El burnout es un estado de agotamiento emocional, físico y mental causado por el estrés prolongado y la sobrecarga de trabajo.
Reconocer los signos del agotamiento, como la fatiga, el cinismo y la disminución del rendimiento, es crucial para abordarlo con eficacia.
Estrategias como establecer límites, practicar el autocuidado y buscar apoyo pueden ayudar a mitigar el agotamiento y restablecer el bienestar.
Sentirse estresado, cansado o ansioso por el trabajo no es inusual, pero el agotamiento puede causar una disminución de la salud física y psicológica.
En concreto, las personas que afirman sufrir burnout son:
63% más de probabilidades de ausentarse por enfermedad
23% más de probabilidades de acudir a urgencias.
Los empleados que sufren burnout con regularidad también tienen menos probabilidades de rendir bien. Por ejemplo,
Son menos propensos a plantear a sus superiores cómo mejorar su rendimiento.
Confían un 13% menos en su rendimiento laboral.
Tienen casi tres veces más probabilidades de dejar su trabajo.
¿Qué tan común es el burnout? En una encuesta realizada en 2020, Gallup informó que cuando se preguntó a los participantes con qué frecuencia experimentaban burnout:
El 48% respondió "a veces".
El 21% contestó siempre.
Estas estadísticas no hacen sino confirmar lo grave y frecuente que es esta experiencia. En este post, exploraremos más a fondo el fenómeno del burnout, qué es y cómo se manifiesta.
Antes de continuar, hemos pensado que le gustaría descargarse gratis nuestras cinco herramientas de psicología positiva. Estos ejercicios de base científica le proporcionarán a usted y a las personas con las que trabaja herramientas para gestionar mejor el estrés y encontrar un equilibrio más saludable en su vida.
Son muchos los factores que contribuyen al agotamiento. Pero primero, entendamos la definición y veamos las posibles causas.
Definición de burnout
El burnout es un fenómeno ocupacional en el que los empleados experimentan una mezcla de síntomas físicos y psicológicos que resultan en una disminución de la satisfacción laboral y la productividad (Bridgeman, Bridgeman, & Barone, 2018).
El burnout ocupacional se reconoció por primera vez a mediados de los años 70 (Freudenberger, 1974) entre los profesionales sanitarios. Hoy en día, el burnout no se limita únicamente a los profesionales sanitarios, sino que puede darse en cualquier sector.
La Organización Mundial de la Salud (2019) define el burnout como "un síndrome conceptualizado como resultado del estrés laboral crónico que no se ha gestionado con éxito."
Causas del burnout
El agotamiento puede producirse por varias razones. Sin embargo, el estrés laboral mal gestionado ha sido reconocido como la causa principal (Bridgeman et al., 2018; Organización Mundial de la Salud, 2019).
Otros factores contribuyen al estrés laboral, que a su vez, contribuyen al burnout (Edmund, 2019; Gallup, 2020). Entre ellos se incluyen los siguientes:
Expectativas laborales poco realistas
Las expectativas de trabajo poco realistas incluyen una carga de trabajo inmanejable, plazos poco realistas y una presión de tiempo poco realista. Los empleados de los que se espera un rendimiento constante durante largos periodos de tiempo con plazos poco realistas tienen más probabilidades de sufrir burnout.
El número de tareas que se espera que realicen los empleados también contribuye a una carga de trabajo poco realista.
Microgestión
Los empleados que sienten que no tienen control sobre su entorno, sus tareas o su tiempo tienen más probabilidades de sufrir burnout.
Instrucciones deficientes
Las instrucciones deficientes también incluyen tareas mal definidas y una comunicación poco clara por parte de los empresarios o directivos. Cuando los empleados trabajan en entornos en los que las instrucciones y las tareas no están claras, es más probable que sufran burnout.
Las instrucciones poco claras pueden dar lugar a expectativas de trabajo poco realistas y a una microgestión porque los empresarios no explican claramente lo que esperan de sus empleados, lo que da lugar a múltiples iteraciones de trabajo sin un fin aparente. Los empleados tienen que esforzarse mucho para averiguar qué es exactamente lo que los empresarios esperan de ellos, y esto aumenta la sensación de ansiedad y agotamiento.
