¿Qué es el perdón? (+9 beneficios con base científica)

Ideas clave

15 minutos de lectura
  • El perdón favorece la curación emocional, reduce el estrés y mejora el bienestar mental general al dejar atrás rencores y resentimientos.
  • Practicar el perdón mejora las relaciones a través de la empatía y la comprensión, fomentando conexiones más profundas.
  • Aprender a perdonar es un proceso que puede conducir al crecimiento personal y a una mayor satisfacción vital.

beneficios_del_perdónSi el perdón es divino, ¿hay que ser santo?

El perdón es la materia de los héroes cotidianos, la medida definitiva de la paz interior.

Puede ser una forma de aikido emocional, en la que desarmamos a nuestro oponente percibido con paciencia y calma y ejecutamos la forma más grandiosa de "venganza" declarando la paz, aunque sólo sea interna.

Errar es humano, perdonar divino.

Alexander Pope

El perdón es una elección que uno hace una y otra vez. Puede ser una perspectiva fresca o una distancia saludable; como una habitación tranquila con vistas al mundo de la complejidad y el conflicto.

El perdón puede ser un regalo para uno mismo o para los demás, puede ser algo que se recibe, pero también puede ser una cualidad que describe una relación en la que uno debe ser capaz de perdonarse a sí mismo para poder perdonar a los demás.

Me encantó pasar.

Marco Aurelio

Si la esperanza te da alas, el perdón será a menudo lo que necesites para despegar. Como aspecto de la resiliencia y medida de la flexibilidad psicológica, el perdón se cultiva mejor como práctica continua.

A menudo es difícil prever qué transgresiones o viejos desencadenantes pueden hacernos sentir resentidos y enfadados, por lo que ayuda aplicar el bálsamo del perdón como medida preventiva, como una forma de invertir en uno mismo y en un futuro más pacífico.

Se puede llegar a ser más indulgente, pero como todas las soluciones positivas, requiere un esfuerzo sostenido y una inversión significativa de energía si queremos avanzar en la dirección de un cambio duradero.

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¿Qué es el perdón? (y lo que no es, incluyendo definiciones)

El perdón suele definirse como un proceso interno, voluntario e individual de dejar ir los sentimientos y pensamientos de resentimiento, amargura, ira y necesidad de venganza y retribución hacia alguien que creemos que nos ha hecho daño, incluidos nosotros mismos.

Nuestra capacidad para perdonar es una parte de la naturaleza humana que ha evolucionado en el proceso de selección natural y, según la ciencia evolutiva, se desarrolló del mismo modo que nuestra tendencia a la venganza.

Tanto el perdón como la venganza son instintos sociales que resolvían problemas a los humanos ancestrales. Aunque ambos son aspectos fijos de la naturaleza humana, estas capacidades pueden alterarse, lo que nos da la esperanza de que podemos hacer del mundo un lugar más indulgente y menos vengativo (McCullough, 2008).

La mejor venganza es no ser como tu enemigo.

Marco Aurelio

El perdón puede iniciarse por diferentes medios y puede ser el resultado de cambios en la cognición, el comportamiento del agresor, el comportamiento de la víctima, una decisión voluntaria, una experiencia o expresión emocional, una experiencia espiritual o cualquier combinación de ellas. Algunos de nosotros somos más indulgentes que otros y el perdón puede conceptualizarse como un rasgo de la personalidad o como un aspecto de una cualidad duradera más compleja como la resiliencia.

Existen varias definiciones de perdón que enfatizan diferentes aspectos del mismo y representan muchos de los modelos existentes de comprensión y enfoques del perdón.

Perdón basado en decisiones

DiBlasio (1998) hace hincapié en la toma de decisiones voluntaria y en el perdón basado en la fuerza de voluntad:

El perdón basado en decisiones se define como el abandono cognitivo del resentimiento, la amargura y la necesidad de venganza. Sin embargo, no siempre es el final del dolor emocional y la herida. En este caso, el perdón se considera un acto de voluntad, una elección de dejar ir o retener. Las personas pueden separar sus pensamientos de resentimiento y amargura de sus sentimientos de dolor.

El modelo basado en la decisión de DiBalsio trata de la liberación cognitiva del resentimiento y la amargura, pero no tiene en cuenta los sentimientos heridos que a menudo persisten tras la elección.

Perdón cognitivo

Otra definición cognitiva del perdón se basa en la perspectiva que ve las transgresiones como violaciones de las estructuras cognitivas, como las creencias, por ejemplo (Gordon et al., 2005). Un enfoque cognitivo del perdón emplea intervenciones estándar de terapia cognitiva y terapia psicodinámica para ayudar a las personas a cambiar sus cogniciones.

Un ejemplo es el modelo cognitivo de Thompson, Snyder, Hoffman y Rasmussen et al. (2005). Han propuesto una definición del perdón como:

"el encuadre de una transgresión percibida de tal manera que las respuestas de uno hacia el transgresor, la transgresión y las secuelas de la transgresión se transforman de negativas a neutras o positivas. La fuente de la transgresión, y por tanto el objeto del perdón, puede ser uno mismo, otra persona u otras personas, o una situación que uno considera fuera del control de nadie, como una enfermedad, el destino o un desastre natural".

Perdón emocional

Worthington (2006) definió el verdadero perdón como algo que sólo ocurre cuando puede producirse el perdón emocional porque es necesaria la sustitución emocional.

Cuando el perdón emocional es completo, la persona habrá reemplazado las emociones negativas asociadas con la falta de perdón, como la ira, el resentimiento y la venganza, por emociones positivas como la empatía, la compasión, la simpatía y el amor altruista.

Argumentan que el cambio en el perdón emocional, a medida que comienza y avanza hacia su finalización, se reflejará con mayor precisión en los cambios en las emociones, no en los cambios en los pensamientos, las motivaciones o el comportamiento, aunque éstos también se produzcan a menudo.

El perdón como proceso

Por último, Enright y Fitzgibbons (2015) creen que los tres aspectos del perdón deben cambiar, a saber, el cognitivo, el afectivo y el conductual, para que una persona perdone plenamente.

