Las actividades de desarrollo de la resiliencia, como los diarios de gratitud y los ejercicios de atención plena, mejoran las habilidades de afrontamiento y la fortaleza emocional.
Desarrollar la resiliencia implica fomentar las relaciones positivas, practicar la autorreflexión y alimentar una mentalidad de crecimiento.
La práctica regular de ejercicios de resiliencia ayuda a las personas a adaptarse a la adversidad y a mejorar su bienestar general.
La resiliencia es algo más que recuperarse de la adversidad; se trata de crecer aprendiendo de los retos de la vida. Las actividades de resiliencia ayudan a desarrollar la capacidad de adaptarse, recuperarse, prosperar y florecer en tiempos difíciles.
Este artículo profundiza en la ciencia que hay detrás del entrenamiento en resiliencia, explorando actividades y estrategias de resiliencia basadas en pruebas que apoyan el desarrollo de la flexibilidad psicológica y el bienestar. Exploraremos cómo el entrenamiento en resiliencia ayuda a las personas a superar las dificultades de la vida y cómo mejora la satisfacción, el significado y el propósito de la vida en general.
Al identificar los puntos fuertes del carácter y utilizarlos para aceptar las vulnerabilidades, la formación en resiliencia ayuda a transformar los contratiempos, las pérdidas e incluso los desastres en oportunidades de crecimiento personal.
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La formación en resiliencia está diseñada para desarrollar nuestra capacidad de recuperarnos de los contratiempos, superar la adversidad y adaptarnos positivamente a los retos de la vida (Ambrósio & Adiletta, 2021). Los componentes clave incluyen el desarrollo de fortalezas psicológicas y el cultivo del bienestar (Scheuch et al., 2021).
La resiliencia no es un rasgo fijo de la personalidad, sino un proceso dinámico que puede cultivarse mediante el aprendizaje de nuevas habilidades y prácticas de bienestar (Ang et al., 2022a).
Las actividades de resiliencia se basan en técnicas contrastadas que ayudan a desarrollar la flexibilidad psicológica, como las estrategias cognitivo-conductuales, las prácticas de atención plena y las intervenciones basadas en los puntos fuertes. Las actividades de resiliencia promueven la regulación emocional, desafían el pensamiento negativo y ayudan a construir conexiones sociales de apoyo (Ang et al., 2022b).
Por ejemplo, el Penn Resilience Program integra técnicas cognitivo-conductuales y de psicología positiva para enseñar habilidades que potencian el optimismo y reducen la ansiedad y la depresión cuando se afrontan dificultades vitales (Brunwasser et al., 2009).
La formación en resiliencia también hace hincapié en la importancia de la autoconciencia y la práctica de la autocompasión en los momentos difíciles (Nelson et al., 2023). Demasiados de nosotros nos dejamos llevar por la autocrítica y los juicios severos de nuestra propia vulnerabilidad cuando nosotros mismos tenemos dificultades.
Además, la clarificación de los valores y el aprendizaje para afrontar los problemas y retos de acuerdo con los valores personales mantienen un sentido de propósito y significado en medio de la adversidad (Niederhauser et al., 2022; Nelson et al., 2023).
Prácticas como el diario de gratitud y la meditación de atención plena fomentan la resiliencia al alentar la apreciación de los acontecimientos positivos de la vida, por pequeños que sean, mejorando así el bienestar emocional (Ang et al., 2022a). Todas estas actividades de resiliencia sirven para amortiguar el estrés.
En esencia, la formación en resiliencia nos dota de las habilidades necesarias para soportar la adversidad, así como para crecer y prosperar tras ella.
Los programas de formación en resiliencia apoyan los objetivos más amplios de la psicología positiva mediante la creación de los recursos psicológicos que promueven las emociones positivas (Ang et al., 2022a; Niederhauser et al., 2022; Nelson et al., 2023).
De este modo, la formación en resiliencia capacita a las personas para afrontar retos, superar contratiempos, procesar pérdidas y cambios y llevar una vida más plena.
Los tres secretos de las personas resilientes - Lucy Hone
En la siguiente charla TEDx, la investigadora de la resiliencia Lucy Hone comparte su propia experiencia de tragedia personal que profundizó su comprensión personal y profesional de las piedras angulares de la resiliencia.
