20 razones por las que la compasión es tan importante en psicología

Ideas clave

16 minutos de lectura
  • La compasión mejora el bienestar personal fomentando la conexión y reduciendo el estrés y la ansiedad.
  • Practicar la compasión hacia uno mismo y hacia los demás fomenta la resiliencia emocional y las interacciones sociales positivas.
  • Integrar la compasión en la vida diaria puede mejorar las relaciones, aumentar la felicidad y fomentar una comunidad solidaria.

por qué es importante la compasiónLa compasión es tan vital para la vida como el aire que respiramos. Sin compasión, ¿cuántos actos benévolos, desinteresados y heroicos se habrían producido a lo largo de la historia?

Imagine un mundo sin la Madre Teresa, Martin Luther King Jr., San Francisco de Asís, Nelson Mandela, Mahatma Gandhi y tantos otros.

Imagine un mundo sin las innumerables personas que arriesgaron su vida para salvar la de otros en tiempos de guerra (por ejemplo, los miles de mártires del Holocausto incluidos en la lista de los Justos entre las Naciones). Imagínese un mundo sin aquellos que han corrido hacia edificios en llamas o ejecutado otras hazañas heroicas de rescate en momentos de trauma. Es impensable.

¿Y qué hay del concepto de compasión en la vida cotidiana moderna? Al fin y al cabo, si esta cualidad tiene el poder de inspirar actos valerosos, también debe fomentar todo tipo de comportamientos positivos que reporten beneficios tanto individuales como sociales.

Este artículo abordará estas ideas examinando de cerca el concepto de compasión, como su significado, valor, beneficios psicológicos y de otro tipo, y su relación con las cualidades que promueven el afrontamiento (es decir, la resiliencia).

También se incluirá la investigación empírica que examina el impacto y los correlatos de la compasión. Si la compasión puede percibirse como un requisito para una existencia con sentido y una sociedad civilizada, es sin duda un concepto que merece la pena seguir descubriendo. Así pues, comencemos nuestra investigación sobre esta preciosa cualidad que es la compasión.

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El concepto de compasión en psicología

Si quieres que los demás sean felices, practica la compasión. Si quieres ser feliz, practica la compasión.

Dalai Lama

Las palabras del Dalai Lama son instructivas porque se refieren a los beneficios emocionales de la compasión tanto para el que la da como para el que la recibe. En otras palabras, las recompensas de practicar la compasión funcionan en ambos sentidos.

Pero, ¿qué se entiende exactamente por "compasión"? Investigadores y filósofos han propuesto varias definiciones de compasión. Por ejemplo, en su detallada revisión, Cassell (2009) señaló los tres requisitos siguientes para la compasión:

1) "Que los problemas que evocan nuestros sentimientos son serios".

2) "que los problemas de los que sufren no sean autoinfligidos, que sean el resultado de un destino injusto"; y

3) "debemos ser capaces de imaginarnos a nosotros mismos en la misma situación" (p. 3).

Como tal, la compasión no es una respuesta automática a la difícil situación de otra persona; es una respuesta que sólo se produce cuando la situación se percibe como grave, injusta y relatable. Requiere un cierto nivel de conciencia, preocupación y empatía.

En consonancia con la definición anterior, ver a un vagabundo en la acera se percibirá de forma diferente dependiendo de cómo perciban esta situación los transeúntes. La compasión que despierte en los demás dependerá de lo grave que se considere su situación y del grado de culpa que se le atribuya.

Este ejemplo es pertinente para una cita que prevalece en los estudios sobre la compasión: "No juzgues donde no tengas compasión" (Anne McCaffrey, goodreads.com). Juzgar la situación de una persona sin compasión no es más que juzgarla. Sentir compasión puede ser doloroso porque requiere empatía hacia los demás, pero también es necesario porque evoca la acción positiva.

Un vistazo a la autocompasión

Los psicólogos también se interesan por el papel de la compasión hacia uno mismo. Cuando los individuos ven sus propios comportamientos y defectos sin compasión, pueden rumiar sus defectos e insuficiencias de tal manera que erosionan la autoestima y la felicidad.

Debido a la importancia de la autocompasión y el perdón para la salud mental, el concepto de "autocompasión" aparece cada vez con más frecuencia en la literatura psicológica.

La autocompasión se ha definido como "autocompasión frente a autojuicio; sentido de humanidad común frente a aislamiento, y atención plena frente a sobreidentificación" (Neff, 2003, p. 212). Es una forma de reconocer la propia incapacidad de ser perfecto y de verse a uno mismo desde una perspectiva reconfortante en lugar de crítica (Neff, 2003).

La autocompasión está ganando popularidad en psicología debido a su relación con la reducción de los sentimientos de ansiedad, depresión y rumiación (Neff, Kirkpatrick y Rude, 2007), así como con el aumento del bienestar psicológico y las conexiones con los demás (Neff et al., 2007; Zessin, Dickhäuser y Garbade, 2015).

A medida que surgen investigaciones que sugieren que la autocompasión representa un importante mecanismo de protección, aumenta el número de intervenciones psicológicas que incluyen la autocompasión como componente clave del tratamiento.

Compasión y psicología positiva

El campo de la psicología positiva "se basa en la creencia de que las personas quieren llevar una vida plena y significativa, cultivar lo mejor de sí mismas y mejorar sus experiencias de amor, trabajo y juego" (Asociación Internacional de Psicología Positiva en Donaldson, Dollwet y Rao, 2014, p. 2).

Se trata de un campo que abarca una serie de experiencias positivas, como la satisfacción, el optimismo y la felicidad, que abarcan momentos pasados, presentes y futuros, así como rasgos individuales (por ejemplo, el perdón) y grupales (por ejemplo, el civismo) (Kashdan y Ciarrochi, 2013).

Teniendo en cuenta que la psicología positiva se centra en la promoción de emociones, rasgos y comportamientos positivos que, en última instancia, fomentan el bienestar positivo (Donaldson et al., 2014), el estudio de la compasión encaja bien con los intereses de los psicólogos positivos. El papel de la compasión en la psicología positiva está cada vez más respaldado por la ciencia.