Aislamiento
Los empleados se benefician de socializar con sus compañeros, lo que puede generar sentimientos de apoyo. Sin un contacto regular con sus compañeros, los empleados pueden sentirse solos.
Falta de apoyo y trato injusto
Los empleados que sienten que sus jefes no les apoyan o les tratan injustamente corren un mayor riesgo de agotamiento.
16 síntomas y signos de agotamiento
¿Cree que tiene burnout? Consulte la lista de síntomas y signos que aparece a continuación para ver si se siente identificado.
Síntomas
Los síntomas originales descritos por Freudenberg (1974) se basaban en lo que observó entre los miembros del personal de la clínica en la que trabajaba.
Desde entonces, sin embargo, los síntomas se han perfeccionado y ya no se limitan únicamente a los profesionales de la salud.
Esta lista de síntomas se basa en lo que Freudenberger (1974) observó por primera vez.
Los síntomas físicos incluyen:
Sentirse agotado
Incapaz de recuperarse de un resfriado común
Dolores de cabeza frecuentes
Problemas gastrointestinales frecuentes
Trastornos del sueño
Falta de aliento
Las conductas incluyen:
Irritabilidad
Respuestas emocionales exacerbadas (llanto rápido, ira rápida)
Desconfianza y paranoia respecto a los colegas
Abuso de sustancias
Obstinación, pensamiento rígido y falta de disposición a escuchar a los demás
Actitud negativa
Parece deprimido
Tres dimensiones del burnout
Los síntomas del burnout se suelen clasificar en las tres dimensiones siguientes (Maslach, Jackson y Leiter, 1996; Organización Mundial de la Salud, 2019):
Sensación de agotamiento o falta de energía
Sentirse cada vez más distante/negativo/cínico respecto al propio trabajo
Reducción de la eficacia profesional/disminución de la autoevaluación de la producción/el rendimiento
Signos de agotamiento
Al principio, los empleados que sufren burnout se quejan principalmente de agotamiento. Este agotamiento puede denominarse fatiga, cansancio o sensación de falta de energía. Parece inquebrantable. La fatiga es crónica (es decir, a largo plazo) y continua.
A continuación, los empleados que sufren burnout se mostrarán pesimistas sobre su trabajo. Su pesimismo puede manifestarse de varias maneras. Por ejemplo, pueden adoptar una visión abiertamente negativa de su trabajo. Su pesimismo puede ser menos manifiesto y más sutil; por ejemplo, pueden parecer desmotivados, desinteresados o poco comprometidos.
Como resultado, los empleados afirman sentirse abatidos sobre su propio rendimiento y desempeño en el lugar de trabajo.
Otros signos y síntomas del agotamiento son los efectos secundarios de una fatiga abrumadora. Los empleados pueden parecer desorganizados, tener dificultades para prestar atención y parecer olvidadizos. Pueden mostrarse irritables, ansiosos o deprimidos. Pueden recurrir a sustancias o medicamentos para sobrellevar la situación.
Por último, pueden experimentar síntomas fisiológicos debidos al estrés, como dolores de cabeza, problemas estomacales o cardiovasculares, como un corazón acelerado.
La forma en que se manifiestan los síntomas puede variar de una persona a otra. Por ejemplo, algunos pueden experimentar un sueño agitado, mientras que a otros les puede doler la mandíbula por rechinar los dientes.
El burnout es el resultado del estrés laboral; si la causa del estrés no está relacionada con el trabajo, es poco probable que dé lugar al burnout.
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¿El agotamiento puede enfermar físicamente?
Las personas que experimentan burnout también son más propensas a acudir al médico y a urgencias (Gallup, 2020). Algunos síntomas del burnout son fisiológicos (Freudenberger, 1974). Por ejemplo, los empleados que experimentan burnout informan de dolores de cabeza, dolores de estómago, otros problemas gastrointestinales y, a veces, un ritmo cardíaco acelerado.