Argumentan que una persona debe tener una forma de disposición emocional para perdonar antes de que sea receptiva a perdonar. El proceso del perdón puede adoptar muchas formas e implica algunas de las siguientes: cultivar la aceptación y la empatía, tomar perspectiva y encontrar beneficios.

Por ejemplo, una persona puede decidir reescribir la historia de la transgresión en un diario utilizando uno o más de estos enfoques y aliviar así la ira y permitir que se produzca la curación emocional (McCullough, Root y Cohen, 2006).

Lo que no es el perdón

Perdonar no es perdonar, condonar, excusar una ofensa u olvidarse de ella. Tampoco es lo mismo que la reconciliación, aunque ésta pueda producirse como parte del proceso de perdón.

Algunos también argumentan que el perdón decisional y sus muchas formas a veces pueden confundirse con el perdón (Worthington & Scherer, 2004). La administración de justicia, por ejemplo, puede resolver conflictos y ajustar cuentas al quitar la venganza de las manos de un individuo y ponerla en manos de la sociedad.

El verdadero perdón, sin embargo, es un proceso individual e interno y la administración de justicia es sólo una solución externa a un acontecimiento interno que rara vez satisface las complejidades implicadas en el proceso.

Tolerar la situación o cualquier forma de negación y supresión de emociones que generan más estrés tampoco son formas eficaces de afrontar y perdonar. El indulto es un concepto muy jurídico, como la administración de justicia, y tampoco constituye perdón.

Por último, condonar, que justifica la ofensa, y excusar, que implica trasladar la culpa, no son más que formas de autoengaño que fomentan un sentimiento más profundo de victimismo (McCullough, & Witvliet, 2002).

La psicología del perdón

El perdón es un constructo psicológico complejo y los investigadores que estudian el perdón hacen hincapié en diferentes aspectos del mismo cuando formulan sus teorías.

Aunque el perdón puede entenderse como una respuesta situacional y como una habilidad que puede aprenderse, también está influido en gran medida por un aspecto de la personalidad y, como tal, se denomina perdón rasgo.

Algunos de nosotros somos más indulgentes que otros y la psicología lo atribuye a diferencias de personalidad y a otras cualidades disposicionales que tienden a ser estables a lo largo del tiempo.

Estado y rasgo del perdón

En algunos estudios se ha descubierto que los cinco grandes rasgos de la personalidad (neuroticismo, concienciación, extroversión, apertura y amabilidad) están relacionados con el perdón.

La amabilidad y el neuroticismo fueron los más fuertemente relacionados con el perdón y se ha encontrado que todos ellos, excepto la apertura, se relacionan con una disposición de no perdonar o de perdonar (Worthington, 2006).

Además de los Cinco Grandes, existen otras cualidades disposicionales que afectan al perdón e incluyen creencias, valores y actitudes relativamente estables. Worthington sugiere que si queremos ser más indulgentes, podríamos intentar cambiar nuestras cualidades disposicionales.

Para proporcionar un objetivo de intervención, sugiere que empecemos por las cualidades relacionadas con el yo y trabajemos primero la estabilidad de nuestra autoestima, seguida de la modificación de las actitudes de orgullo y la mejora de la humildad.

También se puede buscar la modificación de las disposiciones afectivas de ira, hostilidad, agresividad y venganza, así como de las cualidades relacionales, especialmente las que influyen en el tono emocional de una relación (2006).

Se dice que las personas tienen una predisposición implacable cuando son incapaces de perdonar en diferentes situaciones y a lo largo del tiempo. Aunque esta predisposición puede deberse tanto a la naturaleza como a la crianza, el carácter implacable puede distinguirse en dos tipos: el rencoroso y el vengativo (Worthington, 2006).

Disposición al rencor

Las personas rencorosas desean el mal y la desgracia al ofensor y expresan una forma de resistencia pasiva y amargura en lugar de represalias activas y confrontación directa.

Los rencorosos rumian su condición de víctimas y, en consecuencia, experimentan muchas emociones negativas, como amargura, resentimiento, hostilidad, odio, ira y miedo.

Predomina el miedo a ser herido, ofendido y victimizado, seguido de la ira asociada al dolor y al sufrimiento más que a la destrucción activa. Por último, cuando va acompañada de una subcorriente de tristeza, la disposición al rencor puede llevar a la depresión por la incapacidad de tomar represalias o escapar del rencor.

Disposición vengativa

Las personas no suelen nacer vengativas, pero las que están predispuestas a la hostilidad y la ira tienden a canalizar una disposición implacable hacia motivos vengativos. Estos individuos suelen estar hiperatentos a la justicia o pueden sufrir una herida narcisista en su orgullo.

Disposición al perdón

La disposición a perdonar también puede surgir por naturaleza y por crianza. Worthington sostiene que una disposición biológica hacia el perdón podría ser evidente poco después del nacimiento.

En particular, si el perdón se conceptualiza como una sustitución de la emoción negativa de la falta de perdón por cualquiera de las emociones positivas y orientadas al otro (2006).

Modelo de apego adulto

Otro factor atenuante que puede influir en la capacidad de perdonar es el estilo de apego, definido por Bowlby (1969) en su Modelo de Apego Adulto del Yo.

Basándose en cómo desarrollamos el sentido del apego hacia nuestros cuidadores principales cuando somos bebés, esas disposiciones reflejan importantes marcos cognitivos que probablemente impulsen el comportamiento interpersonal en la edad adulta (Kachadourian, Fincham y Davila, 2004).

Los estudios han demostrado que los individuos inseguros no se adaptan cuando un compañero cercano les hace daño y suelen perdonar menos que los individuos con un apego seguro (Gaines et al., 1997; Scharfe & Bartholomew, 1995, Kachadourian et al., 2004, 2005).

Se ha sugerido que la rumiación es un conector entre el afecto y la forma en que las personas responden a las heridas (Berry, Worthington, O'Connor, Parrott y Wade, 2005).

Los apegados inseguros responden intensamente a los acontecimientos amenazantes y rumian la relación (Mikulincer y Shaver, 2005), lo que a su vez ceba crónicamente el modelo de trabajo inseguro (Kachadourian et al., 2005), hasta el punto de que cualquier amenaza puede activarlo y lo activará.