En su exhaustiva revisión de los estudios empíricos realizados en el campo de la psicología positiva entre 1999 y 2013, Donaldson y sus colegas (2014) identificaron 771 artículos en 46 países que abordaban los objetivos de la psicología positiva.

El bienestar fue el tema más estudiado. Los investigadores informaron de una serie de estudios que indicaban que la compasión y la gratitud eran predictores de un mayor bienestar (Donaldson et al., 2014).

Además, el mindfulness fue la intervención más investigada, y el entrenamiento intensivo en mindfulness se relacionó con aumentos en varios resultados positivos, incluida la autocompasión. No cabe duda de que la compasión seguirá ocupando su lugar en la psicología positiva como una cualidad que merece atención e investigación continuas.

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Investigación y estudios

Cada vez son más los estudios de investigación que examinan los beneficios y las correlaciones de la compasión.

La siguiente tabla ofrece una lista de 14 ejemplos:

El aumento de la compasión está relacionado con el aumento de la felicidad y la disminución de la depresiónShapira & Mongrain, 2010

Principales resultados Cita
Las intervenciones basadas en la compasión fomentan la conexión social Seppala, Rossomando y James, 2013
La compasión interactúa con el apoyo social para amortiguar la reactividad fisiológica al estrés Cosley, McCoy, Saslow y Epel, 2010
El amor compasivo está relacionado con la supervivencia a largo plazo al VIH Ironson, Kremer y Lucette, 2018
Los pacientes y el personal de enfermería afirman que la compasión es un importante motivador del comportamiento cooperativo entre los pacientes y el personal con el fin de lograr importantes resultados asistenciales. Van der Cingel, 2011
La compasión se asocia a la mejora de las relaciones entre padres e hijos Duncan, Coatsworth y Greenberg, 2009
La compasión hacia los profesores expresada por los colegas está vinculada a una mayor satisfacción laboral, compromiso organizativo y vigor emocional de los docentes. Eldor y Shoshani, 2016
Un alto nivel de autocrítica y una baja autocompasión habitual están relacionados con un mayor riesgo de depresión. Ehret, Joormann y Berking, 2014
La autocompasión amortigua el impacto del estrés mediante la autocompasión y la reestructuración cognitiva positiva. Allen y Leary, 2010
La autocompasión está relacionada con un mayor bienestar Zessin, Dickhäuser y Garbade, 2015
La autocompasión amortigua la ansiedad y está vinculada a un mayor bienestar psicológico. Neff, Kirkpatrick y Rude, 2007
La autocompasión se asocia con el envejecimiento positivo Phillips y Ferguson, 2013
La autocompasión está relacionada con la reducción de la gravedad de los síntomas del TEPT Thompson y Waltz, 2008
La autocompasión está vinculada a la reducción del agotamiento entre los profesionales médicos Mills & Chapman, 2016

 

¿Por qué es importante y necesaria la compasión?

Desde que Seligman y Csikszentmihalyi (2000) sentaron las bases del movimiento de la psicología positiva hace 15 años, han surgido muchas investigaciones interesantes en este campo. El objetivo de esta investigación es aumentar la comprensión de los predictores importantes de los resultados prosociales, como la compasión.

Pero, ¿por qué la compasión? Seppala, Rossomando y James (2013) describen la conexión social como un motor subyacente del comportamiento humano, incluso a nivel fisiológico. Dado que somos una especie altamente social, el fomento de relaciones significativas es un aspecto esencial de la adaptación humana saludable.

Establecer este tipo de conexiones requiere la capacidad de expresar interés y preocupación por otras personas, así como de identificarse con ellas. Este último concepto se ha denominado "toma de perspectiva" (Kashdan, & Ciarrochi, 2013) y es un área de importancia en la construcción de relaciones porque ser capaz de identificarse con los sentimientos de otra persona está fuertemente relacionado con la empatía.

La compasión y la empatía son aspectos fundamentales de las relaciones de calidad, ya que permiten un comportamiento amable y cariñoso. El comportamiento compasivo, como el trabajo voluntario, también se ha asociado a resultados positivos como el aumento de las aspiraciones académicas y la autoestima entre los adolescentes (Kirkpatrick, Johnson y Beebe, et al., 1998), así como a la mejora de las tasas de mortalidad entre los voluntarios de más edad (Yum y Lightfoot, 2005).

Mostrar compasión por los demás no sólo nos hace sentir mejor con nosotros mismos, sino que la autocompasión también desempeña una función importante para el bienestar. Por desgracia, a menudo las personas se menosprecian a sí mismas por errores que perdonarían fácilmente a los demás. Sin embargo, cuando miramos más allá de nuestros defectos y nos tratamos a nosotros mismos con perdón y comprensión, aumentamos nuestra salud psicológica y nuestro bienestar.

De hecho, se ha señalado que la autocompasión es más beneficiosa que la autoestima porque mejora considerablemente la resiliencia emocional sin fomentar algunos de los correlatos negativos que se han asociado a la autoestima (es decir, la autodefensa; Neff, 2011).

Las relaciones entre la compasión y la autocompasión con diversos resultados positivos representan hallazgos interesantes tanto para los investigadores como para los psicólogos.

El valor y el poder de la compasión

Según el Dalai Lama:

Cada uno de nosotros, a nuestra manera, podemos intentar difundir la compasión en el corazón de las personas. Hoy en día, las civilizaciones occidentales dan mucha importancia a llenar el "cerebro" humano de conocimientos, pero nadie parece preocuparse por llenar el "corazón" humano de compasión. Este es el verdadero papel de la religión.

(Quotegarden.com).

Esta cita es pertinente en el campo de la medicina, en el que la formación en las facultades de medicina hace especial hincapié en la adquisición de conocimientos, con una atención mínima a la enseñanza de la compasión.

Esta falta de atención a la compasión en el ámbito médico ha sido denunciada por los pacientes, ya que una encuesta indica que solo el 53% de los pacientes hospitalizados declararon haber recibido una atención compasiva (Lown, Rosen y Marttila, 2011).