Los empleados que sufren burnout también son más propensos a abusar de sustancias (especialmente el alcohol). Existen pruebas de que el burnout puede afectar de forma diferente a hombres y mujeres. Los hombres son más propensos a sufrir enfermedades cardiovasculares, mientras que las mujeres son más propensas a sufrir problemas musculoesqueléticos (Ahola, 2007).
El estrés, que es el mecanismo subyacente del agotamiento, puede enfermar físicamente. El estrés crónico o a largo plazo puede aumentar el riesgo de cardiopatías e infecciones (Kivimäki et al., 2006) e incrementar el riesgo de diabetes de tipo 2 e infertilidad (Toker, Shirom, Shapira, Berliner y Melamed, 2005).
El estrés también puede provocar un sueño de mala calidad, lo que puede afectar a la salud al aumentar el riesgo de cardiopatías y diabetes (Ayas et al., 2003). El aumento de los niveles de estrés incrementa la vulnerabilidad del organismo a otras enfermedades (Kivimäki et al., 2006). Experimentar altos niveles de estrés puede prolongar el tiempo que se tarda en recuperarse de una dolencia menor, como un resfriado (Kivimäki et al., 2006).
En casos muy graves, el agotamiento crónico aumenta el riesgo de muerte en un 35% (Ahola, Väänänen, Koskinen, Kouvonen y Shirom, 2010).
Efectos en la vida y las relaciones
Las personas que sufren burnout pueden mostrar signos de depresión, como alejarse de sus seres queridos y dejar de disfrutar de aficiones o intereses que antes eran importantes (De Dreu, van Dierendonck y Dijkstra, 2004).
Recuerde que el burnout es consecuencia del estrés laboral, y las personas más estresadas pueden verse envueltas en más conflictos.
Un entorno laboral abusivo puede filtrarse en la vida familiar. Existen pruebas de que los empleados que trabajan en un entorno abusivo son más propensos a tener un comportamiento hostil en casa (Hoobler & Brass, 2006; Tepper, 2000).
La relación entre las relaciones y el agotamiento no es unidireccional. Las relaciones de buena calidad pueden actuar como amortiguador contra el burnout (Fernet, Gagné y Austin, 2010). Las relaciones positivas con superiores y colegas son especialmente protectoras porque aumentan la motivación laboral y la satisfacción en el trabajo (Fernet et al., 2010).
El estrés laboral también se asocia positivamente con los conflictos en las relaciones (Friedman, Tidd, Currall y Tsai, 2000). Concretamente, los empleados que experimentaron mayores niveles de estrés laboral también experimentaron mayores niveles de conflicto en las relaciones y mayores niveles de conflicto en las tareas.
Sin embargo, la relación entre estrés y conflicto en las relaciones se vio moderada por el tipo de estilo de gestión de conflictos que utilizaban los empleados.
Los empleados que evitaban los conflictos tenían más probabilidades de estar estresados, mientras que los empleados que intentaban resolver los problemas tenían menos probabilidades de sentirse estresados (y, en consecuencia, experimentaban menos conflictos).
Prevalencia del Burnout: Una mirada a su tasa
Freudenberger (1974) observó por primera vez el agotamiento entre los profesionales sanitarios de las clínicas. Desde entonces, numerosas investigaciones han medido la prevalencia del burnout entre los profesionales sanitarios, incluidos médicos, enfermeras y psicólogos.
Desde hace tiempo se reconoce que la tasa de prevalencia varía en la literatura. Estas diferencias se deben a cómo se mide y define el burnout. Por ejemplo, las tasas de prevalencia del burnout entre los profesores pueden llegar al 30%, frente al 10% de los médicos y dentistas (Weber y Jaekel-Reinhard, 2000).
En 2018, Rotenstein et al. fueron autores de un metaanálisis sobre la tasa de prevalencia del agotamiento entre los médicos. El metaanálisis incluyó 182 estudios de 45 países diferentes, con un total combinado de 109.628 participantes.
