Casi la mitad de nuestras horas de vigilia las pasamos pensando en algo distinto de lo que estamos haciendo en ese momento (Killingsworth y Gilbert, 2010).
Mito: Mindfulness es una práctica de relajación.
Hecho: Mindfulness cambia tu relación con la experiencia entrenando tu forma de prestar atención.
¿Qué significa ser consciente en la vida cotidiana?
O digámoslo así: ¿Te mueves en tus actividades diarias con una conciencia abierta y curiosa?
¿Piensas en el pasado o en el futuro mientras caminas por la calle? ¿Planifica su día mientras desayuna? ¿O eres consciente de cada paso o bocado, notando con curiosidad las sensaciones sin dejarte atrapar por ellas?
En este artículo aclararé qué es y qué no es el mindfulness cotidiano para que puedas acercarte a esta práctica con expectativas realistas y claridad conceptual.
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Mindfulness se ha convertido en una palabra de moda, y su significado a veces se ha diluido o malinterpretado.
En términos psicológicos, se define como "una conciencia sin prejuicios, centrada en el presente, en la que se adopta una orientación abierta y receptiva hacia la experiencia" (Bishop et al., 2004, pp. 233-234).
Esto significa que está formado por dos componentes principales:
Atención
La capacidad de centrar la atención intencionadamente en la experiencia del momento presente y de recuperarla cuando se desvía.
Actitud
Adoptar una postura sin prejuicios hacia la experiencia, aceptando todo tal y como surge en la conciencia.
La clave está en prestar atención a lo que estás haciendo en cada momento. Cada vez que notes que tus pensamientos divagan, lo cual es normal y esperable, devuelve suavemente tu conciencia a la experiencia presente.
En lugar de juzgar la experiencia como buena o mala, simplemente obsérvala con curiosidad y apertura.
Aunque el mindfulness ha ganado popularidad y es practicado por muchas personas en todo el mundo, existen muchas ideas erróneas al respecto.
Aclarar qué no es mindfulness ayuda a evitar expectativas poco realistas y la autocrítica, que pueden minar la motivación.
No se trata de "vaciar" la mente
Vaciar la mente puede sonar bien, sobre todo si tienes pensamientos acelerados, pero esto no es lo que ocurre cuando practicas mindfulness. No suprimes ni evitas los pensamientos. Cambias tu relación con ellos.
La atención plena te da la oportunidad de darte cuenta de cómo funciona la mente: Observamos la actividad mental a medida que surge en nuestra conciencia, sin apegarnos ni implicarnos demasiado (Bishop et al., 2004).
No se trata de reprimir las emociones
La atención plena aumenta su conciencia de las experiencias emocionales en lugar de pedirle que las reprima (Guendelman et al., 2017). Te ayuda a ser menos reactivo a esas emociones adoptando una actitud de apertura, curiosidad y aceptación.
No te hace sentir tranquilo o feliz todo el tiempo
La atención plena implica tomar conciencia sin prejuicios de todos los estados internos, incluidos la tristeza, la inquietud o la agitación. No significa que siempre te sientas tranquilo y feliz, pero aprendes a prestar atención a tus emociones sin reaccionar inmediatamente ni agobiarte por ellas, lo que puede hacer que te sientas más tranquilo.
No es una solución rápida
Mindfulness es una práctica, no una cura. En lugar de pensar en mindfulness como un antídoto contra el estrés, la ansiedad o cualquier otro problema, considéralo como una forma de cambiar tu relación con la experiencia. Esencialmente, estás entrenando tu capacidad de prestar atención de una manera particular, lo que puede beneficiar tu salud mental con el tiempo (Guendelman et al., 2017).
No se trata (sólo) de optimizar la productividad
Aunque la práctica regular y constante de la atención plena puede ayudar a la concentración y el rendimiento (Zainal & Newman, 2024), en el fondo se trata de conciencia y aceptación, no de rendimiento y eficiencia.
Cuando el mindfulness se reduce a una herramienta de productividad, puede llevar a la gente a creer que el estrés es solo el resultado de no ser consciente, en lugar de considerar también las fuentes ambientales o estructurales del estrés (Forbes, 2019).
Se ha demostrado que el mindfulness tiene poderosos efectos sobre el bienestar, la productividad e incluso las dolencias físicas, pero tiene sus límites.
A continuación se indican algunos límites del mindfulness cotidiano que conviene conocer para evitar decepciones o expectativas excesivas.
La atención plena puede ayudar a la salud mental, pero no sustituye al tratamiento
Se ha demostrado que las intervenciones basadas en la atención plena reducen los síntomas de ansiedad y depresión (Khoury et al., 2013). Pero no sustituyen a la terapia, la medicación o el apoyo profesional cuando estos son necesarios.
Esto significa que la práctica de mindfulness es a menudo un tratamiento complementario eficaz y de apoyo, pero es mejor no depender sólo de ella para tratar enfermedades mentales o físicas.
