0

Autocontrol vs. Obediencia: Cómo ayudar a los niños a desarrollar habilidades

Trío para llevar

  • Los niños que se portan bien no siempre son autocontrolados.
  • La disciplina que funciona en el momento puede fracasar con el tiempo.
  • La obediencia puede parecer respeto, pero no crea autocontrol.

Obediencia frente a autocontrolMuchos padres esperan que sus hijos escuchen, sigan las normas y se comporten adecuadamente. La obediencia puede parecer el objetivo de una disciplina eficaz.

Pero aunque la obediencia genera conformidad a corto plazo, no siempre conduce al autocontrol a largo plazo.

Los niños que escuchan cuando uno de sus padres está presente pueden tener dificultades para controlar la frustración o tomar decisiones meditadas cuando están solos. El autocontrol, por el contrario, es la capacidad de hacer una pausa, gestionar las emociones y tomar decisiones más deliberadas.

Comprender las diferencias asociadas al autocontrol frente a la obediencia puede ayudar a los padres a alejarse de las luchas de poder y centrarse en desarrollar habilidades que los niños puedan utilizar en diversas situaciones.

Antes de continuar, hemos pensado que te gustaría descargarte gratis nuestras cinco herramientas de psicología positiva. Estos atractivos ejercicios, basados en la ciencia, le ayudarán a enfrentarse eficazmente a circunstancias difíciles y le proporcionarán las herramientas necesarias para mejorar la resiliencia de sus clientes, alumnos o empleados.

Autocontrol vs. Obediencia: ¿Cuál es la diferencia?

La obediencia consiste en responder a señales y expectativas externas con un cumplimiento inmediato, mientras que el autocontrol procede de la regulación y la motivación internas.

La obediencia es necesaria cuando, por ejemplo, las familias, las escuelas y las comunidades dependen de expectativas compartidas para funcionar eficazmente y los niños necesitan aprender a responder a ellas.

La diferencia está en la motivación que hay detrás del comportamiento. Un niño que deja de gritar cuando entran sus padres responde a una presión externa. Un niño que hace una pausa por su cuenta y elige una forma diferente de responder está demostrando autocontrol.

Estas capacidades forman parte de un conjunto más amplio de habilidades de autorregulación y función ejecutiva que se desarrollan con el tiempo (Center on the Developing Child de la Universidad de Harvard, 2011).

Las dos cosas están relacionadas, pero no son intercambiables. La obediencia puede crear estructura y previsibilidad, pero no conduce automáticamente a la regulación interna.

El objetivo a largo plazo no es sólo que los niños sigan las normas, sino que empiecen a entender, adoptar y, finalmente, elegir esos comportamientos por sí mismos.

Por qué el autocontrol es una habilidad que los niños aprenden con el tiempo

Cómo aprender autocontrolLos niños no nacen con autocontrol. Estas capacidades forman parte de la función ejecutiva, un conjunto de habilidades mentales que favorecen la atención, la planificación y la regulación emocional (Diamond, 2013).

Por ello, los padres suelen esperar un comportamiento que refleje una mayor regulación de la que el niño es capaz en ese momento. El autocontrol en las familias se desarrolla gradualmente, y los niños más pequeños no tienen la misma capacidad para hacer una pausa, gestionar las emociones o pensar sus respuestas.

Por ejemplo, a un niño de 2 años, a uno de 5 y a uno de 10 se les puede decir "cálmate", pero esas palabras requieren habilidades muy diferentes. Es posible que un niño más pequeño aún no sea capaz de calmarse o desviar su atención, mientras que un niño mayor está empezando a desarrollar esas habilidades.

El autocontrol también depende de la capacidad. Un niño cansado, sobreestimulado, hambriento, estresado o abrumado tendrá menos acceso a las habilidades que le pidan sus padres.

Los niños que no duermen lo suficiente, por ejemplo, tienen más probabilidades de tener problemas de atención, regulación emocional y comportamiento (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2024).

En este contexto, la obediencia puede inducir a error. Un niño puede obedecer porque un adulto le levante la voz, le amenace con una consecuencia o aumente la presión, pero eso no refuerza las habilidades internas necesarias para gestionar las emociones o tomar decisiones meditadas más adelante.

El autocontrol se desarrolla de forma más fiable a través de experiencias repetidas de estructura, práctica y orientación adulta tranquila (Center on the Developing Child de la Universidad de Harvard, 2011).

El mayor recurso de psicología positiva del mundo

The Positive Psychology Toolkit© es un innovador recurso para profesionales que contiene más de 500 ejercicios, actividades, intervenciones, cuestionarios y evaluaciones con base científica creados por expertos a partir de las últimas investigaciones en psicología positiva.

Se actualiza mensualmente. 100% de base científica.

"El mejor recurso de psicología positiva que existe".
- Emiliya Zhivotovskaya, Directora General de Flourishing Center

Enseñar autocontrol sin luchas de poder

Enseñar autocontrol no consiste tanto en conseguir un cumplimiento inmediato como en saber manejar esos momentos a lo largo del tiempo. La misma situación puede convertirse en una lucha de poder o en una oportunidad para desarrollar habilidades, dependiendo de cómo respondan los padres en ese momento.

Qué ayuda realmente a los niños a desarrollar el autocontrol

Las luchas de poder suelen empezar con algo sencillo: Un padre pide a su hijo que haga algo y espera que lo haga de inmediato. Puede ser pedirle que apague una pantalla, que venga a cenar o que se prepare para salir cuando está en medio de algo.