Por qué es más importante que nunca
La formación en resiliencia nunca ha sido tan esencial en un mundo que se enfrenta a un aumento de los problemas de salud mental, especialmente la ansiedad, la depresión y el abuso de sustancias (Brassington y Lomas, 2020).
A medida que las personas de todo el mundo se enfrentan a una creciente incertidumbre, estrés y fragmentación social, la capacidad de adaptarse y prosperar en medio de la adversidad es vital.
Las actividades de resiliencia no son sólo reactivas, sino también preventivas. Al cultivar estrategias de afrontamiento antes de que se produzca una crisis, las personas están mejor preparadas para superar los retos sin sentirse abrumadas (Martin y Murrell, 2020).
Este enfoque proactivo puede reducir la probabilidad de desarrollar problemas de salud mental en tiempos difíciles y apoyar la recuperación de los ya afectados (Martin & Murrell, 2020).
Para quienes luchan contra el estrés crónico, las adicciones o los traumas, las actividades de resiliencia ofrecen estrategias para comprometerse con la vida en lugar de cerrarse ante el dolor (Ang et al., 2022b; Prakapienė & Markelienė, 2024).
Además, la formación en resiliencia desarrolla una mentalidad que comprende que los retos, los reveses, las pérdidas y las tragedias son una parte inevitable de la experiencia humana, no un fallo personal (Ketelaars et al., 2024; Zhai et al., 2021). Este cambio de perspectiva ayuda a las personas a afrontar las pérdidas y los cambios con firmeza y compasión, en lugar de con miedo o evasión.
A medida que los seres humanos siguen enfrentándose a dificultades colectivas e individuales, desde crisis globales a pérdidas personales, la capacidad de navegar por la vida con flexibilidad psicológica es más importante que nunca (Ang et al., 2022b).
La resiliencia es algo más que recuperarse; implica desarrollar la capacidad de aceptar pensamientos y sentimientos difíciles actuando al mismo tiempo de acuerdo con nuestros valores (Ditta y Bham, 2020). Esta flexibilidad sustenta el bienestar mental y permite a las personas responder a los contratiempos, los traumas y los cambios con valentía y dignidad (Ketelaars et al., 2024).
La formación en resiliencia nos capacita para prosperar a pesar de las continuas incertidumbres de la vida.
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¿Qué son los ejercicios de resiliencia?
Los ejercicios de resiliencia son prácticas que pueden desarrollar habilidades de resiliencia. Por ejemplo, los siguientes ejercicios sencillos de resiliencia se basan en la investigación aplicada de la psicología positiva y están diseñados para ayudar a los profesionales y a los clientes a afrontar retos, superar contratiempos y adquirir las habilidades de afrontamiento necesarias para superar pérdidas y cambios (Ambrósio & Adiletta, 2021).
Tres cosas buenas
Martin Seligman et al. (2005) recomendaron este sencillo ejercicio para superar el sesgo de negatividad inherente a la mente humana y redirigir la atención hacia los acontecimientos positivos que ocurren a lo largo del día, por pequeños que sean.
Ejercicio: Cada noche, durante una semana, anota tres cosas que hayan ido bien ese día y por qué han ocurrido.
El objetivo del ejercicio es desarrollar la resiliencia emocional centrándose en la gratitud y la esperanza. Las emociones positivas ayudan a contrarrestar el estrés (Brunwasser et al., 2009).
Detección y uso de puntos fuertes
Este ejercicio se basa en la investigación original de Peterson y Seligman (2004) sobre la detección y aplicación de los puntos fuertes como base de la resiliencia.
Ejercicio: En primer lugar, realice la encuesta gratuita VIA Character Strengths para identificar sus tres principales fortalezas de carácter (por ejemplo, curiosidad, honestidad, perseverancia). A continuación, haz memoria de tu día. ¿Qué hiciste bien? Detecta un punto fuerte en acción identificando cómo lo utilizaste para resolver un problema, gestionar el estrés o superar un contratiempo.
El objetivo de este ejercicio es mejorar la autoeficacia y el sentido de la vida reconociendo las fuentes de resiliencia existentes.