Sensibilidad

La reactividad a los estímulos sensoriales está relacionada tanto con la introversión como con la emocionalidad, según Aron y Aron (1997) y Worthington y Wade (1999).

Propusieron que la sensibilidad es un predictor de la capacidad de perdonar, donde la sensibilidad al rechazo como estímulo podría ser un ejemplo de una característica de la personalidad relacionada con la falta de perdón.

Estabilidad de la autoestima

Aunque Tangney, Boone y Dearing (2005) no encontraron una relación significativa entre el perdón a los demás y la autoestima, Worthington sugiere que la estabilidad de la autoestima podría ser más importante para el perdón que la simple alta autoestima (2006).

Estilo rumiativo de la víctima

El contenido del pensamiento de una persona, y en particular los tipos repetitivos de rumiación, influirán normalmente en si una persona será más indulgente o más vengativa en sus motivaciones, y quizás también en sus acciones.

Hay muchos tipos de rumiación: algunas pueden ser temerosas o simplemente obsesivas, mientras que otras pueden consistir en vengarse y responder con ira.

La rumiación es una forma de pensamiento repetitivo cargado de afecto asociado a pensamientos automáticos e intrusivos sobre un acontecimiento y sus consecuencias para la persona, que puede interferir en sus actividades cotidianas.

Narcisismo

Emmons (2000) ha relacionado el narcisismo con una personalidad implacable y ha observado que las relaciones de las personas con tendencia narcisista se caracterizan por el derecho y la falta de empatía.

Definido como la autoadmiración que se caracteriza por tendencias hacia ideas grandiosas, exhibicionismo y actitud defensiva en respuesta a las críticas, el narcisismo estaba implicado en las dificultades para cultivar el perdón.

Orgullo

Baumeister, Exline y Sommer (1998) plantearon la hipótesis de que un sentimiento de orgullo o un elevado sentido del ego probablemente provoque que otros transgredan contra ellos. Sugieren que los individuos demasiado orgullosos se comportan de forma que invitan a transgredir, lo que a menudo implica golpes a su autoestima y orgullo.

Otras disposiciones afectivas de valencia negativa que están fuertemente vinculadas a la falta de perdón son el rasgo de ira, el rasgo de miedo, la propensión a la vergüenza y la culpa, la hostilidad, la agresividad y la venganza.

Por otro lado, los rasgos emocionales orientados a los demás, como los rasgos de empatía, simpatía y compasión, y los rasgos que demuestran amor altruista, están fuertemente asociados con el perdón emocional y a menudo están implicados en su propia definición.

En particular, la investigación que examina la empatía de rasgo encontró que la empatía de estado media o media parcialmente la conexión entre la disculpa y el perdón (McCullough et al., 1997). A continuación se analizan algunas de ellas.

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Un vistazo a la teoría y la investigación

Aunque el perdón ha sido un concepto importante en muchas prácticas religiosas y espirituales durante milenios, es bastante nuevo como objeto de investigación psicológica. No obstante, ya existen varios modelos diferentes de perdón.

Baumeister, Exline y Sommer fueron los primeros en diferenciar entre los modelos de perdón intra e interpersonal y propusieron el proceso del perdón en un continuo de perdón silencioso y santificado en un lado frente al perdón pleno en el otro extremo del espectro (1998).

Los modelos interpersonales no suelen abarcar la experiencia del perdón como algo que ocurre dentro de la persona y puede denominarse mejor como las interacciones que rodean a la transgresión.

Sapolsky (Sapolsky, & Share, 2004) y de Waal (de Waal, & Pokorny, 2005), por ejemplo, crearon un modelo basado en la recon ciliación centrado en los rituales de reconciliación.

Sostuvieron que estos rituales se basan en la teoría evolutiva y se han utilizado eficazmente para fomentar la reparación en las relaciones. Sapolsky y otros demostraron que muchos de los rituales de reconciliación a lo largo de la historia estaban diseñados para reducir la excitación y sugirieron que esto podría conducir al perdón.

McCullough (2001) amplió el modelo basado en la reconciliación para incluir el ámbito intrapersonal y conceptualizó el perdón como un sistema de apego-empatía que compite con el sistema rumiante de justicia-venganza, pero con el propósito de gobernar el proceso social.

La teoría interpersonal de Hargrave y Sells consideraba que el perdón estaba impulsado por la exoneración y el derecho y lo dividía en etapas, aunque no necesariamente secuenciales (1997).

Las etapas de insight y comprensión consistían en reconocer las dinámicas e identificar las razones de la transgresión. Cuando se daban juntas, se consideraban una exoneración del individuo porque en el contexto familiar, por ejemplo, el sistema era responsable del problema y nadie era culpable.

La tercera y cuarta etapa, más explícitamente interpersonales, eran una forma de permitir la compensación. Aquí se tendrían en cuenta las respuestas del agresor y se produciría un perdón explícito que incluiría la expresión del perdón de la víctima al agresor, así como la respuesta del agresor a ese perdón.

El modelo de la teoría de la interdependencia de Rusbult conceptualiza el perdón, especialmente en una relación, como una respuesta visceral a la transgresión caracterizada por emociones de ira y motivos de venganza (2005). Aunque la mayoría de las personas refrenan el sentimiento visceral, las cogniciones, emociones y motivaciones subsiguientes las mueven hacia un comportamiento a favor o en contra de la relación.

Estos comportamientos se clasificaron en lealtad positiva pasiva o negligencia negativa pasiva, por un lado, y voz positiva activa y salida negativa activa, por otro.

Los modelos de perdón intrapersonal se ejemplifican con el modelo de Worthington de afrontamiento del estrés. Su primer modelo se basaba en el modelo de condicionamiento clásico, en el que su explicación del perdón trataba simplemente de cómo la transgresión causa dolor emocional.

Aquí, el perdón se definió como el desencadenamiento de una respuesta emocional cuya extinción supondría el perdón hasta que se volviera a desencadenar.

En un principio, el modelo no reconocía la complejidad cognitiva, el ejercicio de la fuerza de voluntad ni los matices de la situación. Con el tiempo, evolucionó hasta convertirse en el modelo integral REACH que se expone a continuación como ejemplo del proceso de perdón que emplea múltiples métodos para fomentar el perdón.