Sin embargo, para quienes sufren problemas sanitarios graves o traumáticos, el trato con el paciente marca una gran diferencia en términos de salud emocional y física. Además, basta con que un profesional médico sea indiferente para desalentar futuras visitas al médico.

Está claro que el valor y el poder de la compasión son esenciales en el ámbito médico. A medida que los pacientes se enfrentan al dolor, la ansiedad y el miedo, el cuidado del alma adquiere un papel vital tanto en la curación como en la superación.

Por ejemplo, en un estudio longitudinal de 17 años de pacientes con VIH, los investigadores descubrieron que una mayor entrega de amor compasivo y amor compasivo hacia uno mismo eran predictivos de una mayor supervivencia (Ironson, Kremer y Lucette, 2018). Este hallazgo es un verdadero testimonio del poder de la compasión.

Aunque los investigadores han prestado cada vez más atención al valor de la compasión en la atención sanitaria -especialmente en el campo de la enfermería-, sigue siendo un aspecto olvidado de la formación.

En una conmovedora historia publicada recientemente en Facebook (Treasureside.com), el valor de la compasión en el campo de la enfermería queda bellamente articulado. El artículo narra la historia de una mujer que perdió a su bebé durante el parto; es una descripción cruda y desgarradora de su experiencia. A pesar de su desesperación, la madre utilizó las redes sociales para transmitir su experiencia como una forma de honrar la compasión de las enfermeras.

En su carta de agradecimiento, expresó su gratitud a las enfermeras por los muchos actos de amor y compasión que mostraron durante su trauma. He aquí algunas de sus expresiones de agradecimiento hacia las enfermeras:

  • "Gracias por ser mi defensor cuando no podía hablar porque estaba demasiado ocupada luchando por mi vida".
  • "Gracias por abrazarme mientras lloraba por la carga [leche materna] que no podía soltar. Tu abrazo no hizo nada para aligerar la pesadez de mis pechos, pero trajiste un rayo de luz a mi mundo tan oscuro."
  • "Gracias a la enfermera de la UCI que vino a limpiarme tras la muerte de mi hija. Gracias por tomarse el tiempo de ayudarme a lavarme la cara y cepillarme el pelo".
  • "Gracias a la enfermera que vistió a mi bebé y le hizo la foto. Gracias por asegurarte de que su gorro no le tapaba los ojos y de que sus manos estaban colocadas con gracia".(Treasureside.com).

Esta hermosa carta lo dice todo sobre la necesidad y el poder de la compasión entre las enfermeras, que -especialmente en situaciones como ésta- a menudo representan a los profesionales sanitarios que cuidan a los pacientes en sus peores pesadillas.

El artículo retrata no sólo a una o dos enfermeras compasivas, sino a todo un equipo de personas solidarias que parecían trabajar juntas para atender plenamente las necesidades emocionales, psicológicas y físicas de una familia devastada. Estas habilidades van mucho más allá de la formación médica; reflejan una profunda comprensión y sensibilidad que es el epítome de la bondad, la generosidad y el amor.

La compasión se ha descrito como la "esencia de la enfermería" (Chambers & Ryder 2009), ya que requiere la capacidad de percibir la experiencia del paciente al tiempo que se promueve la curación y se alivia el sufrimiento. Formar al personal sanitario en la compasión resulta complejo porque cada persona expresa y recibe la compasión de forma diferente.

En su estudio cualitativo de pacientes hospitalizados en el Reino Unido, Bramley y Matiti (2014) exploraron las experiencias de compasión de los pacientes durante sus cuidados de enfermería.

Los pacientes definieron la compasión enfermera de las siguientes maneras:

1) La compasión se relacionó estrechamente con la atención, lo que implica ánimo, mucho tiempo dedicado a los pacientes y una atención individualizada y personal;

2) La empatía también se consideró importante e incluyó el deseo de que las enfermeras comprendieran cómo podría sentir un paciente la falta de compasión; y

3) Aunque el valor de la compasión no vaciló entre los pacientes, éstos discreparon sobre si representa una cualidad enseñable frente a un rasgo innato.

Los autores sugieren que la práctica clínica haga hincapié en la importancia de la compasión enfermera mediante el uso de actividades de cuidados compasivos (es decir, escuchar historias de pacientes, representar conductas compasivas, etc.; Bramley y Matiti, 2014). También se han diseñado materiales terapéuticos basados en el modelo de relación terapéutica de Mutzel para enseñar a los estudiantes de enfermería a ser más compasivos y empáticos con los pacientes (Richardson, Percy y Hughes, 2015).

Por supuesto, no hay razón para que la compasión en la asistencia sanitaria sea un requisito exclusivo de las enfermeras; los médicos también tienen la responsabilidad de responder a los pacientes de forma que se reduzca la ansiedad y se promueva el bienestar y la superación, especialmente en el caso de los pacientes que padecen enfermedades graves.

Un estudio descubrió que los médicos reducían significativamente la ansiedad entre los pacientes de cáncer con sólo proporcionarles un vídeo de compasión de 40 segundos (Fogarty, Curbow, & Wingard, et al., 1999). Además, entre los pacientes que vieron este breve vídeo, los médicos fueron valorados como más atentos, compasivos y cálidos.

Si 40 segundos de compasión pueden marcar una diferencia significativa en la reducción de la ansiedad del paciente, ¿por qué no asegurarse de que se aplica sistemáticamente durante las conversaciones entre el paciente y el médico?

Todos conocemos el vídeo de vuelo en el que se pide a los padres que se proporcionen oxígeno a sí mismos antes que a sus hijos. Esto se debe a que sólo podemos ayudar a los demás si primero cuidamos de nosotros mismos; de lo contrario, no tenemos nada que ofrecer.

En esta línea, la noción de autocompasión está recibiendo cada vez más atención en la investigación sanitaria. Médicos, enfermeras y otros profesionales de la medicina pueden trabajar muchas horas en tareas muy estresantes. La autocompasión es una forma importante de que estos profesionales practiquen el autocuidado y la bondad para evitar el agotamiento.

La fatiga por compasión (que se describirá más adelante) y el agotamiento son factores estresantes importantes en la enfermería (Neville y Cole, 2013), y las investigaciones informan de niveles de moderados a altos de agotamiento entre el 82% de las enfermeras de urgencias (Hooper, Craig, Janvrin, Wetsel y Reimels, 2010).

