utilizar una herramienta visual como La rueda de las emociones puede ayudarles a ampliar su vocabulario emocional y a reconocer sutiles diferencias entre sentimientos similares, como la ira y la frustración. Anime a sus clientes a repasar la rueda a diario e identificar las emociones que experimentan.
Esta práctica mejora la conciencia emocional y proporciona datos valiosos para la reflexión y el debate en futuras sesiones.
2 Hojas de trabajo para desenmarañar las emociones
Según Klaus Scherer, director del Centro Suizo de Ciencias Afectivas de Ginebra, para reconocer y dar sentido a las señales emocionales necesitamos tres habilidades: percepción, comprensión y regulación de las emociones (Geddes, 2015).
Cada una de las siguientes hojas de ejercicios le ayudará a usted o a su cliente con una o más de las habilidades:
Las emociones extremas pueden llevarle a sentirse abrumado por una situación o un entorno. La hoja de trabajo Decatastrophizing ayuda al cliente a reestructurar cognitivamente su forma de pensar explorando una serie de preguntas del tipo "qué pasaría si...".
La hoja de trabajo Aceptación radical es un ejercicio de TDC que puede ayudar a las personas a afrontar emociones negativas intensas aceptando la falta de control en determinadas situaciones y aprendiendo a responder con atención.
Las 3 mejores actividades de racionalización
A menudo reaccionamos de forma exagerada o creemos que el mundo está en nuestra contra. Sin embargo, las siguientes prácticas pueden ayudar a reaccionar de forma más racional y a ver las cosas como son:
Piedra de la vida
El Dr. Steve Peters (2016) creó este término para representar los valores y creencias con los que vivimos nuestras vidas. Las afirmaciones deben ser personales, basadas en lo que es importante para el cliente.
Revise lo siguiente, adáptelo, modifíquelo y elimínelo según proceda. Utilízalo para recordar lo que aprecias y lo que debes aceptar en la vida (modificado de Peters, 2016):
La vida no siempre es justa.
Las porterías se mueven.
No hay garantías.
Soy adulto y puedo afrontar cualquier situación.
Todo lo que sucede acaba pasando.
Las decepciones (aunque a veces son dolorosas) deben mantenerse en perspectiva.
La felicidad puede encontrarse de muchas maneras diferentes.
Lo que te da tranquilidad no es lo que ocurre, sino cómo lo afrontas.
Cada día es valioso.
Repase con el cliente sus verdades personales. Pídale que coloque estas afirmaciones en algún lugar donde le recuerden a diario que reaccionar emocionalmente y perder la perspectiva no siempre es el mejor camino.
Música
Para muchas personas, escuchar o tocar música puede ser una expresión intensa de sus emociones.
El uso de la música durante la terapia puede proporcionar un medio para que el cliente y el terapeuta compartan de forma segura y cómoda un profundo entendimiento emocional.
Cómo afrontar las emociones negativas
Las emociones negativas fuertes pueden ser extremadamente incómodas. La Hoja de trabajo de exposición basada en imágenes nos anima a sentarnos con los sentimientos complicados hasta que disminuya el poder o el control del recuerdo.
10 cosas que tus emociones intentan decirte - Psych2Go
Comprender las emociones de los niños
La inteligencia emocional no es fija. Los niños pueden aprender a identificar y reconocer sus emociones y elegir cómo quieren responder a una situación positiva o negativa.
Formar buenos hábitos
Como escribe el profesor Steve Peters en The Silent Guides (2018), varios hábitos pueden ayudar a controlar las emociones de los niños:
Hablar de sus sentimientos
Hablar de los sentimientos y expresar las emociones puede ayudar a gestionar las emociones y proporcionar nuevas perspectivas vitales.
Pedir ayuda
Pedir ayuda es una fortaleza, no una debilidad. Aunque la independencia es buena, puede hacer que se pierda aprendizaje.
Tres pasos para desarrollar el hábito
Saber cuándo pedir ayuda.
Conozca el tipo de ayuda que necesita.
Pida apoyo a la persona adecuada.