Otros modelos intrapersonales que hacen hincapié en diferentes aspectos y representan perspectivas opuestas sobre el perdón son los siguientes:

  • Flanigan afirma que implica predominantemente procesamiento cognitivo (1992)
  • DiBlasio sostiene que el perdón decisional es un concepto fundamental (1998)
  • Malcolm y Greenberg destacan los aspectos afectivos y hacen hincapié en el perdón emocional (2000)
  • McCullough et al. lo conceptualizan como un cambio motivacional que se aleja de las represalias y el distanciamiento y se acerca a la reconciliación y la buena voluntad (1997).
  • y, por último, Gordon, Baucom y Snyder dan más importancia al comportamiento (2000).

El proceso del perdón

El perdón es, ante todo, un proceso.

Existe el proceso intrapersonal, como dejar ir la ira, y el perdón interpersonal, que implica al transgresor y no siempre es necesario.

Reconocer que el perdón interpersonal puede ser condicional y no siempre posible es clave. El perdón condicional no es el verdadero perdón porque el verdadero perdón es un servicio a uno mismo, se trata de nuestro propio proceso interno.

Es muy importante distinguir entre el perdón por decisión, que tiene que ver con el proceso externo, y el perdón emocional, que tiene que ver con el dejar ir interno (Worthington, & Everett, 2006). El perdón tampoco funciona bien cuando una persona siente que no fue su elección perdonar, y el perdón como elección se discute más adelante.

McCullough describe el perdón como un proceso de cambio. McCollough también sugiere que lo que hace que su enfoque de búsqueda de beneficios sea diferente a otros enfoques (como la búsqueda de empatía o el compromiso en las relaciones), es el enfoque positivo.

McCullough demostró que escribir sobre los beneficios de las transgresiones interpersonales puede ser una forma eficaz de intervención, ya que permite un procesamiento cognitivo que facilita el perdón:

Cuando nuestros participantes escribieron sobre los beneficios o beneficios potenciales de las transgresiones que habían sufrido recientemente (una tarea que les resultó notablemente fácil de completar), experimentaron reducciones en la evitación frente a la motivación de benevolencia y reducciones en la motivación de venganza - las motivaciones subyacentes al perdón (McCullough, Root, & Cohen, 2006).

Existen varios enfoques diferentes para el proceso del perdón y se ha descubierto que tomar perspectiva es una de las formas más eficaces de practicar el perdón, ya que nos permite conectar con el transgresor como ser humano (McCullough, 2008). Varios estudios sobre comunicación eficaz y terapia de pareja respaldan estas afirmaciones.

El enfoque de la comunicación no violenta de Marshall Rosenberg explica cómo definir las necesidades de la otra parte puede ser útil para aprender a adoptar la perspectiva del otro (2003).

Del mismo modo, el método de comunicación de John Gottman subraya que ambas partes de la historia son válidas y que reconocer la perspectiva de la otra parte también puede contribuir a facilitar el proceso de perdón emocional (1999).

La dulce misericordia es la verdadera insignia de la nobleza.

William Shakespeare

La capacidad de perdonarse a uno mismo o a las fuerzas del universo (el destino o Dios) también es una parte importante del cultivo del perdón.

El nivel de aceptación del que es capaz una persona desempeña un papel fundamental en la eficacia del proceso de perdón, sobre todo porque algunos estudios demuestran que algunos casos de perdón pueden implicar duelo (McCullough, 2008).

Un metaanálisis realizado por Wade, Worthington y Meyer (2005) identificó tres elementos comunes a todas las intervenciones eficaces para el perdón, independientemente del modelo de intervención o de la teoría en la que se basaran los métodos:

  1. uso de múltiples métodos para reducir la falta de perdón,
  2. comprometerse con el perdón, y
  3. Empatizar o experimentar emociones positivas orientadas al otro como antídoto contra la falta de perdón.

Por último, Webb y sus colegas definieron el proceso del perdón como un mecanismo de afrontamiento que emplea la atención plena e implica reencuadrar y neutralizar la mala voluntad (Webb, Phillips, Bumgarner y Conway-Williams, 2013).

Explicaron que "el aumento de la atención plena podría permitir que la tendencia a la falta de perdón sea reconocida por el paciente antes y con mayor facilidad y, por lo tanto, proporcionar una oportunidad para utilizar el perdón como un mecanismo de afrontamiento" (2013).

Perdón y psicología positiva

Varios filósofos consideran que "una actitud de verdadera buena voluntad hacia el ofensor como persona" es fundamental para el perdón (Holmgren, 1993, p.34; véase también Downie, 1965). Es esta dimensión positiva de benevolencia la que sitúa al perdón más fuertemente como un constructo en la psicología positiva.

En la psicología positiva, el perdón se considera a menudo una fortaleza del carácter y una virtud que merece la pena perseguir para todo aquel que desee una mayor sensación de bienestar. La psicología positiva explora las fortalezas humanas que nos ayudan a vivir vidas más satisfactorias y plenas (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000) y el perdón es una de ellas.

Ante una transgresión, cuando nos sentimos profundamente heridos o traicionados por un ser cercano, es fácil sentir odio y desear venganza. Sin embargo, es mucho más difícil sentir benevolencia hacia el transgresor y perdonar de verdad. Martin Seligman explicó que la gente no perdona porque:

  • consideran injusto perdonar;
  • perdonar es mostrar amor al transgresor pero no a la víctima; y
  • El perdón bloquea la venganza, que es una emoción a la que muchas personas se aferran con fuerza.

Aunque estas razones parecen evidentes y comprensibles, en parte se derivan de ideas erróneas sobre el perdón. Por eso es crucial que consideremos la propensión humana hacia el perdón como una forma de respuesta momentánea hacia el otro, así como una característica que podría describir una relación.

A medida que más profesionales desarrollan protocolos detallados para las intervenciones del perdón e investigan la eficacia de cada una, la mejora del funcionamiento humano óptimo se está convirtiendo en algo tan importante en psicología como la prevención de la angustia. Los beneficios de cultivar el perdón están siendo reconocidos como importantes áreas de investigación junto al estudio de los perjuicios de la ira y la hostilidad.