Reflexión sobre la mentalidad de crecimiento
A continuación se presenta un breve ejercicio de reflexión basado en la teoría de la mentalidad de Carol Dweck (2007), que contrasta la mentalidad fija con la mentalidad de crecimiento. Una persona con una mentalidad fija responde a los contratiempos atascándose en circuitos de retroalimentación negativa, mientras que una persona con una mentalidad de crecimiento replantea el fracaso como una oportunidad de aprendizaje.
Ejercicio: Recuerde un reto al que se haya enfrentado recientemente y en el que haya tenido dificultades, haya cometido un error o haya tenido ganas de rendirse. Identifique cualquier pensamiento de mentalidad fija que haya surgido, como "No soy lo suficientemente bueno". A continuación, reescribe ese pensamiento.
Por ejemplo: "Aún no soy muy bueno en esto, pero puedo aprender y mejorar". Reflexiona sobre lo que has aprendido al cambiar tu mentalidad y cómo podría ayudarte a crecer.
El objetivo de este ejercicio es replantear la adversidad como una oportunidad de crecimiento que puede ayudar a desarrollar la resiliencia.
6 actividades para aumentar la resiliencia
En esta sección exploraremos las actividades de fomento de la resiliencia para adultos, grupos, equipos y lugares de trabajo que apoyan los ejercicios mencionados anteriormente.
Para adultos
1. Diario de resiliencia: El estrés como reto
Llevar un diario de resiliencia es una forma poderosa de centrar la atención en nuestros recursos personales, fortalezas y habilidades de afrontamiento (Lohner y Aprea, 2021). Esta breve actividad se basa en el replanteamiento cognitivo, una técnica de terapia cognitivo-conductual.
La idea es replantear un factor estresante como un reto positivo del que podemos aprender.
Cuando te enfrentes a un factor estresante, anótalo:
El acontecimiento (qué ocurrió y dónde)
Su reacción automática (por ejemplo, ira, ansiedad, evitación o distracción)
Una interpretación alternativa, más adaptativa (hacer una pausa consciente para regular las emociones antes de resolver el problema)
Considerar el estrés como un reto positivo aumenta la flexibilidad psicológica y ayuda a reducir la ansiedad y el agobio emocional (Lohner y Aprea, 2021).
2. Pausas para la autocompasión
La autocompasión puede definirse como ser tu mejor amigo en los momentos difíciles (Neff, 2011). Con demasiada frecuencia, nos juzgamos y nos criticamos a nosotros mismos cuando surgen dificultades, que no es como responderíamos a un buen amigo que estuviera pasando por dificultades.
Las pausas de autocompasión consisten en tomarse un tiempo para relajarse y hacer algo bueno por uno mismo, como escribirse una carta compasiva en el diario, como si se escribiera a un mejor amigo. Tratarnos con cariño nos ayuda a recuperarnos rápidamente.
3. La mejor vida posible
El ejercicio de la mejor vida posible es otra forma de reorientar la atención hacia nuestros recursos personales y sociales, basada en la investigación sobre visualización positiva de Laura King (King, 2001; King y Raspin, 2004).
Utilizando un diario de resiliencia, visualice detalladamente un futuro en el que todo ha ido tan bien como podría. Dedique de 15 a 20 minutos a describir por escrito su mejor vida posible para desarrollar el optimismo, el pensamiento orientado a objetivos y la resiliencia emocional.
Para grupos
4. Intercambio de historias de retos y crecimiento
Contar historias ayuda a desarrollar la resiliencia normalizando las dificultades como oportunidades de crecimiento personal. Escuchar los viajes de los demás reduce el aislamiento que podemos sentir en tiempos difíciles y nos recuerda que la adversidad puede contribuir al crecimiento personal y a la sabiduría (East et al., 2010).
Divida al grupo en parejas y pídales que compartan una historia personal sobre un reto al que se hayan enfrentado y una lección que hayan aprendido de él. A continuación, cada uno reflexiona sobre cómo la experiencia le ha hecho más fuerte y sabio.
Para equipos
5. Muro de gratitud compartida
La gratitud colectiva refuerza la moral del equipo y las emociones positivas. También puede contribuir a un sentido compartido. Refuerza los vínculos emocionales que sirven de amortiguador en tiempos difíciles (Ambrósio & Adiletta, 2021; Ang et al., 2022a; Brassington & Lomas, 2020).
En un muro físico o virtual, los miembros del equipo cuelgan notas en las que expresan su gratitud por otros miembros del equipo y por las experiencias o cualidades del equipo. Esto podría realizarse como una comprobación periódica.