Imaginemos, por ejemplo, a una enfermera o a un médico que trabaja 12 horas diarias en un servicio de urgencias. A veces está agotado y tiene poco tiempo para comer, al tiempo que experimenta el estrés y la sensación de responsabilidad personal que conllevan las situaciones de vida o muerte.

Al reestructurar emocionalmente las cogniciones de un modo coherente con la autocompasión (es decir, comprendiendo que algunos acontecimientos escapan al propio control), el profesional médico estará en mejores condiciones de afrontar situaciones muy estresantes.

A pesar de la justificación lógica del aumento de la autocompasión entre los profesionales sanitarios (incluidos los beneficios para los pacientes), no existe una gran cantidad de investigación o formación médica que haga hincapié en la autocompasión.

En consecuencia, los médicos tienden a valorar más bien cualidades personales como el perfeccionismo (Mills y Chapman, 2016), lo cual es una omisión importante. Después de todo, la autocompasión predice una reducción de la ansiedad y un aumento del bienestar psicológico (Neff et al., 2007), cualidades que solo servirán para mejorar la capacidad del personal médico para realizar un trabajo de calidad.

Más información sobre la formación en compasión aquí.

Por qué es importante la compasión - Dr. Julian Abel

20 beneficios probados de la compasión

Aunque la autocompasión y la compasión hacia los demás siguen siendo áreas de investigación en auge, ya se han identificado muchos beneficios probados.

Aquí tiene 20:

  1. La compasión promueve la conexión social entre adultos y niños. La conexión social es importante para el funcionamiento humano adaptativo, ya que está relacionada con el aumento de la autoestima, la empatía, el bienestar y una mayor orientación interpersonal (Seppala et al., 2013).
  2. La compasión está relacionada con el aumento de la felicidad (Shapira y Mongrain, 2010).
  3. La compasión está relacionada con mayores niveles de bienestar (Zessin et al., 2015).
  4. El amor compasivo se asocia con mayores tasas de supervivencia de los pacientes, incluso después de ajustar los efectos del apoyo social y el consumo de sustancias (Ironson et al., 2017).
  5. La empatía y la compasión del clínico, según los pacientes, están relacionadas con una mayor satisfacción del paciente y una menor angustia (Lelorain, Brédart, Dolbeault y Sultan, 2012).
  6. Las expresiones breves de compasión expresadas por los médicos están relacionadas con la disminución de la ansiedad de los pacientes (Fogarty, et al., 1999).
  7. La compasión tiene un efecto mediador en el vínculo entre religión y agresión entre adolescentes. Dicho de otro modo, la relación entre la religión y la agresión disminuía entre los jóvenes con un mayor nivel de compasión y autocontrol (Shepperd, Miller, Tucker y Smith, 2015).
  8. La terapia centrada en la compasión se considera un enfoque terapéutico prometedor para las personas con trastornos afectivos caracterizados por una elevada autocrítica (Leaviss y Uttley, 2012).
  9. La compasión promueve la crianza positiva al mejorar las relaciones entre padres e hijos (es decir, más afecto y menos afecto negativo; Duncan, Coatsworth y Greenberg, 2009). En consecuencia, existen varios enfoques de formación para padres basados en la atención plena y libros sobre crianza centrados específicamente en la crianza compasiva (por ejemplo, Parenting From Your Heart: Sharing the Gifts of Compassion, Connection, and Choice, Kashtan, 2004; y Raising Children Compassionately: Parenting the Nonviolent Communication Way, Rosenberg, 2004).
  10. La compasión en las aulas está relacionada con una mayor cooperación y un mejor aprendizaje (Hart & Kindle Hodson, 2004).
  11. La compasión hacia los profesores expresada por sus colegas está vinculada a una mayor satisfacción laboral, compromiso organizativo y sensación de vigor emocional (Eldor y Shoshani, 2016).
  12. La compasión expresada en función del trabajo de servicio está relacionada con la mejora de la salud y el bienestar entre los voluntarios (Black & Living, 2004; Yum & Lightfoot, 2005).
  13. La autocompasión tiene una serie de beneficios psicológicos demostrados, como la reducción de la gravedad de los síntomas del TEPT (Thompson y Waltz, 2008) y de los niveles de psicopatología en general (MacBeth y Gumley, 2012).
  14. La autocompasión está relacionada con un envejecimiento más positivo (Phillips y Ferguson, 2013).
  15. La combinación de autocompasión y optimismo es beneficiosa para las personas vulnerables a la depresión (Shapira y Mongrain, 2010).
  16. La autocompasión durante el entrenamiento para dejar de fumar se asocia con una reducción del consumo de tabaco entre los participantes con baja disposición al cambio, alta autocrítica e imágenes vívidas durante el programa de tratamiento (Kelly, Zuroff, Foa y Gilbert, 2010).
  17. Una baja autocompasión habitual y una alta autocrítica están relacionadas con un mayor riesgo de depresión (Ehret, Joorman y Berking, 2014).
  18. La autocompasión puede vincularse a diversos aspectos del bienestar general, como la felicidad, el optimismo, el afecto positivo, la sabiduría, la iniciativa personal, la curiosidad y la exploración (Neff et al., 2007).
  19. La autocompasión reduce el agotamiento y fomenta importantes cualidades adaptativas entre los profesionales médicos (Mills y Chapman, 2016).
  20. La autocompasión amortigua el impacto negativo del estrés (Allen y Leary, 2010).

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¿Está la compasión relacionada con la resiliencia?

La resiliencia se define como "el proceso, la capacidad o el resultado de una adaptación exitosa a pesar de circunstancias desafiantes o amenazantes" (Masten, Best y Garmezy, 1990). Es un tipo de armadura mental que protege a los individuos del impacto de la adversidad. Además de promover el bienestar y la conexión social, hay motivos para creer que la compasión también fomenta la resiliencia.

