Considere un problema motivacional como la procrastinación o la evitación
Nuestras necesidades, cogniciones, emociones, entornos y relaciones pueden desempeñar un papel crucial en la procrastinación o la evitación.
Todas las necesidades nacen de una carencia o de una necesidad de crecimiento. Las necesidades fisiológicas son un factor determinante del comportamiento. Nuestro cuerpo envía señales a nuestro cerebro si nuestro bienestar se ve amenazado, y esto puede llevarnos a la evitación y la procrastinación cuando sufrimos hambre, sed o falta de sueño, por ejemplo.
Las necesidades psicológicas también son importantes impulsoras de los motivos, ya que representan necesidades innatas para el desarrollo de un sentido de autonomía, competencia y relación. Cuando intentamos obligarnos a hacer algo que contradice esas necesidades, estas fuerzas innatas pueden ser difíciles de superar.
El conflicto entre el comportamiento elegido y la necesidad de satisfacer necesidades psicológicas como la autonomía puede crear disonancia, lo que puede llevar a la evitación o la postergación. Mientras que la satisfacción de las necesidades fisiológicas consiste en preservar el bienestar, la satisfacción de las necesidades psicológicas consiste en prosperar y crecer como persona (Reeve, 2015).
Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos enfrentamos al reto de cambiarnos a nosotros mismos.
Viktor E. Frankl
También hay necesidades implícitas que se adquieren de nuestro entorno a través del desarrollo socioemocional. Varían de una persona a otra a medida que varían nuestras experiencias y, a diferencia de las necesidades psicológicas innatas, los motivos implícitos son adquiridos.
Implícito significa inconsciente. Estas necesidades surgen sin que nos demos cuenta conscientemente y son de tipo rasgo y duraderas. Las necesidades implícitas nos motivan hacia la búsqueda y consecución de incentivos sociales específicos (Schultheiss y Brunstein, 2010).
Un motivo implícito es una necesidad psicológica que surge de indicios situacionales que provocan reacciones emocionales, que luego predicen, guían y explican el comportamiento y el estilo de vida de las personas. Pueden inferirse de los pensamientos, emociones y comportamientos característicos de la persona. Lo que una persona "necesita" dentro de un motivo implícito es experimentar un patrón particular de afecto o emoción.
Por ejemplo, si tenemos poca o ninguna necesidad de logro, es posible que experimentemos afectos negativos, como ansiedad, vergüenza y bochorno, mientras realizamos esa tarea desafiante y, en consecuencia, la evitaremos o la pospondremos. Los motivos implícitos predicen nuestro comportamiento con mucha más precisión que los motivos explícitos, que son básicamente lo que decimos a los demás sobre lo que nos motiva (McClelland, Koestner y Weinberger, 1989).
Nuestras cogniciones también pueden influir en nuestra tendencia a evitar o procrastinar. Las cogniciones son construcciones mentales como los objetivos, la mentalidad, las expectativas, las creencias y el autoconcepto, por nombrar algunas que influyen en nuestra motivación. Si tenemos objetivos contradictorios, por ejemplo, es más probable que evitemos o pospongamos las cosas.
Cambia tu forma de ver las cosas y las cosas que ves cambiarán.
Wayne W. Dyer
Las emociones, aunque están estrechamente vinculadas a las cogniciones y las necesidades psicológicas, por sí mismas pueden motivar o desmotivar. Pueden señalar la importancia de un determinado comportamiento. Podemos sentir alegría u orgullo ante la posibilidad de alcanzar un objetivo mediante un comportamiento concreto, o podemos tener miedo al fracaso y optar por evitarlo o dejarlo para más tarde.
Nuestro entorno también puede ser ideal y favorecedor o un obstáculo para mantenernos motivados y alcanzar nuestros objetivos (Reeve, 2015). Puede estar lleno de distracciones o carecer de las condiciones óptimas que permitan una motivación sostenida.
Por último, nuestras relaciones pueden apoyar y potenciar el cambio. Esto puede explicarse a través de un concepto como el fenómeno Miguel Ángel, en el que nuestras relaciones apoyan nuestro potencial. También pueden ser desmotivadoras, como en el fenómeno Blueberry, en el que la relación saca lo peor de nosotros y puede contribuir a la procrastinación y la evitación.
La opinión de nuestros lectores
Hermoso artículo....Muchas gracias
me hace entender perfectamente
Hola,
Gracias por una lectura tan interesante. Una gran visión sobre un tema que me interesa mucho 🙂 .
Estoy buscando la referencia de Wayne W. Dyer - ¿hay alguna indicación al respecto?
Muchas gracias.
Hola Abi,
Me alegro de que le haya gustado el artículo. Creo que se trata de una cita oral, no de una fuente escrita (véase aquí).
- Nicole | Community Manager
En primer lugar, le agradezco su blog; he leído atentamente su artículo, Su contenido es muy valioso para mí. Espero que a la gente también le guste este blog. Espero que ganes más experiencia con tus conocimientos; Por eso la gente obtiene más información.
Se trata de THAN, no de THEN.
Proceso de motivación
Nuestra motivación, cuando se origina en motivos internos, clasificados en necesidades, cogniciones y emociones, suele ser más inmediata y potente que la motivación extrínseca.
Hola Jina,
Gracias. Gracias por avisarnos, acabo de corregirlo 🙂 .
- Nicole | Community Manager
Un artículo increíble, me encontré con este artículo para un trabajo que estoy escribiendo en la universidad y me pareció muy útil. Además, tengo un negocio de adiestramiento de perros a tiempo parcial y creo que la motivación es un concepto muy poco valorado en el adiestramiento de perros. Baso gran parte de mi adiestramiento en la motivación y considero que este artículo es extremadamente beneficioso para entender la motivación tal y como se aplica tanto a los humanos como a los animales, así como el comportamiento que se deriva de ella. Por último, me gustó mucho los libros recomendados al final, acabo de descargar algunos de ellos de audible y continuará mis estudios sobre la motivación.