Para el lugar de trabajo
6. Mapa de microganancias
Centrarse en los pequeños éxitos fomenta la resiliencia al alimentar el optimismo y el impulso hacia delante. Reorienta la atención hacia el progreso a pesar de los contratiempos y ayuda a los equipos a recuperarse con una sensación de competencia (Ketelaars et al., 2024).
Considere la posibilidad de celebrar reuniones semanales para reflexionar sobre las microvictorias del equipo de trabajo: pequeñas victorias o momentos positivos de la semana. Cada persona comparte una victoria y lo que significó para ella.
Cómo diseñar un programa de formación para clientes
El diseño de un programa de entrenamiento en resiliencia para clientes implica una combinación de ejercicios prácticos en grupo y coaching en resiliencia, utilizando estrategias de psicología positiva basadas en la evidencia.
Un programa de formación en resiliencia suele durar entre seis y ocho semanas, con sesiones semanales de entre 60 y 90 minutos cada una. Estas sesiones deben incluir formación, ejercicios vivenciales y debates en grupo. Las sesiones deben ser sobre todo interactivas, experienciales y emocionalmente seguras. Utilizar ejemplos de la vida real ayuda a dar vida a la teoría de la resiliencia. Por último, fomente la reflexión y la continuidad mediante ejercicios de deberes semanales.
Tenemos todo lo que necesitas en nuestra plantilla de formación Resiliencia X. Aquí tienes algunos consejos por si quieres diseñar la tuya propia.
Orientación y fundamentos
Un formador en resiliencia debe hacer hincapié en que la resiliencia es un conjunto de habilidades, no un rasgo de la personalidad. En una sesión de orientación se explicaría la teoría de la resiliencia y sus componentes clave, como el optimismo, la mentalidad de crecimiento, la flexibilidad psicológica y la creación de sentido (Ambrósio y Adiletta, 2021; Ang et al., 2022a).
Los participantes pueden rellenar una hoja de trabajo de autoevaluación para medir la resiliencia al inicio de la formación y establecer una línea de base.
Fortalezas y autoconocimiento
Ayude a los participantes a identificar sus puntos fuertes característicos utilizando herramientas como la encuesta VIA mencionada anteriormente. A continuación, guíeles en una reflexión sobre cómo han aplicado los puntos fuertes a retos pasados para ayudarles a construir confianza en su capacidad de afrontamiento y una autoimagen resiliente (Peterson y Seligman, 2004; Scheuch et al., 2021).
Gestión de pensamientos y emociones
Enseñar habilidades de replanteamiento cognitivo y técnicas de atención plena mejora la regulación emocional (Brassington y Lomas, 2020; Nelson et al., 2023). También puede incluir estrategias basadas en la aceptación de la terapia de aceptación y compromiso para ayudar a los clientes a superar el malestar y desarrollar resiliencia emocional.
Cultivar emociones positivas
Cultive las emociones positivas introduciendo a sus clientes en las prácticas del diario de gratitud, el saboreo y la autocompasión. Estas prácticas crean recursos emocionales que amortiguan el estrés y ayudan a recuperarse de los contratiempos (Ambrósio & Adiletta, 2021; Ang et al., 2022a; Brassington & Lomas, 2020).
Apoyo social y conexión
El apoyo social y las conexiones con los demás son necesidades básicas de bienestar social y cruciales para desarrollar la resiliencia. Facilitar actividades de resiliencia en grupo, como los círculos de apreciación o la narración de historias de resiliencia, mejora la empatía, la escucha activa y la vulnerabilidad, y ayuda a fortalecer la resiliencia interpersonal (East et al., 2010; Scheuch et al., 2021).
Significado y propósito
Dar sentido a las experiencias difíciles es importante porque crea resiliencia y fomenta el crecimiento tras la adversidad. Utilice ejercicios como la clarificación de valores y el establecimiento de objetivos para ayudar a los clientes a alinear sus acciones con lo que más les importa (King, 2001; Ang et al., 2022a).
Aplicación y mantenimiento en la vida real
Aplique lo que los clientes han aprendido de estas actividades de resiliencia estableciendo objetivos y creando un plan personal de resiliencia. El plan puede incluir reflexiones sobre los cambios desde la primera semana y reforzar el compromiso con las actividades continuas de desarrollo de la resiliencia (King, 2001; Ang et al., 2022a).