Parte de la dificultad para estimar la prevalencia del burnout radica en que los distintos estudios utilizan diferentes definiciones, mediciones y puntuaciones de corte para el burnout. Estas diferencias complicaron los resultados del metaanálisis.
A partir de este metaanálisis, la tasa de prevalencia se estimó de la siguiente manera:
En los estudios en los que el burnout se definió como una puntuación notable en una sola de las tres dimensiones (agotamiento, despersonalización o reducción de la autovaloración), la tasa de prevalencia osciló entre el 25,0% y el 69,9%.
En los estudios en los que el burnout se definió como una puntuación notable en sólo dos de las tres dimensiones, la prevalencia osciló entre el 19,5% y el 28,9%.
En los estudios en los que el burnout se definió como una puntuación notable en las tres dimensiones, la prevalencia osciló entre el 2,6% y el 11,8%.
Ansiedad, estrés y agotamiento: Un círculo vicioso explicado
La relación entre ansiedad, estrés y agotamiento es complicada.
El burnout está causado por factores situacionales, como el entorno laboral, y factores individuales, como la personalidad del empleado (Bühler & Land, 2003).
Por ejemplo, los empleados que puntúan alto en las medidas de perfeccionismo y neuroticismo son más propensos a experimentar burnout (Bakker y Costa, 2014). El motivo es que este tipo de empleados recurren a mecanismos de afrontamiento improductivos y poco útiles cuando se enfrentan al estrés laboral (Bakker y Costa, 2014).
De hecho, los empleados que recurrían a estrategias de resolución de conflictos evasivas eran más propensos a experimentar estrés laboral en comparación con los empleados que adoptaban un enfoque de resolución de problemas (Friedman et al., 2000).
Además, la depresión y el agotamiento están correlacionados, y la ansiedad y la depresión también. Esto sugiere que debería existir una correlación entre la ansiedad y el burnout. Los empleados que experimentan burnout manifiestan niveles más altos de problemas psicológicos como ansiedad y depresión (Ahola, 2007; Peterson et al., 2008) y son más propensos a recurrir al abuso de sustancias (Ahola, 2007).
Corrigan, Holmes y Luchins (1995) encontraron pruebas de una relación de tamaño medio entre la ansiedad y la depresión. Schonfeld y Bianchi (2016) mostraron que los profesores que estaban experimentando burnout tenían más probabilidades de tener un historial de depresión y ansiedad y de estar tomando actualmente medicamentos antidepresivos y ansiolíticos, respectivamente, que los profesores que no estaban quemados.
Algunos investigadores sostienen que las personas con un alto rasgo de ansiedad tienen un mayor riesgo de desarrollar síntomas de ansiedad en respuesta al estrés laboral (Koutsimani, Montgomery y Georganta, 2019). Los empleados con altos niveles de ansiedad rasgo son más propensos a comprometerse en exceso con su trabajo y experimentar mayores exigencias laborales, como la carga de trabajo y la presión del tiempo (Mark & Smith, 2012).
En resumen, las personas con puntuaciones altas en ansiedad rasgo, perfeccionismo y neuroticismo experimentan más estrés en el trabajo. Esto se debe en parte a cómo responden al estrés, a sus mecanismos de afrontamiento y a cómo resuelven los conflictos. Juntas, estas variables aumentan el riesgo de burnout.
Sin embargo, el agotamiento en sí está muy relacionado con la depresión y la ansiedad, y fomenta conductas de afrontamiento inadecuadas, como la dependencia del alcohol.
Como resultado, los empleados no tienen la oportunidad de "resetear" y se sienten constantemente estresados.
Burnout y depresión: cómo distinguirlos
Burnout vs Depresión
El agotamiento y la depresión son similares.
A veces, las personas que sufren burnout presentan síntomas de depresión. La diferencia es que la "causa" del estrés no gestionado que ha dado lugar al burnout se debe al trabajo, en lugar de a la multitud de otros factores que también pueden dar lugar a la depresión (Bianchi, Boffy, Hingray, Truchot y Laurent, 2013).