En su artículo de revisión, Peters y Calvo (2014) describen la compasión como el acto de ser sensible al sufrimiento de los demás. Los autores señalan además que la compasión representa una forma de afiliación que nos motiva a ayudar a los necesitados. Es así como "la compasión desencadena un afecto positivo ante el sufrimiento y, por tanto, contribuye a la resiliencia y al bienestar" (Peters y Calvo, 2014, p. 48).

También se ha propuesto que la resiliencia es importante para reducir la probabilidad de "fatiga por compasión", que se produce entre los trabajadores que tratan con pacientes muy traumatizados (por ejemplo, trabajadores sociales, enfermeras de hospicios, oncólogos, asesores de víctimas de violación, etc.).

La fatiga por compasión también se conoce como estrés secundario que se produce cuando la compasión disminuye con el tiempo en personas que desempeñan funciones que exigen un alto nivel de compasión. Como la fatiga por compasión es un precursor del agotamiento, es esencial tomar medidas para evitarla.

Curiosamente, la Madre Teresa era proactiva en lo que se refiere a la fatiga por compasión, ya que exigía a sus monjas que se restauraran emocionalmente tomando un permiso de un año completo cada 4-5 años.

Otros han sugerido que la resiliencia ocupacional que inhibe la fatiga por compasión se apoya en un entorno de trabajo con suficiente apoyo para el autocuidado, la autoprotección, el desarrollo profesional, las medidas de seguridad, las experiencias personales y la educación (Kapoulitsas y Corcoran, 2014).

Estos resultados sugieren que, si bien la compasión desempeña un papel en el fomento de la resiliencia, hay una línea en la que una necesidad constante de altos niveles de compasión puede producir agotamiento. Afortunadamente, los supervisores de las personas con ocupaciones de ayuda sometidas a un alto nivel de estrés han empezado a tomar algunas medidas necesarias para promover la salud emocional y la resiliencia entre estos valiosos trabajadores.

¿Ayuda la compasión a combatir el estrés?

Varios estudios de investigación sugieren que la compasión amortigua el estrés. Por ejemplo, un estudio de Pace, Tenzin Negi y Adame (2009) investigó el impacto de la meditación de compasión, que consiste en una meditación que va más allá de calmar la mente al añadir también un componente de mejora de la compasión.

Más concretamente, siguiendo un enfoque de entrenamiento mental budista tibetano, el objetivo de la meditación de la compasión es desafiar las cogniciones no examinadas hacia los demás para promover sentimientos altruistas (Pace et al., 2009).

Los participantes en el estudio asistieron dos veces por semana a sesiones de meditación de la compasión de 50 minutos de duración durante un total de seis semanas, así como a sesiones adicionales que realizaban en casa. Los investigadores descubrieron que la participación en la meditación de compasión se asociaba con respuestas inmunitarias innatas al estrés psicosocial (Pace et al., 2009).

Un estudio similar examinó la formación en reducción del estrés basada en la atención plena, que consistía en ejercicios de conciencia sensorial, yoga, meditación de bondad amorosa, así como educación sobre los síntomas y las consecuencias del estrés (Birnie, Speca y Carlson, 2010). Los resultados de la investigación indicaron que la autocompasión estaba relacionada con la reducción de los síntomas del estrés (Birnie et al., 2010).

Los estudios de laboratorio también han puesto de manifiesto los beneficios de la compasión relacionados con el estrés. Por ejemplo, en un experimento sobre la amenaza del ego, se observó que la autocompasión protegía a los participantes de la ansiedad (Neff et al., 2007).

Por último, se evaluó la compasión entre los participantes que completaron una tarea de alto estrés. Los que tenían un nivel más alto de compasión manifestaron un mayor grado de agrado por los evaluadores que les apoyaban.

La compasión también interactuó con el apoyo social, de modo que los participantes que tenían un nivel más alto de compasión y recibieron apoyo social como parte del experimento mostraron una menor reactividad fisiológica al estrés, medida por la presión arterial, la HF-HRV y la reactividad al cortisol (Cosley, McCoy, Saslow y Epel, 2010).

Los estudios mencionados apoyan la idea de que las personas con un alto nivel de autocompasión o compasión por los demás responden al estrés de forma más saludable que las que tienen un nivel más bajo de estos constructos.

Con respecto a la autocompasión, los psicólogos sostienen que las personas autocompasivas se protegen del estrés mediante la autocompasión y la reestructuración cognitiva positiva como forma de afrontar las situaciones estresantes (Allen y Leary, 2010). Es necesario seguir investigando la relación entre la compasión y el estrés, pero hasta el momento las pruebas son prometedoras a favor del poder de la compasión para inocular el estrés.

¿Por qué es importante la compasión en la sociedad?

En su clásica canción "Imagine", John Lennon imaginaba un mundo en el que la gente viviera en paz, sin codicia ni hambre. Cantaba su sueño de un mundo compasivo.

Los filósofos también han compartido muchos pensamientos sobre la compasión, como Arthur Schopenhauer (1788-1860), que creía que "la compasión es la base de toda moralidad" (thinkexist.com). En una sociedad basada en la compasión, no se habrían producido atrocidades históricas como el genocidio, la guerra y los actos de terrorismo.

Afortunadamente, como la historia es una ventana al futuro, podemos aprender mucho de ella. La historia debe considerarse con una mentalidad compasiva, que incluya la comprensión del trauma histórico actual. Y con la hipervigilancia de advertir y actuar sobre los males actuales para que no se agraven y no se repitan los acontecimientos históricos negativos.

Más conmovedoramente se afirma en Deuteronomio 4:9: "Sólo guárdate y guarda cuidadosamente tu alma, para que no olvides las cosas que vieron tus ojos, y para que estas cosas no se aparten de tu corazón todos los días de tu vida. Y las darás a conocer a tus hijos y a los hijos de tus hijos" (Deuteronomio 4,9). Esto es vivir con compasión tanto por el pasado como por el presente.

Se sugiere que la compasión es un componente integral de la evolución, ya que sirve para proteger a las crías vulnerables, promover el comportamiento cooperativo entre los miembros no familiares y fomentar la selección adaptativa de la pareja (Goetz, Keltner y Simon-Thomas, 2010). Dicho de otro modo, la compasión ha servido para mejorar la supervivencia de la especie humana.