Los estudios aplicados como la psicología positiva son una fuente predominante de pruebas sobre los efectos del perdón en el bienestar, sobre todo porque son las únicas disciplinas que intentan facilitar el perdón de forma específica. La psicología positiva también lidera la investigación sobre el perdón, y las tendencias que otorgan mayor peso a la importancia del perdón en el mantenimiento y la promoción del bienestar crecen constantemente.

La psicología positiva ha prestado una atención constante a los beneficios del perdón y al cultivo de una personalidad más indulgente. Algunos consideran el perdón un ejemplo para la psicología clínica positiva (Worthington, Griffin, Lavelock, 2016).

¿Qué es la terapia del perdón?

Se ha descubierto que el perdón es un proceso fundamental para ayudar a los clientes a resolver la ira por las traiciones, aliviar la depresión y la ansiedad, y restaurar la paz mental, y hay muchas nuevas investigaciones prometedoras en el creciente campo de la terapia del perdón.

Muchas personas luchan con la incapacidad de perdonar y las recomendaciones para los profesionales que trabajan con estas personas, es que con el fin de dar un buen consejo y apoyo al cliente, uno tiene que ser no sólo objetivo, sino también entrenado en la terapia del perdón.

La distinción importante entre la terapia del perdón y otras intervenciones es que la terapia del perdón puede no ser compatible con formas de terapia que pretenden estar libres de valores y no abordan las cuestiones del bien y el mal, la justicia y la misericordia.

Para practicar la terapia del perdón, el terapeuta debe sentirse cómodo tratando cuestiones morales y estar dispuesto a ayudar al cliente a determinar que ciertos comportamientos son erróneos e injustos, mientras que otros comportamientos, como la misericordia, pueden ser beneficiosos bajo ciertas condiciones (Enright, & Fitzgibbons, 2015).

El perdón es la fragancia que la violeta derrama sobre el talón que la ha aplastado.

Mark Twain

Un meta-análisis de varios estudios realizados por Wade, Hoyt, Kidwell y Worthington mostró una eficacia significativa de las intervenciones psicoterapéuticas para promover el perdón, independientemente del modelo utilizado (2014).

Las intervenciones cognitivas destacan el papel de nuestro proceso de pensamiento, pero no todas las emociones y comportamientos están causados por la cognición consciente. Malcolm y Greenberg describen a la persona que perdona como capaz de "ver al agresor de una forma más compleja" (2000) y nos recuerdan que una persona puede atribuir causalidad a las situaciones.

Las intervenciones cognitivas como la de Thoresen (2000) utilizan un proceso de reencuadre en el que el cliente construye una nueva narrativa sobre la transgresión, el transgresor y el perdonador. En la terapia, el profesional lleva a los pacientes a cambiar intencionadamente sus pensamientos, lo que presumiblemente modifica sus emociones y comportamientos.

Un modelo de terapia del perdón que sitúa la empatía en el centro y hace hincapié en el perdón emocional es el modelo de perdón REACH de Worthington, basado en la teoría del estrés y el afrontamiento del perdón.

Cada paso de REACH se aplica a una transgresión concreta que el cliente intenta cambiar.

R = Recordar el daño
E = Empatiza con la persona que te ha hecho daño
A = Ofrecer un regalo altruista de perdón
C = Comprometerse con el Perdón Emocional Experimentado
H = Aferrarse al perdón cuando surgen dudas (Worthington, 2006).

A continuación, el modelo REACH se aplica a otras transgresiones clave en la vida del cliente. Se ayuda al cliente a conceder el perdón por decisión y a experimentar el perdón emocional por cada transgresión y por cada persona. Por último, se centra la atención en convertirse en una persona que perdona más.

En un estudio, se emplearon tratamientos de grupo basados en el perdón, incluido el modelo REACH, para abordar las heridas interpersonales y han demostrado ser beneficiosos.

El estudio examinó una muestra de 162 adultos de una comunidad asignados aleatoriamente a tres condiciones de tratamiento de 8 semanas de duración: una intervención de perdón REACH (Worthington, 2006), un grupo de proceso y un control de lista de espera.

El tratamiento basado en el perdón fue más eficaz que el control de la lista de espera en una serie de constructos relacionados con el perdón, pero no más eficaz que la condición de proceso. Resultó que la evitación del apego y la ansiedad interactuaron con el tipo de tratamiento para predecir ciertos resultados, lo que indica que el modelo de perdón REACH puede ser más útil para promover el perdón con personas inseguras.

Otro ejemplo de terapia del perdón es la práctica contemplativa del Naikan, que se centra en la conciencia consciente de la bondad de los demás. Aunque tiene su origen en la cultura espiritual japonesa, la práctica del Naikan puede introducirse como un proceso laico porque sus beneficios no están ligados a sus orígenes, sino que abordan cuestiones universales.

La terapia Naikan se centra en el acto del perdón y es un método estructurado de autorreflexión. Lo que realmente la diferencia de otras formas de terapia es el contexto relacional frente a la perspectiva centrada en el individuo. Esta perspectiva centrada en el otro es una fuente de nuevas percepciones y un medio por el que se produce la transformación.

La toma de perspectiva se ha relacionado con la empatía, que a su vez ha demostrado ser un aspecto determinante de la capacidad de perdonar en varios artículos de investigación (McCullough & vanOyten Witvliet, 2002). Algunos estudios muestran que cuanto más centrada en sí misma y egoísta es una persona, más difícil le resulta sentirse conectada con los demás (Emmons, 2000).

Las implicaciones de esto también implican una menor capacidad de tomar perspectiva y, por tanto, de ser capaz de compasión.

Las reflexiones Naikan se basan en tres preguntas relacionadas con la persona a la que el cliente está luchando por perdonar:

  • ¿Qué he recibido?
  • ¿Qué he dado?
  • ¿Qué problemas y dificultades he causado?

La filosofía Naikan no cree que el pasado tenga que ser estático, inmutable o subjetivo. Las tendencias a la desubicación y la distorsión que son típicas en el recuerdo de traumas pasados suelen tener efectos duraderos en las relaciones, ya que la mayoría de la gente trata el pasado como algo fijo.