Entonces, ¿es el burnout otro nombre para la depresión, pero limitado al lugar de trabajo?
Algunos autores sostienen que la nosología de la depresión y el burnout no está clara. La variedad de síntomas y la falta de claridad en torno a la definición exacta demuestran que el burnout es un concepto confuso (Weber & Jaekel-Reinhard, 2000).
Bianchi et al. (2013) sostienen que el burnout y la depresión no deben considerarse dos constructos psicológicos separados. Demostraron que al comparar los síntomas entre los pacientes que experimentaron depresión mayor y los empleados quemados, había poca diferencia entre estos dos grupos. Sin embargo, ambos grupos mostraron puntuaciones de depresión más altas que un grupo de control.
El argumento de que la sintomatología es la misma para el burnout y la depresión se ha expuesto en trabajos posteriores (Bianchi, Schonfeld, & Laurent, 2015).
La principal diferencia entre el burnout y la depresión es que el burnout surge del estrés laboral. Bianchi et al. (2015) sostienen, sin embargo, que no es habitual que una enfermedad se limite a un solo ámbito concreto. En concreto, sostienen que la depresión es depresión, independientemente de las circunstancias de las que surja.
Esto se complica aún más por las herramientas utilizadas para medir el burnout, ya que se refieren específicamente al entorno laboral y no a las actividades cotidianas en general.
Fatiga por compasión: Burnout in Helping Professions
Un tipo concreto de agotamiento que suelen experimentar los profesionales de la ayuda es la fatiga por compasión (Figley, 2002). La fatiga por compasión es frecuente entre los profesionales de la ayuda, como enfermeros y psicólogos, que trabajan con pacientes diagnosticados de enfermedades crónicas.
Los profesionales que experimentan fatiga por compasión están constantemente reexpuestos al trauma y al estrés de un acontecimiento concreto, pero a través de las experiencias de sus clientes/pacientes (Figley, 2002). Como resultado, los profesionales intentan ser empáticos y compasivos con sus pacientes, al tiempo que reexperimentan y reevalúan el trauma a través de ellos.
Figley (2002) sostiene que esta tensión entre el estrés y la compasión conduce al estrés traumático secundario, que da lugar a la fatiga por compasión.
Sin embargo, la fatiga por compasión es distinta de la contratransferencia o el agotamiento.
La contratransferencia se produce cuando un terapeuta siente un apego excesivo por un cliente y, en consecuencia, experimenta los acontecimientos a través de él. También incluye la identificación excesiva con el cliente.
A diferencia de la contratransferencia, la fatiga por compasión es el resultado de sentir empatía hacia el cliente y su situación. La situación del cliente puede ser un recordatorio de lo que ha vivido el profesional. La fatiga por compasión no se debe a un apego.
Como se ha definido anteriormente, el burnout es una sensación de agotamiento extremo debido a un estrés mal gestionado. A diferencia del agotamiento del terapeuta, la fatiga por compasión es más específica, ya que se desencadena a través de traumas y experiencias específicas de clientes concretos. La fatiga por compasión no es necesariamente una respuesta general al "trabajo".
Diagnóstico psicológico: ¿es el burnout un trastorno?
Existe un debate sobre si el burnout debe considerarse un "trastorno" propio o si se trata de una depresión dentro de un contexto particular (Bianchi et al., 2015; Weber y Jaekel-Reinhard, 2000).
No se han establecido las vías neuronales subyacentes al burnout, y presenta características similares a las de la depresión (Freudenberger, 1974).
Sin embargo, lo más importante es que el burnout no está reconocido por la Asociación Americana de Psicología como diagnóstico en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales.
La Organización Mundial de la Salud (2019) reconoce el burnout como una experiencia ocupacional, y lo incluye en la Clasificación Internacional de Enfermedades (código CIE Z73.0). Sin embargo, el burnout no se considera una enfermedad médica. En su lugar, el burnout se agrupa con otros factores que no son enfermedades o condiciones de salud, pero que dan lugar a consultas médicas.