Mostrar buenos modales
Puede ser útil hablar con el niño sobre los buenos modales. Al fin y al cabo, hay muchos matices culturales y distintos niveles de expectativas en función del entorno.
Aprender lo que esperan de los demás puede ayudarles a gestionar sus emociones y el comportamiento resultante.
Probar cosas nuevas
Aunque es útil para la salud física y mental, salir de su zona de confort también puede ser una forma valiosa de ganar confianza y un mayor control sobre cómo piensan y se comportan los niños.
Aprender a compartir
Puede ser una forma eficaz de identificar y practicar el comportamiento colaborativo.
Superar las luchas internas
A los niños les puede resultar útil comparar cómo se sienten actualmente luchando con las emociones frente a cómo se sentirían si cambiara su forma de pensar. Utiliza los tres pasos del ejercicio Dentro y fuera para comprender ¿Cómo pienso? ¿Cómo me siento? ¿Y qué hago?
Quitarse las máscaras
Los niños, al igual que los adultos, suelen enmascarar lo que sienten. Utilice el ejercicio Máscaras de emociones con los niños para ayudarles a reconocer qué tipo de máscara se ponen cuando no quieren enfrentarse a algo que sienten.
El simple hecho de hablar de emociones con los niños puede ayudarles a identificar y nombrar sus sentimientos y a comprender que ellos controlan cómo reaccionan ante las situaciones.
6 libros sobre el tema
Hay muchos libros que pueden ayudar a los profesionales o a los lectores interesados a comprender el lado científico y práctico de las emociones humanas.
Los seis que se incluyen a continuación son textos académicos que profundizan en la ciencia del cerebro y los antecedentes evolutivos de las emociones, mientras que el resto ofrece consejos y herramientas útiles para la comprensión personal o de los clientes:
1. Psicología Evolutiva: Una introducción - Lance Workman y Will Reader
Este libro es una valiosa introducción a la psicología evolutiva y a la mente evolucionada.
Workman y Reader se adentran en la psicología del desarrollo, cognitiva y social desde una perspectiva evolutiva para comprender mejor el vínculo con el comportamiento.
Es un texto ideal tanto para estudiantes como para profesionales.
2. Psicología cognitiva: Manual del estudiante - Michael W. Eysenck y Mark T. Keane
Se trata de un libro de texto líder en el campo de la psicología cognitiva, que explora todos los aspectos de la cognición humana.
Esta guía en profundidad ha sido revisada en los últimos 20 años para incluir los últimos avances en memoria, resolución de problemas y percepción.
Aunque se trata de un libro técnico utilizado en programas de licenciatura, está escrito con claridad y cuenta con innumerables ejemplos para facilitar la comprensión.
3. Manual de emociones - Lisa Feldman Barrett, Michael Lewis y Jeannette M. Haviland-Jones
The Handbook of Emotions es el libro de referencia definitivo sobre la ciencia de las emociones.
Reuniendo a expertos de múltiples disciplinas de investigación, Barrett y sus coautores ofrecen una increíble visión de la biología y la neurociencia que subyacen a las emociones y la orientación desde una perspectiva clínica.
Peters, basándose en el éxito de La paradoja del chimpancé, ofrece a los niños 10 hábitos para comprender sus emociones y su comportamiento y aprender a recuperar el control.
Se ofrecen diversos ejercicios divertidos para que los niños aprendan las habilidades que necesitan para reflexionar sobre los hábitos mentales y ponerlos en práctica.
PositivePsychology.com Herramientas de Inteligencia Emocional
Ofrecemos una gran cantidad de recursos para trabajar con los clientes en la exploración y comprensión de sus emociones. Para empezar, consulte los siguientes artículos de nuestro blog:
Escala PANAS: La Escala de Afecto Positivo y Negativo
Este artículo explora el cuestionario más popular y científicamente válido para medir las emociones, utilizado por investigadores de todas las disciplinas en todo el mundo.
Comprender la teoría Cannon-Bard de la emoción: 3 ejemplos
Este artículo explora cómo la teoría de Cannon-Bard transformó nuestra comprensión de las emociones al demostrar que las reacciones fisiológicas y las experiencias emocionales ocurren simultáneamente.