Mindfulness cambia tu relación con la experiencia, pero no la experiencia en sí misma.
¿Trabaja en un entorno tóxico? ¿Tiene una fecha límite mañana? ¿Está en conflicto con su pareja?
Mindfulness no elimina este tipo de retos externos. El mundo exterior sigue siendo el mismo, pero tu experiencia y tu respuesta a él pueden cambiar con la práctica constante (Lindsay y Creswell, 2017).
Mediante el entrenamiento de la atención y la actitud, es posible afrontar los retos externos con mayor conciencia, menor reactividad automática y mayor flexibilidad psicológica (Lindsay y Creswell, 2017).
Mindfulness es un rasgo y una habilidad
Las personas difieren en su tendencia natural a prestar atención al momento presente con una actitud curiosa y sin prejuicios, lo que se conoce como mindfulness rasgo. Sin embargo, la atención plena es también un estado que puede experimentarse durante la práctica.
Con un entrenamiento constante del estado de atención plena, puede aumentar el rasgo de atención plena (Kiken et al., 2015). Naturalmente, a las personas que tienen un mayor nivel de atención plena de rasgos les puede resultar más fácil practicar al principio, pero cualquiera puede ser más consciente siempre que sea constante.
Un mensaje para llevar a casa
El mindfulness cotidiano no consiste en vaciar la mente, estar tranquilo todo el tiempo u optimizar el rendimiento laboral. Se trata de construir una conciencia abierta y curiosa, que te permita experimentar el momento presente y tus estados internos sin quedarte demasiado atrapado en ellos.
Ahora que entiendes lo que implica la atención plena en la vida cotidiana, el siguiente paso es elegir cómo aplicarla a tu vida. En el próximo artículo, te ofreceré una guía práctica para seleccionar las prácticas cotidianas de mindfulness adecuadas en función de tus objetivos, tiempo y contexto.
¿Puede el mindfulness hacer que deje de pensar en exceso?
La atención plena no impide que la mente genere pensamientos, pero cambia tu relación con el pensamiento a lo largo del tiempo. Se aprende a dirigir mejor la atención y a percibir los pensamientos como sucesos mentales (experiencias pasajeras en la conciencia), lo que puede reducir el dominio de los pensamientos en espiral o el exceso de ideas.
Si mi mente no para de divagar, ¿significa eso que soy malo en mindfulness?
No, una mente errante es completamente normal, y toda mente humana lo hace. La práctica de la atención plena consiste en darse cuenta de cuándo se ha desviado la atención y devolverla a la experiencia del momento presente. Cada vez que rediriges tu atención, estás fortaleciendo las mismas habilidades que la atención plena está diseñada para entrenar.
Referencias
Bishop, S. R., Lau, M., Shapiro, S., Carlson, L., Anderson, N. D., Carmody, J., Segal, Z. V., Abbey, S., Speca, M., Velting, D. y Devins, G. (2004). Mindfulness: A proposed operational definition. Clinical Psychology: Science and Practice, 11(3), 230-241. https://doi.org/10.1093/clipsy.bph077
Guendelman, S., Medeiros, S. y Rampes, H. (2017). Mindfulness y regulación de las emociones. Frontiers in Psychology, 8, Artículo 220. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2017.00220
Khoury, B., Lecomte, T., Fortin, G., Masse, M., Therien, P., Bouchard, V., Chapleau, M. A., Paquin, K. y Hofmann, S. G. (2013). Terapia basada en la atención plena: Un meta-análisis exhaustivo. Clinical Psychology Review, 33(6), 763-771. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2013.05.005
Kiken, L. G., Garland, E. L., Bluth, K., Palsson, O. S. y Gaylord, S. A. (2015). De un estado a un rasgo: Trayectorias de mindfulness estado en la meditación durante la intervención predicen cambios en mindfulness rasgo. Personality and Individual Differences, 81, 41-46. https://doi.org/10.1016/j.paid.2014.12.044
Lindsay, E. K., y Creswell, J. D. (2017). Mecanismos del entrenamiento en mindfulness: Teoría de Monitorización y Aceptación (MAT). Clinical Psychology Review, 51, 48-59. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2016.10.011
Zainal, N. H., y Newman, M. G. (2024). Mindfulness enhances cognitive functioning: A meta-analysis of 111 randomized controlled trials. Health Psychology Review, 18(2), 369-395. https://doi.org/10.1080/17437199.2023.2248222
Sobre el autor
Anna Drescher es redactora y editora especializada en salud mental, con formación en psicología y psicoterapia. Además de su trabajo como escritora y editora, Anna es hipnoterapeuta titulada y profesora de meditación. Cuenta con una amplia experiencia en el sector de la salud mental, en el que ha desempeñado diversas funciones, como el trabajo de apoyo, la gestión de un proyecto de participación y coproducción de los usuarios de los servicios y el trabajo como psicóloga adjunta en el Servicio Nacional de Salud de Inglaterra.