El método Naikan permite reequilibrar lo bueno y lo malo, sin negar lo sucedido ni olvidarlo. El sentimiento de victimización se libera a través del Naikan y la ecuanimidad da al paciente la sensación de tener más en común con los demás, como nuestras vulnerabilidades, errores y deseos de ser felices (Ozawa-de Silva, 2013).

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9 beneficios del perdón

No es difícil imaginar el enorme beneficio que supondría para la humanidad cultivar el perdón, ya que es un antídoto contra nuestra predisposición a la venganza y la evasión.

Muchas leyes de la historia de la humanidad han evolucionado a partir de la necesidad de regular la tendencia humana natural a la venganza y, con el tiempo, se convirtieron en los complejos sistemas judiciales actuales. Pero como tales, sólo abordan un pequeño aspecto de lo que implica el verdadero perdón.

Históricamente, el perdón emocional se ha promovido predominantemente en el ámbito espiritual. Con el tiempo se incluyó como parte del tratamiento de traumas, y sólo recientemente se ha reconocido como un aspecto del bienestar en campos como la psicología positiva.

La investigación en psicología positiva y en otros campos muestra que los resultados del perdón que han demostrado tener un impacto en el bienestar general incluyen:

  1. reducción del afecto negativo y de los síntomas depresivos
  2. restauración del pensamiento positivo
  3. restauración de relaciones
  4. reducción de la ansiedad
  5. espiritualidad reforzada
  6. aumento de la autoestima
  7. un mayor sentido de la esperanza
  8. mayor capacidad de gestión de conflictos y
  9. mayor capacidad para afrontar el estrés y encontrar alivio.

Las investigaciones demuestran que el entrenamiento en el perdón aumenta la autoestima y la esperanza de las personas que han sido heridas y disminuye su ansiedad. Vemos con más frecuencia ejercicios de perdón como los adaptados del libro de Sonja Lyubormirsky The How of Happiness: A Scientific Approach to Getting the Life You Want donde se puede enseñar a perdonar incluso a niños pequeños (2007).

Los beneficios de perdonar para el bienestar individual se han documentado en diversos ámbitos, entre ellos:

  • salud física (Harris & Thoresen, 2005; Worthington & Scherer, 2004),
  • salud mental (Enright & Fitzgibbons, 2000; Toussaint & Webb, 2005), y
  • satisfacción vital (por ejemplo, Karremans, Van Lange, Ouwerkerk, & Kluwer, 2003)

Un estudio, publicado en el Personality and Social Psychology Bulletin, descubrió que el perdón no sólo restaura los pensamientos, sentimientos y comportamientos positivos hacia la parte ofensora y restaura la relación a su estado positivo anterior, sino que los beneficios del perdón se extienden a los comportamientos positivos hacia otras personas fuera de la relación.

El perdón también se asoció con otros comportamientos altruistas como el voluntariado y las donaciones a organizaciones benéficas (Karremans, et al., 2005).

¿Hay beneficios para la salud?

Terapia del perdónEl perdón como proceso emocional y cognitivo se caracteriza por la liberación de la ira, y se ha demostrado que la ira en otros lugares tiene consecuencias físicas, emocionales y cognitivas negativas a lo largo del tiempo.

Worthington y Scherer (2004) nos dicen que la falta de perdón, considerada como un constructo emocional y cognitivo negativo, provoca estrés. Esto implica que perdonar puede utilizarse como una estrategia de afrontamiento centrada en las emociones y, por lo tanto, podría contribuir a la salud en general.

La incapacidad para perdonar se relacionó con la ira y la hostilidad, y éstas, a su vez, han demostrado tener efectos negativos sobre la salud, especialmente en lo que respecta a las afecciones cardiovasculares. El perdón, en cambio, se relacionó con emociones positivas de empatía y compasión (Worthington y Scherer, 2004).

Un grupo cada vez mayor de teóricos, terapeutas y profesionales de la salud ha propuesto que la forma en que las personas responden a las ofensas interpersonales puede afectar significativamente a su salud (McCullough, Sandage y Worthington, 1997; McCullough y Worthington, 1994; Thoresen, Harris y Luskin, 2000).

Descubrieron que las personas que perdonan experimentan más satisfacción vital y menos depresión que las demás. Por último, estos estudios también han demostrado que los individuos que más perdonan tienen una mayor propensión a participar en el pensamiento reflexivo y una menor tendencia a participar en cualquier tipo de rumiación, incluyendo:

  • La depresión rumiativa es una forma de pensamiento repetitivo que experimentan las personas deprimidas,
  • la cavilación, que es una forma de pensamiento crítico sobre uno mismo o sobre los demás, y
  • rumiación reflexiva y contemplación de las raíces de los propios sentimientos.

Revivir recuerdos dolorosos y albergar resentimiento tiene un efecto negativo en el bienestar emocional y la salud física de quienes deciden guardar rencor, según las investigaciones realizadas por investigadores del Hope College (Witvliet, Ludwig y Vander Laan, 2001).

Las respuestas implacables de ira, culpa y hostilidad, como demuestran otros estudios, contribuyen a una mala salud y, en concreto, a las enfermedades coronarias.

Los participantes en el estudio a los que se pidió que se imaginaran que no perdonaban a un agresor tenían más sentimientos negativos, como ira y tristeza, estaban más excitados y sentían menos control. Los efectos fisiológicos incluyeron un aumento de la frecuencia cardíaca, subidas de tensión arterial y activación del sistema nervioso simpático.

Ejemplo de perdón

Las numerosas historias de perdón valiente suelen ser objeto de grandes biografías. Una de ellas es la de Richard Moore, que quedó ciego por una bala de goma disparada por un soldado británico cuando tenía diez años. A pesar de que nunca recuperó la vista, vivió una vida plena y se dedicó a la causa de promover el perdón y la paz.

Su charla, que pronuncia todos los años en el festival Four Corners de North Belfast, cuenta su historia de perdón desde la perspectiva de otras personas de su vida que al principio no se atrevían a hablarle de su ceguera.

Atribuye a su familia y a su comunidad el mérito de haberle educado de un modo que cultivaba el perdón y la cercanía. Su relato de lo sucedido, por trágico que sea, tiene un tono positivo y está lleno de gratitud hacia las personas de su vida.