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Este ejercicio pretende ayudar a los clientes a identificar los comportamientos, creencias y condiciones que crean "agujeros" metafóricos en la barrera entre el trabajo y la vida privada. Al hacerlo, los clientes pueden desarrollar mejor una barrera sólida entre su trabajo y su vida privada que les ayude a restablecer un equilibrio saludable entre ambos.
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Diagnosticar el burnout no es fácil. Se parece a otras enfermedades psicológicas como la ansiedad y la depresión.
El reto para los clínicos es distinguir entre estos síndromes.
Un factor que distingue el burnout de otras enfermedades es que el burnout es una respuesta al estrés laboral. Por lo tanto, los clientes que actualmente están desempleados no pueden experimentar repentinamente burnout.
Sin embargo, las experiencias de estrés y depresión no se limitan al lugar de trabajo. Por ejemplo, una madre que se queda en casa también puede experimentar estrés, depresión y enfermedades físicas.
Independientemente de si el cliente presenta burnout o síntomas similares derivados de circunstancias no laborales, el mecanismo subyacente -el estrés- puede tener consecuencias muy graves.
Aprender a reconocer los síntomas del estrés puede proteger mejor a empleados y clientes antes de que se convierta en algo incontrolable y poco saludable.
Para ello, utilice las herramientas proporcionadas y navegue por nuestros artículos de psicología positiva para ofrecer a sus clientes la ayuda que necesitan.
¿Cuáles son los signos más comunes del agotamiento?
Entre los signos más comunes se encuentran el agotamiento constante, el desapego al trabajo, la irritabilidad y la disminución del rendimiento. También pueden aparecer síntomas físicos, como dolores de cabeza y trastornos del sueño.
¿Qué causa el agotamiento?
El agotamiento puede deberse a expectativas laborales poco realistas, microgestión, falta de control y falta de equilibrio entre la vida laboral y personal. También pueden contribuir factores personales como el perfeccionismo.
¿Cómo puedo prevenir el agotamiento?
Evite el agotamiento estableciendo límites claros, practicando el autocuidado, buscando apoyo y gestionando el estrés mediante técnicas de relajación y ejercicio regular.
Referencias
Ahola, K. (2007). Occupational burnout and health (Tesis doctoral). Universidad de Helsinki, Finlandia.
Ahola, K., Väänänen, A., Koskinen, A., Kouvonen, A., & Shirom, A. (2010). Burnout as a predictor of all-cause mortality among industrial employees: a 10-year prospective register-linkage study. Journal of Psychosomatic Research, 69(1), 51-57. https://doi.org/10.1016/j.jpsychores.2010.01.002
Ayas, N. T., White, D. P., Al-Delaimy, W. K., Manson, J. E., Stampfer, M. J., Speizer, F. E., ... Hu, F. B. (2003). A prospective study of self-reported sleep duration and incident diabetes in women. Diabetes Care, 26(2), 380-384. https://doi.org/10.2337/diacare.26.2.380
Bakker, A. B., y Costa, P. L. (2014). Agotamiento laboral crónico y funcionamiento diario: Un análisis teórico. Burnout Research, 1(3), 112-119. https://doi.org/10.1016/j.burn.2014.04.003
Bianchi, R., Boffy, C., Hingray, C., Truchot, D. y Laurent, E. (2013). Sintomatología comparada del burnout y la depresión. Journal of Health Psychology, 18(6), 782-787. https://doi.org/10.1177/1359105313481079
Bianchi, R., Schonfeld, I. S., y Laurent, E. (2015). ¿Es hora de considerar el "síndrome de burnout" una enfermedad distinta? Frontiers in Public Health, 3, 158. https://doi.org/10.3389/fpubh.2015.00158
Bridgeman, P. J., Bridgeman, M. B., & Barone, J. (2018). Síndrome de burnout entre los profesionales sanitarios. The Bulletin of the American Society of Hospital Pharmacists, 75(3), 147-152. https://doi.org/10.2146/ajhp170460
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Alicia Nortje es una investigadora psicológica convertida en científica de datos. Ha cambiado su trayectoria académica de posgrado por una gratificante carrera en un sector no relacionado, aunque mantiene un gran interés por la psicología. Su objetivo es presentar los resultados de la investigación en un lenguaje cotidiano y animar a los lectores a cuestionar su forma de pensar, sus creencias, sus ideas y su comportamiento en un intento de comprender mejor por qué hacemos, pensamos y sentimos como lo hacemos.