La Masterclass de Inteligencia Emocional es una plantilla completa de seis módulos de formación en inteligencia emocional para profesionales de la ayuda. Incluye todos los materiales necesarios para impartir sesiones de formación en Inteligencia Emocional de alta calidad y con base científica.
Si está buscando más formas basadas en la ciencia para ayudar a otros a desarrollar la inteligencia emocional, esta colección contiene 17 herramientas de IE validadas para profesionales. Utilícelas para ayudar a los demás a comprender y utilizar sus emociones en su beneficio.
17 ejercicios para desarrollar la inteligencia emocional
Estos 17 Ejercicios de Inteligencia Emocional [PDF] ayudarán a otras personas a fortalecer sus relaciones, reducir el estrés y mejorar su bienestar mediante la mejora de la Inteligencia Emocional .
No existe un equilibrio prescriptivo, definitivo o perfecto de las emociones. De hecho, una combinación no funcionaría para todas las personas, en todas las situaciones, en múltiples momentos y lugares.
Como explora Edgar Cabanas en Fabricar ciudadanos felices (2019), debemos tener cuidado de no ser tan atrevidos como para defender que todo el mundo debería ser más feliz o estar más tranquilo: "una buena vida" puede significar muchas cosas para muchas personas.
Al fin y al cabo, cada emoción tiene su valor. Sin embargo, debemos ser capaces de mantener el control sobre el comportamiento que provoca y mantener el equilibrio en nuestras vidas. Hay momentos para estar enfadado, como los hay para estar feliz.
Sin embargo, si nuestras emociones nos impiden funcionar (por ejemplo, trabajar o establecer vínculos significativos con los demás), es posible que necesitemos encontrar una forma mejor de encontrar el equilibrio y el control.
Si las emociones individuales (o una pequeña gama de emociones) dominan la vida de su cliente, le impiden llevar una vida plena o le ponen en riesgo, pruebe algunas de las herramientas de este artículo y otras. Ayude al cliente a identificar y comprender sus emociones y a ganar control sobre su llamada a la acción.
La comprensión de las emociones empieza por reconocer y nombrar los sentimientos, reflexionar sobre sus desencadenantes y evaluar su impacto en los pensamientos y comportamientos. Prácticas como la autocompasión, la escritura de un diario y la observación consciente de las respuestas emocionales pueden profundizar la conciencia emocional y facilitar la gestión de las reacciones en diversas situaciones.
¿Qué es comprender las emociones?
Entender las emociones implica identificar los estados emocionales, reconocer sus causas y comprender su influencia en el comportamiento y la toma de decisiones. Esta toma de conciencia ayuda a las personas a responder de forma más reflexiva y reduce las reacciones impulsivas, lo que contribuye a unas relaciones más sanas y a un mayor bienestar emocional.
¿Cuál es la comprensión básica de la emoción?
Las emociones son respuestas complejas en las que intervienen componentes fisiológicos, cognitivos y conductuales, que evolucionaron para ayudarnos a reaccionar ante oportunidades o amenazas. En un nivel fundamental, las emociones señalan nuestras necesidades, nos ayudan a interpretar las señales sociales y motivan acciones esenciales para la supervivencia y el vínculo social.
Referencias
Barrett, L. F., Lewis, M., & Haviland-Jones, J. M. (Eds.). (2018) Manual de emociones (4ª ed.). The Guilford Press.
Cabanas, E. (2019). Fabricando ciudadanos felices: Cómo la ciencia y la industria de la felicidad controlan nuestras vidas. Polity Press.
De Gelder, B., y Huis in 't Veld, E. (2016). Diferencias culturales en las expresiones emocionales y el lenguaje corporal. En J. Y. Chiao, S.-C. Li, R. Seligman, & R. Turner (Eds.), Oxford Library of Psychology.The Oxford handbook of cultural neuroscience (pp. 223-234). Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780199357376.013.16
Diemer, J., Lohkamp, N., Mühlberger, A. y Zwanzger, P. (2016). Miedo y excitación fisiológica durante un desafío de altura virtual - Efectos en pacientes con acrofobia y controles sanos. Journal of Anxiety Disorders, 37, 30-39. https://doi.org/10.1016/j.janxdis.2015.10.007
Ekman, P. (1972). Universals and cultural differences in facial expressions of emotions. En J. Cole (Ed.), Nebraska symposium on motivation (pp. 207-282). Lincoln, NB: University of Nebraska Press.