No hay expresiones de rabia por el incidente que le dejó ciego de por vida. De algún modo, incluso de niño, Richard Moore sabía que se estaría haciendo daño a sí mismo si se mostraba resentido (Moore, 2015).

El perdón es un regalo que te haces a ti mismo.

Richard Moore

Nuestra capacidad de perdonar en el fondo es algo que varía de una persona a otra. Algunas personas se enfadan más rápidamente, mientras que otras son más propensas a perdonar con facilidad. Del mismo modo que no nos tienen que enseñar a enfadarnos, nacemos con la capacidad de perdonar.

Cuando se le preguntó sobre ideas para alimentar el perdón, Richard Moore dijo que uno debe estar en contacto con la compasión y valorarla en primer lugar.

Sin embargo, esto puede suponer un reto y no siempre forma parte de nuestro entorno cuando crecemos. Moore opinaba que el perdón puede cultivarse frente a enseñarse y que la mejor forma de enseñar a perdonar es con el ejemplo.

Ver el perdón y ser perdonado son las mejores formas de aprender sobre él, junto con la enseñanza y el aprendizaje sobre el valor de la empatía.

El perdón no cambia el pasado, pero sí el futuro.

Richard Moore

Richard Moore, cuya vida es un ejemplo de un gran acto de perdón, exhibió muchas de las características necesarias que lo fomentan: aceptación, realismo, toma de perspectiva y sentido de conexión con su transgresor como ser humano.

Moore era conocido por recordar a la gente que perdonan más a menudo de lo que se dan cuenta y que todos tenemos el potencial de perdonar, pero primero tenemos que aprender a observar esta capacidad en nosotros mismos y darnos cuenta de su valor duradero.

¿Es el perdón una elección?

cómo perdonarse a uno mismoEl perdón es una elección, aunque lleve mucho tiempo tomarla.

Aunque el perdón está relacionado con la percepción de la injusticia, la decisión de perdonar es diferente de la experiencia emocional del perdón. El perdón también sugiere cambios a lo largo del tiempo y no siempre es posible decir si hemos "perdonado completamente".

Baumeister define el perdón decisional como una declaración de intención conductual que dice que uno se comportará con el transgresor como lo hacía antes de la transgresión (1998).

DiBlasio nos dice que el perdón por decisión ocurre cuando uno decide liberar al transgresor de la deuda y, en algunos casos, el perdón por decisión podría desencadenar el perdón emocional (1998).

Es importante recordar que uno puede conceder el perdón por decisión propia y seguir estando emocionalmente disgustado. A pesar de haber tomado la decisión de perdonar, podemos seguir siendo propensos a la rumiación colérica, ansiosa o depresiva y mostrar motivaciones orientadas hacia la venganza o la evitación.

El perdón emocional, por otra parte, tiene sus raíces en las emociones que afectan a las motivaciones donde la magnitud de la brecha de injusticia percibida se hipotetiza que es inversamente proporcional a la facilidad de perdonar y directamente proporcional a la falta de perdón emocional (Worthington, 2000, 2001, 2003; Worthington, Berry, & Parrott, 2001; Worthington & Wade, 1999).

Cuanto mayor es el sentimiento de injusticia que sentimos, más difícil es perdonar.

El perdón decisivo frente al emocional representa simplemente la diferencia entre el procesamiento cognitivo y el procesamiento emocional de un acontecimiento negativo.

Puede que a alguien se le exija perdonar en función de las normas de su entorno social: tal vez la familia o la afiliación religiosa de uno le exijan perdonar. En tales casos, uno puede racionalizar por qué el perdón tiene sentido, pero si el perdón emocional no tiene lugar al mismo tiempo, el perdón por decisión puede no ser más que enmascarar bien el resentimiento.

Según Worthington y Scherer, para que el perdón sea un proceso de transformación, debe producirse un perdón emocional. Si una persona reprime o niega emociones negativas intensas al recordar la transgresión, no ha perdonado aunque se comporte como si lo hubiera hecho (Worthington y Scherer, 2004).

Comparación del perdón decisivo y emocional:

Perdón Decisional Perdón emocional
Llegar racionalmente o por voluntad Llegada por sustitución emocional
Puede venir antes o después del perdón emocional Reduce necesariamente las emociones que no perdonan
Puede ocurrir sin perdón emocional Puede producirse antes o después del perdón decisorio, pero suele producirse después.
Dirigido a controlar el comportamiento futuro, pero no los motivos ni las emociones Puede ocurrir sin perdón decisivo en raras ocasiones
Puede hacer que una persona se sienta "asentada", calmando la emoción y la motivación (es decir, puede conducir al perdón emocional o al menos reducir la falta de perdón emocional). Su objetivo es cambiar el clima emocional, pero inevitablemente desencadena redes neoasociacionistas que conducen a cambios en los motivos, pensamientos y otras asociaciones.
Puede dar un nuevo sentido a la situación Puede dar un nuevo sentido a la situación
Cambia el comportamiento Puede cambiar el comportamiento
Puede mejorar las interacciones reduciendo la tensión o promoviendo la reconciliación. Cambiará la motivación
Hace que una persona se sienta menos negativa emocionalmente y quizás más positiva
Puede mejorar las interacciones y promover la reconciliación
Puede reducir la brecha de la injusticia
Puede reducir el móvil de la justicia

Según Worthington (2006), el perdón emocional es un verdadero barómetro del cambio deseado a lo largo del tiempo y se basa en la hipótesis del reemplazo emocional, según la cual las emociones negativas estresantes que no perdonan se sustituyen por emociones orientadas a los demás.

La de Worthington es una teoría de estrés y afrontamiento que utiliza el perdón emocional. Pero para emplear el perdón emocional, primero hay que distinguir claramente entre el perdón decisional y el emocional.

¿Qué y cuándo es el Día del Perdón?

El Día Mundial del Perdón se celebra cada año el primer domingo de agosto. Este año cae el 4 de agosto y puede obtener más información al respecto a través de la Worldwide Forgiveness Alliance, organización sin ánimo de lucro y su sitio web.

