Acabar con el estigma de la salud mental: dónde encontrar apoyo
El estigma que rodea a la salud mental sigue impidiendo a muchos buscar ayuda. Más de la mitad de las personas con enfermedades mentales no quieren recibir tratamiento porque temen que se les trate de forma diferente e incluso que puedan perder su trabajo (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2025).
Los prejuicios sobre la salud mental se manifiestan de tres formas (Corrigan y Watson, 2002; Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2025):
- Estigma público: cómo nos perciben los demás
- Autoestigma: cómo nos juzgamos a nosotros mismos
- Estigma estructural: los sistemas que dificultan la obtención de ayuda más de lo debido
El impacto puede ser significativo. El estigma socava la esperanza, erosiona la autoestima, puede empeorar los síntomas y dificulta las relaciones en el hogar, las amistades y el trabajo.
Esta preocupación es especialmente prevalente en el caso de los hombres, que estadísticamente tienen más probabilidades de no ser diagnosticados de enfermedades mentales debido al estigma o la vergüenza (Chatmon, 2020). El resultado es que a menudo sufren en silencio, lo que lleva a iniciativas como el Mes de la Salud Mental Masculina para ayudar a difundir la concienciación.
La buena noticia, sin embargo, es que nunca ha sido tan fácil encontrar ayuda. Muchos lugares de trabajo y escuelas ofrecen grupos de apoyo entre iguales para ayudar a mejorar la salud mental.
Su médico de atención primaria puede ser el mejor recurso para usted si quiere evitar llamar y probar a distintos terapeutas. Puede que ellos tengan la referencia adecuada para usted.
Otros recursos incluyen clases de respiración, grupos de meditación, clases de yoga centradas en la comunidad y clases de salud mental ofrecidas en bibliotecas locales. Muchas bibliotecas públicas ofrecen acceso a cursos de psicoeducación e incluso a grupos de atención plena.
Pregunte a un bibliotecario por los programas de salud y bienestar, y quizá se sorprenda de lo que hay disponible en su comunidad de forma gratuita o a bajo coste.
Considere la posibilidad de acudir a profesionales de la salud mental cuando note cambios persistentes en el comportamiento, el estado de ánimo, el sueño o el apetito, o cuando las actividades cotidianas le resulten abrumadoras.
Tu camino hacia el bienestar mental es personal y único. Incluso los pasos pequeños y constantes pueden suponer un cambio real (Pizzie et al., 2020). Y cuando hablamos abiertamente, rompemos el estigma y tratamos la salud mental con compasión, hacemos que sea más seguro para todos recibir la atención que merecen.
Un mensaje vital para llevar a casa
La salud mental es el núcleo de tu bienestar, y es tan vital como la salud física (Organización Mundial de la Salud, 2025). Es la base de tu capacidad para prosperar en la vida, por lo que exige la misma atención y cuidado que le das a tu cuerpo (Keyes, 2002; Seligman y Csikszentmihalyi, 2011).
Cuando empiece a ver la salud mental como un espectro en constante cambio, y no simplemente como "buena o mala", será más capaz de darse cuenta de sus necesidades. También le ayudará a comprender cuándo necesita pedir ayuda, en lugar de esconder sus preocupaciones bajo la alfombra.
Si tiene dificultades en este momento, comprenda que pedir apoyo no es una debilidad; es una de las cosas más valientes que puede hacer.
Pedir ayuda significa que eres consciente de ti mismo y estás en contacto con lo que necesitas. Tal vez se siente estancado y espera avanzar hacia un futuro mejor, o está trabajando duro para gestionar los retos actuales. Sea como sea, sepa que no está solo.
¿Y ahora qué?
Obtenga más información sobre la importancia de la salud mental en nuestro próximo artículo, y para profundizar aún más en el tema, consulte las siguientes lecturas complementarias:
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