La petición puede ser razonable, pero el momento puede crear tensiones. Los niños no tienen el mismo sentido de la urgencia, así que cuando no hay tiempo para procesar la transición, incluso las peticiones más sencillas pueden provocar resistencia.

Lo que ayuda en estos casos es ajustar cómo se comunican las expectativas. Por ejemplo, "Termina lo que estás haciendo y seguiremos adelante" puede mantener la expectativa al tiempo que reduce el riesgo de escalada.

Esto no significa rebajar las expectativas. Significa dar a los niños repetidas oportunidades de practicar la respuesta en lugar de la reacción. Con el tiempo, esos momentos son los que construyen el autocontrol.

Consejos sobre cómo responder en el momento

Estos momentos no son todos iguales. A veces el niño no responde. A veces se resiste o se niega. Otras veces, las emociones se intensifican.

Los padres se enfrentan a menudo a la cuestión de decidir si deben presionar, hacer una pausa o mantener la calma. Si un niño que suele responder o seguir las normas se muestra de repente más reactivo o resistente, es más probable que si se le presiona para que obedezca inmediatamente la situación se agrave en lugar de resolverse.

En algunos casos, el niño puede negarse en redondo. En lugar de insistir inmediatamente, puede ser útil reconocerlo y mantener la expectativa. "Entiendo que no quieras hacerlo. Pero hay que hacerlo. Vamos a ver cómo solucionarlo".

Al mismo tiempo, no todas las situaciones permiten la flexibilidad. Cuando se trata de la seguridad o del tiempo, como cuando se entra en el coche en una cola muy concurrida o se sale para una cita, la expectativa sigue siendo firme.

En este caso, la distinción es menos sobre si la expectativa se mantiene y más sobre cómo se lleva a cabo. Mantener un límite no requiere forzar el momento; puede significar permitir una breve pausa para que el niño pueda seguir adelante con más éxito.

Cuando las emociones se intensifican, como el llanto, los gritos o el aislamiento, es improbable que funcione presionar para que se cumplan. En esos momentos, suele ser más eficaz hacer una pausa y volver al tema más tarde. "No vamos a resolver esto ahora. Volveremos sobre ello".

Igualmente importante es la propia regulación de los padres. A medida que aumenta la frustración, puede resultar más difícil responder con calma. Bajar el ritmo, aunque sea brevemente, puede evitar la escalada y facilitar la vuelta al problema.

Cuando se hace una pausa en una situación, ayuda tener claro que no se está abandonando. "Hagamos una pausa y volvamos a ello más tarde" mantiene tanto la estructura como la responsabilidad.

Ayuda a recordar que estos momentos suelen ser temporales, y que preservar la relación importa más que resolverlo todo de inmediato.

Conseguir el equilibrio adecuado: Estructura, expectativas y flexibilidad

Equilibrio entre disciplina y autocontrolAlgunos enfoques de crianza hacen hincapié en la flexibilidad, la validación y la reducción de la presión. Estos cambios pueden ser valiosos, sobre todo para ayudar a los niños a sentirse comprendidos.

Al mismo tiempo, demasiada flexibilidad puede crear confusión y conflictos continuos cuando las expectativas son indirectas, poco claras o constantemente negociables. El extremo opuesto -centrarse únicamente en el cumplimiento- puede limitar el desarrollo de la autonomía, la individualidad y la motivación interna.

En la práctica, los niños suelen beneficiarse de una combinación de ambos. Las expectativas claras proporcionan estructura y previsibilidad, mientras que la flexibilidad permite realizar ajustes en función del contexto y la capacidad.

El equilibrio no consiste en hacerlo bien en todo momento. Se trata de mostrarse coherente, estar dispuesto a adaptarse cuando algo no funciona y volver a reparar cuando sea necesario.

Con el tiempo, esta combinación de estructura, flexibilidad y capacidad de respuesta es lo que ayuda a los niños a desarrollar el autocontrol que les viene de dentro.

Un mensaje para llevar a casa

A menudo se considera que la disciplina es una forma de conseguir que los niños escuchen. Pero escuchar en el momento no es lo mismo que aprender a manejarse con el tiempo.

Lo que más importa no es si un niño cumple inmediatamente, sino lo que está practicando en ese momento. ¿Están aprendiendo a responder a la presión o a hacer una pausa, procesar y elegir?

Cuando la disciplina pasa de la urgencia al desarrollo de habilidades, cambia lo que los niños se llevan consigo después de la interacción. El enfoque pasa de controlar el comportamiento a ayudar a los niños a desarrollar la capacidad de guiarse a sí mismos.

¿Y ahora qué?

Tenemos una plétora de artículos para leer. Mi favorito explora los beneficios de la gratificación retardada, mientras que otro comparte ejercicios de gratificación retardada. Definitivamente vale la pena leer nuestro artículo sobre libros de autodisciplina, incluyendo libros para niños que modelan el autocontrol.

Esperamos que este artículo le haya servido de ayuda. No olvide descargar gratuitamente nuestras cinco herramientas de psicología positiva.

Preguntas más frecuentes

La obediencia consiste en seguir normas, a menudo debido a presiones o consecuencias externas. El autocontrol implica la regulación interna: la capacidad de gestionar las emociones, hacer pausas y tomar decisiones meditadas incluso cuando nadie nos observa.

Enseñar autocontrol implica modelar un comportamiento tranquilo, ayudar a los niños a identificar sus emociones, darles tiempo para las transiciones y guiarles en los momentos difíciles en lugar de depender sólo de las consecuencias.

Danos tu opinión

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Categorías

Leer otros artículos por categoría

3 herramientas de autocompasión (PDF)