Concluya un programa de resiliencia bien diseñado haciendo hincapié en que el desarrollo de habilidades de resiliencia lleva tiempo y no se trata sólo de sobreponerse sino de prosperar, especialmente ante la adversidad.
3 ideas para talleres de resiliencia
Estas tres ideas de talleres de resiliencia se han adaptado para satisfacer necesidades específicas.
Cada taller puede impartirse en media jornada o jornada completa y personalizarse para formatos virtuales o presenciales.
1. Resiliencia para profesionales de la ayuda
Esta idea de taller estaría dirigida a todo tipo de profesionales de la ayuda para prevenir la fatiga por compasión y el agotamiento. El objetivo sería dotar a los participantes de habilidades de autorregulación, establecimiento de límites, técnicas de gestión del estrés y autocuidado.
Las actividades clave podrían incluir:
Autoevaluación de la fatiga por compasión
Una práctica guiada: hacer una pausa para la autocompasión
Una reflexión en grupo: "¿Qué te sostiene en el servicio?"
Crear un plan personal de resiliencia para mantener la energía y el propósito a diario.
2. Resiliencia para las transiciones vitales
Esta idea de taller ayudaría a las personas que experimentan cambios importantes en su vida, como la pérdida del trabajo, el traslado o la jubilación. Se centraría en cultivar la flexibilidad psicológica, la capacidad de acción y un sentido estable de la identidad frente a la incertidumbre.
Detección de fortalezas y replanteamiento de los contratiempos como oportunidades de crecimiento
Círculos de coaching entre iguales para compartir ideas y motivación.
Crear un plan de resiliencia basado en valores para apoyar los próximos pasos
3. Resiliencia para equipos de trabajo
Esta idea de taller pretende cultivar la resiliencia en equipos de trabajo bajo presión. Se centraría en establecer la seguridad psicológica, la conexión y la resiliencia colectiva a través de la comunicación positiva para fomentar la moral y la adaptabilidad ante los retos.
Las actividades clave podrían incluir:
Actividad de alineación de valores en equipo
Mapa de microganancias y muro de gratitud
Un debate en grupo sobre modelos de conducta resilientes e identidad de equipo compartida
Cocreación de una carta de resiliencia que el equipo pueda consultar después del taller
17 herramientas para aumentar la resiliencia y las habilidades de afrontamiento
Dote a los demás de las habilidades necesarias para gestionar y aprender de los inevitables retos de la vida con estos 17 Ejercicios de resiliencia y afrontamiento [PDF], para que usted pueda aumentar su capacidad de prosperar.
Tenemos una gran selección de recursos fantásticos para compartir sobre la resiliencia, ya que es una piedra angular de la psicología positiva. En primer lugar, aquí tienes algunos artículos del blog repletos de enlaces a recursos gratuitos.
A continuación, te ofrecemos algunas hojas de trabajo gratuitas que pueden ayudarte a ayudar a tus clientes a desarrollar su resiliencia y, por último, varias opciones de pago para mejorar tus habilidades.
La hoja de trabajo Podría ser peor... guía al cliente a través de un ejercicio de replanteamiento cognitivo basado en un ejemplo práctico de la vida real de su elección.
A continuación, la hoja de trabajo Explorar la resiliencia pasada explora las experiencias previas del cliente de superación de la adversidad para ayudarle a identificar las habilidades de afrontamiento que puede utilizar para enfrentarse a los retos de la vida presente.
Si desea invertir más, puede adquirir nuestros 17 Ejercicios de resiliencia y afrontamiento diseñados para apoyar su práctica con una combinación de herramientas para desarrollar la resiliencia y las habilidades de afrontamiento.
La resiliencia no es un rasgo de la personalidad, como muchos podrían pensar, sino un conjunto de habilidades que pueden aprenderse y desarrollarse con la práctica.
Participar en actividades de entrenamiento de la resiliencia, como la meditación de atención plena, el diario de gratitud y el replanteamiento cognitivo, puede ayudarnos a superar los momentos difíciles. El ejercicio físico, como el yoga, los entrenamientos, correr, hacer senderismo o bailar, también fomenta la resiliencia psicológica y la determinación (Brassington y Lomas, 2020).