Conmoverse ante el sufrimiento ajeno siempre ha sido necesario para mejorar la sociedad y existen multitud de ejemplos modernos en los que una pizca de compasión marca la diferencia. Lamentablemente, las investigaciones indican que la sociedad moderna está experimentando un alarmante declive de la conexión social (Seppala et al., 2013), lo que probablemente sea un subproducto de la dependencia de la tecnología frente al contacto cara a cara.

Otro ámbito de la sociedad en el que es muy necesaria una mayor compasión es la conducción. La agresividad al volante representa una epidemia mundial responsable de millones de lesiones al año (James, 2000). Si la conducción compasiva se reforzara socialmente y se convirtiera en una prioridad clave de las autoescuelas, los conductores serían menos propensos a reprender a otros conductores.

Más bien, estarían más inclinados a entender que los conductores son simplemente seres humanos que cometen errores. Al fin y al cabo, una persona que conduce demasiado despacio o no señala con el intermitente puede estar teniendo un mal día. Se salvarían vidas, se evitarían lesiones y se reduciría la ira expresada y modelada hacia los niños si la gente practicara la compasión al volante.

Hay muchos otros ámbitos en los que el sufrimiento de los demás se ve con demasiada frecuencia con ojos de juicio y no de compasión. Por ejemplo, la falta de vivienda y el consumo de drogas han alcanzado proporciones epidémicas en algunas ciudades, dejando a políticos y ciudadanos sin saber qué hacer. Sin embargo, hay enfoques compasivos que SÍ funcionan.

En Seattle (Washington), el proyecto Law Enforcement Assisted Diversion (LEAD) adoptó un enfoque novedoso para los consumidores crónicos de drogas que habitualmente pasan por el sistema de justicia penal.

La filosofía de LEAD se basa en investigaciones que indican que la persecución y el encarcelamiento continuados de drogadictos no consiguen disuadir de la reincidencia. Y lo que es más importante, la puerta giratoria de entrada y salida de la cárcel deja a los individuos con una gran secuela de graves factores de riesgo y problemas (es decir, abuso infantil y/o doméstico, pobreza, falta de vivienda, enfermedad mental, falta de apoyo familiar, disparidades raciales y culturales, problemas médicos, falta de oportunidades educativas, etc.) peor que antes.

Adoptando un enfoque compasivo y basado en la investigación, el programa LEAD ofreció a los drogadictos reincidentes (la mayoría de los cuales eran también personas sin hogar crónicas) la oportunidad de evitar la detención y el encarcelamiento inscribiéndose en un esfuerzo de cooperación entre los agentes de policía de Seattle y los gestores de casos asignados a los participantes.

Los participantes recibieron compasión en lugar de juicios, así como la dignidad de tomar sus propias decisiones relacionadas con el tratamiento. El programa era muy individualizado e integral, y cada participante recibía una amplia gestión de casos y servicios de apoyo específicos para sus propias necesidades, y durante todo el tiempo que fuera necesario.

En relación con los controles, los participantes en LEAD experimentaron un 60 % menos de probabilidades de sufrir arrestos y cargos por delitos graves (Collins, Lonczak y Clifasefi, 2017), así como una probabilidad significativamente mayor de obtener vivienda, empleo e ingresos legítimos en el seguimiento (Clifasefi, Lonczak y Collins, 2016). El programa LEAD, que desde entonces se ha reproducido en otros estados y países, representa una comunidad de compasión que funciona.

Uno de los aspectos más hermosos del programa LEAD es que las ofertas de la policía se convirtieron en adversarios compasivos para muchas personas que habían experimentado el cumplimiento de la ley de una manera muy diferente durante gran parte de sus vidas.

En su ensayo "Mindfulness, Compassion, and the Police in America", DeValve y Adkinson (2008) argumentan a favor de un nuevo paradigma de mindfulness organizativo entre la policía.

Los autores proponen que los agentes de policía "profundicen en sus prácticas lo suficiente como para exudar compasión" e instituyan una policía orientada a los problemas como forma de abordar "la desigualdad económica, las enfermedades mentales, el sufrimiento individual y la educación deficiente... [al tiempo que se alejan de] su visión tradicional del mundo de mantenimiento del orden, y se reempoderan para actuar en diferentes esferas (por ejemplo, la política), así como en áreas de seguridad pública" (DeValve y Adkinson, 2008, págs. 100 y 102).

En consonancia con la noción de justicia comunitaria, se propone que la filosofía budista sea un modelo instructivo para la aplicación de la ley al aplicar la acción consciente hacia la reducción del sufrimiento. Una actuación policial basada en la compasión no sólo reduciría las tensiones raciales entre la policía y la comunidad, sino que también "crearía una relación de confianza, una reserva de buena voluntad, para ayudar a curar las heridas de la comunidad" (DeValve y Adkinson, 2008, pág. 103).

Está claro que la compasión ocupa un lugar inestimable en muchos aspectos de la sociedad, como entre los agentes de policía, los profesionales de la medicina, los profesores y los trabajadores sociales. Los modelos de compasión entre los que ostentan el poder (es decir, los políticos) tienen la capacidad de amortiguar la motivación hacia los actos de odio, mientras que, por el contrario, refuerzan la bondad, el amor y la comprensión. Además, al reconocer la falibilidad humana y considerar el sufrimiento de los demás con un ojo puesto en la compasión, los individuos pueden marcar la diferencia en la creación de una sociedad más pacífica.

Otras preguntas habituales

He aquí una lista de preguntas y respuestas frecuentes sobre la compasión.

1. ¿Puede aprenderse la compasión?

Por supuesto. Aunque algunos de nosotros nos comportamos de forma más compasiva que otros debido a nuestra educación y a otros factores, las intervenciones que promueven la compasión indican que la compasión se puede enseñar. Además, dichas intervenciones han constatado un aumento de diversos factores positivos, como la conexión social.

Naturalmente, la enseñanza de la compasión debe comenzar con los niños pequeños para fomentar una trayectoria hacia la empatía, la compasión y la bondad en un momento en el que las personalidades y las creencias aún se están desarrollando.