Una de las iniciativas patrocinadas por la alianza es el Desafío del Perdón, iniciado por Desmond Tutu y en el que cualquiera puede participar eligiendo a una persona o un incidente y ofreciendo su perdón.

Con cada acto de perdón, pequeño o grande, avanzamos hacia la plenitud.

Desmond & Mpho Tutu, El libro del perdón

El concepto del perdón está presente en muchas tradiciones espirituales de todo el mundo y se considera una virtud universal. El Ho'oponopono, por ejemplo, es una antigua práctica hawaiana del perdón que se practica no sólo en Hawai, sino también en otras islas del Pacífico Sur, como Samoa, Tahití y Nueva Zelanda.

La ceremonia permite reconocer los sentimientos de todos y termina con la liberación del pasado mediante una oración muy sencilla que consiste en decir estas palabras:

"Lo siento, te quiero, por favor perdóname, te doy las gracias".

Para el Día Internacional del Perdón, la organización Unify organiza una oleada mundial de acciones de perdón. Unify.org es conocida por su popular página de Facebook con citas y artículos inspiradores, pero su punto fuerte es la organización de iniciativas sincronizadas a escala mundial.

Las meditaciones sincronizadas a nivel mundial sobre diferentes temas a lo largo del año, así como las acciones comunitarias, son fundamentales para la misión de Unify.

Proyecto Perdón

The Forgiveness Project recoge y comparte historias de personas y comunidades que han reconstruido sus vidas después de sufrir heridas y traumas.

La organización, que no está afiliada a ninguna religión, también ofrece recursos para ayudar a las personas a examinar y superar sus agravios no resueltos.

Los testimonios que recogen dan fe de la resistencia del espíritu humano y actúan como un poderoso antídoto contra las narrativas de odio y deshumanización, presentando alternativas a los ciclos de conflicto, violencia, crimen e injusticia.

En el corazón de The Forgiveness Project se encuentra la idea de que las narrativas restaurativas tienen el poder de transformar vidas, no sólo ayudando a las personas a superar daños o traumas, sino también creando un clima de tolerancia, resiliencia, esperanza y empatía.

Esta idea informa su trabajo a través de múltiples plataformas, incluyendo publicaciones y recursos educativos, a través de la exposición internacional F Word, en conversaciones públicas, y el programa de prisiones RESTORE.

4 vídeos y charlas TED que merece la pena ver

Una breve selección de vídeos de gran relevancia que bien merecen su tiempo:

El héroe del Dalai Lama, el irlandés Richard Moore
En busca del hombre que me rompió el cuello - Joshua Prager
9/11 healing: las madres que encontraron el perdón, la amistad
Perdonar - vídeo motivacional - CJ-Chan
  1. Perdón y reconciliación: Teoría y aplicación de Everett Worthington(Amazon)
  2. Manual de Psicología del Perdón Propio de Lydia Woodyatt, Everett Worthington, Michael Wenzel y Brandon J. Griffin(Amazon)
  3. La vida que perdona, de Robert Enright(Amazon)
  4. Sanar la ira: El poder de la paciencia desde una perspectiva budista por El Dalai Lama y Thupten Jinpa(Amazon)
  5. Más allá de la venganza: La evolución del instinto del perdón por Michael E. McCullough, Ph.D.,(Amazon)
  6. El libro de Ho'oponopono: La práctica hawaiana del perdón y la sanación(Amazon)
17 Herramientas de Inteligencia Emocional

17 ejercicios para desarrollar la inteligencia emocional

Estos 17 Ejercicios de Inteligencia Emocional [PDF] ayudarán a otras personas a fortalecer sus relaciones, reducir el estrés y mejorar su bienestar mediante la mejora de la Inteligencia Emocional .

Creado por expertos. 100% basado en la ciencia.

Un mensaje para llevar a casa

El perdón tiene muchas caras y muchas definiciones. Es un proceso complejo y, aunque beneficioso, no puede lograrse por medios sencillos.

Contemplar el perdón nos recuerda que nuestro sentido del daño desempeña un papel importante en cómo percibimos las malas acciones cometidas contra nosotros. Debemos desarrollar y mantener la capacidad de perdonar. Quien carece del poder de perdonar carece del poder de amar. Hay algo bueno en lo peor de nosotros y algo malo en lo mejor. Cuando descubrimos esto, somos menos propensos a odiar a nuestros enemigos.

Martin Luther King, Jr.

Aunque a veces es difícil ser otra cosa que lo que el dolor nos ha enseñado a ser, cuando la niebla se disipa nuestra naturaleza heliotrópica nos ayuda a volvernos hacia el sol porque a nadie le ocurre nada que no pueda soportar. Marco Aurelio decía que cuando rechazamos nuestra sensación de herida, la herida desaparece.

Lo que no transmite luz crea su propia oscuridad.

Marco Aurelio

El perdón es bueno para nuestra salud, nuestras relaciones, nuestras almas y la paz en el mundo, y esa es razón suficiente para convencer a prácticamente cualquier persona de que haga el trabajo de dejar ir.

Desde la perspectiva de un profesional, el perdón es la prueba definitiva de si practicamos lo que predicamos. Deberíamos considerarnos afortunados de trabajar en un ámbito en el que tenemos constantes recordatorios de lo mejor de la naturaleza humana. Y aunque estas pueden ser algunas de las conversaciones más duras que hayamos tenido y algunos de los temas más difíciles de escribir, todos somos mejores por ello.

Para más artículos sobre el perdón, le sugerimos que comience con ejercicios de perdón.

Esperamos que haya disfrutado leyendo este artículo. No olvide descargar gratuitamente nuestras cinco herramientas de psicología positiva.

Preguntas más frecuentes

Perdonar a los demás puede reducir el estrés, la ansiedad y la depresión, lo que conduce a un mayor bienestar emocional y a una visión más positiva de la vida.

El perdón fomenta la empatía y la comprensión, ayudando a reparar las relaciones dañadas y a fortalecer los vínculos con los demás.

Absolutamente, el perdón es una habilidad que puede cultivarse a lo largo del tiempo mediante el esfuerzo consciente y la práctica, lo que conduce a una mayor satisfacción vital y resiliencia emocional.

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La opinión de nuestros lectores

  1. Mabel

    Woow muy útil lleno de sabiduría

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