Y lo que es mejor, participar en estas prácticas en grupo aumenta el bienestar personal y crea conexiones sociales que son esenciales para el florecimiento humano. La formación en resiliencia prepara a los participantes para adaptarse, recuperarse y prosperar en medio de los inevitables retos de la vida, transformando las experiencias adversas en oportunidades de crecimiento y desarrollo.
¿Cuáles son las mejores actividades de resiliencia para adultos?
En primer lugar, los adultos habrán superado muchos retos en la vida, por lo que reflexionar sobre las experiencias de adversidad y cómo las gestionaron ayudará a identificar las habilidades de afrontamiento y las fuentes de resiliencia existentes. A continuación, llevar un diario sobre los retos de la vida, lo que hicieron para afrontarlos y lo que aprendieron es una buena actividad básica de resiliencia.
¿Cómo se fomenta la resiliencia en la formación o los talleres?
Ofrecer un programa de formación dirigido a retos específicos, como las transiciones vitales o la prevención del agotamiento, ayuda a centrar al grupo en objetivos compartidos. Asegúrese de que las sesiones de formación sean interactivas y se basen en ejemplos de la vida real del grupo y consistan en una mezcla de educación, ejercicios experienciales y planificación de acciones para desarrollar y mantener la resiliencia en el futuro.
¿Qué actividades de formación en resiliencia son buenas?
La detección de puntos fuertes es siempre una buena actividad de entrenamiento de la resiliencia. Los ejercicios que ayudan a desarrollar habilidades de regulación emocional, habilidades de afrontamiento, gratitud por los aspectos positivos de la vida diaria y una mentalidad de crecimiento también son componentes esenciales del entrenamiento en resiliencia.
Referencias
Ambrósio, A., & Adiletta, V. (2021). El entrenamiento en resiliencia: Evaluación experimental de un entrenamiento psicoeducativo grupal sobre el desarrollo de la resiliencia. International Journal of Psychological and Brain Sciences 6(4), 52-57. https://doi.org/10.11648/J.IJPBS.20210604.11
Ang, W. H. D., Chew, H. S. J., Dong, J., Yi, H., Mahendren, R., & Lau, Y. (2022a). Digital training for building resilience: Systematic review, meta-analysis, and meta-regression. Stress & Health, 38(5), 848-869. https://doi.org/10.1002/smi.3154
Ang, W., Chew, H. S. J., Ong, Y. H. N., Zheng, Z. J., Shorey, S., & Lau, Y. (2022b). Cómo ser más resiliente durante COVID-19: Insights from a process evaluation of digital resilience training. Revista Internacional de Investigación Medioambiental y Salud Pública, 19(19), 12899. https://doi.org/10.3390/ijerph191912899
Brassington, K., y Lomas, T. (2020). ¿Puede el entrenamiento en resiliencia mejorar el bienestar de las personas en ocupaciones de alto riesgo? A systematic review through a multidimensional lens. The Journal of Positive Psychology, 16(5), 573-592. https://doi.org/10.1080/17439760.2020.1752783
Brunwasser, S. M., Gillham, J. E., & Kim, E. S. (2009). A meta-analytic review of the Penn Resiliency Program's effect on depressive symptoms. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 77(6), 1042-1054. https://doi.org/10.1037/a0017671
Ditta, M., y Bham, A. (2020). Incorporating resilience into the family medicine training curriculum. Middle East Journal of Family Medicine, 18, 43-47. https://doi.org/10.5742/mewfm.2020.93776
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Sobre el autor
La doctora Jo Nash comenzó su carrera profesional en enfermería de salud mental antes de trabajar en la defensa de la salud mental y la investigación de políticas. Tras obtener su doctorado en Estudios Psicoterapéuticos, fue profesora de salud mental en la Universidad de Sheffield durante más de una década antes de trasladarse a la India para estudiar y practicar el budismo. En la actualidad, Jo trabaja como coach transpersonal acreditada, combinando el trabajo por partes basado en IFS, ACT e intervenciones de psicología positiva en su trabajo con adultos neurodivergentes y altamente sensibles.
La opinión de nuestros lectores
Muy útil, educativo y fácil de entender.
Excelente artículo me sirvió de mucho, no logro ver de qué año es pero muy acertado, gracias! saludos desde Ecuador
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