2. ¿Tienen compasión otras especies animales?

Sí, la compasión es evidente entre otras especies animales, como los monos, las ballenas, los elefantes y muchos más. Y, por supuesto, se sabe que los perros y los gatos muestran infinitas cantidades de amor incondicional y compasión por los humanos.

3. ¿Qué puedo hacer para ser más compasivo?

  • Sea altruista. Podemos ser más compasivos si salimos de nuestra zona de confort y ayudamos a otras personas o nos implicamos en tareas de servicio para ayudar a la gente, a los animales y a nuestras comunidades. Los comportamientos altruistas también mejoran la autoestima y el bienestar de quienes los ofrecen.
  • Evite juzgar. Es imposible conocer los factores que han llevado a una persona a su situación actual, ni cómo nos iría a nosotros en la misma situación. Considerar nuestras propias similitudes con las de otros necesitados ayudará a fomentar la empatía y la compasión.
  • Practica la gratitud. Reflexionar sobre las cosas de su vida que aprecia fomentará un sentimiento de compasión hacia los menos afortunados.
  • Piense en el budismo. El objetivo del budismo es mejorar la propia sabiduría, la bondad y la compasión y, en última instancia, alcanzar la felicidad incondicional y la iluminación.
  • Sé amable contigo mismo. A veces somos nuestros peores enemigos. Recuerde que todos los seres humanos somos imperfectos y cometemos errores; las continuas cavilaciones y el autodesprecio no le benefician ni a usted ni a los que le rodean. En su lugar, practique el autoperdón y las herramientas de afrontamiento que le ayudarán a avanzar de forma más positiva.

4. ¿Cómo puedo ser un padre más compasivo?

La crianza compasiva es un componente esencial de la crianza positiva. Los padres positivos muestran compasión:

  • Evitar etiquetar a los niños (por ejemplo, "el listo", "el atleta", "el travieso", etc.), ya que hacerlo es hiriente y fomenta tanto la rivalidad entre hermanos como las profecías autocumplidas.
  • Sea sensible a la etapa de desarrollo de su hijo.
  • Practique una comunicación abierta y regular.
  • Proporcione afecto y calor emocional.
  • Empatice con los sentimientos de su hijo.
  • Potenciar la autonomía para apoyar la creatividad, el empoderamiento y la autodeterminación.
  • Enséñele a respetar a otros seres vivos enseñándole a cuidar y mostrar amabilidad con los animales.
  • Practica la disciplina positiva, que es cálida y democrática, y nunca violenta.
  • Guíe y enseñe a su hijo modelando un comportamiento amable y compasivo.
  • Demuestre optimismo y ayude a su hijo a creer en sí mismo y en el futuro.
  • Proporcione amor incondicional.
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12 revistas de psicología sobre la compasión

Los lectores interesados en encontrar artículos académicos centrados en la compasión pueden consultar las siguientes revistas psicológicas:

  1. Direcciones actuales de la ciencia psicológica
  2. Arquitectura humana: Revista de Sociología del Autoconocimiento
  3. Desarrollo Humano
  4. Revista Internacional del Cuidado Humano
  5. Cognición y emoción
  6. Revista de Estudios sobre la Felicidad
  7. Revista de Personalidad y Psicología Social
  8. Revista de Psicología Positiva
  9. Revista de Investigación en Personalidad
  10. Revista de Estrés Traumático
  11. Mindfulness
  12. Motivación y emoción

Además de las revistas de psicología, las de medicina (especialmente las de enfermería) y trabajo social también son excelentes recursos para aprender sobre la compasión.

He aquí 10 ejemplos:

  1. Ética y bienestar social
  2. Revista de Medicina Alternativa y Complementaria
  3. Revista de Enfermería Clínica
  4. Revista de Enfermería de Urgencias
  5. Investigación en enfermería
  6. Medicina paliativa
  7. Trabajo social cualitativo
  8. Yo e identidad
  9. Trabajo social
  10. Estrés y salud

Un mensaje para llevar a casa

El mensaje más importante de este artículo es que la compasión es importante. Existen numerosos beneficios demostrados tanto de la autocompasión como de la compasión hacia los demás, como el aumento de la felicidad, la mejora de los resultados médicos, la reducción del estrés, la disminución de la psicopatología y el aumento de la conexión social.

La compasión desempeña un papel vital en el campo de la medicina, así como en aquellos en los que los trabajadores ayudan constantemente a los que sufren. Entre los pacientes, la compasión tiene el poder de aumentar el afrontamiento y la curación; y la autocompasión es muy beneficiosa para los trabajadores sanitarios. En las profesiones que exigen mucha compasión, es esencial que los trabajadores reciban apoyo para reducir la probabilidad de fatiga por compasión (por ejemplo, agotamiento).

Aunque algunas personas son más compasivas que otras, se trata de una cualidad que puede aprenderse, como demuestran las intervenciones de investigación que han mostrado aumentos significativos de la compasión y otras cualidades relacionadas.

La compasión es un elemento esencial en la sociedad y es vital para la supervivencia de la raza humana. Los individuos y grupos con poder (policía, responsables políticos, etc.) tienen la oportunidad de contribuir a crear comunidades más sanas y pacíficas practicando y promoviendo la compasión. Los problemas sociales graves (por ejemplo, la falta de vivienda y la reincidencia) se han reducido significativamente tras intervenciones compasivas basadas en la investigación.

Hay muchas formas de practicar la compasión, como ser altruista, evitar juzgar, ser agradecido y aplicar técnicas de crianza positiva.

Recordando la historia -incluidos los momentos en los que la compasión escaseó y abundó- los seres humanos estarán más capacitados para tomar decisiones compasivas y significativas en la vida. Este es el primer paso hacia la creación de la sociedad pacífica y llena de amor que tantos de nosotros imaginamos.

Esperamos que haya disfrutado leyendo este artículo. No olvide descargar gratuitamente nuestras cinco herramientas de psicología positiva.

Preguntas más frecuentes

La compasión mejora el bienestar emocional, fortalece las relaciones y promueve la armonía social. Conlleva un aumento de la felicidad, una reducción del estrés y un mayor sentido del propósito.