Eysenck, M. W., y Keane, M. T. (2015). Cognitive psychology: A student's handbook. New York: Psychology Press. https://doi.org/10.4324/9781351058513
Goleman, D. (2006). Inteligencia emocional. New York: Bantam Books.
Gray, J. R. (1999). A bias toward short-term thinking in threat-related negative emotional states. Personality and Social Psychology Bulletin, 25(1), 65-75. https://doi.org/10.1177/0146167299025001006
Grichnik, D., Smeja, A., y Welpe, I. (2010). The importance of being emotional: How do emotions affect entrepreneurial opportunity evaluation and exploitation? Journal of Economic Behavior & Organization, 76(1), 15-29. https://doi.org/10.1016/j.jebo.2010.02.010
Kuppens, P., Realo, A. y Diener, E. (2008). The role of positive and negative emotions in life satisfaction judgment across nations. Journal of Personality and Social Psychology, 95(1), 66-75. https://doi.org/10.1037/0022-3514.95.1.66
Lee, D. H., Mirza, R., Flanagan, J. G., y Anderson, A. K. (2014). Orígenes ópticos de las acciones opuestas de expresión facial. Psychological Science, 25(3), 745-752. https://doi.org/10.1177/0956797613514451
Lepore, S. J., Ragan, J. D. y Jones, S. (2000). Talking facilitates cognitive-emotional processes of adaptation to an acute stressor. Journal of Personality and Social Psychology, 78(3), 499-508. https://doi.org/10.1037/0022-3514.78.3.499
Meurisse, T. (2018) Domina tus emociones: Una guía práctica para superar la negatividad y gestionar mejor tus sentimientos. Autor.
Peters, S. (2016). La paradoja del chimpancé. London: Vermilion.
Peters, S. (2018).Mi chimpancé oculto. Studio Press Books.
Peters, S. (2018). Los guías silenciosos: Comprender y desarrollar la mente a lo largo de la vida. Londres, Reino Unido: Bonnier Books.
Shapiro, S. L. (2020). Rewire your mind: Discover the science + practice of mindfulness. Londres, Reino Unido: Aster.
Talarico, J. M., Berntsen, D. y Rubin, D. C. (2009). Las emociones positivas mejoran el recuerdo de detalles periféricos. Cognition & Emotion, 23(2), 380-398. https://doi.org/10.1080/02699930801993999
Workman, L., y Reader, W. (2015). Psicología evolutiva: An introduction. Cambridge: Cambridge University Press.
Wortha, F., Azevedo, R., Taub, M., & Narciss, S. (2019). Múltiples emociones negativas durante el aprendizaje con entornos digitales de aprendizaje - Evidencia sobre su efecto perjudicial en el aprendizaje desde dos enfoques metodológicos. Frontiers in Psychology, 10.https://doi.org/10.3389/fpsyg.2019.02678
Sobre el autor
El doctor Jeremy Sutton es un experimentado psicólogo, coach, consultor y profesor de psicología. Trabaja con individuos y grupos para promover la resiliencia, la fortaleza mental, el coaching basado en la fuerza, la inteligencia emocional, el bienestar y el florecimiento. Además de enseñar psicología en la Universidad de Liverpool, es un atleta aficionado de resistencia que ha completado numerosos ultramaratones y es Ironman.
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Comentarios
La opinión de nuestros lectores
Dee
el 21 de Enero de 2022 a las 15:37
Llevo casi 2 años en terapia y tus palabras son muy comprensibles. Siento que puedo utilizar esta información para ayudarme mejor. Los libros que has enumerado también pueden ser de ayuda. Gracias por compartir sus conocimientos con los demás para que podamos vivir una vida más tranquila. Ojalá mi psicólogo pudiera explicarme las cosas como usted. Compartiré esto con él si lo acepta.
La opinión de nuestros lectores
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Muy informativo
Muchas gracias