Shelton Kartun B.Sc(Hons) DMS ADS - Asesor en estrés
el 17 de mei de 2022 a las 16:35
Una buena visión general del burnout en el lugar de trabajo; sin embargo, tengo varios pacientes que presentan burnout doméstico, al que no se hizo alusión. Este es mi término, pero incluye el agotamiento por hacer malabarismos con demasiadas cosas día tras día, sin descanso, como ocuparse de los hijos, mantener a la mujer y llevar la casa. Por ejemplo, un marido exhausto llega a casa y tiene que ocuparse de todas las tareas de los niños, como hacer los deberes, bañarlos, pasar tiempo con ellos, prepararlos para ir a la cama, preparar la cena, ir de compras, dedicar tiempo a su mujer, resolver problemas económicos o domésticos, etcétera. Esta actividad incesante puede provocar agotamiento, fatiga y colapso, así como agotamiento profesional.
Muchas mujeres, especialmente las madres solteras, experimentan exactamente los mismos problemas descritos anteriormente. Cuando uno se siente presionado en un millón de direcciones, es fundamental dedicar tiempo a la alegría. Tener amigos que nos apoyen, un terapeuta, animales domésticos, aire fresco, una buena comida, proyectos creativos... son esenciales para recuperar el bienestar mental.
Hacer una lista de "cosas por hacer" es útil, pero no tiene por qué hacerse en un solo día.
A mí me ayuda a reducir el estrés y la ansiedad contactar con la persona o la fuente (es difícil, lo sé) que se ha retrasado en responder.
Lo más importante es que no te castigues y que sepas que lo estás intentando y haciendo lo mejor que puedes.
La opinión de nuestros lectores
Sufro burnout, ¡pero no trabajo fuera de casa!
Este artículo es una auténtica revelación y un recurso inestimable. Muchas gracias por sacar a la luz estos temas.
Esto no es sólo interesante, sino que es vital saber lo que nos afecta en el lugar de trabajo. Gracias por compartir estas reflexiones
Una buena visión general del burnout en el lugar de trabajo; sin embargo, tengo varios pacientes que presentan burnout doméstico, al que no se hizo alusión. Este es mi término, pero incluye el agotamiento por hacer malabarismos con demasiadas cosas día tras día, sin descanso, como ocuparse de los hijos, mantener a la mujer y llevar la casa. Por ejemplo, un marido exhausto llega a casa y tiene que ocuparse de todas las tareas de los niños, como hacer los deberes, bañarlos, pasar tiempo con ellos, prepararlos para ir a la cama, preparar la cena, ir de compras, dedicar tiempo a su mujer, resolver problemas económicos o domésticos, etcétera. Esta actividad incesante puede provocar agotamiento, fatiga y colapso, así como agotamiento profesional.
Muchas mujeres, especialmente las madres solteras, experimentan exactamente los mismos problemas descritos anteriormente. Cuando uno se siente presionado en un millón de direcciones, es fundamental dedicar tiempo a la alegría. Tener amigos que nos apoyen, un terapeuta, animales domésticos, aire fresco, una buena comida, proyectos creativos... son esenciales para recuperar el bienestar mental.
Hacer una lista de "cosas por hacer" es útil, pero no tiene por qué hacerse en un solo día.
A mí me ayuda a reducir el estrés y la ansiedad contactar con la persona o la fuente (es difícil, lo sé) que se ha retrasado en responder.
Lo más importante es que no te castigues y que sepas que lo estás intentando y haciendo lo mejor que puedes.