Practicar la compasión puede reducir la ansiedad, la depresión y la rumiación. Fomenta la resiliencia emocional y contribuye al bienestar psicológico general.

Se puede practicar la compasión realizando actos de bondad, escuchando activamente a los demás y siendo consciente de sus sentimientos. La autocompasión también es importante; trátese a sí mismo con la misma amabilidad que ofrecería a un amigo.

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Comentarios

La opinión de nuestros lectores

  1. Steve

    Ya sabes que este tipo de artículos no abundan y siempre afirman lo obvio y que, de hecho, pueden funcionar con personas relativamente normales. La compasión puede ser algo bueno y todo el mundo lo sabe. Pero a veces la compasión no es buena e incluso puede empeorar las cosas. Por ejemplo, uno puede hacer un regalo por compasión a alguien puede malinterpretar la intención. Y, a veces, cuando uno muestra compasión ayudando a alguien, y sin esperar especialmente un agradecimiento, puede doler si la ayuda pasa desapercibida. Si ocurre una vez, no es tan grave y puedes superarlo. Pero, si la situación se repite, puede hacer que no quieras compartir más con algunas personas.

    Respuesta
    • Tim Harrison

      Steve, estas son grandes reflexiones desafiantes. Estos artículos pueden parecer trillados, pero cuando realmente nos sentamos y examinamos la compasión en nuestra vida interior y en nuestras relaciones, y cómo funciona, es cuando cobran sentido. Las situaciones que describes en las que la compasión conduce a "malos" resultados quizá sean situaciones en las que las expectativas de las personas son poco realistas, en las que creen que saben mejor que nadie lo que será útil para los demás o que son capaces de controlar la respuesta de los demás. La compasión no es el problema en estas situaciones. El problema es la falta de discernimiento sobre lo que realmente será de ayuda para la otra persona. A decir verdad, nunca podemos saber con certeza cómo ayudar, pero eso no significa que la compasión sea menos valiosa como motivación. De hecho, el no saber puede hacer que la compasión sea aún más importante. Si la compasión es fuerte, es más probable que sigamos intentando averiguar cómo ayudar, aunque fracasemos o ignoren nuestros esfuerzos. Puede que incluso veamos que hemos ayudado, y eso nos hace sentir bien aunque los demás ignoren nuestros esfuerzos. Que somos recompensados intrínsecamente, aunque nadie se dé cuenta desde fuera. Tal vez nos demos cuenta de que la parte de nosotros que quiere que le demos las gracias es en realidad egocéntrica, así que en realidad no estábamos actuando totalmente por compasión después de todo... El deseo intrínseco de ayudar es a lo que se refiere la compasión, y no tiene por qué verse afectado por el hecho de que se nos reconozca o no por ayudar o de que seamos capaces de ayudar. El deseo está ahí, y puede cultivarse y mantenerse, y puede ampliarse para ser más inclusivo. con el tiempo. Este magnífico artículo explica por qué esto es beneficioso para nosotros mismos, ¡no sólo para los demás! Para aprender más sobre la compasión de forma vivencial, quizá puedas consultar The Compassion Shift de la Universidad de Emory, un programa de formación para dar sentido a estas cosas de forma práctica y sobre el terreno.

      Respuesta
  2. Satish Paul

    Un artículo excepcionalmente bueno que aborda la necesidad más urgente de la sociedad actual. La compasión hacia los demás y hacia uno mismo permitirá a los profesionales (cualquier persona, incluidos los padres) ver sus funciones y su vida de forma equilibrada. La compasión hacia los demás y hacia uno mismo son igualmente importantes para los ministros de las religiones y su equipo/asociados.
    Personalmente, este artículo me ha resultado muy útil porque soy padre y trabajo con personas que padecen autismo y graves dificultades de aprendizaje.

    Respuesta
  3. wm

    La compasión es una cualidad humana valiosa para todos (sobre todo para los que ejercen profesiones de ayuda). Como coach ejecutivo y consejero eclesiástico, a menudo me quedo perplejo sobre la línea divisoria entre identificarse con el cliente y/o mantener una distancia profesional, de forma que el cliente sea el propietario del problema y el coach/consejero sea el observador objetivo o el proveedor de soluciones.

    Respuesta
  4. Hna. Mary Josephinal

    Muchas gracias por su artículo sobre la compasión, destacando su importancia en el contexto COVID-19 actual y lo enfermo que estaría el mundo sin personas compasivas a su alrededor. Es debido a la falta de compasión que se crea tanto estigma alrededor de COVID 19. Muy cierto. La compasión promueve tanto el bienestar personal como el de la sociedad. Gracias de nuevo.

    Respuesta
    • Nicole Celestine

      Hola Sor Mary,
      Gracias por sus amables palabras. En efecto, el mundo haría bien si todos nos esforzáramos por mostrarnos un poco más de compasión unos a otros tras esta crisis.
      Espero que se encuentre bien y a salvo.
      - Nicole | Community Manager

      Respuesta
  5. Diana Ketterman

    Tu escrito sobre la compasión da en el clavo. Gracias por este artículo. Lo estoy compartiendo con Compassionate Pomona y Compassionate California para que otros puedan beneficiarse de tu investigación. Tienes razón en que lo que el mundo necesita ahora es compasión en acción en todas partes.

    Respuesta
    • Nicole Celestine

      Hola Diana,
      No podría estar más de acuerdo. Nos alegra saber que este post ha tenido eco en ti, y gracias por compartirlo.
      - Nicole | Community Manager

      Respuesta
  6. nidhi

    ¿Es una revista revisada por pares?

    Respuesta
  7. Steve

    Gracias por su artículo informativo.

    Respuesta
  8. Alexander Hunziker

    Gracias, Heather, por este magnífico resumen.
    Algunas personas temen que la autocompasión les lleve a ser demasiado perezosos. Aunque ser duro con uno mismo no es ciertamente una buena receta para el bienestar, a muchos les ha funcionado para tener éxito. O eso parece.
    ¿Conoce alguna investigación científica que arroje luz sobre esta cuestión?

    Respuesta

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